José Ignacio Torreblanca

Norte y sur, ricos y pobres: donde Pablo Iglesias se equivoca sobre Europa

Por: | 10 de julio de 2014

 

Vibrante discurso el de Pablo Iglesias (PODEMOS) ante el Parlamento Europeo. Pero con un error de base muy importante que revela todo lo que desconoce sobre la Unión Europea cuando llama a los diputados de países del Sur a rebelarse y a votar no como izquierda y derecha, sino como griegos, italianos, españoles o portugueses. Recordemos que la noche electoral Pablo Iglesias afirmó que había comenzado el proceso de liberación de España, que España iba a dejar de ser "una colonia de Alemania". 

Pero Europa no se divide entre un Sur donde están todos los pobres y un Norte donde están todos los ricos. En Alemania hay 7,5 millones de personas que viven con "miniempleos" que les proporcionan menos de 450 euros al mes y que tienen que completar con subsidios sociales. Una persona que pase toda su vida en estos miniempleos se podrá jubilar a los 67 años con una pensión de 140 euros pues estos empleos garantizan ¡3 euros al mes de pensión por año trabajado! (véase por ejemplo "La pobreza oculta del milagro alemán", BBC de 5 de febrero de 2014).

También, según las estadísticas, en Alemania una de cada tres personas no puede hacer frente a gastos inesperados, una de cada cinco no puede permitirse irse de vacaciones y un 16 por ciento se encuentra en riesgo de pobreza y exclusión social (véase en "Alemania también hay pobres"). Tampoco son muy diferentes las cosas en el ámbito de la desigualdad: en Alemania hay 135 personas con un patrimonio superior a los 1.000 millones de euros y el 10% de la población más rica posee dos terceras partes de la riqueza nacional. Sin estos datos no se entiende nada de lo que está pasando en Europa. la mayoría de alemanes no se sienten ricos, sino explotados, por unos o por otros. Y lo que peor les sienta es que les digan que son unos egoístas e insolidarios que explotan a los demás.

Las izquierdas siempre han sido internacionalistas porque han entendido que las verdaderas diferencias no están entre países, sino entre grupos y clases sociales, lo que le ha llevado a intentar forjar alianzas de clase transnacionales. Pero hete aquí que Pablo Iglesias llega e ignora la existencia de desigualdades en el Norte de Europa, desprecia los votos de los progresistas de Norte de Europa y pide un voto patriótico del Sur. 

Si algo tiene de meritorio el proyecto de integración europea es que permite a la ciudadanía saltar por encima de sus identidades nacionales y agruparse en función de sus intereses y perfiles socio-económicos. Esta apelación al patriotismo del Sur es una prolongación (¿consciente o inconsciente?) del populismo que Pablo Iglesias aplica en todos sus discursos: ricos contra pobres, Sur contra Norte, el pueblo contra la élite, pero que carece de sentido.

Construir Europa significa tejer alianzas por encima de los intereses de los Estados. Para defender la lógica de los Estados está el Consejo de la Unión. Apelar a esa lógica estatal precisamente en el Parlamento Europeo, que representa a los 400 millones de ciudadanos y ciudadanas europeos mayores de edad y con derecho de voto, es una contradicción absoluta.  

* Dejo aquí a los lectores este informe sobre la pobreza en Alemania (DIW  Descargar 113)

 

Hay 21 Comentarios

Nuestro bienamado profesor opinador-vudú comienza diciendo (como siempre): "Vibrante discurso el de Pablo Iglesias (PODEMOS) ante el Parlamento Europeo. Pero..."
Siempre comienza usted con un halago y siempre luego aparece un PERO, señor profesor portavoz del statu quo.
¿Qué le ocurre que dedica tanto seso a un neonato?
¿Por qué se muestra tan preocupado por las ocurrencias de Pablo Iglesias? ¿Por orden superior?
Dígame, por favor, ¿usted no tiene opinión sobre la realidad cotidiana española, la de las obscenidades del PP y el PSOE? ¿O prefiere dedicar su vudú columna a las vicisitudes de la Alemania secreta y sumergida?
"...Las izquierdas siempre han sido internacionalistas porque..."
¡Vaya! ¡Ahora da clase de surrealismo a los surrealistas! Ya lo tenemos pillado señor profesor portavoz del statu quo...
"...Esta apelación al patriotismo del Sur es una prolongación (¿consciente o inconsciente?) del populismo que Pablo Iglesias aplica..."
Y dale con lo de populista... It's good, enough for today voodoo professor...

Es sencillo, el discurso se articula en relación norte-sur/centro-periferia, ya que es obvio que el sur y muchos países de la periferia europea (Irlanda, Polonia,etc...) se han convertido en verdaderas colonias donde sus gobiernos han perdido cualquier tipo de capacidad de maniobra respecto a las directrices europeas bajo la batuta germana. Es el mismo discurso de nuestro querido y nacional PP, pero extrapolado al ámbito europeo. Mientras el pueblo se empobrece, desaparecen las clases medias y el estado de bienestar y derecho se recortar, las élites políticas y económicas se enriquecen con este negocio de la "crisis". Desde el gobierno alemán nos pidan bajar los sueldos y recortar en derechos sociales mientras ellos siguen cobrando los intereses de una deuda impagable. En el caso europeo, la deuda es el gran vehículo para articular el secuestro de la soberanía nacional.
Que el autor incida en que en Alemania "también hay pobres y las desigualdades crecen" ,para criticar la intervención de Pablo Iglesias, si que me parece un discurso demagogo y vacío de total contenido. No hace falta decir lo que piensa el propio Iglesias de "esa pobreza y desigualdades" en el propio ámbito de la "locomotora germana".
Pero este artículo está en la línea de acoso y derribo que los grandes medios de comunicación de este país dedican el nuevo fenómeno político.
Me sigue pareciendo increíble, que el "lobo siga cuidando el corral y les diga a las gallinas como se deben poner para ser devoradas".

Sr. José Ignacio Torreblanca, ¿Me podría usted explicar por qué al comienzo de su artículo al citar al Sr. Pablo Iglesias en su "llamada a los diputados de países del Sur" omite usted que también llamó a los diputados de: Rumanía, República Checa, Polonia e Irlanda?

¿Será que el Sr. Pablo Iglesias no tiene idea de geografía y confunde el Norte con el Sur y el Este con el Oeste de Europa?

¿Será que es usted el que no entiende el llamamiento?Porque sí, llama especialmente a los eurodiputados del Sur, pero también a los checos, rumanos, irlandeses y polacos. ¿Será usted el que falla en geografía?

Leída estas primeras líneas que me generan unas dudas tan grandes, en cuanto al conocimiento geográfico del autor, o a mi capacidad intelectual de poderlo entender, desgraciadamente tengo que declinar el seguir leyendo el que puede ser un magnífico artículo de opinión.

editor, fuera de contexto y los argumentos de la pbreza en alemania son un poco endebles, pobre los hay en todos los sitios..ademas la cita es un poco fuera de contexto..lo que mas gusta es la cantidad de criticas que Iglesias recibe de todos los lados, supongo que hay muchos que empiezan a asustarse, lo mejor es lo de los vinculos terroristas...como siempre la caspa siempre aparece en esta pandereta de pais..

Lo cierto es que en la actualidad la única potencia europea soberana es la Federación Rusa dado que el resto de los estados europeos englobados en la OTAN actúan como un mero apéndice del Departamento de Estado Norteamericano, simples colonias sin soberanía.

Y ese parece ser el único fin que Torreblanca desea para Europa como buen Neocon: un Protectorado norteamericanos sin soberanía ni dignidad.
Al menos en Europa existe un país libre: Rusia.

El hecho de que la Merkel continúe ganando batallas electorales, no significa que la suya sea una política que conduzca al florecimiento.Todo lo contrario, porque con AUSTERIDAD no vamos a ninguna parte ni superamos crisis alguna. Hay que analizar la idiosincrasia de los alemanes, poseedores de egos colosales que necesitan pagarse su amor propio apoyando líderes con los que se identifican sin haber analizado a consciencia el por qué. La misma Merkel que debió pasarlas canutas cuando ella vivía en el lado Este de Alemania, se pasa de conservadora. De todos modos su política económica es equivocada e irrita a los países mas endeudados.

Soy europeísta convencido. Me gustaría ver las naciones de europa aunadas en una nacionalidad europea real, de ámbito continental, que supere la mezquindad de las obsoletas divisiones tribales que todavía campan por sus respetos. No es éste el momento de repetir que esa unificación sólo puede estar fundada sobre el patrimonio cultural común que tenemos. Tampoco dudo de la existencia de formas de pobreza en Alemania. Lo que no quiere decir que Grecia se le pueda comparar. Además, llevo 20 años fuera de España, y no conozco mucho la ideología última del señor Iglesias tampoco. Sin embargo, a mí este discurso me ha parecido brillante. La crítica de que llama a votar como griegos o españoles creo que se centra en algo que resulta marginal en el conjunto del discurso, y que lo es incluso desde el punto de vista de los principios. En el sistema electoral británico los parlamentarios responden directamente ante la circunscripción que los ha llevado al parlamento, y no me parece que sea un sistema anti-democrático (al revés, me parece más democrático que el sistema de listas español) ni que genere sobre todo ningún sentimiento de que el Reino Unido sea un reino de Taifas. En este sentido, llamar a los parlamentarios a que recuerden el mandato de los ciudadanos que les han votado, cada uno los de su circunscripción (en este caso, todavía estatal, por desgracia, en vez de regional o de otro tipo, pero de eso no tiene la culpa el señor Iglesias), no me parece en sí una falta contra el europeísmo. Después de todo, los parlamentarios que entran al Parlamento Europeo lo hacen de acuerdo con unos cupos que van por estado según los tratados (tanta población, tantos escaños). Que queramos verdaderos partidos políticos de ámbito europeo, con un presidente que surja del partido ganador tras haberse presentado como candidato real en todo el territorio, como pasa en los estados, no quiere decir que los parlamentarios no puedan (y aun deban) responder al mandato de la circunscripción que los ha elegido. Son cosas distintas.

Creo que José Ignacio Torreblanca cita fuera de contexto. Pablo Iglesias hizo ese llamado a los europarlamentarios del Sur (a votar contra los candidatos del Norte), en el contexto específico de la elección del presidente de Parlamento. No más!!

La idea de superación de los estados en la actual Unión Europea que blande el señor Torreiglesias es "wishful thinking". A estas alturas suena más ingenua -o interesada- que el supuesto populismo de Podemos. Quien manda en Europa es el Consejo Europeo, en el que están representados los estados a través de sus ministros y presidentes. Es ahí donde se toman las grandes decisiones. Me parece absurdo blandir la evidencia de que no todos en Alemania son millonarios. Y me parece pertinente señalar que la línea divisoria actual que recorre la UE es la que separa a los países acreedores de los deudores. Y ahí me parece, no ya oportuna, sino cuestión de supervivencia apelar a la colaboración entre los países del sur de Europa.

Pobres hay en todos los países. Alemania es un país que ofrece a todos sus ciudadanos las mismas oportunidades - todos reciben educación gratis - pero, como en todas partes, también en Alemania - no todos saben aprovechar lo que el país pone a su disposición. Los mini-jobs no sostienen la economía de Alemania - no cotizan - son trabajos realizados por un colectivo de personas que, o tienen muy baja cualificación o no la tienen - € 450/mes x 15 horas/semana = 60 horas/mes + la subvención del Hartz IV que incluye hasta vivienda social - de ahí que nadie tiene que ir a cobijarse bajo el amparo de padres o abuelos - ni la gente se ve obligada a emigrar por trabajo. Qué país del sur de Europa cuenta con la fortaleza de un sistema social que proteja a sus ciudadanos cuando éstos caen en desgracia?

El fenómenos “Podemos” parece rancio por muchos motivos pero quizá sea su empatía con los proetarras lo que despide un olor más pasado por la acetoína. Quien manifiesta su simpatía por los proetarras no tiene cuernos y rabo, del mismo modo que un sucedáneo del Mahdi no tiene por qué ocultar bajo turbante y chilaba tales atributos diabólicos: fáciles caricaturas que tratan de frivolizar hechos graves para restarles trascendencia, subterfugio habitual del que no sabe dónde esconderse para disimular alguna vergüenza pública en youtube por la de pitanza ideológica compartida en herriko taberna; en cualquier caso, trasfondo político de más que dudosas credenciales democráticas.
Las conexiones de “Podemos”con ETA están bien a la vista; no sólo los líderes de “Podemos” expresan su comprensión sobre las raíces del terror etarra sino que han compartido análisis de la realidad y mesas de apoyo mutuo en el mismo País Vasco:

http://www.periodistadigital.com/politica/partidos-politicos/2014/03/27/pablo-iglesias-herriko-taberna-eta-amiur-sabino-cuadra-alberto-pradilla.shtml
Así es posible reconocer en los dirigentes podemistas a aquella antiquísima izquierda montaraz y sus aficiones redentoristas (“la lucha final” en forma de milicia) al modo chavista. Se ve que es una tradición caribeña que va más allá de los siglos, del XIX al XXI pasando por el XX, y que, como cualquier fe sostenida en el carisma de profetas y mesías, pretende durar "por los siglos de los siglos Amén". La Venezuela chavista siempre fue tierra de acogida para los etarras, esa izquierda bragada en la enajenación antisistema y que comparte con los podemistas la afición de asesorar al movimiento bolivariano.
http://elpais.com/diario/2010/03/21/espana/1269126001_850215.html
No, los podemistas, ni siquiera su líder comato con su labia profética, no son diablos; son algo mucho más dañino: producto de la ignorancia de su ignorancia, ejemplos de arribismo en su demagogia populista, muestras de banalidad en su burocrático compadreo con los habituales de “abertzalismo nazionalista”.
Tal vez sea precisamente ese característico aroma a fermento falto de la aireación de la modernidad, que Sebastian Haffner identificara en su contexto propio de los años treinta del siglo pasado, lo que resulte tan irresistible para la irracionalidad estragada de algunos europeos, fundamentalmente en nuestro país.

Que haya pobres en Alemania o en otros países del norte de Europa no invalida el discurso de Pablo Iglesias, pues el hecho es que los alemanes votan una y otra vez a Merkel y sus secuaces, que les aplican las políticas que conducen a la desigualdad y la explotación, y que existe un consenso básico sobre esas políticas entre los principales partidos alemanes. Si ellos así lo quieren para su país nada que objetar ("sarna con gusto no pica"), pero no es de recibo que nos las quieran imponer a los demás países soberanos a través de la UE.
En cuanto al supuesto "internacionalismo" de la izquierda es mucho más un mito que una realidad, pues la izquierda en su mayor parte se ha implicado y comprometido históricamente en los movimientos y debates nacionalistas, siendo una reducida minoría la que se ha mantenido al margen de ellos.
Y es, precisamente, esa quimérica pretensión de "saltar por encima de las identidades nacionales" y de "tejer alianzas por encima de los intereses de los Estados" lo que explica la inviabilidad del proyecto europeísta, artificial, antidemocrático y antisocial.

El problema no es si hay o no pobres en Alemania (que los hay y no puedo creer que Iglesias no lo sepa perfectamente). El problema es quién se cree beneficiado. Lo mismo que el marido maltratador puede aguantar todo con tal de sentirse privilegiado con respecto a su mujer, los ciudadanos (¿todavía se puede seguir hablando de esa figura en Occidente?) de los países del norte pueden ser manipulados para apoyar políticas que perjudican a los del sur y, de paso y por tontos, también a ellos mismos. Vuelvo a recordarle las noticias manipuladas que se publicaron en medios germanos, incluyendo al influyente Der Spiegel. Sigue usted soñando (u otra cosa, uno empieza a no tenerlo muy claro) con respecto a la posibilidad de borrar fronteras cuando la posibilidad de construir una solidaridad supranacional ni está ni se la espera. Porque los humanos somos así, esa solidaridad solo se consigue a nivel de naciones-estado (con todos los problemas que ello conlleva y no ignoro) y los internacionalismos se van al traste a la primera de cambio. No digamos en cuanto topan con algo tan fuerte como la globalización neoliberal. El problema no es montar estados excluyentes sino intentar extender la paz, la democracia y la colaboración internacional, pero la única vía capaz de resistir el envite pasa por las naciones que básicamente sean soberanas. También la muy deseable democracia no fue capaz, por ejemplo, de parar a una CIA interesada en apropiarse del petróleo de Irak, así acabaron con el régimen de los ayatollahs (pero se quedaron con el petróleo, eso sí, a un precio terrible). Ponga usted un sistema económico que elimine la explotación del hombre por el hombre (y de paso las ganas de robarle el petróleo al vecino, por ejemplo) y probablemente surjan vías mucho mejores, pero las cosas están como están. Esto no es el Hyperouranos platónico.

La crítica fundamental que puede hacerse al nacionalismo, cualquiera que sea su ubicación, no depende de las circunstancias en que adquiere su carácter irredento -pues siempre habrá una excusa a la que vincular un presunto agravio- sino que está centrada en su propia naturaleza antihumanista, alienante, ya más que evidente en este globalizado, planetario, siglo XXI. El nacionalismo es una ideología de partido que establece compartimentos estancos sucesivamente concéntricos para restringir la convivencia, que retrotrae al ser humano a sus menos apreciables emociones, exacerbadas por efecto de ese estrecho y denso cerco autoimpuesto. Al nacionalismo –ya sea soberanista, ya podemista- y a su muy goebelssiana labia, hay que oponerse no porque sea catalán, o falsamente demócrata, o premoderno –tan arcaico que sigue teniendo las mismas características que lo afeaban hace ciento cincuenta años- sino porque, en una Tierra en que las fronteras cada día tienen menos futuro, su mezquindad intrínseca, su limitación xenófoba –pues tanta xenofobia hay en quienes desde el norte miran al sur con pavor como entre los que desde el sur miran al norte con rencor- , su particularismo manipulador constituyen la forma más baja e indeseable de la cogitación política. Tanto se trate de Cataluña, o del País Vasco, o de Canarias, o de Galicia… o de ese Sur con prurito marxistoide, como de cualquier otra porción de territorio en que el pasado gravite sobre la estrecha mentalidad del provinciano orgulloso de su corralito, convertido en larario para todo tipo de mixtificaciones y de inventos irracionales, siempre habrá una minoría de arribistas capaces de excitar en su propio provecho los mismos atavismos que ya condicionaban la existencia del pitecantropo.
Estamos en el año en que se conmemora esa apoteosis del nacionalismo que fuera la Primera Guerra Mundial y su horrenda sucesión de consecuencias para la Humanidad. El que los nacionalistas y quienes, como ellos, viven de recluir a los individuos en estrechas categorías políticas para mejor manipularlos ( los explotadores de las masas alienadas por la imagen de la patria o de la clase social) hagan lo posible por fomentar el mismo tipo de actitud que llevara a aquel holocausto pone de manifiesto cuánta bajeza moral bulle en ese ámbito encorsetado por el adoctrinamiento primario y la adulación del victimismo paleto. Siempre he creído que para desenmascarar a un demagogo populista lo mejor es dejarle hablar: con el líder comato de la nueva/vieja izquierda extrema, no ha hecho falta mucho tiempo para que se revelara cuán atrás ha quedado la fecha de su caducidad ideológica.

Igleaias apoya fuerzas centrífugas que impidan la creación de una Federación europea.

Los diputados deberían representar la diversidad de los ciudadanos europeos, incluidas las distintas profesiones y circunstancias, ya que un profesional de un determinado área (por ejemplo Medicina) en un país puede compartir más experiencias con otro de un país distinto que con un profesional de otro área de su mismo país.

Y una persona bajo riesgo de exclusión social en España puede compartir experiencias con otra persona bajo riesgo de exclusicón social en Alemania.

Los ciudadanos europeos, primero somos personas con nuestras propias experiencias y necesidades. La "superestructura" viene después, en primer lugar su propia familia con facilidades para que se pueda compatibilizar el empleo con el cuidado de los hijos.

También los militares y agentes de inteligencia europeos deben tender a la integración de forma que si a medio plazo se proclama de forma solemne el nacimiento de ls Federación Europea en presencia de todos los Jefes de Estado y de Gobierno de la Unión, ésta pueda disponer de sus propias Fuerzas Armadas de Defensa, y de sus propios medios de suministro de material, sin necesdad de seguir las órdens del Comandante Supremo de la OTAN en Europa, Breedlove.

Qué extraño que "Europa del sur" suene a apelación patriótica y a populismo, si solo consideramos la abultada bibliografía en torno a esta particularidad política, social y económica, la que hoy nadie discutiría porque es un hecho. Y obviamente, no solo por la brutal diferencia entre la naturaleza de 'la pobreza alemana', sueca o inglesa, y la naturaleza de la española, griega, italiana o portuguesa, sino por la brutal corrupción política existente en cualquiera de estos países, a saber si como causa de esa especificidad, o adenda insoportable sin más. Y sí, por supuesto, hay corrupción en todas partes, pero siempre matizando con 'ni punto de comparación entre unas y otras', idem en lo que respecta a sus consecuencias.
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Hace muchos años que paso al menos un mes en Alemania -a donde huyó mi hijo hace catorce, en plena época de 'riqueza' española, pero la ciencia nunca interesó a este país, a la Europa del Sur, podría decirse, casi en general-, y le aseguro que cualquier parecido entre pobreza y pobreza es mera coincidencia. Los números, a veces, 'mienten', hay que vivirlos. Concretamente en Berlín, ciudad 'pobre' por causa que todos conocemos, la reunificación, está absorbiendo hoy a tal cantidad de españoles, pero no solo, que sus modestos alquileres de vivienda, por poner un solo ejemplo, se están poniendo por las nubes. Quiero suponer que las conocidas y viejas asociaciones, a las que se suman las actuales, de catalanes o de españoles en general -españoles en Berlín- no surgen espontáneamente a la sombra de una 'pobreza alemana' comparable siquiera con la de los países europeos del sur.
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Por ir a lo menor, la cuestión está presente hasta en la novela policíaca o negra. Ahí están Andrea Camilleri o Petros Márkaris haciendo novela social con una trama criminal, pero reflejando, con envidiable dedicación didáctica, una sociedad tan harta de la podredumbre política como de la pobreza. "En las nuestras (novelas) aparecen con frecuencia temas de corrupción económica, pero es que se han producido tanto en Italia, como en España o Grecia", afirma Márkaris, refiriéndose a él mismo y a otros autores del sur. La novela policíaca de Henning Mankell refleja un contexto social entristecido, o más depresivo de lo habitual en los países nórdicos, y hasta cierta desgana en el cumplimiento del deber ciudadano y laboral, con algunas novedades perversas en esas tranquilas sociedades, nunca la pobreza o la corrupción extrema que tan bien conocemos muchos de sus lectores. Donna Leon, americana afincada en Venecia desde hace unos treinta y años -pero ya casi europea de acogida cuando se instala allí-, describe una sociedad que no tiene nada que ver con lo que describe el escocés Philip Kerr, que se permite escribir hasta thrillers ambientados en la Alemania nazi, quizá por buscar antecedentes a la idiosincrasia de un pueblo, el alemán de hoy, muy distinto social, económica y políticamente a los del resto, muy en especial, el sur. Y conste que trato de no valorar, hay para demasiado en toda nación, europea o no.
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Por cierto -y esto también se ha repetido hasta la saciedad-, esa Europa del sur es la Europa vieja, el cogollo de la civilización que hubo, y que, desde allí, irradió al resto, muy otra cosa siempre que la vieja Europa, ese conjunto muy bien diferenciado, se quiera o no.
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Y para finalizar, diré que ni Podemos ni Pablo Iglesias son, de momento, lo que me gustaría apoyar, pero los apoyo y hasta con mi voto, con los ojos bien abiertos, esencialmente por una razón: Iglesias piensa y razona, se expresa como un ser humano, a lo mejor lo es incluso, el resto de políticos son cínicos adocenados descabezados dispuestos a seguir la senda que nos condujo a esta miseria -ojalá que solo lo fuera económicamente hablando-, en la cual chapotean encantados, prácticamente sin excepción, todos los demás 'representantes' políticos.
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Gracias por dejarme intervenir, profesor.

Todavía no tiene tablas en la política europea, es decir, no cambia su mensaje. Su optica es española, en gran parte, y hacia los españoles se dirige. En realidad no creo que él crea mucho en Europa.
Es consciente de que la UE es mucho más, pero también de que la UE no está bajo estricto control de los ciudadanos. El Parlamento no deja de ser así un mero foro de los partidos politicos europeos. De todos modos, seguiré la trayectoria de Pablo con atención. Es infinitamente más interesante e inteligente que Arias Cañete, el insigne representante del Partido Popular allí. Y bueno, es posible que Pablo aproveche la experiencia politica allí. O no. Pero hay que darle el beneficio de la duda.

Quiero decir que lo infantil del populismo de Iglesias le dará los suficientes votos para que tengamos otro gobierno de Rajoy y más Merkel, la culpa no es de él sino de los incompetentes que tiene enfrente (que no es Aguirre que sólo le trae votos).

"Las izquierdas siempre han sido internacionalistas porque han entendido que las verdaderas diferencias no están entre países, sino entre grupos y clases sociales". Eso es en teoría, en la práctica la izquierda institucional lleva 100 años tratando de no parecer poco patriota y aliándose con la derecha a cambio de ser aceptada y de alguna poltrona. La lista es interminable pero si empezamos por Shultz y Gabriel (¿condicionaron acaso su colaboración a una política de inversión?), podemos ver la desaparición del PSC por su identificación con la política de la derecha corrupta nacionalista o los decenios del PSE abriendo Ikastolas para que Rekalde acabe recibiendo un tiro en agradecimiento. Y así hasta llegar al asesinato de Jean Jaurés un socialista que se oponía a la gran guerra y fue asesinado un día antes que los trabajadores socialistas de Alemania y Francia se mataran a millones (31 de julio - 100 años, ninguna ceremonia). Lo cierto es que la socialdemocracia, que tiene los medios y las estructuras, no nos está movilizando de manera transnacional, ni mucho menos. Solo con verles las caras y la vacuidad a los candidatos del PSOE es para desesperar. En teoría la izquierda es transnacional, en la práctica es jamón y langostinos para UGT.

Creo que el comentario de Nacho es poco acertado. Pablo Iglesias se está dirigiendo a los eurodiputados y no a los ciudadanos de Europa. Y los eurodiputados alemanes así como la mayoría de los políticos y una parte importante de la población alemana están a favor de seguir la política de austeridad, sobre todo para los demás, puesto que sus bancos son los principales acreedores de la zona euro. Aunque en Alemania hay muchos pobres y el Estado es mucho menos generoso y se inmiscuye mucho más que antes en la vida de la gente, que yo sepa, los ciudadanos alemanes todavía no pasan hambre ni viven en la calle. Es verdad que los alemanes pobres viven mucho peor que hace diez años, pero las clases medias siguen existiendo, cuando en España, Portugal, Grecia e Italia están encogiendo a marchas forzadas; muchos de nuestros pobres no tienen ningún ingreso, ni siquiera los 450 euros. Viven de la solidaridad familiar y de caridad. El discurso de Pablo Iglesias se dirige sobre todo a los diputados socialistas del sur de Europa para que no se plieguen sin más a los planes de la derecha y enseñen los dientes. Y desde ese punto de vista no es descabellado. Matteo Rennzi lleva desde las elecciones peleándose con Merkel para que los países del sur puedan gestionar sus presupuestos de una manera menos ultraliberal, lo que quiere decir que Pablo Iglesias no iba descaminado. Ya hemos visto la derrota de Hollande frente a Merkel, y al parecer vamos a ver la de Renzi. Pero los ciudadanos no pueden seguir votando a alguien que se estampa contra Merkel y perdiendo una vez tras otra mientras sus condiciones de vida se deterioran a toda velocidad. Algo tiene que ocurrir. En Francia ha ganado Le Pen. Veremos que ocurre en otros países

Deprimente.... Un discurso fuera de contexto. Y a la postre nada eficaz. ¿Qué papelucho es ese que lee? Se ha caído el mito del gran comunicador televisivo. La estrategia de Iglesias de no hablar de izquierda o derechas y sólo de 'casta' -me pregunto cómo traducirán ese confuso término al resto de los europarlamentarios- no creo que sea entendible para nadie en esa cámara... Y estoy de acuerdo con el autor, en todas partes de la UE cuecen habas y hay ciudadanos pasando penurias al Norte y al Sur. La división de Norte/Sur, malos/buenos... Move on man!

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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