José Ignacio Torreblanca

Recomponer la democracia: ¿en casa o en Europa?

Por: | 30 de abril de 2014

Recomponer-la-democracia_andres-ortega_libro-ONFI625Tiempo de lecturas sugerentes, esta vez con Andrés Ortega y su último “Recomponer la democracia” (RBA Editores, 2014), un libro tan importante como necesario. Una democracia sólo es tal de verdad si tiene un debate público de calidad, de ahí que haya que celebrar la asociación del autor con los promotores de Agenda Pública, un espacio de reflexión política alojado en el eldiario.es que reúne a politólogos y analistas con un gran nivel de formación

Los análisis de Andrés Ortega son siempre afilados y sugerentes; obligan al lector a ir más allá de la coyuntura, a pensar en el futuro desde el presente y al revés. Ese camino de ida vuelta de la realidad al futuro y vuelta que es la prospectiva es un territorio en el que Andrés Ortega se mueve con naturalidad gracias a su paso por el Departamento de Prospectiva y Análisis de la Presidencia del Gobierno en dos ocasiones y periodos distintos (1994-1996 y 2004-2008).

De ahí que el libro no se detenga en analizar la crisis de la democracia desde el punto de vista de la teoría democrática sino desde el punto de vista de su funcionamiento práctico, y que eso le sirva al autor para formular decenas de propuestas sugerentes sobre las cosas que debemos o que, por lo menos, deberíamos discutir como cambiar. No entraré en detalle en resumir todas ellas (aquí tienen un buen resumen del libro); es probable que cada lector tenga un opinión al respecto de lo que se debe hacer, pero lo importante es que si algo necesita España es hablar de democracia; es una conversación prioritaria que, agobiados por lo urgente, tenemos pendiente desde hace tiempo.

 

Pero sí que me gustaría compartir con los lectores mi reflexión sobre algunas de la propuestas interesantes que plantea, especialmente las relativas a la cuestión europea, de más actualidad debido a las inminentes elecciones europeas, por ir en la línea de un libro con reflexiones parecidas que próximamente presentaré a los lectores de Café Steiner.

En su capítulo 3, plantea Andrés Ortega la pregunta fundamental de “¿Quién decide”?, una pregunta que recoge una certeza ciudadana, que las decisiones importantes no se toman en España, sino fuera, y una incertidumbre, la de no saber quién es exactamente quién las toma: ¿los mercados? ¿Berlín? ¿Frankfurt? ¿La Troika? La democracia, diríamos, ha desaparecido en casa, pero no parece que se haya reencarnado en el ámbito supranacional: en ese tránsito se ha transmutado en algo incierto, opaco, asimétrico y difícil de desentrañar.  

El futuro de Europa, plantean muchos, es dicotómico: los federalistas dicen que la solución está en asumir la superación del Estado-nación y abandonarlo definitivamente para reconstruir la democracia en Europa; los populistas y euroscépticos sostienen, por el contrario, que la solución esta en abandonar Europa y volver al Estado-nación. Esa tensión política parece encontrar su correlato académico en la tesis del economista político, Dani Rodrik, que en su famoso “El trilema de la globalización” sostiene que hay que elegir entre la democracia en casa o en Europa, que no son compatibles.

Andrés Ortega plantea una vía intermedia, reforzar la democracia en casa como vía para construirla en Europa. ¿Es eso posible? Lo desconocemos pero merece la pena intentarlo; la intuición que hay detrás de ese pensamiento parece válida: “Europa no puede ser democráticamente fuerte si sus partes no lo son” No se qué piensan ustedes: se lo pregunto y les invito a hacerlo en la sección de comentarios. 

Hay 26 Comentarios

Correción: "Reconozco la complejidad de la tarea, pero el actual solapamiento entre la UE y los Estados con una "transición" con fórceps, a base de patadas al balón, *NO* me parece lo ideal."

Sigo pensando que el modelo de democracia suiza quizá representaría de forma más honesta esta jaula de gallos que es Europa. Al fin y al cabo, FUNCIONA. Al basarse en Regiones, y establecer un método participàtivo de voto para decisiones tanto locales como transnacionales, obligaría a la gente a tomarse en serio lo que vota, al ser las consecuencias directas, y no basadas en la delegación (con la consecuente subrogación subconsciente de responsabilidad). En Europa ya hace tiempo que tenemos los medios y la base cultural para ello. Sin embargo, manteniendo el sistema representativo (prototípico de un sistema político y economico que sigue recluido en las nociones centro-periferia) lo unico que hacemos es asegurar el poder "entre bambalinas" de lobbies e intereses. Es decir, continuar la simbiosis entre los intereses economicos supranacionales (e irónicamente, los locales "cortijos" también) y la política (lo cual, como siempre, acaba fomentando las "puertas giratorias" y el trasiego de informacion privilegiada además de los favores). No se engañen, hace mucho tiempo que a la democracia representativa se le ven las costuras. Es normal, es un sistema político estandarizado en casi toda Europa, y por lo tanto observado y estudiado desde hace mucho tiempo, comprobando desde su nacimiento, toda su evolución histórica, hasta su actual fase de "estancamiento".
En sí, el proyecto europeo magnifica la tendencia hacia la burocracia (creciente marasmo legislativo, normativización, interdependencia) y su secuestro por parte de los Estados y sus dinámicas políticas.
Honestamente hablando, una Unión Europea sólo tiene dos caminos: Una simple alianza de Estados autónomos entre sí , o una democracia directa plena, federal, con organismos neutrales para dirimir conflictos (ej; Tribunal de la Haya).
Reconozco la complejidad de la tarea, pero el actual solapamiento entre la UE y los Estados con una "transición" con fórceps, a base de patadas al balón, me parece lo ideal. De hecho, casi que opino que la expansión al Este fue un error, pues se hizo sin consolidar la forma del proyecto Europeo. Ahí se debería haber proyectado el plano exacto de la forma final de la UE. Sin embargo, al expandirnos, retrasamos la consolidación en pos del benficio económico que se pretendía, (sobre todo para interés de la industria y negocios) al ir hacia el Este. Ésta es la Europa del Mercado, y no sé si realmente esta es la base que queremos para construir el futuro político de este subcontinente. Lo que nos está pasando, conviene reflexionarlo con cuidado. Un proyecto europeo, sobre el cual el conjunto de sus ciudadanos no tiene apenas control, ¿merece la pena? ¿qué medios se están usando? ¿A qué fines se les está dando realmente cabida? ¿Qué influencia real tenemos?

Sólo me queda decirles la última frase que musitó Graco, tribuno del pueblo, antes de morir: "Coram populo..."

Conviene recordar, con el corazón, las cosas que de veras amamos, porque ahí reside la energía y el impulso para transformarnos y proyectarnos hacia adelante, más que de la fría razón analítica, que dicta y propone, pero nunca termina de dar ese impulso necesario para emepezar a rodar.

Esperemos que en Africa no quieran adoptar el sistema de Estado-nacion; tan juntos y mezclados como viven los exterminios no acabarian nunca. En Europa ya se arreglo en buena medida en el s.XX, eliminmando en tre otros al elemento integrador y cosmopolita que representaban los judios. Pero la mentalidad continua; solo hay que fijarse en los carteles para las elecciones europeas por toda Europa: la vuelta a la tribu y el rechazo a la diferencia, al que no es "nacional", aun siendo "europeo" es la tonica. Que alguien reuna una coleccion de carteles electorales.

Muchas gracias por los comentarios al comentario de J.I.Torreblanca sobre mi libro. La tesis, en lo que se refiere a la UE es sencilla: en los últimos años, acuciada por la necesidad, la Unión, o mejor dicho la Eurozona, ha dado pasos de gigante (aunque insuficientes) en su integración. Con un riesgo: estamos vaciando en parte la democracia nacional sin reemplazarla por una democracia europea. La solución tiene que venir a los dos niveles. No entro en el nivel europeo (el próximo libro de Torreblanca entiendo que sí), aunque creo que no hay que esperar a que haya un demos para avanzar en la democratización de lo que de hecho y de derecho es una república europea, y, sobre todo, para mejorar la democracia española en lo que a la política europea de España se refiere, y en generala todo, pues la democracia en España está necesitada de una recomposición y de un reinicio. De eso va mi libro.

Sólo hay dos alternativas o la Unión Europa se transforma en una democracia con todo lo que ello implica de pèrdida de soberanía en las potencias estado más dominantes o es mejor estar fuera desde ya.
No basta con seguir soñando con un día hipotético soñado en el que la Unión Europea se transforme en una democracia. Deber serlo desde ya, porque sus políticas influyen en todos los ciudadanos europeos, en los de los países con menos peso político más que en los que más los tienen, y para mal, sufrimos continuamente las consecuencias de las acciones de la oligarquía anglogermanofrancesa a nivel político y económico.
La situación actual es insostenible y fascista.

Israel, excelente idea de proponer Rougemont como lectura obligatoria. Pero discrepo sobre el "nacionalismo". La nacion, y en definitiva la cultura que representa," son cosas demasiado serias para dejarselas a los "nacionalistas" y a los extremistas". La frase es de Jean Pierre Chevénement, vaya paradoja! El proyecto europeo es una "discontinuidad"
historica es si. Quien ha dicho que esto tenia que ser facil?
El ingles como idioma oficial? Por favor, el galeico escoces mejor!!! En Europa no sobra ninguna lengua si exceptuamos el "ingles" por lo de "Give me my money back" de Maggie( is a bitch) Thatcher.
PD : Ya no es la Werhmacht pero la Bundeswerh suena menos tercer Reich aunque mande la Merkel

Viaje-itaca, las naciones son una entelequia antinatural; la gente siempre ha vivido la mayor parte de la historia junta en el mismo territorio y bajo un mismo gobierno o monarquia; el problema viene cuando las monarquias son sustituidas por "naciones", la nueva religion. La democracia nacional solo nos lleva al genicido, al exterminio del que es diferente y no encaja con la etnia dominante. No eres aleman o hungaro de Rumania, verdad? aun quedan. O vasco? Al igual que la religion antes, el nacionalismo cuanto mas lejos de la politica, mejor.

Quizas seria bueno poner a Denis de Rougemont como lectura obligatoria en las escuelas de toda Europa.

Recomponer la democracia : en casa Y en Europa...
( todo bien pensado...)

¿Pero cuál es el verdadero dilema? ¿Ese de mejorar el mecanismo en casa versus mejorar las estructuras de la Unión?. Bueno, el ECFR lo ha señalado en alguna ocasión, si no me equivoco: la UE parece tener un serio problema de gobernanza. Y ese, diría yo, es un asunto muy distinto y por completo independiente de lo que sucede en los sistemas nacionales. Década tras década, la UE ha ido avanzando en la atribución de competencias y en la construcción de mecanismos de toma de decisiones, de equilibrios y de controles, con frecuencia por el método del incremental approach (tan caro a un tipo de diplomáticos no sé si muy imaginativos, pero obviamente ansiosos por vender éxitos -personales, en buena mediada- a corto plazo). Pero la verdad es que una parte de los grandes stakeholders (los países mayores, por ejemplo; aunque quizá no sólo de ellos) nunca compró el final federalista, y seguramente tampoco lo vaya a hacer en el corto y medio plazo.
Las muchas debilidades del sistema se disculpaban siempre como el precio necesario a pagar por lo transitorio, pero el problema es que lo transitorio ya parece haberse instalado ahí; y está causando problemas serios: entre otros, un desgaste brutal de la fe europeista.
¿Qué hacer?
La patada hacia adelante es un método bueno a veces, pero no es el Bálsamo de Fierabrás. Y se ha abusado de él.
Probablemente lo razonable ahora fuera hacer inventario y analizar cómo garantizar que lo que de momento hay sea operativo. Porque no lo es. Y luego, trabajar con lo que resulte de ese proceso, y producir resultados tangibles. El de la acción exterior aparece en estos momentos como un campo particularmente dañado, pero seguramente no sea por sí mismo más que la expresión de esos males sistémicos.

Se trata de "recomponer", no de volver al ideal hegeliano de la polis griega. No seamos tan duros con la democracia, ya sea iberochunda ( comprender española del PP) que europea.
No es porque Soraya jura y afirma desde el palco parlamentario ( que confunde por su vulgaridad con el palo de un gallinero ) : "en mi puta vida cobre un sobre", aunque nadie se lo crea, que tenemos que ABSTENERNOS de votar el las europeas o desconfiar del trabajo de algunos jueces. El simple hecho de hablar del problema ( blog cafe Steiner mit linzertorte) publicar libros ( Andres Ortega, Emmanuel Todd, etc... ) y poder opinar de manera anonima y consentida por la NSA ( gracias Sr. Snowden, pero no se fie de Putin ) como lo estoy haciendo ahora mismo ( no me llamo Zigafu...Llamen a la NSA se lo confirmaran...) demuestra que aunque tocada por un cuarto de siglo de liberalizacion a ultranza, la Democracia todavia no esta completamente podrida...No, decididamente, la Sociedad o "Demos" no es una suma de egoismos hedonistas llamada "mercado". De votar a todos los partidos de extrema derecha que cuenta Europa, opten mejor por votar en BLANCO...
Gracias por su fingida atención
Ziggie
PD : Ya que vamos de sobres, Hegel hubiera sido considerado como un puto "barbaro" en la polis griega.

¿Las instituciones europeas no nos representan y las instituciones locales sí?. Yo diría que tampoco. Lo que ya es claramente insuficiente es la democracia representativa. El sistema ideológico, donde se vota una especie de "pertenencia emocional" y donde se termina apoyando todo lo que hace el gobierno, es irracional. Puedo ser de derechas y liberal y acabar sirviendo la política clerical de gallardón o el discurso de odio a los trabajadores. O ser de izquierdas y estar apoyando sin quererlo la política de fragmentación del interés general impulsada por los estatutos de zapatero. Los gobiernos con posturas ideológicas no entienden, no son capaces de entender ni tienen interés en entender. Para mantener el asiento de representante solo es necesario repetir lo consabido (vg. valenciano) aunque no tenga que ver con la realidad.
Además de la ceguera ideológica está el método fallido de elección de candidatos y su baja calidad. En EEUU los elige el dinero, aquí el dinero y los aparatos clientelares.
¿Existen gobiernos que no estén cegados por la ideología?. Lamentablemente la autocracia china es eficiente, reacciona con medidas racionales: duplicar los ingresos de los pobres hasta 2020 (no es una promesa electoral, no hay elecciones).
¿Autocracia eficiente frente a democracia inútil ( 10 años de recesión por la ideología del euro a 1,38)?.
En las mutaciones imprevistas tal vez esté surgiendo el mundo del futuro (igual que en la evolución natural). republicanos y demócratas acaban de acordar la regulación del whistleblower, protegen y remuneran a quien denuncia. ¿un paso en dirección hacia el crowdaudit donde quién gana 60 000 no sea cómplice del que se lleva 6 millones?. Y están los presupuestos participativos de Porto Alegre o liquidfeedback.org. Si hay democracia en el futuro será algún tipo de articulación entre democracia representativa y democracia participativa. Con mayor capacidad de reaccionar y de fijar prioridades según el interés general (ver avaaz y sus encuestas permanentes). Los 150 millones de ciudadanos perjudicados por la política del bundesbank deberían pesar más que los 7,5 millones que dieron la ventaja a merkel.

Usted dijo en la columna de El País del 1 de mayo que :
"Rusia está detrás de estos milicianos"
Al igual que Estados Unidos y la Administración Obama-Kerry está claramente detrás de una Ucrania del Maidán que nace sólo para dividir e intentar partir a Rusia en vil pedazos, en una cascada futura de eventos similar a la que pudiera ocurrir, provocadam por las excentricidades de nuestro país España, ahora en peligro por la secesión imperdonable de Cataluña y después Vasquia y después Galicia y quizás después incluso Andalucía. Si Rusia no resiste, podemos ver, en poco tiempo a España completamente destruida por la locura de Mas; la avidez dineraria de los vascos; la desaparición de facto de nuestro país . Y se lo deberíamos a la ceguera insensata de los estadosunidos de la Administración del triste y pobre Obama, que intenta dividir a todo el mundo, para vencer él solito, con esa finaliadd ciega e insolidaria. Los ucranios no son proeuropeos, son prodinero y proamericanos. Eso es diferente. Y pobre Europa que deja que la guerra de los estadounidenses penetre en su seno y hacia el Este. Es lo contrario lo que hay que hacer, apoyar a una Rusia fuerte, que no disguegue , sea próspera en un futuro cercano, se democratice al estilo occidental. Malo que no se cuestionara la integridad territorial de la URSS, porque eran comunistas y a la vez dictadura, pero que se cuestione ahora en democracia. Muy mala jugada de estadosunidos, que está claramente estimulando la guerra y las divisiones en la región.
El mundo necesita de varios bloques fuertes, no del estadounidense solo. Si , Tejas o California se independizan un día -pudieran bien hacerlo- los Rusos -y los Chinos que también están en peligro de disgregación por la enorme extensión de su país- deberán ir allá, a su frontera, y desde el Sur Mejicano apoyarles diplomáticamente y con dinero y quizás armas. Muy malos "think tankers" que no ven la analogía con cataluña y vasquia, siempre pidiendo más estos excéntricos desagradecidos, a pesar de que bien apoyamos sus culturas, sus lenguas, sus hábitos; mucho más que lo que hace Francia en el Rosellón o en los Pirineos Atánticos; mucho más democráticos nosotros; hasta el punto de que nos pueden destruir totalmente los excéntricos por nuestra generosidad y buena voluntad democrática para con ellos. Y El País , eso periódica nacional, que no lo es, que se calla , no dice nunca nada, no se atreve contra el secesionista Mas.

Mi opinión: la democracia solo es posible donde existe un demos. Puede organizarse Europa para defender globalmente sus intereses (si es que lo que representaba Europa en cuanto a ideales de vida en libertad y unos niveles aceptables de diferencias sociales, que no igualdad, eso es entelequia), pero los estados nación, por mucho que están de capa caída, son los únicos ámbitos donde puede sobrevivir la democracia. Véase lo que pasó tras la caída de la polis griega: monarquías militares que extraían su estabilidad (precaria) de hacer guerras. Y estamos en un momento en que los seres humanos como tales estamos en tremendo riesgo, debido a la tecnología y al conocimiento de los mecanismos de dominación. Visítese la página del experimento Stanford para más datos: http://www.prisonexp.org/espanol/ Con lo que están pensando las élites de los seres humanos, a las que ya no les valemos como fuerza de trabajo http://www.eleconomista.es/internacional/noticias/5735887/04/14/Thomas-Piketty-y-El-Capital-en-el-siglo-XXI-el-exito-de-un-documento-augura-mas-desigualdad-.html#.Kku8Zl2WyBjhpxW vamos camino hacia el mundo de Terminator, la deshumanización total.

El principio jurídico, de larga tradición en la construción europea, al que se refiere Andrés Ortega es el principio de subsidiariedad.

Aunque dicho principio se aplique más allá de la UE, a las instituciones internacionales (FMI, OMC, Banco Mundial...) donde, de todos modos, Europa tiene que actuar de forma coordinada para defender sus intereses.

Para que haya una democracia tiene que haber un demos, y el único demos que existe es el de las naciones, sin que haya ningún demos a escala continental europea más que en las mentes calenturientas y alejadas de la realidad de los cenáculos eurofederalistas. Ignorar esa primera y elemental carencia democrática les lleva a la siguiente, que es forzar una unión imposible a espaldas de ciudadanos y pueblos, cada vez más contestada y rechazada. O los eurofederalistas rectifican o los pueblos de Europa les haremos rectificar en defensa de la democracia y la soberanía nacional. En cualquier caso el único europeísmo viable y democrático, que Charles De Gaulle caracterizó como Europa de las Patrias, es aquel que asuma la inviolable independencia, soberanía e identidad de las naciones europeas y una cooperación libre y voluntaria entre ellas, sin imposiciones ni uniformismos de entes supranacionales artificiales y tecnocráticos que no se representan más que a sí mismos.

Estaria bien poder votar por un presidente de Europa y por un partido politico europeo transnacional. Los partidos nacionalistas que se queden en casa de cada uno. Un ministerio de justicia europeo y una policia federal europea con plenas competencias controlando a las demas estaria muy bien. Y ya puestos, un ejercito comun, que seria mas barato y mejor que lo que hay. Y un solo idioma oficial para la Union; ingles. Segun el nivel se pagaria un impuesto. Pero mas bien parece que vamos hacia el siglo XIX. Como sera el XX?

corrección: "secesión del Sureste de Ucrania"

Estupendas reflexiones. Sería absurdo descuidar el funcionamiento de la democracia en el nivel regional para centrarse en una mejora democrática en el nivel continental; ni hay, por el contrario, que abandonar, ni mucho menos, la promoción de una democracia continental para replegarse en un estatalismo ya imposible. Lo que sucede es que los distintos niveles administrativos están en momentos evolutivos distintos. Cada uno ha de seguir el proceso que le corresponde.

En el nivel de las administraciones de tamaño menor que el de los actuales estados, el sistema democrático está en la adolescencia. Funciona en potencia, pero vive con frustración ciertas restricciones al alcance de sus mandatos que le llegan de unos estados que empezaban ya a verse como innecesarios … antes de la crisis. La evolución ha de ser hacia unas mayores competencias de la edad adulta; aunque éstas actualmente parece que se persiguen de forma prematura, ya que sólo una integración europea verdaderamente cumplida (que todavía no se ha materializado) permitirá que una plena separación administrativa entre Cataluña, pongamos por caso, y el resto de España (o entre Baviera y el resto de Alemania) se viva con tan poca trepidación como la que tuvo lugar entre Albacete y Murcia a principios de los ochenta. Es decir, cuando la existencia de un estado europeo consolidado neutralice el dramatismo que ahora tendría, y que la hace imposible a día de hoy.

En el nivel de las administraciones de ámbito estatal, el sistema democrático está envejecido y necesita renovarse. El bipartidismo que en su día pareció saludable ha pasado a experimentarse como la alternancia amistosa en el poder de una oligarquía corrupta de redención imposible. Mucho más que en los niveles inferior y superior, es aquí donde hace falta una mayor creatividad en la búsqueda de opciones que sepan volver a ganarse la representatividad que la población ya no cree que tienen. Los dos principales partidos parecen existencialmente incapaces de semejante ejercicio de creatividad.

En el nivel de las administraciones de ámbito continental, el sistema democrático … está por nacer. A diferencia de los parlamentos regionales y nacionales, el parlamento europeo tiene unos poderes todavía simbólicos. No surge de partidos políticos reales de nivel europeo, y sus elecciones siguen viviéndose en clave nacional en los distintos estados.

El problema de más profundo alcance en este último caso es el que venimos repitiendo y que subraya (con un toque de elitismo algo insidioso) la frase inicial del artículo: «Una democracia sólo es tal de verdad si tiene un debate público de calidad». Sin un demos europeo, con partidos políticos europeos de verdad y una opinión pública de ámbito continental, no puede haber democracia europea. Sin una lengua común, esos partidos, y ese debate público fluido entre españoles y polacos, entre alemanes y húngaros, entre daneses e italianos, no puede ser y además es imposible.

Sapienti sat verbum.

Sin duda lo mejor sería volver a la democracia que ayudó a la recuperación y prosperidad de Europa de la segunda mitad del siglo pasado: El estado nacional. Que los ciudadanos recuperen la autodeterminación de sus naciones.

Todo parece indicar que los Estados Unidos, Alemania y Rusia ya han llegado a un acuerdo para el reparto de sus áreas de influencia en Ucrania.

Las sanciones son débiles y el Ejército ucraniano no interviene. Rusia no va a intervenir militarmente en Kiev y los EEUU no van a intervenir militarmente en Donetsk.

La Secesión del Suroeste de Ucrania es inevitable, y mejor que se produzca de forma pacífica, como fue el supuesto de Eslovenia en Yugoslavia o Eslovaquia en Checoslovaquia, o el de Crimea en Ucrania.

Mucho más importante para los EEUU es el llamado "pivot" al Pacífico. Ni Rusia ni los EEUU están interesados en malgastar recursos en Europa cuando necesitan incrementar de forma urgente el gasto en el área de Asia-Pacífico.

La verdadera democracia (y no lo que conocemos aquí, que se resume en votar a dos partidos cada cuatro años y mantener a la ciudadanía lejos del poder), necesitaría de una brutal transparencia de Gobierno, Estado, Administración, empresas privadas y banca (especialmente las más grandes); una transparencia que primara sobre las necesidades de seguridad, privacidad y competitividad. Y también necesitaría de nuevos accesos del ciudadano al poder. En definitiva, se trata de hacer un nuevo trasvase de poder verdadero, de los sectores que lo poseen ahora mismo, hacia los ciudadanos. Y esto, necesariamente, es Antisistema. Si se consigue a nivel local o global, me parece secundario.

Los razonamientos de Dani Rodrid me parecen muy acertados, me gustan sus ideas, las comparto totalmente.


¿Quién decide? No se sabe. Como dice Moisés Naín en su extenso libro sobre este tema “El fin del Poder”, se ha producido una degradación del poder tal que no se sabe quién está al mando, tal vez incluso no hay nadie.


Aunque la economía pueda ser global, la política es algo nacional, lo que ocurre es que a los dirigentes políticos de nuestra época, corruptos, mediocres e incompetentes, les viene muy bien recurrir a la presión de actores externos, UE, lo que denominan los mercados, FMI, etc, para justificar sus decisiones.


Entre los políticos de nuestra época se ha puesto de moda, dicho de forma coloquial, “ir de coleguitas” lo cual está contribuyendo unido a un abusivo y mal uso del principio de subsidiariedad a la degradación del poder. Dicho de una forma coloquial, cuando surge un problema, aunque este sea importante, se ha puesto de moda decir que lo arreglen los de abajo, y la gran mayoría de las veces suele ocurrir que son los de abajo los que están sino causando si favoreciendo la existencia del problema. Degradación del poder que como muy bien dice Naín representa el declive del ideal burocrático weberiano.


Según Weber el sistema democrático requiere de una autoridad burocrática y racional basada, cito textualmente “En la validez de las reglas aplicadas a todos por igual y la competencia basada en unas normas racionales”. Lo que viene a decir Weber, pensamiento que me gusta mucho, es que para que pueda funcionar la democracia es necesario un Estado, una administración, una burocracia, fuerte, justa e imparcial, defendida y apoyada por la sociedad y sus fuerzas políticas, que permita que gobiernen dirigentes que únicamente tienen el poder que emana de las urnas.

Tan sencillo como reconocer que el funcionamiento de los órganos europeos escapan del control de los ciudadanos. No hay una democracia electiva, por ejemplo, para la Comisión Europea. Yo no voté a Van Rompuy.
Francamente, en realidad la UE es ahora una extraña mezcla entre políticos "profesionales" y tecnócratas. Un entorno perfecto para los lobbies en Bruselas.

Pues yo entiendo que la democracia a dos niveles, como la realidad demuestra, solo es compatible si logramos que los principios fundamentales en ambos sean coherentes. Si "en casa" nos dotamos de una democracia participativa, pero "fuera" nos conformamos con una democracia meramente corporativa, el sistema nunca funcionará. El camino debe iniciarse, y en eso estoy de acuerdo con Andrés, en nuestro propio sistema de representación. Es un error temerario esperar que desde "fuera" nos vayan a curar de nuestros males. Empujando "desde abajo", que no quiere decir que tenga que ser a costa de "arrasar" a los de arriba, sino que significa construir un sistema basado en la transparencia, la responsabilidad de los representantes y la profundización de los canales directos de participación de los soberanos (los ciudadanos). Ahí está el reto.

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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