José Ignacio Torreblanca

Por qué importa 1914: notas desde el Hay Festival de Segovia

Por: | 22 de septiembre de 2014

ByAMHp6IcAAmAUy
El sábado tuve la oportunidad de moderar el debate “Voces libres: 1914 – 2014” con el que se inauguró la novena edición del Hay Festival de Segovia.

 Representantes de cuatro periódicos europeos (Giles Tremlett, corresponsal de The Economist; Guillermo Altares, periodista de El País; Paolo Rumiz, columnista en la Repubblica, y Adam Michnik, director de Gazeta Wyborcza) añadieron su reflexión a una serie de preguntas encadenadas: ¿qué le pasa a Europa? ¿configuran el auge de los nacionalismos y de las rivalidades entre estados una vuelta a 1914? ¿O estamos, por el contario, adentrándonos en nueva Guerra Fría?

Abrió el fuego, Adam Michnik, afirmando que no estamos en 1914, sino en 1938. Se refería a la anexión de Crimea por parte de Rusia, seguida de la continua desestabilización del este de Ucrania por parte de Putin. Pero sobre todo a la inacción occidental, empeñada en dar argumentos a Putin para justificar su invasión y en no hacer nada para detenerlo. Ese doble paralelismo entre la anexión y la no respuesta es el que le llevó a comparar el momento actual con el “Anschluss” austríaco por parte de Hitler.

Paolo Rumiz, un gran experto en la Primera Guerra Mundial, se distanció de las analogías, más interesado en entender esa guerra que en compararla con otras. Tres días antes del estallido de una guerra que se demostraría brutal y devastadora, la prensa no mostraba ninguna inquietud por el conflicto ni por sus consecuencias. Fue una guerra absurda, inútil e irracional, en eso coincidimos todos, pero sin embargo ocurrió. Eso es lo que nos debe hacer reflexionar, señaló Rumiz.

Para Tremmlet, un experto en la historia de España, con trabajos sobre Catalina de Aragón o las Brigadas Internacionales, es importante no confundirnos. Las celebraciones y conmemoraciones que hemos visto a lo largo de todo este año pueden tener el efecto de hacernos olvidar lo verdaderamente importante: que esa guerra fue una carnicería horrible en la que murieron cientos de miles de jóvenes sin ninguna justificación. Que las celebraciones conviertan en héroes a los soldados contiene el riesgo evidente de glorificar la guerra, cuando no hay nada gloriosa en ella.

Un punto de vista similar al que añadió Guillermo Altares, para el que la historiografía demuestra que la guerra ni era inevitable ni era previsible. El cúmulo de circunstancias que llevó al asesinato del Archiduque Francisco Fernando fue tan fortuito que cuesta encadenarlo con uno de los momentos más trágicos de esa guerra, las batallas de Somme o Verdún, carnicerías incomparables donde los muertos se contaban por decenas de miles cada hora.

1914, concluimos, es relevante por dos razones. Primero, porque demuestra que la guerra, aunque irracional y costosa, es posible y puede desencadenarse de forma fortuita o inintencionada. Segundo, porque los viejos fantasmas de Europa, los nacionalismos y los Estados, están todavía ahí. El mapa de Europa de hoy es todavía el mapa de aquella “Gran Guerra” con la que Europa se suicidó. “Europa no se hizo, y fue la guerra”, como diría la Declaración Schuman en 1950.

Hay 5 Comentarios

Jodorkosvky: en Rusia se le recuerda en los 90 por amasar bastante fortuna con las liberalizaciones salvajes de Yeltsin, años que muchos recuerdan con horror y vergüenza , prosperando mientras, ese presidente borracho que mandó atacar con el ejército a Duma, mientras Occidente miraba hacia el otro lado, haciendo pingües negocios.
Muchos desconfían de él.
Si bien Putin es un estadista con tendencias de autoritarismo (ex-kgb), no me fío tanto de unos oligarcas que piensan exportar el modelo político americano o europeo sin más, con las espaldas aseguradas (residencias en el extranjero, depósitos en suiza o en paraísos fiscales) por sí sus experimentos salen mal. La brutal transición que llevó a cabo Yeltsin con asesores occidentales la recuerdan muy bien los rusos. Y a Gorbachov se le recuerda mejor en Occidente que en Rusia... Adivinen porqué.
No, los rusos buscarán su propio manual, igual que hizo Singapur o Corea del Sur, e incluso China.
Europa, y por extensión EEUU, han intentado exportar su modelo político, económico y social al resto del mundo, pero la impresión resultante es que por detrás de esa intención, otros intereses espúreos han medrado, y el modelo de una globalización hegemónica basada a imagen y semejanza de ese modelo, está cuestionándose bastante.

De todos modos, también a los europeos les va tocar probar de la misma medicina: el TTIP, ese tratado de comercio y regulación económica entre la UE y EEUU, con cláusulas secretas no desclasificables hasta pasados 30 años, va a cambiar irremisiblemente el aspecto económico, y por ende el social, del subcontinente. Algo tan importante para el futuro de sus habitantes, está fuera del debate ciudadano de los europeos (no me sorprende el silencio de los medios al respecto) . Y cuando entre en vigor, los cambios ya serán muy difíciles de parar o peor aún, desconocidos en su amplitud para muchos, aunque les afecten. En la práctica, es una homologación al marco económico y jurídico estadounidense, permitiendo una mayor penetración en sectores económicos sensibles en Europa, de sus empresas o multinacionales. Supuestamente, la apertura también se haría recíproca para Europa, pero sospecho que realmente no hay músculo económico en Europa suficiente para una paridad real de las influencias económicas.
Como veis, las cosas realmente vitales para los intereses de un ciudadano acaban enterrados detrás de marrullerías y rumores en los medios, y las decisiones importantes a largo plazo, también se le hurtan en toda su amplitud.
EEUU tiene mecanismos militares y diplomáticos suficientes para asegurar su posición económica ( la indexación del petróleo al dólar, por ejemplo), y la UE no, de ahí su política seguidista. Del mismo modo que la Inglaterra del Imperio Victoriano en pleno siglo XIX pregonaba el librecambismo, en los albores del siglo XXI, abrazamos gozosos el neoliberalismo exportado desde EEUU. Hace tiempo que Europa como entidad con ideas propias sobre la economía, sociedad y gobierno, está languideciendo, o en proceso de muerte cerebral.

Sin valores no hay Europa. Declarar la guerra a Rusia por todos los tratados rotos no parece una opcion. Pero querer negociar otro es una invitacion a hacer la guerra. Despues de lo de Bosnia y lo de Ucrania, Europa ha perdido credibilidad como mediador y garante de cualquier negociacion o tratado. Excelente la entrevista con Jodorkovsky.

Miramos los primeros 14 años del siglo XX con la máscara de gas de la guerra de trincheras. En ‘Años de vértigo‘ http://despuesdelhipopotamo.com/2012/03/31/anos-de-vertigo/ Philipp Blom traza una historia política, cultural, científica y social de los primeros 14 años del siglo XX, narrada con un ritmo apasionante. Blom dedica cada año a un tema concreto: 1901 es el año de la muerte de la reina Victoria; 1905, el de la primera revolución contra el déspota Nicolás II; 1909, el año en el que Blériot vuela sobre el Canal de La Mancha y Marinetti publica el primer manifiesto futurista… Y hay una conclusión evidente: nadie esperaba una guerra que no era inevitable. Un saludo cordial.

Enfrentada a un relato eficaz, la razón no tiene ninguna oportunidad de triunfar. Europa es el mejor país del mundo: la gente no anda con armas por la calle, en general no hay que temer ni sobornar a la policía, si enfermas no causas tu ruina y la de tu familia, un inmigrante ilegal recibe una manta y cuidados médicos, del grifo sale agua limpia y, en muchos casos, cuando llegas a una frontera, la caseta que pone "policía" está desahitada. Frente a esto, los patriotas, entonces como ahora (en rusia como en cataluña) siguen conquistando corazones con su amor a las fronteras... Contra ellos nadie crea un relato eficaz. No podemos esperarlo de merkel o cameron, nacionalistas ambos, ni de sarkozy ni de le pen. Acaba de publicarse "De animales a dioses: breve historia de la humanidad', de Yuval Harari.

No hay nada más deseable para un pueblo que la paz, por ello las guerras siempre son consecuencia de lo mismo: las acciones que alguien adopta, gobernante, pensando que no van a tener consecuencias. Un claro ejemplo lo tenemos en la invasión de Kuwait por Irak en 1990, hecho histórico que 14 años después todavía está provocando conflictos armados dentro de Irak.


Europa ha disfrutado de tantos años de paz gracias a tres elementos: Miedo, prevención, y disuasión. El debilitamiento de esos tres elementos ha provocado que el territorio europeo vuelva a ser objeto de conflictos e inestabilidad.

Publicar un comentario

Los comentarios están moderados y no aparecerán en el blog hasta que el propietario los apruebe.

Si tienes una cuenta en TypePad o TypeKey, por favor Inicia sesión.

Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal