José Ignacio Torreblanca

La decisión de Ángela

Por: | 17 de junio de 2015

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Discutimos estos días sobre si Grecia saldrá finalmente del euro o no y, en tal caso, de quién será la responsabilidad. Unos señalan a unos acreedores inmisericordes, incapaces de solidarizarse con un pueblo griego abatido por unos sacrificios descomunales y deseosos de escarmentar en cabeza griega a todo aquel que ose rebelarse contra la receta dominante basada en devaluación salarial, flexibilidad laboral, austeridad fiscal y reformas estructurales. Otros, por el contrario, apuntan al radicalismo del gobierno griego, al que acusan de ser víctima de ideologías caducas y dogmas hace tiempo superados, huérfano de toda credibilidad a la hora de llevar a cabo las reformas que necesita el país y empeñado en chantajear a sus acreedores con un órdago suicida.

Tampoco sabemos las consecuencias de una eventual salida de Grecia del euro, ni  en el plano político ni en el económico. Para unos sería un inmenso fracaso político, principio del fin del proyecto europeo, con peligrosas consecuencias geopolíticas en una esquina muy complicada de un espacio, desde Ucrania hasta Libia, ya suficientemente convulso. Para otros, lo grave vendría en el plano económico, pues dejar caer a Grecia podría desencadenar una versión europea del desastre que sucedió a la caída de Lehman Brothers en 2008. Sin embargo, hay quienes ven en una salida griega una oportunidad de un nuevo comienzo, tanto para la eurozona, libre de lastres incómodos, como para los griegos, que podrían finalmente cancelar sus deudas, recuperar su soberanía y recuperarse económicamente.

Pero una cosa sí que sabemos: que la decisión final la tomara Angela Merkel. Aunque formalmente las decisiones la tomará el Consejo Europeo una vez escuchado el Eurogrupo, en la práctica sabemos que la última palabra estará en manos de la Canciller. En un oído recibe las voces de los que, liderados por su ministro de finanzas, Wolfgang Schäuble, le aconsejan dejar caer a Grecia; en otro las de que, con Obama a la cabeza, temen que Europa dinamite la recuperación económica. Sí, se trata de una anomalía de primer orden que prueba las limitaciones del modelo europeo, pero esa es la realidad. Ella tomará la decisión y ella asumirá la responsabilidad, ante su opinión pública, ante sus socios, ante Estados Unidos y ante la historia. ¿Acertará? 

Publicado en la edición impresa del Diario ELPAIS, página 2, el 17 de junio de 2015

Hay 12 Comentarios

…que Grecia, pida ayuda solidaria a los Chinos para salir del trance economico o cambie su política marxista…


…que Grecia abandone su política izquierdosa, que pare su gobierno de alimentar lo que no produce, que alargue la jubilación del pensionado a 70 años, no más subsidios alimentarios pagados con platas que no tiene, que cambie la infraestructura de utopías hegelianas a una realista y todo eso pondría de patitas a la calle a su clientela de políticos corruptos al lugar que les corresponde…

Se habla mucho del riesgo moral para Grecia. Sin quitarles nada de la culpa que puedan tener, no acabo de entender algo. Si un banco deja dinero prestado, evidentemente que lo quiere recuperar, pero está haciendo un negocio, y por lo tanto tomando unas decisiones que pueden ser buenas o malas y asumiendo unos riesgos. Si les sale mal el negocio y saben que otros les van a sacar las castańas del fuego, lease gobiernos que van a presionar a los acreedores o contribuyentes que en ultima instancia van a asumir las perdidas, no estamos falseando el juego, no hay riesgo moral en este caso?

El principal responsable de lo que está ocurriendo en Grecia son sus propias elites dirigentes, y en menor medida el pueblo griego que legitimaba sus políticas votándoles y permitiéndoles gobernar, ahora han elegido un gobierno comunista y deben asumir las consecuencias. El principal problema de la economía griega es que esta descapitalizada, las elites económicas del país tienen el dinero funcionando fuera y ello provoca que no hay suficiente actividad económica para que el Estado recaude lo suficiente. Cuando un Estado recauda lo mínimo necesario para realizar su gestión no tiene otro remedio que aumentar la presión fiscal en aquellas actividades y a aquellas personas que la puedan soportar, de las que puede obtener recursos.


No deja de ser curioso que Grecia haya pasado de tener un gobierno tecnócrata a tener un gobierno de ideología comunista. Es evidente que la gestión de la crisis griega por parte de la UE ha sido nefasta, equivocada. En mi opinión si la UE hubiera dejado caer a Grecia en el 2010 seguramente ahora el problema de la crisis griega estaría resuelto.


Mi duda es ¿Es posible que Grecia abandone la zona euro sin salir de la UE? ¿Se lo van a permitir? ¿Van a permitir que Grecia pase a ser por su situación económica el primer receptor de recursos europeos, o sea de la UE, después de irse de la eurozona por no querer pagar su deuda?

1.No conocemos las consecuencias, en detalle, PERO sabemos que serían muy malas... y no solo para Grecia.
2.Grecia es un país pequeño, con una economía desastrosa PERO es un miembro de la OTAN con una situación estratégica clave... en un momento muy delicado en la zona.
3.Si los ciudadanos griegos siguen apoyando mayoritariamente a Syriza y decididos a NO TRAGAR las recetas de la troika... la cosa se va a poner muy "jodida" también para Alemania y la UE.
4.Supongo que los griegos tienen plan B. A lo mejor solo van de farol (sería un error imperdonable por su parte...) o a lo mejor es verdad que no están dispuestos a tragar y que si les empujan estarán dispuestos a romper la baraja... Ya no tardaremos mucho en conocer las cartas de unos y de otros...
5.Supongo que Rajoy tiene que estar muy preocupado con lo que vaya a ocurrir (una preocupación más...). Puede que al final llegue a la conclusión que para según que cosas.... nadie puede hacer la tarea que te corresponde hacer a ti... La UE ni lo puede todo, ni lo arregla todo... los gobiernos nacionales, y sus presidentes, también tienen que tomar medidas... que beneficien y defiendan los intereses del ESTADO que presiden...
A lo mejor está a tiempo... o a lo mejor ya no....

No estoy seguro de que sea Ángela, al menos no desde una perspectiva del juego democrático. Los que decidirán son los electores europeos, y en particular los alemanes, es decir los contribuyentes, los muchísimos que no están de acuerdo en que el Sr.Tsipras se mantenga en el poder haciéndoles pagar el que un panadero o peluquero griego, si es cierto lo que dice Vidal-Folch hoy en El País, se pueda jubilar a los 52 años. Tanto por poner un ejemplo. Y eso no es Angela Merkel quien lo piensa, sino los contribuyentes europeos a quienes la canciller alemana se debe, en función de la enorme responsabilidad que tiene dentro de la Unión Europea. Es una pena que los griegos hayan tenido tan malos dirigentes y una política fiscal y económica tan desastrosa y que, en su día, consiguieran metérsela doblada a la Comisión Europea, pero son ellos los que han elegido al populista Tsipras y a sus socios de extrema derecha nacionalista. Por desgracia se sigue verificando el viejo adagio de los romanos: "Timeo danaos et dona ferentes"

No es un problema de misericordia de los acreedores, sino del desconocimiento total de la manera en que funciona la economía.


Con más y más recortes lo único que se consigue es que la demanda agregada caiga bruscamente y con ello toda la economía griega, que lleva seis años de recesión. Nadie en su sano juicio hace recortes de gasto público en medio de una depresión económica como la que vive Grecia hoy en día. Eso por el lado de la demanda interna.


La demanda externa está también agónica. Toda Europa está haciendo recortes presupuestarios, incluidos los países centrales (Alemania, Inglaterra, Francia), lo que impide que, aunque Grecia tenga costos laborales infinitamente más bajos que hace seis años atrás, pueda exportar hacia algún otro país de la UE ya que la demanda en toda la UE está en el suelo. Tampoco puede exportar fuera de la EU, porque el tipo de cambio griego está sobrevaluado (el valor del euro no refleja la riqueza de Grecia) y no se puede devaluar sin salirse antes de la Eurozona. En otras palabras, la economía griega no puede recuperar competitividad porque no puede devaluar su moneda


Las privatizaciones, que el FMI y el BCE defienden como estrategia para recaudar recursos, tampoco son efectivas, porque es dinero efímero (se gastará en unos meses) y porque en el mediano plazo profundizará el déficit fiscal, ya que las empresas públicas que se venderán son, justamente, las más rentables (y que entregan más recursos al Estado), como sucede con los puertos o las empresas eléctricas, mientras que las no rentables seguirán en manos estatales, cargando las pérdidas al fisco.


Las "reformas laborales" tampoco reactivan nada, porque a pesar de que bajan los costos salariales y entregan competitividad, no hay un escenario interno y/o externo que favorezca la inversión productiva. Por lo pronto, lo único que se consigue con ello es aumentar de manera exponencial (más aun) la concentración de la riqueza en una pequeña oligarquía en desmedro de la inmensa mayoría de la población.


El desconocimiento de las nociones más básicas de economía, aquellas que se enseñan a los alumnos primerizos, es increíble. O, simplemente, más que desconocimiento es mentira, pura y burda MENTIRA.


Tal como lo vemos en América Latina, es como ver a un grupo de monos intentando explicar la teoría de la relatividad. Un espectáculo francamente penoso.

Es instintivo pensar que si Grecia sale del euro, otros países también lo harán y caerían como fichas de dominó. Empezando por Portugal, siguiendo por España, etc.
Yo no lo creo. La hecatombe puede ser griega pero no tiene por qué extenderse a otros países, no es condición sine qua non. El Banco de Grecia apunta que este país podría salir del euro y por añadidura de la Unión Europea. Se dan las condiciones para que así ocurra. Grecia supone el 2% del PIB europeo y en medio año se podría capear su salida y sus consecuencias en las bolsas y en las primas de riesgo, si los países demuestran su rentabilidad y su responsabilidad política.
Alemania y otros países tiene descontado desde hace años esa posibilidad. Perder lo prestado a Grecia está presupuestado, pero no lo está que otros países caigan. Los países del norte se cuidarán muy mucho de que así ocurra. Son muchos los intereses que están en juego si se mantiene la unidad europea, aunque se puede tolerar que Grecia pueda salir.
Europa corre el riesgo de quedarse en cuadro si el Reino Unido sale de Europa en el próximo referéndum de 2016, y es ahí donde hay que poner el énfasis. UK no está en la eurozona, ni lo estará, la libra es muy importante para ellos, pero Europa no se puede permitir la salida de la City. ¿Grexit? Puede ser, ¿Brexit? Nunca.
Merkel tiene que echar los restos en la negociación con Cameron para que éste haga campaña entre sus ciudadanos por el NO. Angela tiene que decidir entre un país y el otro. Uno le ha engañado y nos ha engañado a todos, el otro es uno de los grandes. Parece que la elección es fácil.
Sólo hay un riesgo y es que Grecia, con este gobierno, se deje querer por Putin. Allá ellos, Rusia no está para bromas ni para préstamos.

Las mínimas reformas efectuadas por Samaras habían propiciado ya la vuelta de Grecia a la senda del crecimiento. Las deudas contraídas por los griegos estaban además, gracias al apoyo del resto de los socios europeos, entre las de más lejano plazo de vencimiento ( 16 años de media; 10 años más que Alemania y España) y entre las que menores intereses pagan ( menos incluso que Alemania): en 2011, Grecia estaba obligada a pagar unos intereses equivalentes al 7,3% de su PIB, con diferencia la carga más alta de Europa y difícilmente sostenible; con la reestructuración de su deuda pública, orquestada por la troika en 2012, ha conseguido rebajar su losa de intereses al 4% del PIB.
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El problema de Grecia no es el simple crecimiento o el peso de la deuda sino la muy baja competitividad, que condena al país heleno a una permanente dependencia de la generosidad europea. Con un sector público ineficiente, cuyo tamaño quiere Syriza todavía engrosar sin elevar su productividad, con un gasto corriente descomunal que los chicos de Tsiripas quieren aumentar todavía más hasta acabar, como mínimo, con el superavit primario tan trabajosamente conseguido, las propuestas del patrioterismo de los extremistas de izquierda y derecha que hoy gobiernan menos del 2% del PIB europeo no sólo deben sonar irresponsables a los socios que han venido soportando hasta la fecha los dispendios y trapacerías griegas sino incluso una burla torpe a la solidaridad y la paciencia mostrada por el resto del continente.
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Grecia es el perfecto ejemplo de cómo las ventajas que ofrece una situación de bonanza obnubilan la prudencia de los gobernantes -o sirven a sus fines clientelares mucho más allá de lo que es posible pagar- desencadenando una espiral de deudas y nuevas cargas financieras que acaban por desestabilizar no sólo la economía sino la misma sociedad. Nada es gratis (da cierto allipori tener que afirmar lo obvio). Grecia ha recibido ayudas por importe del 76% de su PIB, más que cualquier otro país europeo después de la 2GM, aun después de que fuera puesta de manifiesto la mala fe de los responsables políticos que ocuparan el poder hasta la llegada de Samaras (cuentas falsas, inversiones improductivas e inútiles, beneficios sociales extravagantes…) y su muy vigilada reconducción de los desajustes y despilfarros anteriores. El voluntarismo sin sentido común, las ventajas sociales sin previsión financiera ni gestión eficaz acaso sirvan para llevar a corto plazo el agua de los votos al aljibe de los demagogos pero, a medio y largo plazo, no producirán otra cosa que frustración cuando la realidad de los principios económicos más elementales se haga presente en toda su crudeza.
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Lo que han pasado los griegos para purgar sus errores anteriores no sería sino el principio de lo que habrían de pasar fuera del Euro y de la UE: Argentina y Venezuela bien podrían ser ejemplo de futuro.

Con esto se da por supuesto que los que menos tienen que decir sobre si Grecia sigue o no en el euro son los griegos. Tampoco significa lo mismo que Grecia esté en el euro que el euro esté en Grecia. Es un matiz, pero importante.

Culpemos a Angela de todos los vicios de los ciudadanos europeos gobernados por lacras.

¿Ella asumirá la responsabilidad? Lo dudo muchísimo

Errará, como lo llevan haciendo 7 años.

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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