José Ignacio Torreblanca

Una Comisión 42% popular, 36% socialista y 12% liberal

Por: | 24 de octubre de 2014

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Fuente: Votewatch Europe

La Comisión Juncker ha obtenido 423 votos (61%) en el Parlamento Europeo, lo que representa una amplia mayoría, pues supera en 106 votos los 317 necesarios para lograr la investidura. 209 eurodiputados han votado en contra (30%) y 67 se han abstenido (10%). 

Dado que Juncker necesitaba 317 votos para pasar y teniendo en cuenta que populares y liberales sólo han logrado sumar 261 votos (el 68% de los necesarios para obtener la mayoría), está claro que el popular Juncker le debe su cargo a los socialistas, que le han dado el tercio de votos restantes que necesitaba.

Si la política fuera pura aritmética, esta Comisión debería ser un 42% popular (199 votos sobre 423); un 36% socialista (154 sobre 423) y un 12% liberal (54 sobre 423).*

¿Será así?  Esa es la gran pregunta, especialmente en lo que se refiere al equilibrio entre austeridad y reformas estructurales, de un lado, y políticas de inversión, empleo y crecimiento, al otro. 

Si miramos con algo de detalle quién ha votado a favor de la Comisión, vemos que Juncker ha obtenido el 98% de los votos de los populares (199 sobre 201); el 85% del voto de los liberales (54 sobre 60); y el 74% de los votos de los socialistas europeos (154 sobre 186). 

Esas dudas sobre si Juncker buscará un equilibrio izquierda-derecha parece ser las que más han pesado sobre los socialistas. Los socialistas españoles, recordemos, se  han abstenido, junto con otros siete (alemanes, italianos y polacos) mientras que 12 (suecos, algunos franceses e irlandeses), han votado en contra. Los laboristas británicos, finalmente, han votado a favor, junto con algunos conservadores británicos. De esa manera, Juncker ha logrado que dos de los principales grupos de socialistas que en junio votaron en su contra (laboristas británicos y socialistas españoles) le den un voto de confianza.

En el extremo contrario, Izquierda Unida Europea y Los Verdes han mostrado una cohesión prácticamente completa: sólo un diputado del bloque de izquierdas se ha abstenido, votando todos los demás 44 en contra, mientras que 44 de los 48 Verdes también han votado en contra, lo que les concede una cohesión de voto del 97% y del 87%, respectivamente.

Para completar los 209 votos negativos debemos añadir a 45 no inscritos, representantes de los partidos eurófobos de extrema derecha que no han logrado grupo parlamentario propio (Frente Nacional de Marine Le Pen, Partido Liberal austríaco, Jobbik húngaro, neonazis de Amanecer Dorado griego, Vlaams Belang belga, Liga Norte italiana y el Partido del Congreso polaco).

A ellos hay que añadir a los 42 eurófobos que sí que han logrado grupo parlamentario propio (Grupo de la Libertad y la Democracia, EFDD), que engloba a al UKIP británico, los "grillini" italianos  así como a 20 euroescépticos clásicos (conservadores británicos, polacos y checos, a los que se añaden los nuevos euroscépticos alemanes de Alternativa para Alemania, fundamentalmente).

  

* La suma es 90% debido a que Juncker ha obtenido 16 votos de otras fuerzas políticas. Véase tabla con el detalle de cohesión de voto por grupo.

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Hay 5 Comentarios

Los datos que proporciona el Prof.Torreblanca, pueden tener múltiples lecturas pero su dimensión basica es visualizar una vertiente de la democracia europea, muy importante. La Comisión europea, como Gobierno de Europa, es un auténtico poder colegiado, de representación casi proporcional, donde los Comisarios (ministros europeos) no han sido elegidos por el Presidente, ni el Presidente tiene especiales poderes, y las votaciones del Colegio de Comisarios se realizan por mayoría. Esta es la lectura fundamental que deberían hacer los ciudadanos a nivel nacional. Intentar cambiar las Constituciones nacionales para que los Gobiernos nacionales, se componga de forma proporcional al resultado de las elecciones. Así se acabaría con la perversidad democrática de los Gobiernos nacionales, que en realidad representan el gobierno de una minoría,en contra de la mayoría de los ciudadanos. Los Presidentes de todas los Gobiernos nacionales, regionales y locales, no deben tener ningún poder personal.El poder ha de residir en los Organos y estos han de estar formados de forma proporcional. Esa es una de las esencias de la democracia de la Unión Europea.

Interesante comprobar que la democracia sin control no es democracia, sino mero mercadeo de puestos y ventajas, influencias y opiniones políticas.
La venalidad. dicho sea de paso, es síntoma de sistemas políticos envejecidos, que no son capaces de crear estructuras transparentes, regenerables. Entre otras cosas, esa fue una de las razones de la muerte del Ancien Régime.Uno de los grandes debates escondidos que existen es hasta qué punto el uso o la costumbre se vuelven ley o derecho (incluso obligación) con el tiempo. Probablemente asistamos a cambios bastante relevantes con respecto a lo que conocemos, y que nos parezca "natural".

P.D. También son los usos del dinero, cómo lo entendemos y para qué lo usamos. Gottfried Feder desarrolló una teoría muy interesante de cómo crear una economía sostenible a largo plazo, con un motor económico endógeno. Los "bancos de tiempo" actuales sólo son un tímido remedo de sus sugerencias a gran escala. Por otro lado, en materia macroeconómica, por resumirlo de alguna manera, él creía que se debían separar los mercados de bolsa de la economía real, evitando que las crisis de los primeros afectasen gravemente a la segunda. Otra idea bastante curiosa que él tenía era la de permitir o facilitar la autosuficiencia urbana en productos de agricultura, reduciendo la dependencia de las grandes redes de distribución. Curiosamente, muchas de sus ideas ahora reaparecen de forma espontánea de diversas formas; tanto en la practica como en la teoría, sobre todo desde que nos encontramos ante los grandes retos energéticos de una civilización actual que ve que el petróleo ya no es la materia prima tan abundante y fácil de los siglos pasados. De todos modos, es conveniente mirarlo con distancia: era un producto de su época. La nuestra tiene sus propios paradigmas que romper.

Los que están en contra de Europa son los eurófobos de extrema derecha, los euroescépticos, como pueden ser los tories británicos y luego están los que no se declaran abiertamente pero que están en contra de lo que ocurre en Europa con la pérdida de soberanía o la imposición cuasi dictatorial de Alemania.
Debería hacerse una encuesta en toda Europa para saber qué porcentaje de ciudadanos europeos de distintas ideologías son euroescépticos o que están en contra de la Europa que conocemos como tal. Seguramente nos asombraríamos. No son un 10% como se autoproclaman, somos muchos más. Sé que España debe mucho a los fondos europeos, que han servido para ampliar las infraestructuras y otros servicios. Sí, todo o casi todo pagado por los alemanes y franceses. Sin embargo, ¿Cuánto tiempo vamos a estar pagando la devolución de esos fondos? No precisamente en metálico, sino en austeridad y en obediencia debida a Alemania. Todo ocurre en Europa, según las reglas, de lo que se viene en llamar el IV Reich. La bota alemana que no deja respirar, que oprime el cuello de los países que, según ellos, hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Quizás tengan razón. Los aeropuertos sin aviones, Aves sin pasajeros, palacios de congresos a medio terminar, museos que no hacían falta, etc. Sí, eso nos ha llevado a un desfondamiento económico que tardaremos en recuperar. Y para conseguirlo tendremos que cambiar la forma de gobernar, pero creo que Merkel no nos lo va a permitir. Tendremos que seguir en el agujero unos cuantos años más. Y eso es lo que hace que cada vez haya más euroescépticos.
Si los socialistas han dado la victoria a Junckers, como se ha comprobado, qué podemos pensar sobre lo que significa la socialdemocracia. En Francia, Valls quiere eliminar la palabra socialista de su partido. Cree que el socialismo en Europa se ha terminado. Igual tiene razón, no hay más que ver lo que es y ha sido el PSOE.
Europa nos hace ser contrarios a Europa.

Y mientras en Bruselas o Estrasburgo se reparten asientos e prevendas, en cada pais podra continuar la corrupcion sin reparo alguno, sea en Bulgaria, Rumania, España, Portugal, Grecia o Chipre, disfrutando de la simbiosis entre poder economico y partidos politicos (de funcionamientos poco democraticos y transparentes), vease caso de las tarjetas, para beneficio de paises como Alemania que se aprobechan de la corrupcion cuando pueden para despues socializar las perdidas en la sociedad al tiempo que se permiten llamarnos vagos en sus discursos politicos. Unos listos todos.

¿Cuál es la "especialidad de la casa" del socialismo?. No parece que ellos lo sepan. ¿Hay un progresismo de derechas no nacionalista?. Pareciera que Juncker trata de ser eso. La confusión socialista seguirá perdiendo votos si sigue sin saber a qué juega. Su comprensión con el nacionalismo, que ya se prolonga 100 años, los deja calvos de un lado. Su comprensión con el merkelismo, capitalismo de acreedores o como se llame esta tontería, los deja calvos del lado contrario. La política es tonta, le demora 6 años entender la diferencia entre gasto e inversión (los contables no entienden la diferencia) y le demorará no se sabe cuántos más en hacer algo. Señoras y señores del socialalismo, sean un poco goebbelsianos, repitan siempre el mismo mantra: "dijo piketty r>g: inversión para el crecimiento y empleo reducen la desigualdad".

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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