José Ignacio Torreblanca

A Juncker se le desmorona la Comisión

Por: | 02 de octubre de 2014

12734_canete0_1_460x230A su paso por el Parlamento Europeo, la Comisión Juncker está enfrentando importantes resistencias. Por un lado, el Comisario encargado de servicios financieros, el británico Jonathan Hill, ha demostrado una gran simpatía y erudición pero un muy escaso conocimiento del sector que tiene que regular y una voluntad muy clara de esquivar las preguntas dificiles con respuestas inconclusas. Teniendo en cuenta su pasado como lobbista precisamente en la industria financiera, y su adscripción a un gobierno tan poco popular en Europa como el de David Cameron, que además votó en contra de la designación de Juncker en el Parlamento Europeo, sus dificultades adquieren una importante magnitud.

Tenemos también el caso de Pierre Moscovici, el exministro de Hacienda francés que tendrá que vigilar los presupuestos de los estados miembros. Su audiencia coincide precisamente con el anuncio de que Francia no sólo incumplirá una vez más los objetivos de déficit sino de que lo hará sin ninguna humildad: "no pedimos permiso a Bruselas, simplemente les comunicamos las cifras", ha dicho el primer ministro Valls, lo que le ha merecido un duro reproche por parte de la eurodiputada liberal francesa, Sylvie Goulard, en un demoledor artículo en Financial Times donde acusa al gobierno socialista de practicar el "pensamiento mágico". 

Tampoco se está luciendo el candidato español, Miguel Arias-Cañete, muy presionado por sus vinculaciones personales con el mundo del petróleo, además de por sus desafortunados comentarios machistas durante la campaña y la opacidad de sus intereses financieros. Los Verdes están muy descontentos, hasta el punto de que han montado una campaña contra él en Avaaz.org en el que le describen como un "Capo del Petróleo".

Los otros candidatos que seguramente van a experimentar problemas son el candidato griego al puesto de responsable de Inmigración, Dimitris Avramopoulos, que no sólo viene de un país donde el trato a los inmigrantes ha tocado fondo durante la crisis, sino que es criticado por las organizaciones de derechos humanos en razón de su último puesto ministerial en el gobierno griego. ¿Es un Ministro de Defensa griego el idóneo para llevar este tema, se preguntan las Ongs?

Y en la misma lista de dudosos está el Comisario propuesto para defender los derechos fundamentales: el húngaro, Tibor Navracsics, nombrado por el gobierno del derechista Víctor Orban, que no ha cejado de reprimir las libertades, recortar derechos fundamentales y amedrentar a los inmigrantes desde que llegara al Gobierno. Que con esa trayectoria el partido de Orban, FIDESZ, siga en el Partido Popular Europeo es incomprensible, máxime cuando votó en contra de la investidura de Juncker, pertenenciente a a su misma familia política.

Hay quienes como el Presidente de los Verdes Europeos, Philippe Lambert, califican estos nombramientos como una broma pesada. Otros son algo más retorcidos e insinúan que todo esto responde a una estrategia deliberada de Juncker para castigar a los gobiernos por imponerle candidatos mediocres o buscar puestos de conveniencia para sus intereses nacionales y hacer una Comisión a su medida.

Y desde luego que la jugada se presta a la especulación porque poner un británico al frente de los servicios financieros, a un francés al frente del control del déficit, a un empresario petrolero al frente de cambio climático, a un ministro de Defensa griego al frente de inmigración y a un húngaro al frente de los derechos fundamentales no tiene una fácil explicaciónPero si, como se especula, Juncker se ve obligado a reorganizar la distribución de carteras, no parece que saldrá muy fortalecido, sino debilitado.

El problema de fondo es el proceso de audiencias previas a la confirmación de la Comisión, un mecanismo que se está demostrando enormemente útil desde el punto de vista del control democrático de la Comisión (fíjense lo que ha logrado en el caso de Arias Cañete) pero también muy revelador de las tensiones no resueltas entre Parlamento, Estados miembros y Comisión Europea que dominan la vida política europea. Por un lado, la Unión Europea ha dado el paso hacia la parlamentarización, votando a un candidato a Presidente después de unas elecciones parlamentarias. Pero por otro, seguimos en un sistema de separación de poderes que hace del Parlamento algo parecido al Congreso de EEUU.

Dicho de una forma más sencilla: el Parlamento ha nombrado al Presidente de la Comisión pero no sostiene políticamente a la Comisión, por eso se tiene que ganar la aprobación votación por votación. O al revés: la Comisión es un gobierno que carece de una mayoría parlamentaria estable. De ahí que los que votaron por Juncker no necesariamente quieran votar por sus Comisarios: los socialistas europeos votaron por Juncker pero quiere quitarse a Arias Cañete; en represalia, los populares disparan contra Moscovici. Y los liberales votan contra Navracsics.  Que en la UE se haga política está bien, bienvenida sea, pero hacer política partidista cuando de facto se gobierna en coalición popular-liberal-socialista abre un escenario complicado que refleja las contradicciones del sistema política europeo, donde queremos consenso y conflicto politico a la vez. ¿O una cosa o la otra?

* La viñeta está obtenida de la página web de Avaaz

Hay 8 Comentarios

Consenso y conflicto no son opuestos abstractos entre los que haya que elegir. En su dinamismo, el consenso debe ser la solución para el conflicto. Si la “jugada” de Juncker fuera una estrategia deliberada y bien intencionada, demostraría una gran inteligencia para asegurarse una comisión legitimada democráticamente por el Parlamento Europeo, dejando en evidencia no solo la mediocridad de los candidatos sino la de los gobiernos que los han propuesto. Sin embargo, la sospecha fundada, a tenor de la reacción de PPE, es que esa estrategia probablemente estaba planeada para justificar el rechazo de Moscovici, contrario a los intereses del Bundesbank. En cualquier caso, las audiencias para contrastar la idoneidad de los candidatos a comisarios son envidiables. Ojalá, esa práctica se instalara en España para elegir a los máximos responsables políticos tanto en el gobierno de Madrid como en los autonómicos.

Saudades Sherazade! :)

Muy atinado el comentario de ECO arriba. ¿Se imagina alguien a un Parlamento Nacional examinando uno por uno a todos los miembros de un nuevo gobierno?¿Pero qué es esto, entonces?
Las Instituciones, y en particular ese disparate que es el PE, empiezan a parecerse a las Siete y Media de La Venganza de don Mendo: se quedan cortas o se pasan. La UE tiene un gravísimo problema de gobernanza, consecuencia de su pésimo diseño institucional e interinstitucional. Si de verdad se quiere construir Europa es im-pres-cin-di-ble que la máquina esté bien pensada. Y por el momento no pasa de un paraestado de andar por casa. ¿Quién Manda En Europa, Nacho? Pero la gran cuestión de fondo sigue sin abordarse: ¿queremos los ciudadanos que se haga lo necesario para que Europa acabe convirtiéndose en un Estado (federal, confederal o de cualquier otro tipo)? Que yo recuerde, a mi aún no me ha preguntado nadie.

Israel: saudades!

Madre mía con Europa. Digo, la UE . Un Gobierno Europeo de burócratas . Es decir, de "profesionales" de la política. Lo vemos en la Comisión. Menudos mimbres para un proyecto que lleva décadas. Y las crisis, los tratados (Anguita ya nos advirtió contra Maastricht en su momento, y Dios, que razón tenía) no veo que la hagan particularmente más ágil, más eficiente. Un rumbo errático, y preocupa que particularmente los ciudadanos europeos no se sientan particularmente protegidos por ella, sino que otros intereses (¿ lobbies?) sean más preponderantes en ese sentido.

Y despues se preocupan de la "Marca España". Sera por hablar de algo. Y ahora lo de las tarjetas de Bankia, que afecta a todo el expectro politico y sindical. Y como no, a algun rector de universidad. Aun habra quien dude de la existencia de "casta" alguna. Paises como España deberian tener vetada cualquier tipo de participacion en Bruselas o Estrasburgo. Al menos hasta alcanzar cierta madurez democratica y tener limpias las instituciones de corrupcion; especialmente la justicia. El principal problema es que ya nadie cree en la Union Europea, el desprestigio es absoluto, solo la lucha contra la corrupcion, a favor del ciudadano y no de los grandes intereses, podra devolver la confianza. La alternativa es Le Pen, Podemos y el desastre.

Lo que está ocurriendo con la designación de los nuevos comisarios de la Comisión Europea evidencia dos cosas:


1º Los candidatos a comisarios no están siendo cuestionados por su competencia y conocimientos sino por motivos ideológicos y por el deseo de sectores políticos con representación en el Parlamento Europeo de que la composición de la nueva Comisión obedezca a un distinto reparto de poder.


2º El Parlamento Europeo quiere enviar a la opinión pública europea el mensaje falso de que tiene más poder del que realmente tiene. Las carteras de la CE no ser reparten entre personas sino entre países, de tal forma que el Gobierno de cada Estado miembro, con derecho a una cartera, designa a la persona que más le conviene. El PE puede aceptar o rechazar la nueva Comisión, la cual se vota en bloque, pero tiene muy poco que decir sobre su Composición.


Si el PE pasa a tener más poder, por ejemplo, poder para decidir al margen del Consejo Europeo, la UE será ingobernable.

Esta Comisión ha nacido muerta. Desde el principio Junckers fue una persona non grata incluso dentro de la derecha europea. Cameron no lo quería ni ver, por su mala política anterior. Pero como siempre, fue impuesto por Merkel y avisados todos los de su cuerda que tenían que votar a su favor.
Los primeros ministros de cada país, incluida Merkel, enviaron a Bruselas a todos los tuercebotas que no los querían en su propio país. Juncker lo vio venir y tuvo un ramalazo de feminismo aduciendo que los distintos países no habían previsto enviar la suficiente cantidad de mujeres que fuese representativa en la formación del futuro Consejo o Comisión Europea. Se conoce que las buenas las necesitaban en sus propios países.
Esto significa que nadie se fía de lo que pueda representar Europa y su Comisión en las decisiones políticas.
Parecía que ahora sí, que se elegía a un presidente y a una Comisión Europea de calidad. Nada más lejos de la realidad. Todo es un fiasco. Han enviado a incompetentes a Bruselas, lejos. Como muestra el botón Cañete.

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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