José Ignacio Torreblanca

Einstein en la eurozona

Por: | 15 de julio de 2015

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Si la eurozona organizara un concurso de ideas, sin duda que Wolfgang Schäuble y Yanis Varoufakis competirían por la medalla de oro. El primero con su propuesta de salida temporal de Grecia del euro, que ha sido el espantajo con el que Alemania ha doblegado a Tsipras. El segundo con su estrategia, nunca aplicada pero que conocemos ahora gracias a una entrevista en The New Statesman,de declarar el impago de la deuda, seguir dentro del euro y emitir una moneda paralela con la que sortear el corte de liquidez impuesto por el Banco Central Europeo.

La propuesta de Schäuble era coherente con la lógica alemana. Desde Berlín, donde una encuesta hecha pública ayer señala que el 61% de los alemanes respalda la gestión de Merkel en esta crisis (idéntico porcentaje al que dijo no en el referéndum griego), la eurozona es una unión de reglas a la que los Estados se suman voluntariamente. ¿Son injustas las reglas? ¿Son ineficaces? Pues intenta cambiarlas. Pero mientras existan y no logres cambiarlas no hay más remedio que cumplirlas, así que si no te gustan las reglas o no eres capaz de cumplirlas, te marchas.

Al otro lado, la propuesta de Varoufakis también tenía su lógica y su mérito. Si el euro está mal diseñado, la troika se ha equivocado, la deuda es impagable y la austeridad no funciona, la responsabilidad no es de Grecia, sino colectiva.

Como los tratados no solo no prevén la salida de la eurozona sino que comprometen a los Estados miembros a ayudar a los miembros en dificultades, Grecia tiene todo el derecho a seguir en la eurozona y recibir apoyo de sus socios.

Wolfgang Schäuble y Yanis Varoufakis han resultado ser los únicos dispuestos a desbordar el (fallido) marco existente. Pero al final, el Eurogrupo y Tsipras han optado por un tercer rescate, es decir, más deuda, más austeridad y más reformas. Se atribuye a Einstein la frase de que la definición de la locura es hacer dos veces la misma cosa y pretender obtener resultados distintos. Pero la cita es falsa: Einstein nunca lo dijo. Porque no hacer falta ser Einstein para saber que hacer tres veces la misma cosa y esperar que funcione es una locura. 

 

 

Hay 6 Comentarios

Grecia no necesita del Euro. Al contrario, es Europa la que no quiere soltar su lugar de veraneo a donde no invirtió más que en hoteles y servicios. Grecia no tiene que aceptar más endeudamiento pues sabe que no lo puede pagar y tendrá que enajenar su patrimonio nacional para cubrir el rojo fiscal. Mejor retirarse a tiempo y buscar nuevos aliados.

Algún día Tsipras nos tendrá que contar en qué se equivocó… y cuando.
Algún día Varufakis nos tendrá que explicar por que montaron todo este número… si no estaban dispuestos a aplicar el plan B… (ese de no pagar la deuda… y quedarse en la UE)… y a quién querían engañar con aquello de que "hay más jugadores interesados…".
Aquí hay GATO encerrado y se nota que nos estamos perdiendo el meollo del asunto.

¿Cómo nadie se había dado cuenta? ¡Pues claro: εὕρηκα! Einstein es, sin duda, la solución a todos los problemas de Europa. Basta con resolver las ecuaciones de la Teoría General de la Relatividad de manera genialmente novedosa y se ofrecerá a la consideración del Consejo Europeo, de la Troika y de la UE, la mejor de las salidas a la distorsión de las cuentas públicas griegas, a la generación reiterada de deficits primarios de dos dígitos, a la incapacidad para aprovechar los sucesivos rescates que, con la participación de los abominables compatriotas del judío Albert a la cabeza, suministraran a los griegos, desde Papandreu hasta Tsipras, quitas, reestructuraciones y fondos…perdidos.
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Hay que poner al CERN en ello; hay que cerrar el LHC hasta nuevo aviso para que los físicos departículas se pongan a cosas serias; hay que demandar del Instituto Max Planck la suspensión de todo proyecto alternativo; hay que llamar a Europa a cuantos sabios del MIT, Berkeley y Princeton estén dispuestos a cruzar el charco; hay hasta que llamar a Hollywood para que Robert Zemekis reúna de nuevo a su plantilla… Sí, hemos de regresar ”como sea” a aquella fatídica fecha del uno de enero de 2001 en que se miraran por encima los criterios de convergencia del país heleno para, conociendo el futuro, decirle cortesmente: lo sentimos, otra vez será.
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Nos habríamos ahorrado tres rescates, dos reestructuraciones de deuda, los miles de millones que los inversores perdieron en quitas, las trapacerías incesantes de los gobernantes griegos, la inestabilidad de un mecanismo de cambio común al que no contribuiría en ningún momento la economía griega (nunca ha cumplido Grecia los criterios de convergencia), la angustia de los ciudadanos helenos ante su corralito y, en fin, las tensiones creadas por el nacionalismo montaraz de los muy indignos descendientes de aquella Hélade idealizada que cantaran Schiller, Goethe o Hölderlin.
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“Zack, zack!, eine Zeitmaschine”. Hasta que se produzca ese descubrimiento capital de la Humanidad que habría que agradecer sobre todo a “los alemanes”, Schauble cuenta con su propia “Zeitmaschine” con tres engranajes: experiencia, memoria y realismo. Lástima que haya tan pocos que le reconozcan el virtuosismo con tal instrumento de precisión. A los podemistas griegos y españoles no se les puede pedir otra cosa que la asiduidad con la pandereta.

Una pregunta don Jose Ignacio ¿quien esta haciendo tres veces la misma cosa y espera un resultado diferente; Grecia o la UE?Porque Portugal y España pasaron por el mismo trance y se salvaron in extremis no sin grandes sacrificios de sus habitantes, por eso la pregunta de quien esta haciendo locuras no carece de sentido y desde luego para que una sociedad del tipo que sea funcione deben ser respetadas las normas por todos aceptadas.
Jose Luis Espargebra Meco desde Buenos Aires

Muy complicada todo este asunto de Grecia, solo espero que a los griegos les vaya bien y salgan de este lio sea como sea

Occidente está atrapado por un éxito pasado que le trajo grandes beneficios. El monoteísmo, el modelo de verdad excluyente (algo es verdad o no es verdad) sirvió de esquema para la revolución científica, al menos hasta la física cuántica.
En ese modo de pensar debemos optar por motor de combustión interna o motor eléctrico. Democracia representativa o democracia participativa, estado o mercado. Oriente, con su modelo imaginario que admite la paradoja, nos ofrece, por ejemplo, el Toyota Prius. Una cosa Y la otra. Evidentemente si insistimos en lo mismo, Shaüble o Varoufakis, revivimos el enquistamiento estúpido de la guerra de trincheras. Varoufakis: ¿cuál es tu modelo de crecimiento para Grecia?. ¿Cuánto cuesta esto?. Pues fináncialo imprimiendo Varoufakis, dinero de monopoly Pero sólo para eso, no intentes pagar los gastos corrientes de la Grecia clientelar con eso. ¿Cuánto vale un Varoufakis?. Digamos que está denominado en €. El ciudadano o la pyme innovadora griega que acepta cobrar en "eso", lo pone en el mercado y, tal vez, consiga sólo 0,10. O tal vez decida conservarlo y esperar que suba. ¿Porqué el bitcoin vale dinero y eso no? (inclusive sin ninguna garantía estatal). Una economía híbrida capaz de producir inflación, expectativas y movilizar capacidades. Imaginemos que una laboratorio de investigación español, en lugar de despedir y empujar al extranjero a su gente siguiera trabajando cobrando la mitad en € y la mitad en rajoyes. Una economía dual, paralela, circulación extracorporal mientras se hace la operación de limpieza. ¿Y con Shaüble qué hacemos mientras los Varoufakis llegan a su valor?. Fromm, en una línea perdida de su libro "El miedo a la libertad" ofrecía una regla simple y sencilla para identificar los portadores del mal social: su nariz se frunce como oliendo excrementos. El primer plano lo pone en evidencia: la efigie de Shaüble sólo vale para imprimir papel higiénico.

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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