José Ignacio Torreblanca

¿Son las repúblicas mas democráticas, o más progresistas?

Por: | 04 de junio de 2014

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Hay quienes estos días venden una sencilla fórmula política: “República = Democracia = Izquierda” y su contraria: “Monarquía = Autoritarismo = Derecha”.  Todo esquematismo es una coartada para no tener que pensar. Este caso no es diferente.

Por razones históricas evidentes, una parte importante de la izquierda española asocia la República con un sistema político en el que prevalezcan los valores que considera definitorios de sus aspiraciones políticas (libertad, igualdad, justicia social, etc.) mientras que, por el contrario, la Monarquía estaría asociada a los valores opuestos (autoritarismo, inequidad, etc.).

Pero miren la tabla que abre esta entrada. El Índice de Desarrollo Humano que elabora el PNUD mide los logros más altos a los que una sociedad puede aspirar: una alta esperanza de vida (reflejo de unas políticas de salud accesibles y equitativas para todos), los niveles de escolarización (también la prueba de un sistema educativo exitoso, en calidad y cantidad), el ingreso nacional bruto per cápita (que mide el éxito productivo de una colectividad). Ahora observen los veinte países que según este índice (p.156) tienen un mayor índice de desarrollo humano.

Noruega, en el puesto 1, es una monarquía,

Australia  y Nueva Zelanda (puestos 2 y 6) tienen de jefa de Estado a Isabel II

Países Bajos (puesto 4) también son una monarquía.

Suecia (puesto 8) y Japón (puesto 11) también son monarquías.

Dinamarca y Bélgica (17 y 18) son monarquías.

Las siguientes monarquías de la tabla son España, que está en el puesto 23, Luxemburgo (Ducado) en el 26  y el Reino Unido, que está en el 27

Así pues, de esos veinte países, ocho son monarquías y doce repúblicas. No parece que haya una correlación muy clara entre bienestar social y forma de gobierno. Todas son, además, democracias.

 

Si además de la democracia, les preocupa la desigualdad, pueden mirar el índice Gini, que mide las desigualdades dentro de cada país. Nos encontramos con algo parecido. Si los ordenan de menos a más iguales (vínculo), resulta que el país más desigual del mundo, Lesotho, es una monarquía, y el más igual del mundo, Suecia, también es una monarquía. También verán que el segundo país más desigual del mundo, Sudáfrica, no sólo es una república, sino, además, una democracia y que el segundo país más igual del mundo, Eslovenia, es también una república. En fin, no abundaré en el argumento.

A lo que voy.  En España hay muchos que, por razones históricas, asocian la forma de Estado republicana, al gobierno de, por y para la izquierda (o las izquierdas y a sus valores) y, en paralelo, identifican la Monarquía con el autoritarismo, la falta de equidad social etc. Piensan, en consecuencia, que la República haría a España más democrática y más justa socialmente. Pero este razonamiento no tiene mucha base empírica: una República podría ser más democrática, o menos, y más equitativa o menos. Ninguno de los índices que manejamos los politólogos sobre democracia (Freedom House, Politi IV) considera la forma de gobierno como un mérito o demérito a la hora de evaluar la democracia: China es una República, Arabia Saudí es una Monarquía…. ¿La España de Franco: qué era?

Que una institución no esté elegida directamente por la ciudadanía simplemente quiere decir que, por la razón que sea, pero de forma democrática, se ha decidido preservar a esa institución del juego de las mayorías y las mayorías con el fin de lograr algún otro fin. ¿Cuáles? La neutralidad, la imparcialidad, el deseo de gozar de un árbitro situado por encima del juego político, lo que se quiera. Lo hacemos, democráticamente, con los Tribunales Constitucionales y con los Bancos Centrales porque no queremos jueces de izquierdas ni gobernadores de bancos centrales que obedezcan a los gobiernos.

Sí, claro, la Monarquía es un anacronismo histórico, eso es evidente, pero resulta que democráticamente le hemos asignado un papel de árbitro, de moderador y simbólico como representante del Estado. Podemos cambiarlo, claro, pero no porque no sea democrático que exista una Monarquía, sino porque consideremos que hay otra manera mejor de hacer ese papel, o que ese papel ya no es necesario.

Pocos de los que piden la República en la calle estos días parecen pensar en cuáles serían los costes de una jefatura de Estado politizada. ¿Imaginen que proclamamos la República y en una elección a dos vueltas gana el candidato del Partido Popular, Esperanza Aguirre, por ejemplo? ¿O Pablo Iglesias? ¿Gozaría esa institución del respeto de todos los españoles? ¿O es que nos proponen una elección por parte del Congreso de una persona de consenso respaldada por una amplia mayoría y respetada por todos? ¿Pueden dar un nombre de alguien que fuera aceptado por todos para que nos hiciéramos una idea? ¿No pactarían los dos grandes partidos el nombre y excluirían a los demás partidos? ¿Sería entonces más legítima la Jefatura del Estado que ahora? En cualquier caso, fuera quien fuera el Presidente o Presidenta, a menos que cambiáramos más cosas, sus papeles serían muy similares a los de un Monarca.

La Jefatura del Estado es un medio, no un fin en sí mismo. Discutamos qué fines queremos que cumpla, con qué criterios y qué medios le queremos asignar. Si queremos politizarla, digámoslo, si no también. Tanto una Monarquía como una República son compatibles con la democracia. Y las dos pueden ser opacas y poco democráticas. Es indudable que a causa de los errores cometidos, la Monarquía tiene que relegitimarse democráticamente, pero esa no es una tarea imposible, ni desde el punto de vista teórico (en el sentido de que la Monarquía sea incompatible con la democracia) ni desde el práctico (en el sentido que una Monarquía evolucionada, adaptada a su tiempo y ejemplar) no pueda ser útil.

 

 

Hay 63 Comentarios

No es lo mismo la monarquía en Noruega y los otros países que España. Dado que la monarquía de España es heredera del franquismo (el nazifascismo español). Y el tener un régimen heredero del nazifascismo es un caso único en todo el mundo que solo tiene España. Dado que la actual monarquía fue nombrada por Franco.

Cuando estalló la Revolución Francesa, también había una monarquía.
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Publicado por: Ernesto | 08/06/2014 3:16:51
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Sin irnos tan lejos ni en el tipo ni fisicamente, cuando estalló la guerra cívil en España había una república corrupta y conflictiva. O no?

Explica un caso hipotético que no es real cuando dice, pensemos que se proclama la república y que sale elegida Esperanza Aguirre o Pablo Iglesias. Y no es real en el caso de Aguirre, por una razón sencilla: si se proclamase la república significaría que las fuerzas republicanas eran mayoría social en el estado español, por lo tanto no creo que Aguirre fuera a ganar en ese proceso de masas. Y Pablo Iglesias, tampoco, primero él no aceptaría, en segundo lugar que es lo importante el bloque social que impulsase la república no lo catapultaría a ese puesto. Que no le quepa a ud. la menor duda.
Si lo que quiere es meter miedo y crear obstáculos posiblemente con ejemplos como ese lo consiga.

en este artículo, de reciente publicación en la revista de la CEPAL, se propone una modificación del IDH, que cambia la posición relativa de los países...es autoría de la Prof. María Andreína Salas-Bourgoin, del Instituto de Geografía, Universidad de Los Andes, Mérida, Venezuela

http://www.eclac.cl/cgi-bin/getProd.asp?xml=/revista/noticias/articuloCEPAL/8/52478/P52478.xml&xsl=/revista/tpl/p39f.xsl&base=/revista/tpl/top-bottom.xsl

El Índice de Desarrollo Humano coloca a España en el 23º puesto. Lo tremendo es que "En 1996, el Informe sobre Desarrollo Humano (IDH), que elabora el PNUD combinando economía con longevidad, educación, salud, nivel de vida..., situó a España en el 10º lugar, por encima de Australia, Reino Unido o Suiza; en una escala del cero al uno, España puntuó 0’933. El que los gobiernos del PP en sólo seis años bajaran al país del 10º puesto del ranking de bienestar al 21º, según el PNUD de 2002" (Rosa Regàs con Ignacio Fontes, "El valor de la protesta. El compromiso con la vida", Ed. Icaria, Barcelona, 2004). En 2003, subió al 20º puesto y fue celebrado con alharacas por el gobierno Aznar, sin que el PSOE, ay el PSOE, dijera ese ranking es mío: quizá lo ignoraran, no me extrañaría... Hoy, en el 23º: vamos avanzando...

Lo que no es democrático es que por razones de pedigrí unos "valgan" más que otros. La preeminencia de la República es una cuestión de principios, de efectiva igualdad ante la ley.

Cuando estalló la Revolución Francesa, también había una monarquía.

Pues eso de republica=democracia ya es falso, y si no que se lo pregunten a los sacrificados ciudadanos víctimas de la URSS en los años veinte y treinta, y en relación a la segunda ecuación de que democracia es igual a izquierda diré más de lo mismo, que no creo que nadie con un mínimo rigor hablando llame de otra forma que democracia al sistema americano, ni creo que nunca pueda entenderse tampoco a éste como de izquierdas, y en cuanto a lo de que la monarquía=autoritarismo que visiten estos artífices del lenguaje inexacto muchas de las repúblicas de Africa y ya verá de que hablan y lo bien que las definen.

Lambda, el punto no es que la monarquía sea una solución de compromiso, es que es parte fundamental de un paquete que se acepta o no en su conjunto (la Constitución). Si suponemos que podemos tomar individualmente aspectos de la Constitución (los que no nos gustan) y someterlos a referéndum vinculante, lo que hacemos es deshilachar el consenso constitucional, que se basó precisamente en lo contrario.

Creo que es muy revelador que no haya surgido ninguna propuesta de candidato de compromiso para presidir una hipotética república española (lo de Mayor Zaragoza supongo que es en broma). El tema es muy complicado y el argumento de la monarquía como "mal menor" creo que tiene bastante peso

En un hipotético triunfo del sí por la República, yo propondría como Jefe del Estado a una figura del estilo de Federico Mayor Zaragoza.
Es verdad que ahora mismo no es ninguna prioridad la forma de la jefatura del Estado. La prioridad es volver a la senda del empleo y salvaguardar el Estado del bienestar. Monarquía o República es más bien una cuestión estética. Como lo previsible es continuar con la dinastía borbónica, es de esperar que Felipe VI no caiga en los errores de su padre y "borbonee" un poco menos. No será porque le falte información sobre lo que pasa en la calle.

@Luis, todo eso que has dicho se resume en una cosa: es una solución de compromiso. Puede que tuviera su validez en ese entonces, y puede que todavía la tenga. Pero me temo que las soluciones de compromiso, tarde o temprano, o se deja asumir a la gente la responsabilidad de decidir, o bien, acaban cediendo de mala manera.
Por otro lado, esta solución de compromiso es una forma muy sutil de decir a la mayoría de los españoles que no están capacitados, o al menos, lo suficientemente maduros como para decidir sobre su forma de Estado, como por ejemplo, hicieron los suizos de forma consensuada. No ignoro nuestras particularidades, pero aún así, no son una excusa para esconderse. En mi opinion, si la monarquía ganase un referendum, yo y muchos lo aceptaríamos, además que eso reforzaría su legitimidad. Lo ganó en 1978, pero es que la otra opción era nada menos que la dictadura: una elección sesgada, pues.
La España actual, con sus muchos defectos, y sus cuantas virtudes, está aprendiendo del durísimo siglo XX, y en pleno siglo XXI, trata de entenderse a sí misma, saber qué es lo que quiere.

A título personal, a mí me parece que un Rey es un empleado vitalicio, con una plaza de trabajo garantizada por nacimiento. Y no hablemos de su persona inviolable jurídicamente.¿Donde queda la igualdad de oportunidades que mencionamos en la Constitución?
Demasiadas contradicciones para un simple representante simbólico con facetas diplomáticas, y eso entra en el debate.
Miren, no creo que por quitar al Rey, mejore España automáticamente. De hecho, la monarquía es la principal armazón que justifica el actual régimen politico, su principal legitimadora, e incluso el lazo de continuidad con el anterio régimen. Ahora llegan nuevas generaciones que no vivieron la dictadura, y que no sienten un gran interés por la monarquía, pero sí la identifican con el actual régimen politico y sus taras (opacidad y corrupción, despilfarro,prevaricación de la función pública).
Yo sugiero el referendum, porque me parece la forma más honesta de dirimir el asunto, más aún que la acelerada abrogación de la Ley Sálica y su sustitución por una Ley de sucesión ad hoc (aprovechando la actual mayoría parlamentaria del partido de gobierno), todo ello con celeridad y sin consulta a los ciudadanos.
Es muy curioso, porque la actual Ley dejaría el trono en manos de Elena, en caso de abdicación. Pero su reciente paso por los juzgados la perjudica, y no es muy popular, asunto importante este en las monarquías hispánicas cuya tradición constiste en la proclamación.

De todos modos, es baladí comentar esto. Hace ya mucho tiempo que no se plantea que la monarquía dure más allá de Felipe VI. Hemos ganao tiempo, esquivado un debate, pero a costa de ¿qué?.

Es absurdo es quejarse de que en la Constitución del 78 la monarquía se cólo de rondón. La Constitución no habría sido ratificada ni en broma si la forma prevista de Estado hubiese sido una República, aunque lo demás se hubiese mantenido exactamente igual. Guste o no, para mucha gente la monarquía es un nexo importante con la España tradicional(ista) -aparte de ser lo que nos separa de una "temible" III República-, y por tanto tiene un valor político importante.

Por otro lado, dejando de lado que un hipotético referéndum sobre la monarquía saldría a favor con casi toda seguridad, la Constitución es una combinación de muchos elementos, que no pueden -ni deben- votarse individualmente: si votásemos exclusivamente sobre una eliminación de la referencia a las "nacionalidades", o sobre si mantener el particular papel de la Iglesia en la Constitución, o sobre si las referencias a los sindicatos en la Constitución (de inspiración claramente corporativista) deben permanecer, probablemente saldría que no a todo. Esto no quiere decir que cada una de estas referencias deba desaparecer, puesto que incluso si son rechazadas por una mayoría de la población, forman parte de un todo que una parte importante de la ciudadanía puede encontrar aceptable precisamente porque las incluye. Seleccionar lo que a ti no te gusta y decir: "quiero votar solamente sobre esto" es no entender cómo funciona el tema

Dado que ha nadie se le ha ocurrido hacerlo todavía, aquí dejo el link a la petición de referendum que ya han firmado casi 350.000 personas.

Si estamos en democracia, igual conviene preguntar

http://www.avaaz.org/es/petition/Todos_los_Partidos_Politicos_de_Espana_Referendum_YA/?cSWOPab

Una República se cambia de gobernante cada X tiempo, y la monarquía no.

Un artículo para rebatir los argumentos del profesor Torreblanca aquí: http://estoymasguapocallado.blogspot.com/2014/06/sobre-credulos-y-estupidos.html

Cada persona tenemos unas medidas, y los trajes de unos no sirven la mayoría de las veces a los demás.
Seamos hombres o mujeres, niñas o niños.
Cuanto mayores nos hacemos más diferentes somos, acumulando aciertos y errores.
En nuestro país tenemos nuestra historia, que es la que hemos vivido y está escrita.
Y desde ella hemos de seguir andando, a partir de lo que somos hoy, sin renunciar a ser adultos y pensar como personas responsables.
Desde la inteligencia y el respeto.
Optando a la mejor oferta, lo que mejor nos convenga, lo más seguro, lo más práctico.
Lo más útil, lo más fiable para todo el mundo.
Lo que hemos visto que hace aguas es la transparencia, y el control sujeto a la legalidad.
Sobrando el favoritismo, la mala gestión bajo mano, y los privilegios sin justificación.
A día de hoy.
Donde todo el mundo somos iguales ante la ley.
Y responsables de nuestros actos, ya sean buenos o sean malos, como sociedad adulta.
Sin prebendas, pagando los impuestos por igual.
Desde esa óptica, casi da lo mismo rodar con un modelo que con otro, puesto que yendo derechos todos los sistemas funcionan igual de bien.
O igual de mal.
Las cosas buenas de un modelo, si se aprovechan redundan en beneficios que se pueden aprovechar en beneficio de todo el mundo, si se dilapidan y malgastan serán en perjuicio.
O sea que es la responsabilidad que seamos capaces de darnos y de exigirnos lo que importa.
Sacando de encima los manejos de intereses particulares en provechos de quienes se escudan en la mayoría.
Da igual churras que merinas.
Ya que en todos los sitios se cuecen habas.
Y se meten goles.
Amarremos lo importante, repasando el patrón de base que nos sirve para entendernos igualando a todo el mundo de verdad.
Sin trampas ni cartón.



Creo que los argumentos del Sr.Torreblanca son razonables y fundados. Hay comentarios que le atribuyen cosas que no dice. En el mejor de los mundos la raíz del monarquismo no es racional, pero en la España y en el mundo en que vivimos y con las candidaturas a mano para una Jefatura del Estado, pienso que la llegada de Felipe es una buena noticia. No creo que él se escude en los derechos de sangre y cosas así para aceptar, incluso pienso que el retraso de Juan Carlos en abdicar se debe a que Felipe y Letizia habrían preferido dedicarse a sus hijos y a otro tipo de futuro profesional, que no les hubiera faltado. Confieso que alimentaba la esperanza de que no se metiesen en este lío. En realidad, si asumen lo que asumen yo me quito el sombrero, aunque en mi corazón sigo siendo republicano en el sentido total y formal de la palabra: un régimen político democrático que tiene como meta la "res publica", el bien y el desarrollo humano de los ciudadanos que la componen y participan libremente en su mantenimiento y mejora, Lo del referendum me parece que es marear la perdiz en unos momentos en que necesitamos concentrar las energías en lo que verdaderamente puede cambiar la vida diaria de los españoles. No entiendo tampoco a ciertos partidos de supuesta izquierda republicana que lo reclaman, pero celebran rancias batallas dinásticas entre Habsburgos y Borbones para marcar su derecho a la autodeterminación. Y otros que han servido de acólitos a un militar golpista en América Latina, que se fabricaba plebiscitos al estilo franquista, y que se presentan como los enemigos jurados de la "casta". Menos pomada mágica y más enfrentarse a las prioridades que tenemos delante.

El rey no gobierna, asume un papel que trasciende la gestión de la cosa pública. Encarna un símbolo que escapa a la limitación de las ideologías y de los bandos partidarios, cuyo sesgo sectario contamina el valor unificante de cualquier elemento que pretenda aglutinar el mayor número posible de voluntades, de cualquier individuo que intente anudar el mayor número posible de vínculos emocionales con una patria común. El rey, como heredero de una tradición secular, como engranaje de la maquinaria del estado que actúa en la existencia cotidiana de los ciudadanos, convierte la historia de la nación en una referencia corpórea, insoslayable, y recuerda a los poderes públicos, al pueblo soberano, a los hombres y mujeres particulares, que la realidad en la que viven no surge de la nada, que no se construye sobre una dispersión de momentos inconexos, sino que resulta de una línea temporal y de un espacio existente cuyo mantenimiento es responsabilidad de todos. ¿Un presidente de república podría asumir ese papel?.

Toda vez que habría de surgir de un enfrentamiento ante y entre los electores y que su solo carácter simbólico es el de la provisionalidad de un parecer parcial de la población, el primer ciudadano de una república no puede ser considerado, sin forzar la argumentación, más que como la cabeza de un ente administrativo de alcance limitado y de significación en parte contradictoria. Sí, contradictoria, porque ¿cómo suponer que la nación de todos puede ser representada por el resultado de la decisión de una parte de su realidad, por muy mayoritaria que esta sea?. El presidente republicano es siempre un hombre de partido; no actúa desde la imparcialidad de juicio o la equidad en el cumplimiento de sus funciones; hace lo que cree justo con la aquiescencia de sus partidarios pero no con la convicción de representar más que a quienes le votaron; el suponer otra cosa es negar la esencia misma de la política moderna, construida sobre la base de la dialéctica entre antagonismos y la confrontación entre intereses de grupos.

En el caso de España, este carácter integrador, imparcial, unificador es especialmente importante porque las tendencias centrífugas y disgregadoras, aparecen a varios niveles en el devenir de la vida nacional. Aunque don Juan Carlos tuviera alguna remota relación con los asuntos de su yerno (que no la tiene), el papel de la monarquía estaría por encima del comportamiento individual de su ocasional cabeza visible de manera que, en caso de duda, bastaría una cesión de sus derechos al legítimo heredero para que la Corona salvara su responsabilidad institucional dentro de la Constitución. Porque es de la Constitución, no lo olvidemos, de lo que en último término se trata al cuestionar la validez de sus instituciones.

Cicerón, en una carta a Ático, criticaba a Catón achacándole que creía vivir en la República de Platón cuando, en realidad, vivía en la república del fango.La plebe gustaba de la demagogia de líderes arribistas y se tragaba la sofística mendaz de los menos escrupulosos con la misma fruición con que devoraban las migajas que le arrojaba el poderoso hipercorrupto. Los datos aportados por el Sr. Torreblanca bien podrían ser complementados por otros acerca del carácter negativo de las repúblicas. Por ejemplo, en cuanto a al IDH, países de constitución republicana ocupan los últimos puestos de la lista de la ONU.

Un análisis interesante, desde luego, pero...
- Los índices que compara hacen referencia al grado de progreso o de riqueza de los países, no al grado de libertad o democracia.
- Una cuestión esencial es cómo funciona una institución: es opaca o transparente, es eficaz o ineficaz, eficiente o ineficiente. Y ahí coincido con usted.
Otra cuestión es qué representa y por qué. Ahí difiero de usted. La monarquía representa un estatus social altamente privilegiado basado en el nacimiento, lo cual además de anacrónico es terriblemente injusto y discriminatorio.
- Que algo sea acordado por una mayoría (cosa que hasta que no se efectúe el referendum tampoco será aplicable al caso), no significa que sea justo. Hay derechos y libertades universales que están (o deberían estar) por encima de la voluntad individual o colectiva, y entre ellos está el derecho a la igualdad y a la no discriminación por razón de nacimiento.

Decir que la monarquía goza hoy en día del respeto de todos los españoles es tomarse una licencia bastante grande. Pero claro, como en este país no van a hacer un referendum para preguntarnos a todos los españoles, como mucho publicarán un sondeo de alguna empresa privada tipo demoscopia, pues podemos tomarnos esas licencias incluso en un diario como El País. Y decir que una monarquía puede ser democrática o decir que es mejor que haya un rey porque no hay nadie mejor para el puesto es una desfachatez o un buen intento de meternos miedo a los ciudadanos de bien, pero ya no cuela. Por no hablar de la ley sálica, que excluye a la mujer, de eso no se habla en el artículo, por eso va a reinar el hijo varón del rey, no sus dos hijas mayores. Respeto a todo el mundo, monárquicos o republicanos, pero lo que no es de recibo es esta campaña orquestada de marketing en favor de la monarquía secundada por los dos grandes partidos de nuestro gobierno, que son los mismos perros con distintos collares y que están viendo como empieza a desmoronarse el chiringuitazo que tienen montado. Basta ya, el pueblo no es tonto. Ya es hora de que dejen de meternos miedo y de que pasen miedo los que están aferrados al mango de la política.
Conozco a mucha gente que ha dejado de leer el país y al leer este artículo ya entiendo el porqué.

Como siempre, confundimos medios con fines. Mezclamos datos y agitamos la coctelera para obtener la justificación que queremos.
Este señor dice: los bancos centrales están alejados del poder político así como los jueces del TC. ¿Perdón? ¿Quién los ha elegido? No serán los dos partidos mayoritarios del país? No es, precisamente, uno de los déficits democráticos que más estamos criticando muchos?
Habla del consenso del Jefe del Estado. ¿Acasao no somos unos cuantos los que nos oponemos de todas contra los borbones? Qué consenso es ese?
Después, damos por supuesto una jefatura del estado como la actual, que es un títere sin sentido. Y hay modelos varios al respecto. Podemos tener un presidente al estilo estadounidense, controlado por las cortes. Podemos tener un presidente con mucho poder pero limitado también por el primer ministro, como en Francia. Fórmulas hay casi tantas como países.
En cuanto al concepto democracia. Efectivamente, este está muy manido y muy dado a interpretaciones. Yo no lo negaré. Y discutir en clave yo soy más demócrata que tú, pues no me parece sensato.
Sí que me parece sensato qué tipo de democracia queremos. Sí me parece sensato defender una idea republicana de la organización social (no izquieradas o derechas) donde todos somos iguales ante la ley, donde todos damos cuenta de nuestras obligaciones y donde todos tenemos los mismos derechos. TODOS.
A mi modo de ver, la monarquía no entra en este concepto de democracia.
Y sobre aquellos que son alérgicos a las votaciones o a hacen reducciones al absurdo: votar 40 años después si queremos iniciar un cambio de modelo de jefatura del estado (aunque lo que subyace tiene mayor alcance y lo sabemos todos, por eso no quieren abrir la caja de Pandora) no me parece votar cada dos por tres por las cosas "importantes".
Aunque claro, si no hemos votado por entrar en el euro (y eso que estoy a favor), si nos hemos pasado por el forro el resultado de la votación sobre la OTAN... no esperaba menos en este aspecto.

Por cierto, como alguien lo ha comentado por ahí, siga creyéndose que la monarquía solo cuesta 8 millones. Eso sí, si quiere saber la verdad, lea la prensa internacional y verá la fortuna acumulada por Juan Carlos I durante su reinado y pregúntese cómo se puede acumular tanto dinero ganando lo que dice que gana.

Desde mi punto de vista el ultimo párrafo del articulo es lo importante de verdad. Si vamos a abrir un melón, intentemos por una vez, abrirlo bien. La cuestión no es solo républica vs monarquia parlamentaria, sino que tipo de republica querriamos y de eso la verdad no se habla nada. En este país se vive a saltos, no hay un solo asunto donde se abra un debate social minimiamente serio y constructivo. Hoy toca este, mañana quizás, el sexo de los angeles. Esa es de verdad nuestra cultura politica. Pero no nos quedemos ahía, porque se puede ir más lejos. y si no la muestra nos las enseño el otro día el programas televisivos "El Intermedio" de la Sexta. Dejando a un lado su "neutralidad valorativa", salieron a la calle y le preguntaron a varias personas, todas ellas jovenes y se supone debidamente formada y preparadas, si eran republicanos. Todos sin excepción los eran "a tope". Ante la pregunta de que preferiaría una monarquia con Felipe VI o una república con Aznar de presidente, la mayoría no solo dudo, sino que renegó de la república. ¿Que PODEMOS esperar?. Donde queda la democracia, la soberanía popular, la capcidad de decidir y todas esas cosas con la que se nos llena la boca a unos y a otros, a los partidos politicos clasicos como a los nuevos modelos de intermediación. Lo importante es el contienente, los accesorio, el envoltorio; el contendio, ¿eso que és?

Una manera más interesante para analizar la desigualdad es comparar los países asociados con la social democracia (por ejemplo los nórdicos) y los que se inscriben en la economía liberal de mercado. Veremos que los segundos son más desiguales que los primeros.

Seguimos siendo una nación empeñada en meter la pata una y otra vez. Mientras todos robamos, no solo los políticos, mientras vemos la viga en el ojo ajeno, se nos pasa la vida. Que pena de gorrones nacionalistas, radicales vagos y derechas soberbias. Lo de siempre... Dan ganas de irse!!

Sr. Torreblanca, a estas alturas creo que nadie mínimamente informado vincula la forma de gobierno monárquica o republicana con los niveles globales de desarrollo, democracia o igualdad de los países, como muestran los índices que expone. Se trata de una cuestión de coherencia democrática, de que ninguna institución de una democracia coherente (y menos la de mayor rango, por muy simbólico que sea su papel, o por ello precisamente) puede basarse en un criterio hereditario como la monarquía. Países con muy elevados niveles de bienestar, igualdad y democracia, como los escandinavos eliminarían una rémora si acabaran con sus anacrónicas monarquías y fueran repúblicas. Y comparar la monarquía con otras instituciones no elegidas directamente por el voto popular, como tribunales constitucionales o bancos centrales no es de recibo, en primer lugar porque de independientes tienen poco, como vemos continuamente, pero, sobre todo, porque sus titulares no lo son vitalicios ni por herencia sino (en teoría, al menos) por criterios meritocráticos. Tampoco se justifica que diga que en España hemos elegido democráticamente la monarquía, a no ser que sea de los que creen que votar la Constitución de 1978, en la que la monarquía iba incluida en el pack, ya la legitima, cuando muchos ciudadanos votaron la Constitución a pesar de la monarquía, no por ella. Y como usted mismo dice, repúblicas las hay de varios tipos, desde las presidenciales o semi-presidenciales (EEUU, Francia) a las parlamentarias (en las que el presidente tiene un papel simbólico, como el rey en España, pero es elegido por el parlamento con un mandato limitado y no por herencia). El problema de la república en España es que los dos precedentes históricos acabaron en desastre y que, al contrario que en Francia (donde la república va unida al patriotismo y al centralismo), en España el republicanismo se asocia al cuestionamiento de la nación y a los particularismos y separatismos, mientras que la monarquía es vista como símbolo de unidad nacional. Muchos españoles rechazan el anacronismo y la incoherencia democrática de la monarquía, y si también hubiera republicanos jacobinos al estilo francés el apoyo a la monarquía sería aún menor. Esa es la clave.

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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