José Ignacio Torreblanca

El referéndum griego: una buena mala idea

Por: | 01 de julio de 2015

Captura de pantalla 2015-06-30 14.08.41La decisión de Alexis Tsipras de convocar un referéndum es una muy mala idea. Y no porque los referendos sean malos en sí mismos sino porque para que cumplan su función democrática tienen que reunir una serie de condiciones. Un referéndum exige una pregunta clara que la gente corriente pueda entender. Y las posibles respuestas, idealmente no más de dos y mutuamente excluyentes, deben estar igualmente claras, tanto en su formulación como en las consecuencias. Ninguna de esas condiciones se da aquí.

La pregunta del referéndum griego remite a un complejísimo texto de diez páginas sembrado de detalles sobre aumentos de impuestos, recortes en gastos y reformas estructurales que la inmensa mayoría de los griegos ni podrá leer ni mucho menos entender. Incluso la minoría que pueda entenderlo no podrá valorarlo fácilmente, ni en su contenido ni en sus implicaciones. Cada griego tendrá que hacerse dos preguntas de muy difícil respuesta: una, si las medidas que las instituciones europeas ofrecen son las adecuadas para relanzar la economía griega (¿comparadas con qué?); dos, si independientemente de la sabiduría de dichas medidas, el gobierno griego podría obtener mejores condiciones en una nueva negociación. A la primera pregunta, el gobierno griego responde que no, a la segunda que sí. ¿Entonces por qué convoca un referéndum?

El referéndum es instrumento de ratificación y, por tanto, de legitimación democrática de los acuerdos ya alcanzados, no un ardid negociador para acumular fuerzas de cara a una negociación posterior. Lo que hace un gobierno que convoca un referéndum para pedir el no a un acuerdo no alcanzado es confesar su debilidad en un doble plano: en el exterior, incapaz de cerrar un buen acuerdo, y en el interior, incapaz de lograr su ratificación. De ahí que, inevitablemente, el referéndum se convierta en un plebiscito sobre el negociador. Ahí es donde esta consulta acaba convirtiéndose en una buena idea: tras seis meses de negociaciones, todo griego debería tener una opinión formada sobre si Tsipras debe seguir al frente de la negociación o si es hora de ir a unas elecciones anticipadas. El referéndum versará sobre la gestión que Tsipras ha hecho de las negociaciones con los socios comunitarios. Una pregunta muy pertinente y que ayudará a clarificar el futuro de Grecia.

Publicado en la edición impresa, página 2, del Diario ELPAIS el miércoles 1 de julio de 2015

Hay 16 Comentarios

Nuevas elecciones, Tsipras es tonto. Entonces: ¿Pasok, Liberales, Amanecer Dorado?. Los dos primeros fracasaron por lo mismo que va a fracasar Tsipras. Porque lo que no puede ser no puede ser y además... La política en USA y también en Alemania está absolutamente contaminada. Hace mucho que los gobiernos dejaron de comprender, en la confrontación-colaborativa / colaboración-confrontativa entre el estado y el mercado, de que lado de la mesa están sentados. Piensan y actúan como si estado y mercado fueran lo mismo. Eisenhower, Nixon, Kohl eran, siendo de derechas, políticos. Reagan, Shauble, Merkel, Bush, entre otros miles, son correveidiles con síndrome de estocolmo de verdad única. Sin crecimiento y empleo la deuda griega no se pagará nunca. Con dracmas y buenos precios, 10 o 20 millones de turistas optarán por Grecia en lugar de España. Como decía Ho Chi minh: prefiero comer m rusa 100 años y no m China toda la vida. Quedarse sin nada es grave, quedarse sin futuro es peor.

Qué fácil es criticar! Más difícil es dar trigo, sembrarlo, cosecharlo, si es que llega a buen término. Tanta culpa tienen los griegos como quienes en su momento les ayudaron a seguir endeudándose, y que el orbe les conoce como Goldmann-Sachs, que fueron quienes les dibujaron los balances a Grecia. Hay muchas lecciones para tomar de esta situación. Ojalá que Txipras pueda llevar la nave a buen rumbo. Se lo deseamos. Luego despellejar a los griegos por este default no es bueno, porque dadas las circunstancias no sabemos si mañana nos tocará a nosotros lo mismo.Tampoco nosotros tenemos unos genios de la economía ni de las finanzas. Y tenemos una deuda que se acrecienta día tra día. No lo olviden.

Entonces, ¿por qué y para qué convoca un referendum el PM griego?
Porque desde hace unas semanas el objetivo de la troika y del Gobierno de Alemania ha sido derribar el Gobierno heleno y conseguir otro que esté más dispuesto a ceder. Ante este envite Tsipras ha dado una respuesta necesariamente electoralista. No ha hecho ni bien ni mal. Ha hecho simplemente lo que ha podido hacer.

En mitad de la niebla, de la confusión generada por malentendidos y por desinformación interesada, vale la pena mirar atrás y ver cómo estaba Grecia hace tres años. Los ensayos de Márkaris de 'La espada de Damocles', escritos para la prensa alemana, siguen siendo una lectura muy recomendable http://bit.ly/1z7UX4N Un saludo cordial

Si fuera así, ¿para qué hacer elecciones? ¿para qué m.ierda es la democracia, sino para escoger las orientaciones básicas de la sociedad?


La democracia no consiste en escoger entre Coca-Cola o Pespsi (o PP-PSOE). Es escoger el camino que la sociedad quiere para su país.


Si a usted no le gusta la democracia cuando ésta cuestiona las cuestiones realmente importantes que afectan la estructura de poder (no nimiedades como el matrimonio gay o el fomento a las energía verdes), entonces no sea tan descarado como para seguir criticando a Cuba o China por el hecho de ser regímenes de partido único.


La democracia consiste en el derecho del pueblo a definir y cambiar las estructuras de poder, no en marcar una "x" al lado de una cara bonita. Eso último no es democracia sino oligarquía.

Ernesto Ekaizer explicó en Radio Euskadi que, el 11 de Mayo pasado, el propio Wolfgang Schauble propuso un referéndum a Grecia sobre las propuestas que estaban tratando. El ministro de finanzas alemán consideró que esa consulta sería tan demócrata como cualquier otra. Como fuere que Tsipras se levantó de la mesa en plena negociación e hizo caso a Schauble, los 18 países restantes se tomaron la causa como una ofensa y una afrenta a Europa.
Ahora las cartas están echadas y hay que jugar la partida. Veremos quién ha cogido la mejor mano.
Cualquier resultado que salga el domingo, pierde Grecia. El SÍ arrastra al gobierno de Syriza a llamar a unas nuevas elecciones, que podría ganar con más mayoría, y el NO arrastra a Grecia a iniciar unas nuevas conversaciones, ya que, las anteriores han vencido. Lo que se propuso antes del 30 de junio no vale. El impago al FMI ya se ha producido y hay que iniciar otras negociaciones nuevas, con un gobierno distinto o con el mismo.
Por lo tanto, las cartas ya están marcadas por Alemania, que es el gallo que lleva la voz cantante en esta partida. Todo está en contra de Grecia. Ya no se trata de una cuestión económica sino de una cuestión política: o se pasa por el aro o se queda excluido de los planes de futuro europeo.
Resultado: es mejor dejar la mesa de juego y marcharse a casa jugando con otro dinero y con otros amigos, aquellos no lo son. Se tardará mucho en recuperarse pero se podrá hacer con el tiempo; hacerlo con estos socios europeos es materialmente imposible. La salida de Grecia del euro debe producirse, que no de la UE, tienen que encontrar nuevos socios acreedores y a vivir, que son dos días. EEUU ayudaría a Grecia antes de que lo hiciera Rusia.

¡Qué vergüenza!, rechaza un plan, llama a un referéndum sorpresa, rechaza un segundo plan, avisa que no pagará al FMI, invita a los ciudadanos a decir que no a la austeridad, un corralito, solicita un tercer rescate financiero, segunda carta aceptando el plan original con correcciones menores, uno de sus ministro dice que el referéndum podría no realizarse. Insiste en el referéndum, se negaría a implementar las demandas de los acreedores si pierde el referéndum, no existe plan B o C o D, ¿quién confiaría en un gobierno como este?
Lo irónico es que después de este teatro la troika terminará aceptando las demandas de Tsipras pero no se las dará él.

Bueno, el día 27 tras la intervención de Varaoufakis donde en otras cosa pedía más tiempo el Presidente del Eurogrupo lo rechazó –apoyado por el resto de miembros— y anunció que el Eurogrupo emitiría una declaración cargando a Grecia con la culpa de este impasse. Se reunieron los 18 sin Grecia y cuando pidieron estar presentes, esto es el ministro griego de fianzas con los otros 18 , LE DIJERON QUE NO

O sea el día 27 Varaoufakis no fue admitido en la reunión final y cuando recurrió al reglamento le dijeron que no había reglamento... le dijeron: “El Eurogrupo es un grupo informal. Así pues, no está vinculado por Tratados o regulaciones escritas. Aunque la unanimidad es convencionalmente respetada, el Presidente del Eurogrupo no está restringido por reglas explícitas”. Y cuando hablo del parlamento y del referéndum la contestación fue... "“¿Cómo puede usted esperar que la gente común entienda asuntos de tal complejidad?”.Y estos son los que nos llevan pongámonos chalecos salvavidas...

Pues a mi me parece que este senhor dice lo mismo que Stiglitz pero al revés y sin querer. Stiglitz dice que la posicion de Europa (instituciones europeas) en esta negociacion tiene como finalidad principal hacer caer al gobierno de Tsipras. Tsipras se presentó a las elecciones con un programa contrario a la politica de austericidio. Ha acudido a negociar pero ha sido tratado de forma diferente (puede que Grecia y su gobierno se hayan comportado de forma diferente a lo que se esperaba de los políticos pero los burocratas europeos han sido claramentes hostiles y puedo decir que hasta maleducados). Si no puede aplicar las políticas que esperaba aplicar, es lógico que consulte al pueblo sobre lo que quieren hacer como país. Europa es la que aboca a Tsipras a una consulta popular. Claro, como estamos tan acostumbrados a politicos que prometen y nada mas llegar aplican todo lo contrario a lo prometido, la actitud de Tsipras nos pilla a contrapié.

El nivel de amateurismo de los gobernantes griegos ha quedado palmariamente demostrado en la convocatoria de referendum. Se trata de uno de los movimientos políticos más ineptos –por no decir estúpidos- que hayan sido planteados en la historia europea de las pasadas décadas. Y la razón es evidente para cualquiera que no esté obcecado por su propia tergiversación voluntarista de la realidad; todos los resultados posibles suponen una derrota: si el pueblo griego vota "no" al acuerdo, el conjunto del país entra en una espiral catastrófica de insolvencia, escasez e inflación con lo que el gobierno habría demostrado su incapacidad para superar la crisis; tanto si los electores votan "no" como si votan "sí" contra el parecer del gobierno, éste queda desautorizado y habría de abandonar el poder; y si el electorado vota "sí" siguiendo un parecer del gobierno que en nada tiene que ver con el programa antiausteridad con que había ganado las elecciones, habría quedado palmariamente demostrada la incosistencia cuando no la simple impostura de aquella campaña electoral de principios de este año en que Syriza apeló al orgullo nacional y a la rebeldía contra las instituciones europeas. Tanta maniobra táctica demuestra, al cabo, una falta de sustancia no ya sólo política sino meramente intelectual. Con razón se quejaban los negociadores europeos de que sus antagonistas griegos no parecían adultos. Ni más ni menos –añade un servidor-que lo que cabría decir de la patulea complutense de Podemos (empeorar).

Es evidente que lo único que quiere lograr el presidente Tsipras con la rápida convocatoria del referéndum es cubrirse las espaldas, lograr respaldo popular para sus futuras decisiones, aunque estas no figuren de forma explícita en el referéndum. Lograr respaldo popular no solo frente a Bruselas, diciendo que no puede aceptar sus condiciones por que no puede ir contra la voluntad popular sino también, y principalmente frente a actores interiores, como pueden ser los militares, así si ante una determinada decisión de Tsipras los militares decidieran imponer un determinado gobierno, el presidente Tipas buscaría el apoyo exterior diciendo que contaba con el apoyo del pueblo. Típica táctica comunista, la de pensar que todo vale si se puede argumentar que el pueblo lo apoya.


No estoy en Grecia en estos momentos, pero conociendo la historia de ese país, y acercándose como se está acercando Tsipras a países ajenos a la órbita de la UE, seguramente se oiga ya en ese país un cierto susurro de movimiento de sables.

El presentar un referéndum a votación, trae la obligación de comunicar cuales serán las consecuencias si gana el si o triunfa el no y esto, según pude ver ayer vía la televisión, el pueblo griego no lo sabe. Esto no me parece muy correcto aunque el gobierno actual se cubra de todo tipo de laureles y cumplidos.

Pocas cosas son más evidentes que el origen de los males de Grecia y, por extensión, de Europa está en la "gente" griega. Inversiones mastodónticas e inútiles, plantillas hipertrofiadas de funcionarios, mordidas a todos los niveles, pensiones impagables , improductividad generalizada, evasión fiscal descontrolada, manipulación de cuentas y resultados, fraude y privilegios sin tasa en el estado del bienestar... Eso es lo que la "gente" griega practica sin el menor escrúpulo y lo que desea conservar a costa del resto de los europeos y singularmente de Alemania. Precisamente éste es el principal inconveniente de la democracia -no es necesario mencionar, supongo, sus muchas ventajas-: una sociedad enviciada por la irresponsabilidad que no es capaz de regenerarse porque sólo acepta la demagogia como programa de gobierno.


Ese referendum que ha convocado de la noche a la mañana Tsipras no hará sino desprestigiar aún más la política griega y, en lo que atañe a España, castigarnos a todos con la posibilidad de nuevas dificultades económicas producto tanto del impago de la deuda en manos españolas como de la pérdida de confianza en la moneda común. He visto que algún participante en foros se alegra de la rebeldía mostrada por los gobernantes griegos: o es un ignorante que habla por hablar o es un inconsciente que no se da cuenta de las implicaciones que el hecho podría tener para la vida diaria de los españoles.


Por otra parte, cuanto dice don Ignacio es cierto pero cabría añadir algo importante: por un lado, que al hecho de la complejidad del asunto se ha añadido un escasísimo plazo para la reflexión popular sobre una cuestión por demás compleja y, por otro, que el contexto de la consulta está viciado por un estado de necesidad inmediata que convierte a la volición del elector en un juguete para cualquier tipo de agit-prop. La irresponsabilidad del gobierno griego y de su primer ministro, al tomar a los electores como rehenes de su propia incapacidad gestora para actuar racionalmente, pone de manifiesto que el podemismo griego no realiza una gestión de la realidad sino que toma al ciudadano como simple instrumento para la implementar una distorsión basada en visceralidad y el “Wishful (wishfool) thinking”. En Tsipras y Varufakis no tenemos ejemplos de político, sino de jugador que busca en el truco y la maniobra procedimientos para que medren sus prejuicios al margen de cualquier demostración de eficacia. Por esas mismas características, existe tanta afinidad entre Syriza y Podemos (empeorar).

En mi opinión Tsipras no quiso pagar el precio político de ser humillado por su propio partido y aliados en su coalición, cuya ala dura había anunciado que rechazarían cualquier acuerdo que involucrase más recortes, de presentarlo al parlamento lo habrían aprobado la oposición.
Dejar que el electorado decida su futuro me parece bastante democrático pero un referendum a última hora, con una pregunta ambigua y sin un plan B es una mala jugada y una falta de respeto a sus ciudadanos.
Algo que la sociedad griega tiene que entender es que nadie, absolutamente nadie, negociaría con un líder que prefiere salvar su pellejo político antes de reconocer que lo que prometió en su campaña era irrealizable.

Una de las triquiñuelas que contaminan la democracia es la confusión, que bajo el manto de la consulta popular se esconde preguntando de forma farragosa una cuestión de mayor importancia.
Para sacarse de encima la responsabilidad de ejercer en un gobierno el liderazgo para el que fueron designados.
Colocando de parachoques a la gran masa ignorante que no tiene porqué saber de economía y de finanzas.
Haciendo responsables a las personas ignorantes de su destino a nivel país.
Un fenómeno visto en todas las latitudes, cuando de esconder la mano se trata a la hora de gobernar el timón para el que se ofrecieron voluntarios.
No es de recibo responsabilizar a los ignorantes.
Y menos usar la democracia de forma torticera cuando vienen cayendo granizos y se quiere escurrir el bulto.

Siguiendo con la interpretación que hace de la lógica del referéndum, entonces, todas las elecciones que se realizan en democracia son malas ideas. ¿La "gente corriente" (donde quiera que sean y esten), está preparada para entender los programas con los que los partidos políticos se presentan a las elecciones?. O ¿no existen consecuencias no calculadas, o a la inversa, en las politicas llevadas a cabo por los gobiernos?.
En otras palabras, y espero que haya sido un despiste por su parte; creo haber entendido en su articulo que el problema es que la gente vote porque no tiene preparación para ello.

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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