José Ignacio Torreblanca

Explotar las contradicciones

Por: | 04 de julio de 2015

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Celebrando el resultado de las elecciones europeas de mayo del año pasado ante sus seguidores, Pablo Iglesias anunció el comienzo de la liberación de los pueblos del sur de Europa del yugo colonial alemán. Un año más tarde, preguntado en una entrevista en la revista de cabecera de la izquierda radical, New Left Review (núm. 93, mayo-junio 2015) por su análisis sobre la situación griega y las lecciones que extrae de lo que allí está aconteciendo, el líder de Podemos, que acaba de cambiar su perfil en Twitter para incluir una fotografía abrazado a Alexis Tsipras, muestra su satisfacción por el hecho de que Syriza haya logrado, a pesar del reducido tamaño de la economía griega, convertirse en “un inmenso factor de inestabilidad para la eurozona”. Si Grecia, que representa sólo el 3-4% del PIB de la eurozona, aclara el líder de Podemos, ha logrado generar contradicciones tan importantes en “el bloque hegemónico de la eurozona”, España, que representa el 13% del PIB de la eurozona, estaría en condiciones incluso mejores de desafiar el modelo económico dominante en la eurozona.

¿Cómo manejaría Podemos la relación con la eurozona? Una vez en el poder, dice Iglesias, incrementaríamos el gasto público de manera significativa, tanto en inversiones como en políticas sociales, y elevaríamos los salarios con vistas a estimular el consumo para, a continuación, plantear al eurogrupo la restructuración de la deuda. Somos conscientes, confiesa Iglesias, de las enormes resistencias que esta política encontraría entre “los aparatos del Estado” y en Europa, pero al hacer visible la existencia de una alternativa expondríamos las debilidades de los socialdemócratas (léase el PSOE) generándoles también a ellos, contradicciones insuperables.

No necesitamos la experiencia griega de estos últimos meses para saber qué pasaría en España si un gobierno liderado por Pablo Iglesias rompiera unilateralmente su compromisos con la eurozona, disparara el déficit y planteara una restructuración de la deuda. Pero sí que sorprende que Pablo Iglesias se queje en la misma entrevista de se asuste a los votantes españoles diciéndoles “¿quieres votar a Podemos? Pues mira lo que está pasando en Grecia”. O Iglesias piensa que Podemos triunfará donde Tsipras está fracasando o, por el contrario, que Tsipras está triunfando. Decidan ustedes entre las dos opciones, yo me confieso incapaz. 

Publicado en la edición impresa del Diario ELPAIS el sábado 4 de julio de 2015

Hay 11 Comentarios

Tsipras convocó un referendum para que los ciudadanos griegos rechazaran la última propuesta europea y sus nuevos recortes de gasto. Después de que los ciudadanos helenos dijeran el “no” que el gobierno pedía, ahora el gobierno dice “sí” a lo que el pueblo denegó. Acaso el pueblo griego no sabía lo que votaba o puede que el gobierno podemista de Atenas supiera que importaba poco lo que saliera del referendum porque quien controla el medio controla el mensaje y quien controla el mensaje controla la contradicción y, así, un mandato para decir “no” puede ser transformada en un “sí” por la decisión del Ejecutivo de Syriza en tanto el “digo” que fuera “diego” suene de manera diferente a la hora del “prime time”, más rebelde y tal.
En el fondo, qué más les da a los pobres mindundis que hacen cola en los cajeros si se quedan contentos con el orgullo nacional bien maquillado y una sopa boba renovada por otros tres años. En fin, lo cierto es que a Pablo I. Tsiripas le “hizo la cobra” en el Parlamento Europeo porque el telepredicador comato se empieza a convertir en unos de esos personajes tóxicos que se creen sus propias mentiras, maquillajes y despropósitos con la misma ligereza con la que sobrevuelan contradicciones y banalidades populistas.
Grecia ha entrado de nuevo en recesión, la creación de empleo se ha revertido y la sostenibilidad de la deuda, que parecía consolidadada con el anterior gobierno, ha pasado a requerir de un tercer rescate así como la adopción inmediata de nuevas medidas de ajuste, todavía más duras. Syriza= Ineptitud=Podemos (empeorar), sin contradicción posible: pura aporía.

La política de PI no es diferente de la de Zapatero: crecimiento basado en el consumo (se lo oí decir a JLRZ y me daba escalofríos de risa). Tampoco es diferente de la que produjo la burbuja (impulsada por los bancos y la FED): gastar mucho a crédito. Creo que los partidos de barra de bar, de asamblea universitaria, lo que ganan en hurras de sus parroquianos es lo que pierden en votos. Por supuesto, para ser político hay que ser un poco narcisista, pero tampoco hay que pasarse. Recuerdo mi primer año en Madrid, yo iba hacia el Retiro y me crucé (tuve que atravesar) la marcha del 1 de mayo. Al pasar escucho un comentario de alguien de CCOO: no conseguiremos nada pero ¿quién nos quita lo que damos por saco?

La conclusión es que se debe ir atacando al engendro europeo, que en realidad oculta al IV Reich, y eso implica táctica y estrategia, porque de momento aún es muy fuerte. Pablo Iglesias, y Podemos o su dirección, están cometiendo errores en ciertos aspectos, pero en lo de socavar la UEL (Unión Europea de Lobbies), la única realmente existente, estoy completamente de acuerdo. La pena es que para empezar a llegar a conclusiones commo esta necesitamos estar en un momento terrible. Es decir, débil. Y estamos débiles porque el vampiro alemán nos ha succionado todo tejido productivo, y nos ha endilgado una burbuja a base de manejar los tipos de interés a su conveniencia. Por no hablar de su enorme hipocresía en cuanto a las quitas negociadas, recuérdese el pacto de Londres, que se hizo a la nación que comenzó la terrible II Guerra Mundial, por no hablar de los delitos contra la humanidad. Por cierto, no parece haber perdido el gusto por esos delitos, pero, como entonces, disimulados, ahora pasándolos como cuestiones exclusivamente económicas.

A la vista de los hechos, Tsipras ha conseguido un éxito arrollador. Parece ser que los griegos están contentos con él, el apoyo que ha logrado, creo que nunca lo ha tenido un político español. Que vayan aprendiendo. Se pueden y se deben cuestionar las decisiones manifiestamente injustas, porque el pueblo unido jamás será vencido.

Estimada Margarita Juan. Comprendo y comparto su angustia que a fin de cuentas es la de todos. No creo que le sirva de consuelo pero es que las cosas son como son y poco o nada podemos nosotros hacer para cambiarlas. Cuando decimos que no entendemos, probablemente estemos queriendo decir que no estamos dispuestos a admitir ciertas cosas que pasan, pero lo cierto es que ocurren muy a pesar nuestro. Como no estamos dispuestos a admitirlo lo negamos, para hacerlo el lenguaje nos presta una gran ayuda. Decimos que no esto o lo otro, que no se puede justificar o que es un error. El hecho de que nosotros no lo justifiquemos y lo neguemos, no impide que aquello sea, solo que así, negando, aliviamos la presión y la angustia que nos produce, en la ilusión de que negándolo sería como eliminarlo. Pero ni siquiera el poder del verbo, puede hacer que aquello desaparezca. Cuando alcanzamos una cierta edad, de manera que ha crecido entrono nuestro una buena cantidad de elementos que en un principio no estaban ahí, tememos que algo pueda ocurrir que como un tsunami se lo lleve y el bosque que nos rodea, nos deje desnudos ante lo inconmensurable. Nada o poco se puede hacer, créame. Si no niegas los hechos, si valientemente uno se empeña en comprender el porqué de las cosas. Si se despoja de todo aquello que le rodea para encontrar una vida auténtica, la cosa es aún peor, porque y a pesar de que esto te fortalece, sin embargo, no te libra del mal último. Mi consejo, para la gente que vaya a vivir muchos años, es que poco a poco y a medida que su existencia se vaya apagando, se desprenda también paulatinamente de todo eso que le rodea, de manera que pueda aceptar de buen grado lo inaceptable. Esto mas que un remedio, que como le dije no existe, es una anestesia programada. ¡¡VIVA GRECIA!!.

Aunque Pablo Iglesias esté seguro de que va a ganar las elecciones y gobernar, eso no va a ocurrir. Me acuerdo de Iñaki Gabilondo cuando habló de la posibilidad de que gobernase Euskadi, Arnaldo Otegi, me dio un pequeño escalofrío y afirmé que los vascos ya nos encargaríamos de que eso no ocurriese. Gabilondo hizo el comentario a raíz de los resultados de EH Bildu en las elecciones que ganó en San Sebastián y la Diputación de Guipúzkoa. Ese temor, hoy, ha desaparecido. Han perdido tantos votos, (60.000) por sus políticas, que se han quedado con los pueblos pequeños de siempre.
Podemos no gobernará España, es prácticamente imposible. A lo más que puede aspirar es a ser bisagra, que no deja de ser importante, para formar gobierno con el PSOE, imponiendo ciertas condiciones. Si éstas son inasumibles, no se hará. No le veo a Pedro Sánchez queriendo gobernar a costa de lo que sea.
Pero sí le veo a Rajoy queriendo gobernar con los condicionantes de Ciudadanos. Este partido está ahí también para tocar los cataplines a los que se postulan a gobernantes. Se la ha metido con arena al PSOE y también lo ha hecho al PP.
Como sabemos que las próximas elecciones generales no las va a ganar nadie con mayoría absoluta, eso que tenemos que agradecer a los partidos emergentes, los partidos de siempre tendrán que someterse a las exigencias de los pequeños. ¿Alguien ve a Rajoy tragando lo que le pida Ciudadanos? ¿No, verdad? Pues ocurrirá.
Claro que si las artimañas de Rajoy, bajando los impuestos del IRPF, ahora, como ya estaba prevista esa maniobra, no diesen el resultado previsto, el PSOE podría erigirse en negociador con Podemos para establecer un gobierno. Al fin y al cabo, ambos promulgan el cambio, y el cambio se daría echando a Rajoy. No está mal, ¿ no?
A partir de estas propuestas las quinielas están abiertas. ¿Alguien apuesta algún cambalache?

Me declaro incapaz yo también de entender esa contradicción de Pablo, como tampoco entiendo que siga con la cantaleta de no ser de izquierda cuando todo lo que hace y, hasta, dice resulta serlo en su versión más radical.

Me espanta con que frivolidad unos y otros tratan la situación griega. Y me espanta porque yo no tengo, como ellos, treinta o cuarenta años, tengo setenta. Si a estas alturas de mi vida me cayera un corralito como el que sufren los griegos en ese momento, logrado a pulso por el el Sr. Tsypras, puedo asegurar que no se lo que haría, desde luego, votarle NO, pero a él.

Me revuelve el estómago escuchar a muchos comentaristas aplaudir en forma de sesudo análisis lo buen jugador en el famoso juego de la gallina que es el Sr. Veroufakis. Yo lo que veo son a miles de personas mayores haciendo colas interminables para poder hacerse con unos pocos de euros para sobrevivir. Qué se dejen de banalidades sobre quien gana o quien pierde y pongan los pies donde los tienen la mayoría de las personas y sus necesidades. Todo lo demás, es pura vanidad.

http://etimologias.dechile.net/?triunfo

Ah, los triunfos..., ah, las re-structur-acciones de la deuda, qué dudas plantean..., Ah, ¿¡habrá restructuraciones del crédito, ¿y en qué consistirán?, ¿y qué harán éstas de aquellos a los que les son concedidas por quienes las conceden? ¿y a los que los otorgan?, ¿qué restructuraciones provocarán a ambos lados ¿existenciales?? Ah, los créditos que restructuran adeudando, ah, las deudas que restructuran acreditando, ah créditos que estructuran re-deudas, y deudas que acreditan estructuras econométicas, o econometrías que adeudan las estructuras de crédito, ah la estructura crédito-deuda cómo es concebida ¿dasmanicamente tal vez?...Ah los triunfos del ser-ahí, con qué ahí pretendes alumbrar tus triunfos.

No concuerdo con la idea de que Tsipras esté fracasando, si tenemos en cuenta que los propósitos con los que Syriza llegó al poder en Grecia fueron los de cambiar el curso de los acontecimiento que habían llevado al país a la situación en la que se encontraba y, recordemos, de la que ellos no eran responsables. Van por buen camino es un hecho bien constatable que pocos admiten a pesar que reconocen, el FMI también, que será imposible eludir una restructuración de la deuda griega, es decir; una quita y una carencia o prolongación del plazo para iniciar la devolución de la deuda. Aquel necesario para que la economía griega se pueda recuperar y poder así cumplir con los pagos a los acreedores. Esto fue lo que desde un principio puso encima de la mesa el Sr. Varoufakis y por lo que se emprendió contra él una campaña de acoso y derribo por haber tenido la osadía de levantar la libre. El hablar de los asuntó “tabú” en el consejo europeo ha sentado un precedente de tales proporciones que ya nadie puede eludir el asunto que está de fondo y sobre el que todos anda dando vueltas, los fundamentos mismos de la Unión Europea. Este debe ser un fuego purificador que debemos agradecer al gobierno griego actual, aunque es posible que a Tsipras lo quemen en la propia hoguera que él y su partido ha provocado en el Templo de la Unión. Lo que Tsipras está consiguiendo para los griegos, pero también para el resto de ciudadanos europeos, es de una importancia capital, cuyas dimensiones aún no alcanzamos a dibujar, pero que están sentando las bases principales de una nueva Europa, más justa y solidaria. Solidaridad en el sentido recto del término, adhesión a la causa ajena, y no la interpretación libre que hace de Rajoy, solidaridad a cambio de. Este es el tipo de cosas que deben ir cambiando. Tsipras, como Jesús, ha entrado en el la Casa Común Europea para expulsar a los mercaderes.

Por favor: ¿pueden ustedes enviar copla de este EJEMPLAR arti'culo a... Los Italicos Iglesias (es decir, los Grillos y Vendolas y Fassinas...)?
¡Muchas gracias !

Lo que p Iglesias debería entender desde ahora es que un político serio debe tener y mantener dos características: credibilidad y congruencia. Tsipras perdió la primera, nadie en su sano juicio negociaría con él.
Si verdaderamente quiere llevar a cabo sus planes y programas debe desarrollar confianza entre sus socios, ganar amigos y aliados. Tsipras hizo exactamente lo contrario.
Sino veremos al quijote iglesias luchando contra los molinos de viento, y la verdad los españoles a estas alturas merecen algo mejor que eso.
Si iglesias contínua con la idea de que construir aeropuertos que no unen a ningún destino, urbanizar todo lo que se sea urbanizable y construir tantos campos de golf como sea posible es la forma viable de crear crecimiento económico sostenible, me parecería a mí que no aprendió en la escuela que la construcción de cientos de iglesias y conventos para agradecer a dios por el oro proveniente de las colonias americanas durante los 300 años del imperio no detuvo el colapso del mismo.

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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