José Ignacio Torreblanca

¿Cómo sería la desintegración de la UE?

Por: | 23 de junio de 2014

Zielonka

 

Sabemos mucho sobre integración europea, pero nada sobre desintegración, nos advierte Jan Zielonka en su último libro “Is the EU doomed? (¿Está la UE condenada?). Y si sabemos mucho sobre la primera y nada sobre la segunda es porque hasta ahora hemos vivido siempre con el supuesto de que la integración europea, aunque pudiera estancarse temporalmente, siempre progresaba.

Pero según Zielonka, resulta absurdo no considerar la hipótesis de la desintegración, máxime cuando, como en los últimos años, hemos asistido a una explosión de tensiones entre los miembros. Que la consideremos no supone que sepamos mucho sobre cuán probable es o cómo ocurriría. Al fin y al cabo, nos recuerda Zielonka, el Imperio Austro-Húngaro, una de las construcciones políticas más absurdas e inviables que uno se pudiera imaginar, duró 600 años. Y la Unión Soviética, que parecía que iba a durar eternamente, se vino abajo en unos pocos meses ante la sorpresa de todo el mundo.

 ¿Cómo sería entonces la desintegración de la UE y qué podría precipitarlo? Zielonka nos ofrece tres posibilidades.

La primera sería el desbordamiento. No es una posibilidad teórica sino algo que hemos vivido de primera mano en los momentos álgidos de la crisis del euro. En ese supuesto, los líderes europeos podrían bien llegar demasiado tarde a salvar el euro o bien precipitar su caída con decisiones erróneas. Muy seguramente, dejar caer a Grecia, España o Italia hubiera tenido este efecto. La crisis de Chipre, con su torpe gestión a punto estuvo de provocar un pánico bancario en toda Europa. Lo mismo con los acuerdos de la Playa de Deauville entre Merkel y Sarkozy, que dispararon todas las alarmas de los inversores.

 

La segunda posibilidad de destrucción podría venir, paradójicamente, de un intento de reforma fallido. Acorralados por una crisis, los líderes podrían tomar decisiones que salvaran temporalmente la moneda, pero la destruyeran a medio o largo plazo. Ese fue el caso de la URSS: el anquilosamiento de su economía creó las condiciones para el colapso, pero fue el intento de reformarla la que trajo su desintegración. Algo parecido podría ocurrirle a la eurozona, dice Zielonka, que no sobreviviera a las reformas introducidas en estos últimos años. ¿Cómo o por qué ocurriría esto? Muy sencillo, dice Zielonka: imaginemos que la salida que hemos adoptado para salir de la crisis, basada en la imposición simultánea de una misma receta de disciplina fiscal a todos los estados, agravara las tensiones entre estados. Esto es, en el fondo, bastante factible y ya lo estamos viendo: en ausencia de mecanismos de crecimiento, la austeridad no es sostenible y genera rechazo político y ciudadano.

La tercera vía hacia la desintegración vendría vía la incapacidad de introducir reformas. Si por razones políticas, los Estados vieran que no pueden introducir reformas, prefiriendo ignorar las normas en vez de reformarlas, o actuar por fuera de los tratados, entonces la UE entraría en una senda de declive y languidecimiento. Formalmente, la UE seguiría ahí,  pero dejaría de ser el centro político y de la política. Le pasaría algo parecido a lo que a otras muchas instituciones, que aunque hace tiempo hayan dejado de cumplir sus funciones, resulta más costoso deshacerlas que simplemente ignorarlas.

Estos son los tres escenarios que plantea Zielonka en su libro. El autor se decanta por algo parecido al tercero: que la UE será más débil y no más fuerte como consecuencia de esta crisis pues no encontrará las energías internas suficientes para completar su diseño político e institucional. Abro el espacio para el debate entre los lectores. 

Hay 15 Comentarios

No se había previsto la crisis de los refugiados, o sea, el momento en que Europa iba a necesitar dar una respuesta contundente y unívoca frente a una situación exterior que amenaza al mundo globalmente. No hay respuesta por parte de nadie, ni EEUU ni Europa están respondiendo adecuadamente al problema. No es difícil pensar que si hay un problema necesariamente debe haber algo o alguien que lo origina, y ese alguien tendría que saber ya que saltarse los derechos humanos en un determinado pueblo, trae aparejada una respuesta definitiva por parte de todos los países que aceptan vivir en democracia y libertad. Esa falta de respuesta deja el campo libre a los que se quieren imponer chuleando las leyes internacionales. Esa falta de respuesta pone de manifiesto que Europa no es aún lo que tiene que ser, y ahora es cuando más peligro corremos de desintegrar po poco que hasta ahora habíamos conseguido unir.

Inma, donde no hay oposiciones (sea en el sector privado o en países donde no hay un sistema de oposición para puestos en la administración pública) hay reclutamiento. No hay que darle valor o sentido peyorativo al término.

Lo del Imperio Austrohúngaro de 600 años me deja profundamente anonadado. Si acaso, su "primo" el Sacro Imperio Romano Germánico sí que duró unos cuantos siglos, pero Austria-Hungría... doscientos años a lo sumo, contando el apogeo de Austria (con el nombre del imperio dual, apenas 50 años!)

600años el imperio austrohúngaro?

Que mania; antes que si diferentes religiones no podian formar parte de un mismo Estado, y ahora erre que erre con las nacionalidades. Que sera eso? la "roja"?? no deberia ser cosa de cada uno, algo personal, como la sexualidad y solo sacarla del armario con moderacion?
Renzi. La esperanza para la EU es Renzi. O Renzi o Cañete y sucedaneos como Hollande o el nacionalismo de Merkel que solo mira a Grecia, España, Portugal o Italia (pero no Irlanda...) cuando la corrupcion no le conviene y aun se permite echar culpas colectivas al pueblo elegido.. sera tradicion?las costumbres no se pierden, en fin, ustedes diran.

«No encontrará las energías internas suficientes para completar su diseño político e institucional». Efectivamente, si se sigue negando a mirar a los ojos a quien es, Europa no va a encontrar nunca lo que ha tenido siempre delante. Las energías vienen de un entusiasmo que no puede caernos de otro planeta, sólo puede venir de lo que somos. Pero los europeos siguen sin quererse creer que son lo que son. Video meliora negoque, et deteriora sequor.

Y yo pregunto: ¿Se hará un referéndum para salir de la UE?. No lo creo, parece que en España tenemos fobia a ésa palabra y a lo que implica. O los señores de la UE se ponen las pilas o acabarán como aquellos de la Revolución Francesa, ...al tiempo. La ciudadanía está más que harta de tanto corporativismo institucional y si damos un repaso al Estatuto de acceso de cualquier funcionario al servicio de las instituciones europeas podríamos llevarnos una gran sorpresa. ¿Sabían que al proceso de selección de "funcionarios" le llaman RECLUTAMIENTO?.

En mi opinión seria escalonada, primero los países más débiles y pequeños, de consecuencias catastróficas y provocada por un empeoramiento de la situación económica.


Bien conocido es que antes de entrar es siempre conveniente tener previamente un plan de salida, por ello quiero pensar que entre el 92, firma del tratado de Maastricht, y el comienzo de la utilización de la moneda única, el euro, enero del 99, alguien se hizo ya esa pregunta en la UE, ¿Que hacer en caso de que la UE se desintegre o algún Estado miembro tenga que abandonarla? y por tanto hay un plan por si ello ocurre, aunque este no sea de conocimiento de la opinión pública.


La construcción de la UE se está haciendo de acuerdo a una táctica militar que consiste en avanzar sin consolidar buscando alcázar de forma rápida un objetivo importante, que suele ser la rendición del enemigo. Por tanto, en mi opinión, la desintegración de la UE solo puede venir provocada por una causa, un empeoramiento todavía mayor de la situación económica, en su conjunto o de algunos Estados miembros, creándose así en los Estados una alta presión ciudadana favorable a la salida de la UE. Los actuales dirigentes de la UE lo saben, de ahí su intención de ocultar el empobrecimiento de la UE cambiando la forma de calcular el PIB. Yo creo que de producirse sería una desintegración escalonada, empezando por los estados más débiles, salida voluntaria al no desear seguir cumpliendo las directrices de la UE u obligada al no poder o querer cumplir los compromisos aceptados, como puede ser el pago de la deuda.


La destrucción de la zona euro yo creo que sería de consecuencias catastróficas para todos, países miembros y también para el resto de países del mundo. Los países, los bancos y diferente tipo de inversores querrían de forma rápida deshacerse de los capitales que tienen en euros y ello provocaría la rápida caída de la cotización de esta divisa, cuyas consecuencias son impensables.


Evidentemente los países que más sufrirían serían los más endeudados, su moneda se depreciaría y la deuda se incrementaría, teniendo que exportar mucho para poder pagarla.


La firma del Tratado de la UE y su consecuencia más importante la unión monetaria, se realizó sin consultar a los ciudadanos, ningún Gobierno lo hizo. ¿Cómo sería una hipotética ruptura?, ¿Consultara algún gobierno a sus ciudadanos sobre la permanencia o salida de la zona euro? Todo hace pensar que tampoco ahora tendrían en cuenta la opinión de los ciudadanos.

La UE, más artificial aún que el Imperio Austro-Húngaro (pues su diversidad de pueblos y sus diferentes identidades nacionales son mayores y más intensas) y que la Unión Soviética (que, al menos, tenía la etnia rusa mayoritaria como aglutinante) está inexorablemente condenada a desaparecer por inviable, antidemocrática y antisocial. La cuestión es si los actuales gobernantes lo entenderán y revertirán la disparatada deriva eurofederalista que iniciaron con el Tratado de Maastricht o tendrán que hacerlo aquellos que descalifican de populistas pero que conocen y entienden mucho mejor la realidad plurinacional del continente europeo, como Nigel Farage o Marine Le Pen.

Tengan cuidado que no sea España la primera en desintegrarse - las voces independentistas, tanto en Cataluña y el País Vasco no hay quién/quiénes las puedan callar - el gobierno central no da ocasión al diálogo - y, Felipe VI apeló a la unidad de España, pero, ahí ha quedado. Un país como España en dónde no existe la unidad como nación, como sí la hay en otros países de la UE - no puede abogar por la unidad de Europa. Hay que ser un país ejemplar en todos los aspectos. Con relación a la desintegración de la UE - más de un gobierno europeo lo tiene muy bien calculado y definido.

Es que las tres posibilidades son en realidad la misma: la incapacidad de hacer reformas va de la mano de hacer reformas fallidas, pues la capacidad de hecer reformas es o fallidas o eficaces (y esta posibilidad me parece inexistente para la UE, como ya he expuesto muchas veces, salvo mediante la instauración de un régimen despótico), es su consecuencia habitual, y entonces se produce el desbordamiento, lo más probable por la salida inicial de algún país, voluntaria o no, para, a continuación, continuar el proceso, quizás dejando alguna parte, por ejemplo, los países del norte con Alemania. Cabe pensar si Francia quedaría o no.

La UE corre un serio riesgo de morir de opacidad y oscurantismo, de lejanía y de déficit democrático, de irresponsabilidad y, sobre todo, de ausencia de europeísmo siempre a expensas de los cálculos nacionales -intergubernamentalismo-. El sueño se convirtió en camisa de fuerza.

Un brillante artículo de Gordon Brown que, a primera vista, no tiene que ver con el tema:
http://www.huffingtonpost.com/gordon-brown/scotland-britain-gordon-brown_b_5512030.html

Un político que defiende el valor de lo común sin dejar de estar orgulloso de lo propio. De esos políticos, de esos políticos socialdemócratas, no quedan y ese será el fin de la UE: la desaparición de la socialdemocracia y la ocupación de su espacio por el nacionalismo que es exactamente lo contrario de la UE.
Hollande es un cobarde, Shultz y Gabriel piensan que manteniéndose en algún sillón ganan algo.
Apoyando a la derecha nacionalista (¿qué otra cosa era la foto de la barca?), las próximas elecciones echarán al cubo de basura a toda la socialdemocracia europea, sin excepción. ¿alguien se acuerda en España de Montilla?¿De cuándo el PSE era partido de gobierno?.
Cameron y Merkel ganan sus votos mintiendo a sus votantes que sus problemas están causados por la UE, por los gorrones del sur: ellos defienden su lebbensraum, su flota corsaria de paraísos fiscales. Las cosas van mal en Europa y seguirán mal por la política de merkel. Entre todos, socialdemócratas ignorantes de la historia y la derecha de siempre legitiman al populismo nacionalista.
Los problemas de diseño siempre tienen solución si hay decisión política.

Depende. En mi opinión, la UE ha tenido una evolución lenta, y uno de sus principales ligamentos ha sido la búsqueda de una integración política y económica eficaz, pero dicha eficacia a veces no se consigue por una causa muy sencilla: no se puede contentar a todos. La construcción de la UE ha acabado creando una Europa de dos velocidades, en parte por el sutil juego de poderes entre Estados, y la tremenda disparidad de desarrollo entre ellos. La UE está condenada a funcionar como un gran Estado, es decir, si quiere mantenerse de forma homogénea. ¿Qué quiere decir esto? Que a veces el poder, el uso de los recursos , depende de un uso directo y sin intermediarios para su eficacia. Fíjense: España dilapidó años de fondos comunitarios en construir como locos, y no en reforzar la industria . ¿Cabe preguntarse si Bruselas podría haber puesto un control más firme en ello? De hecho, se intentó, pero en una votación europarlamentaria, se rechazó publicar y actuar sobre un informe muy crítico sobre este tema (por mayoría de votos del Partido Popular Europeo y el Partido Socialista Europeo, los dos grandes conglomerados políticos del parlamento de Bruselas). En otras palabras, la influencia de la UE es a la vez muy poderosa (regulación socioeconómica) e incluso hasta beneficiosa, en alcance social. Por otro lado, tiene características indeseadas, como la directiva Bolkenstein. El problema es que en la práctica, el ciudadano común (demócrata) no ve que él tenga una influencia clara sobre la marcha de la UE, y en consecuencia, la retirada hacia los ámbitos políticos sobre los que sí puede tener cierta influencia cercana (ver votación FN en Francia) parece difícil de evitar. En pocas palabras, la sensación de desvalecimiento hace que se incline sobre los intereses y lealtades locales más afines, en un movimiento defensivo. La UE ahora mismo se la reconoce como un actor más proclive hacia el poder de los mercados, que hacia el de los ciudadanos y el área social, y por ende, no como una aliada en un mundo donde el poder económico tiene muchísima palanca, y que no parece estar por la labor de contemporizar con la parte humana de la sociedad. La UE ha tenido muchísimo tiempo para definir su proyecto de forma clara y nítida, y no lo ha hecho. El reaccionar a rebufó la debilita cada vez más. Pasemos a las posibles consecuencias: los de faculta y los impagos de las deudas entre Estados. Sí España o Grecia rompen esa baraja, el euro tendría un seísmo serio, pero por otro lado, podría sobreviví confinado en la área norte de Europa. Podría ser un retroceso táctico, siempre y cuando se mantuviese la puerta abierta a la reintegración del Sur, pasado el ajuste, y aprovechando de paso para una consolidación de los mecanismos políticos. Si hay algo en lo que muchos analistas políticos están de acuerdo es que la ampliación al Este retrasó esta condición sinequanon para la UE en una década, y añadió dificultades de integración ya existentes.
Se dice que la UE progresa a pesar de los errores, pero si sigue acumulando más y no corrige sus déficits democráticos y mecanismos de relación con el ciudadano ( ¿menos intermediación de los Estados?) corre el riesgo de desoír las voces de preocupación , y lo más urgente, el debate a pie de calle.

Me temo que no es con el revival de los historicistas (sólo faltaría invocar a Arnold Toynbee o a Spencer) como se van a encontrar buenas hipótesis. Comparar el contexto de la UE con el imperio astro-húngaro o con la URSS quizás valga para una tesina, pero poco más.
El nacionalismo, o sea que cada uno tire por su lado ignorando los Tratados, ese sí es el peor virus.
No obstante, pienso que el mejor antídoto es el capital humano que tienen los países de la UE. Hay que saber incorporar a los jóvenes al proyecto europeo, incluidos por supuesto los originarios de la inmigración.
La desintegración total no es negocio, así que dificilmente llegará, pero que algunos flecos se vayan deshilachando por el camino, si ello significa que hay que organizar un núcleo fuerte y convencido, eso pasa en las mejores familias políticas y económicas. Eso puede ser bastante sano. Creo que Cameron y el Reino Unido es uno de ellos. No hay que aceptar sus chantajes, pues además su propio empresariado y sus instituciones financieras (que miran al bolsillo) no piensan como él. La calidad humana ("el capital humano") es la clave de que este proyecto no sólo no languidezca sino que crezca. Es ahí dónde debemos descollar. Mal que bien, es en Europa dónde los derechos humanos se han proclamado y donde la autocrítica y la capacidad occidental de revisarse a sí mismos nacieron y subsisten. Y esto, el mundo actual lo sigue necesitando a gritos. Mientras haya necesidad de Europa, habrá demanda, y mientras haya demanda la empresa Europa tendrá futuro. Los Le Pen y los Farage y Grillo (dos histriones que se han metido en la misma cama) seguirán ladrando, eso siempre fue así, pero lo que es cabalgando, cabalgando seguiremos. No es una afirmación romántica, basta con estudiar a fondo el tejido europeo, sin esconder desde luego los costurones y los parches, pero seriamente. Frente a las representaciones catastrofistas pienso que la voluntad para seguir mejorando la UE y adaptándola a estos tiempos seguirá resolviendo.

¿ Cómo va a ser...? La desintegración de la UE no se puede llevar acabo, porque nunca ha estado integrada excepto para el Euro, pero la monecda no lo dice todo, estan las culturas, costumbres, idiomas y, lo mas importante las intenciones serias de integración por parte del los pueblos.
Por lo tanto por lo que se ha visto hasta estos años ha sido un EURO de papel mojado....

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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