José Ignacio Torreblanca

Europa es la única idea posible

Por: | 20 de abril de 2015

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Dejo aquí a mis lectores mi discurso de aceptación del Premio de Periodismo europeo Salvador de Madariaga, que recogí el pasado viernes en la localidad asturiana de Covadonga (Cangas de Onís, Asturias) junto con Angels Barceló y Álvaro Goicoechea (en la foto). Agradezco a todos mis seguidores su contribución a este premio y les doy las gracias por las numerosas felicitaciones recibidas.

"Autoridades, anfitriones, colegas, amigos y amigas de la Asociación de Periodistas Europeos. Quiero agradecer al jurado su generosidad al concederme este premio. Precisamente porque no soy periodista sino simplemente alguien, en este caso un politólogo, que ha sido honrado con el privilegio de escribir en un periódico, me llena de satisfacción el reconocimiento que el jurado ha hecho de mi trabajo como tal. Hay días, creo que a todos nos pasa, que uno no sabe exactamente lo que es, ni cómo definirse, ni si lo que hace tiene mucho sentido. En mi caso, el intento de compatibilizar la docencia universitaria con el periodismo, el ensayo político y la investigación en un laboratorio o “tanque” de ideas, como gustan decir los anglosajones, es fuente en no pocas ocasiones de alguna angustia y duda existencial. Pero, afortunadamente, el premio que recibo hoy honra la memoria de alguien, Salvador de Madariaga, que fue nada menos que ingeniero, escritor, político, profesor, diplomático, periodista, crítico literario y muchas otras cosas más.

Es un honor recibir un premio que lleva el nombre de un español que representa como nadie tanto la ambición europea de España como la lucha por la recuperación de la libertad para los españoles. Su biografía, brillante, convulsa y amarga a la vez, nos ofrece el mejor retrato de esa Europa que nos ha traído hasta aquí y que nos une aquí hoy a todos. Madariaga, que falleció en 1978, no vio la adhesión de España a la Unión Europea pero sin duda que reconocería su legado en el hecho de que alguien como yo pudiera, al alcanzar su mayoría de edad en 1986, hacerlo a la vez como ciudadano español y europeo.

Si Europa fuera solamente una abstracción, sería, ante todo, una bella idea. Pero la biografía de Madariaga, unida a la trágica historia de Europa, nos dice que Europa no sólo es una bella idea, sino la única idea posible. Europa es, a la vez, el continente de la Ilustración y de los campos de concentración, el lugar donde Kant pudo escribir su proyecto de paz perpetua y, también, el escenario de las atrocidades, venganzas y crímenes que llevaron al historiador Keith Lowe a describirlo como “el continente salvaje”. En esta Europa atravesada de guerras de religión, pulsiones nacionalistas, rivalidades entre estados y choques entre identidades, el proyecto europeísta sigue representando, a fecha de hoy, la bandera de la Ilustración. Pero, como nos advirtió Tony Judt con esa clarividencia suya a veces tan difícil de aceptar, que Europa sea el único proyecto posible desde el punto de vista de la razón no quiere decir que ese proyecto esté condenado al éxito. Al contrario, como han experimentado las elites europeas en las dos últimas décadas, el tener razón histórica y moral (si algo así existe y no se llama arrogancia) no ha garantizado ni mucho menos el entusiasmo de la ciudadanía ni un avance sostenido y lineal de ese proceso hacia la integración política. Aunque nos pese, a punto de cumplirse 65 años de la Declaración Schuman, la opción cosmopolita sigue siendo minoritaria y no muy bien comprendida.

No hay razón sin embargo para el pesimismo, pues detrás de la fragilidad de este proyecto se esconden dos regalos muy valiosos: uno, una continua e imprescindible lección de humildad que nos obliga a todos a ser mejores y hacer mejor las cosas; y dos, un futuro abierto que, al no estar pre-escrito, puede ser moldeado con nuestras manos e ideas. El proyecto europeo representa la quintaesencia de lo que Karl Popper describió, en oposición a las sociedades totalitarias o “cerradas”, una sociedad abierta, es decir, una forma de vida en común donde no existe la verdad sino sólo un punto de partida para intentar encontrarla basado en la convicción de que todo conocimiento es limitado y un método (el democrático) para organizar esa búsqueda. Es ahí donde el periodismo, veraz, exigente y crítico, encuentra una de sus razones fundamentales de ser: en hacer llegar a la ciudadanía las razones del europeísmo y, a la vez, darle un instrumento para hacer oír su voz. Los periodistas sois, somos, si me lo permitís por un día hoy, los ojos y los oídos de la ciudadanía en la construcción europea. Por eso os dedico el premio a vosotros".

Hay 15 Comentarios

En una época en la que el periodismo útil es cada día más escaso, que le den un premio a alguien como Vd., que busca con sus artículos ser útil a la sociedad, es siempre muy positivo: Felicidades.


La UE es un proyecto muerto. La UE ha dejado de ser la solución para pasar a ser el problema. La actual UE no soluciona nada y si en cambio es fuente de numerosos problemas para los Estados miembros, un claro ejemplo lo tenemos con el problema de la inmigración. La UE de los Estados ha evolucionado hacia una Europa de las familias, de un conjunto de elites políticas, intelectuales, periodísticas, etc., que se benefician económicamente de que siga existiendo. La UE es hoy un proyecto sin futuro, entre otras cosas debido a que sus líderes se han marcado unos objetivos que son mayoritariamente rechazados por las sociedades de los principales Estados miembros. La UE es ya una gran desilusión, la desilusión que ya hace años inteligentemente previo Tony Judt.

LO que está claro es que ésta Europa no funciona. Ya lo dijo el gobierno socialdemócrata holandéz y hasta el mismo Rey de Holanda, cuna del progresismo: ''El Estado del bienestar se acabó; cada cual deberá hacerse cargo de su vida y de su entorno''. Una vía mas acorde con los tiempos y con el mundo globalizado en que vivimos.

Estimado profesor:
Solo una palabras de admiración, respeto y elogio por su labor docente, y la gran labor de compartir sus conocimientos a través de la prensa. Esta en una gran semana para usted: presenta su libro, y le conceden el premio Salvador de Madariaga. En horabuena, es una privilegio ser su alumno y poder participar de su magisterio.
Atentamente,
Avelino González Vega.
UNED-Guadalajara

Denis de Rougemont decía ya en 1946 (cuando Europa estaba en ruinas):

"El nacionalismo se propaga como la rabia, esa enfermedad romántica de Europa. Sólo él, bajo no sé qué pretextos disfrazados del nombre de tradición, en realidad pueblerinos e inocentemente maquiavélicos, mantiene entre nosotros la desconfianza, los odios seculares, las absurdas vanidades locales, manteniendo todavía las barreras de los visados, las exorbitantes tarifas aduaneras, las censuras más o menos reconocidas y los ruinosos presupuestos de la defensa nacional…

Es un estado de complejidad, de imbricaciones y de contradicciones, lo que define el equilibrio humano que llamamos Europa…

una medida del hombre, un principio de crítica permanente, un cierto equilibrio humano que resulta de incontables tensiones…

No es en nombre de no sé qué nacionalismo europeo por lo que hay que defender Europa, sino en nombre de la humanidad más consciente y más creadora del hombre…

El tesoro de Europa es su idea del hombre. Pero es un tesoro explosivo, de ahí la necesidad de una encendida vigilancia en torno a esta noción central de la persona, pues sus desviaciones perpetuas, hacia el individuo sin deberes o hacia el militante sin derechos, son las verdaderas causas de nuestros males sociales. Y nuestra segunda tarea es la de inventar unas estructuras políticas de tipo federalista, las únicas que crean la paz y las solas capaces de salvaguardar la libertad en el orden…

No pedimos la instauración de una Federación europea para crear un tercer bloque, un bloque-tapón, o un bloque opuesto a los otros dos. No resolvería nada, sino, al contrario, exaltaría el nacionalismo a escala continental. Lo que tenemos que pedir, y obtener, todos nosotros, es la supresión a todos sus niveles de las fronteras y los visados, renunciando al dogma de la soberanía absoluta, creando así una actitud nueva, una confianza – abriendo al mismo tiempo Europa al mundo. Lo que tenemos que pedir y obtener –en primer lugar de nosotros mismos- es que el genio de Europa descubra, y propague, las antitoxinas para los virus que infectan el mundo entero"

http://www.rencontres-int-geneve.ch/volumes_pdf/rig01.pdf


Enhorabuena!

Felicidades José Ignacio. Y muchas gracias por aportarnos tu punto de vista en tantos temas interesantes (e importantes). A algunos de nosotros nos ayuda mucho en la nunca inacabada tarea de crear nuestra conciencia crítica

EUROPA es posible! hagamosla!

Lo que no puede ser, no puede ser. Integrar al que no se quiere integrar, por ejemplo, porque considera que su religión es superior a la civilización occidental es simplemente una tarea imposible de llevar a cabo. Hay civilizaciones que mezclan mal con otras civilizaciones y ese es el problema que no se quiere ver.

EUROPA: SINTIÉNDOTE Y BUSCÁNDOTE

… de ti llevaba el aire vértigo y néctar, sílice y oro, lluvia;
fue cuando en medio del pecho se me originó un desgarro, un desprendimiento o conmoción,
un estampido salvaje y grandioso, ingente y desconocido: una luz, un cántico inmortal;
… porque ¿ no es instante sagrado aquél en que los pájaros civiles son hálitos de fuego
entre hiedras divinas y el añil del sol,
y callan ?
fue oyéndolos, oh amante, oh Europa querida, cuando supe que no existía la noche,
que la tierra era ópalo y cristal, y que el fin del mundo habría de consistir únicamente
en que no fuese un dios el paladín de tus sublimes pálpitos mortales;
… volver, volver quiero al aire, a la condición de amor total, a la intensa hoguera
en que la justicia, el agua viva, es fuente de honor y sed,
tuya y mía, amor,
tuya y mía;
… estoy pasando sobre un vergel de rosas;
río y lloro,
voy buscándote.

http://www.oriondepanthoseas.com

En primer lugar, muchas felicidades por el premio.
Y sí. No solo es la única idea posible, sino que debe ser la idea posible. Europa sigue siendo, mal que le pese a muchos de los propios europeos, modelo de cambio e innovación. Todos los cambios políticos y económico de gran envergadura que se han dado, nacieron y crecieron en la vieja Europa. Y hoy, la construcción de Europa simbolizada por la UE, es una esperanza también para el resto del mundo, que nos mira como siempre lo ha hecho, como ejemplo y motor de cambio. Todo camino está lleno de dificultades, y nadie dice que vaya a ser fácil, pero cada traspiés debe ser un acicate para avanzar y mejorar.
Yo no creo que lo vea. Estos procesos son largos y complejos, pero tengo la esperanza de que al final la semilla de la paz perpetua de Kant con todo lo que conlleva, vaya filtrándose en las sucesivas generaciones de ciudadanos europeos, y vaya desarrollando esa idea de Europa, con un fuerte anclaje cosmopolita, inclusiva, solidaria, participativa y democrática. Usted ha hablado de Popper y yo no dejaría pasar la oportunidad de recordar al fallecido Urich Beck y su sueño de la "Europa cosmopolita", la Europa de los ciudadanos, la que se construye de abajo hacia arriba.
Todo estos son idea, pero ¿por qué no han de cumplirse?

Enhorabuena. Buen discurso.

Desde el llano pregunto. Don Jose Ignacio ¿Y cuales son las bases de esa idea unica de Europa de la que Ud habla? Pues desde la distancia se que hemos perdido nuestras raices, solo hemos conservado la democracia y lo que ella implica de libertad en todo sentido y mientras millones de inmigrantes muchos de ellos con bases mucho mas debiles pero mucho mas arraigadas ya viven entre nosotros y a lso cuales no hemos sabido integrara nuestra forma de vida, pues los detenidos el otro dia en Barcelona algunso eran nacidos en España y leo que hay miles luchando con el EI, algo ha fallado en la integracion en Europa y eso sera sin duda una dificultad para el proyecto europeo, empcemos por casa y cuando la tengamos en orden veremos como nos proyectamos como esa unidad la unica posible y desde leugo deseable
Jose Luis Espargebar Meco un español desde Buenos Aires

¿Está usted seguro de que Europa es posible, más allá de una tiranía del lobby? No hay demos, y los intentos de montarlo son facilísimos de desmontar; no falta gente poderosísima que tiene mucho interés en hacerlo. Sin demos, no hay democracia.

La realidad de la Europa actual la estamos viendo en Libia donde gracias a que nosotros destruimos su estado, los jihadistas (apoyados por Turquía y Arabia Saudita, no hay que olvidarlo) dominan el tráfico de esclavos como siempre han hecho en Africa y se dedican impunemente a asesinar a cristianos inocentes e indefensos solo por serlo y a poner en jaque a Italia y a toda la UE con un aluvión de inmigrantes a los que tratan peor que si fueran bestias de carga.
En Italia ya sienten el calor de las llamas del gran incendio y aquí, en España, hay que hacer un gran esfuerzo de escapismo para no verlas...
La Europa que soñaron Madariaga y los padres fundadores.... la Europa a la que hemos apostado todas nuestras fichas... está en peligro... y tiene el enemigo dentro.
Estamos en el siglo XXI y el enemigo ya está a las puertas... aunque muchos se empeñen en no querer ver lo que tienen delante de sus narices.
Supongo que de nada de eso se habló el otro día en Covadonga... Una pena.

Felicidades por el premio. Una sopresa también encontrar que somos coetáneos. Es un discurso de agradecimiento, y como tal lo leo. Sin embargo, me parece sintomática la referencia a «la opción cosmopolita» como lo que definiría a Europa, supongo que como constitutiva precisamente de esa única idea posible que defiende el título. Por supuesto que yo soy defensor acérrimo de la sociedad abierta de Popper, y por supuesto que el cosmopolitismo es en sí mismo una idea que, recogida de los griegos, consagró para Europa Cicerón en su República (p.ej. 1.20: «mundus hic tótus, quod domicilium quamque patriam dí nóbís commúnem sécum dedérunt»). Pero el cosmopolitismo no apunta a Europa más fuerte, sino que la difumina en algo mayor (Cicerón diría que mucho más sublime, aunque yo lo dejo en simplemente más grande). El cosmopolitismo moderno no es algo tan minoritario. Uno lo siente eufóricamente vivo de Nueva York a Hong Kong, y de Dubai a Tokyo. Miles de personas son ya parte activa de esa verdadera «cívitás mundí». Yo se la recomiendo. No se sentirá extranjero. Es cierto que Europa, sobre todo la Europa continental, todavía no acaba de entrarse mucho; pero eso no quiere decir que la nueva forma de ver el mundo sea minoritaria. Tampoco quiere decir que, cuando Europa vaya despertando a ella, el resultado vaya a reforzar la idea de Europa como esa única idea posible que también yo albergo. No. Mientras Europa siga obcecada en no reconocerse, para cuando le llegue la hora del cosmopolitismo, simplemente acabará disuelta en el océano de la humanidad planetaria, y no se sabrá más de ella. Igual es mejor para todos. Cheers.

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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