José Ignacio Torreblanca

Sin valores no resolveremos Grecia

Por: | 10 de julio de 2015

Atlas
La política gira en torno a dos disputas. La primera versa sobre la “asignación de valores”, es decir, la manera en la que una comunidad define lo que es deseable colectivamente y lo que no. Pero la política no sólo trata de fijar valores, sino de establecer la jerarquía entre ellos y dirimir cuáles se impondrán en caso de conflicto. Esa imposición requiere la autoridad de un Estado, autoridad que a su vez exige una legitimidad democrática, es decir, el consentimiento la ciudadanía. Sin esa legitimidad, la asignación de valores será coercitiva y, por tanto, tan inestable y temporal como la correlación de fuerzas entre los que imponen los valores y los que se ven obligados a aceptarlos.

Sin ese marco de legitimidad que otorga la existencia de una comunidad, la política no es posible, al menos como política democrática, quedando reducida a una mera negociación instrumental. Sin valores previos o superiores que ordenen esas negociaciones, la política se convierte en una mera (segunda), disputa acerca de “quién se lleva qué, cuándo y cómo”. En este caso, las soluciones vienen dictadas exclusivamente por el poder relativo de los participantes, es decir, por el “tanto tienes, tanto vales”.

El encadenamiento de estas dos disputas explica bastante bien lo que está pasando con Grecia. El marco de valores que gobierna la eurozona, que ya era débil y andaba justito de legitimidad democrática, se ha deteriorado y ha dejado de ser compartido por todos los actores. A un extremo griegos, a otro alemanes, y en medio muchos otros, rechazan los valores que ordenan la eurozona, su jerarquía y la manera de resolver las disputas entre ellos. Eso deja el resultado de las negociaciones con Grecia expuestas al poder de los hechos brutos. Desde que Tsipras rompiera la negociación, se retirara de la mesa y convocara el referéndum, ambas partes se han adentrado en el feo terreno de las negociaciones bajo coacción. Y en él seguiremos si no damos con unos valores que ordenen nuestras preferencias y permitan resolver este conflicto en beneficio de todos. ¿Lo peor? Que esos valores emerjan de la pura coacción, en un sentido u en otro, porque entonces no habrá comunidad posible.

Publicado en la página 2 de la edición impresa del diario ELPAIS el 8 de julio de 2015

Hay 10 Comentarios

Creo que no debe olvidarse cuando, como y después de qué, fue que surgió 1ero la unión por el acero y el carbón y entre quienes.....luego el surgimiento de la comunidad europea y luego la Unión Europea, con marchas y contramarchas, no es posible la vuelta atrás. O sea a la desastroza situación europea de los 30 del pasado siglo XX todos sabemos en que terminó. Grecia, no puede, no debe abandonar eurozona. Sus problemas tienen a mi juicio, dos causas. La 1era décadas de despilfarro y de estado intervencionista, poca o casi ninguna productividad más allá del turismo. Es como pretender vivir del cobre o del petróleo, tarde o temprano esa "riqueza" encandena y posterga las soluciones para un futuro lejano y duro. 2o. La UE, el BCE y la Comisión son co-rresponsables de la actual crisis y no solo la griega, por favor no perder la perspecttiva gral y el contexto. Qué la inmediatez del arbol no nos prive de la visión del bosque. Deliberadamente durante décadas TODOS los integrantes de la actual UE se autootorgaron subsidios astronómicos para sostener al sector agroindustrial. Estaban actuando como cualquier país de América Latina pero peor, porque disponían del dinero para distorsionar el mercado internacional a su favor, subsidios, cuotas, dumping, boicots, etc todo venía bién para favorecer a los campesinos y a los industriales y comerciantes vinculados a ellos. De hecho han sido hasta ahora el sector de mayor fuerza sindical y peso político. Pueden torserle el brazo a cualquier gobierno incluso al alemán. Nunca entendí esa extraña y bucólica preferencia por la Europa Agraria y aldeana como una nueva y dulce Arcadia. Va totalmente a contramano de lo que era y debería seguir siendo la Europa de la Ciencia, de la tecnología, de la Industria y el comercio mundial. Es un milagro que todavía queden centros de investigación laboratorios y emprendimientos como el CERN y el PLANK. Pero el dinero no crece en los árboles y no es infinito. El agravante, es una cruel ironía. La caída del telón de acero en 1991 resultó ser un golpe muy duro para toda la izquierda ultramontana internacional, pero más duro fue para los paísees del occidente europeo cuando era todavía comunidad. Los vecinos pobres del este, se venían en tropel con la cuchara y el tenedor, con el agravante de que ellos son también agricultores con mucho más territorio y producen a mucho menos costo. Los parientes lejanos y pobres ahora confianzudamente quieren gozar del standard de vida europeo occidental, se dan cuenta de que no se les permitirá nunca la tal cosa. Entonces se ponen de malas y para colmo soportoraron la arbitrariedad del COMECON y de Moscú durante décadas y ya no le toleran bromas a nadie. Grecia es solo el botón de muestra de algo mucho peor y más preocupante, el avance liso y llano, por la lógica de los hechos, por los hechos consumados y por la fuerza bruta del más grande: RUSIA el verdadero pavor de la Inglaterra del siglo XIX siempre temiendo el expansionismo ruso hacia el sureste y peor hacia Afganistán y de ahí al norte de la India. Pues ahora a la vuelta de los siglos Moscú quiere salir al mundo y se encuentra que le quieren bloquear las saalidas que el mar Negro, qué los caminos y vías hacia el oeste, la salida al Pacífico es complicada y ahora los antiguos satélites claman a Putin una ayuda, ya que desde el oeste les han cerrado la puerta en las narices. La autarquíia, el aislamiento y la xeenofobía son las peores políticas que un país o grupo de países pueden tomar como salvaguarda. Es un escudo de cartón pintado. No resistirá el duro contacto con la realidad.

¿"Valores"? ¿Cuáles? A la Europa comunitaria que soñaron Habermas y Derrida la mataron los gurús de la austeridad, empezando por Merkel.

Después del ensañamiento con el que han tratado a Grecia dudo que pueda sobrevivir la unión. El previsible Grexit sólo será el principio del fin.

No lo veo. El discurso es confuso, no se si pretendidamente pero confuso al fin y al cabo. Valores, democracia, o legitimidad, son conceptos que se mezclan aquí, como ingredientes de un plato para la degustación. Un fast-foot con sabores desequilibrados pero estimulantes. Todas estas cosas, la política misma, son herramientas a disposición de la gente (del pueblo), cuyo propósito ultimo es hacer feliz a los ciudadanos. Según algunas empresas de estudios de mercado y opinión, los europeos son los ciudadanos más tristes del mundo, a pesar de su desarrollo, de su democracia de su riqueza y de sus valores. Son datos absolutos que no ponen en cuestión los valores, ni la democracia, ni la legitimidad pero miden el grado de felicidad de los habitantes del planeta, atendiendo a su íntima percepción y no a los valores, no sabemos si morales, éticos o los de la bolsa porque nada se nos dice ni se sugiere. De los diez países menos felices del mundo seis se encuentran en Europa y son; Francia, Rumanía, Bulgaria, Letonia y Grecia. En Grecia, antes de las elecciones, solo 2 de cada diez ciudadanos admitían ser felices. Después de lo que hemos visto y oído esta semana, la proporción de felices griegos debe ser aún menor. Por otro lado los países en donde sus ciudadanos se sienten más felices están en África y Asia, alrededor del 75% dicen sentirse felices. China, India, Arabia Saudita o Nigeria están entre los que se declaran más felices por encima del 85%. La media europea está por debajo del 40%. Podemos dar la fiabilidad que queramos al estudio de WIN/Gallup International, pero si atendemos a sus resultados tendríamos que preguntarnos ¿de que nos sirven nuestros valores, nuestra democracia y nuestra legitimidad si no nos hacen mas felices? ¿Son nuestros valores un cilicio para mortificarnos? Esto refuerza la idea que siempre he tenido al respecto de la democracia. En mi opinión la democracia es solo un marco donde se puede meter casi todo lo que podamos imaginar y que por dejadez, o artimaña hemos dejado vacía de contenido. Democráticamente esto sí, hemos entregado la democracia a los acreedores, convirtiéndola en un simbolismo sin ninguna capacidad para cambiar las cosas, sin ninguna capacidad para hacernos felices. Para el griego Aristóteles “la felicidad es la forma de ser por el que un hombre se dirige, con éxito, a su fin más propio” y añade “la felicidad no es un sentimiento sino un estado vital”. Los acreedores, los criminales con su jefa a la cabeza, representan nuestros valores por encima de todo, con los que somos espléndidamente infelices.

Me gusta su artículo.


Toda sociedad está determinada por los valores que realmente imperan en la misma, algo que no siempre está claro, pues muchas veces las elites dirigentes dicen defender unos valores cuando en realidad están decidiendo y actuando en función de los antagónicos.


Hace unos días se le trasmitió a la sociedad europea que el primer ministro Tsipras no quería aceptar el acuerdo propuesto por el Eurogrupo, y convoco el referéndum del pasado 5 de Julio, ahora nos dicen que está dispuesto a aceptar un acuerdo más duro, con peores condiciones, ¿A que están jugando? ¿Por qué Tsipras, fortalecido por el no del referéndum, acepta ahora un acuerdo peor para Grecia? ¿Qué esta pasando? ¿Acaso es todo una pantomima y el acuerdo final ya lleva cerrado desde hace tiempo? O acaso los líderes del Eurogrupo están mintiendo a la sociedad europea transmitiendo el falso mensaje de que las condiciones del último acuerdo son peores que las del anterior cuando ocurre todo lo contrario y por ello las acepta el actual Gobierno de Grecia

Un default es grave para cualquier país. Hay casos como el de Argentina que cuenta con materias primas propias y mas o menos podía desenvolverse de puertas adentro. El sector agropecuario del país que ha sido siempre el gran motor de Argentina permitió un recuperación bastante rápida a causa de las buenas cosechas obtenidas. Pero Grecia no posee tantos recursos, a excepción del Turismo. Lo que es obvio es que Grecia es un país carcomido por la corrupción de los políticos ahora desechados y de los empresarios liados con todos ellos. Unido a una fiscalización deficiente , hacen el cóctel perfecto para caer en el impago. No hay soluciones buenas para estos casos. Si nos salimos del euro caemos seguramente en el bloqueo, y si continuamos dentro del euro nos costarán lágrimas de sangre. Así que los griegos están en medio de dos fuegos, y acaso hasta tres! ¿Chi lo sá?

Me ha parecido un hermoso y melancólico artículo, premonitorio de estas actuales tristes horas.

Cuando existe un marco consensuado de valores, debe existir también un mecanismo concertado para asegurar su permanencia; en el caso de Europa, ese marco y ese mecanismo se encuentran definidos en los tratados: el conjunto de acuerdos internacionales que voluntariamente todos los países han accedido a respetar y que sitúa el interés común de varios cientos de millones de ciudadanos del continente por encima de las particulares ansias de hurtar, para el provecho de más o menos amplios grupos nacionales o locales, ese bien colectivo sobre el que se asienta la convivencia transcultural y transfronteriza. En el caso de Grecia, ha habido, por parte de las autoridades helenas, una reiterada transgresión de ese mecanismo en sucesivos episodios de comportamiento desleal: falseamiento de las cuentas públicas, dilapidación de los recursos europeos, intentos de desligitimación de las instituciones…
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La duraderas paciencia y solidaridad europea con los ciudadanos helenos ha sido correspondida con escasas muestras de reciprocidad. De hecho, los gobernantes griegos, sobre todo desde que Syriza accediera al poder, han actuado tomando a los países cuyos pueblos refrendaran los valores comunes recogidos en los acuerdos fundacionales de la Unión menos como socios y copartícipes en un proyecto común que como una suerte de finca de la que el señorito absentista se beneficia a distancia y que, cuando no le suministra cuanto desea porque adquiere conciencia de la irregularidad de la situación, se convierte en motivo de vilipendio y de odio, en morada de un enemigo, en definitiva.
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Por otra parte, no hay que confundir el discurso de los valores (que, en el caso de Europa corresponden a los de la democracia liberal: libertad, justicia y progreso) con el de los medios y los fines. Afortunadamente, disponemos de ejemplos sobrados suiministrados por la experiencia milenaria por la que ha atravesado nuestro continente para poder discernir qué medios son más útiles para alcanzar el fin de una sociedad cada día más próspera y libre. Y no son precisamente los medios a los que pretende retrotaernos la izquierda al modo de Syriza los que mejor resultado han dado, sino todo lo contrario. Cuando los socios europeos tratan de que Grecia cumpla los compromisos y normas aceptados por todos, cuando intentan que sus esfuerzos solidarios con el pueblo griego no acaben de nuevo en un derroche de gasto improductivo, cuando plantean la necesidad de que la economía griega adquiera capacidad para generar recursos con que financiar sus gastos, están precisamente propiciando que la población de sus propios países no se sienta decepcionada por la idea de una Europa unida, corresponsable de su futuro colectivo y, a la vez, están señalando cuánto se han alejado (o quizás, cuán mal han entendido) los ciudadanos helenos de la senda originaria, que apuntaba al futuro y no al pasado.
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La Unión Europea es una idea contraintuitiva, una construcción racional realizada no desde abajo, desde el ciudadano que comparte vivencias con quienes tiene alrededor, sino desde arriba, desde la percepción histórica de los hombres de estado que contemplan la realidad en una atalaya situada por encima de lo cotidiano. Cuando esa visión abarcadora, propiciada por cierto idealismo humanista -para el que no todos los europeos están preparados o dispuestos- por cualquier razón se debilita, surge la mezquindad del burócrata o el arribismo del demagogo para medrar con la minucia o la desconfianza, con grave riesgo para ese gran diseño que excede el momento concreto y el problema coyuntural. Por eso es necesario que el conjunto no se convierta en un ramillete de excepciones sino que haya una demanda constante de respeto no ya de nación a nación, sino de cada una con el principio, el valor, de una realidad compartida. El gran peligro de este tiempo que vivimos es la reaparición de quienes pretenden erosionar esa concepción magna y novedosa en favor del regreso a la pugna medieval.
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El que Putin, Le Pen, Maduro y Pablo I. hayan jaleado la irresponsabilidad de Tsiripas pone de manifiesto que el gran enemigo de Europa sigue siendo el nacionalismo reaccionario en cualquiera de sus manifestaciones ideológicas.

CORREGIDO
Los valores de la Unión Europea son suficientemente enunciados, pero a la vez, no lo bastante aplicados de manera seria y consecuente. El ejemplo que lo demuestra de manera perfecta es el caso Griego, donde el argumento del pago de las deudas apisona todo lo demás y lo convierte esos valores, en letra casi muerta.
http://europa.eu/scadplus/european_convention/objectives_es.htm


Esos valores que, supuestamente, nos hemos dado son el respeto a la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de Derecho y respeto a los derechos humanos.
Según el artículo I58, la violación de esos valores puede dar lugar a la suspensión de los derechos de pertenencia de un Estado miembro a la Unión.
Rigurosamente hablando, podrían suspenderse ahora mismo como Estados miembro, a Alemania y a Bélgica, además de otros, debido al estado de postración económica en que está quedando Grecia.


Como dice Torreblanca, la imposición de esos valores requiere la autoridad de un Estado, que en este caso, son los organismos supranacionales de la propia UE.
Los mismos que, a la vez, son los violadores de esos valores.
La legitimidad democrática que las referidas autoridades podrán ejercer a través de los valores de la UE, no está debidamente sustentada por una Constitución Europea, que haya sido aprobada por las poblaciones de todos los países de la UE.
De ahí que dichos valores sean “tan inestables y temporales como la correlación de fuerzas entre los que imponen los valores y los que se ven obligados a aceptarlos”.


En este caso, el ejercicio de una política democrática requiere que el peso de las posiciones de los países más inhibidos económicamente o de menor población sea paritaria a la de aquellos miembros más poderosos.
Alemania y otros, deberían aceptar un enfoque más sano, y que el sentido de la responsabilidad que ellos demandan a Grecia, sea ejercida por ellos mismos de manera profundamente democrática y con una mentalidad más abierta. De lo contrario, los valores que “emerjan de la pura coacción” harían inviable una verdadera comunidad.
De momento, la UE tiene un grave reto de sostenibilidad de principios y valores, debido a la distancia entre sus plausibles aspiraciones teóricas y su capacidad de hacerlas efectivas.
Ese reto, tiene tan extensas y profundas connotaciones que puede determinar, en el largo plazo, la diferencia entre la realización de este gran proyecto o su disolución.

CLAVES columna El Pais 11/07/15 En caso Grecia no se puede aplicar tu teoría de "cochinos" Tsipras se ha encontrado con una situación en verdad podrida desde hace 5 años por políticas europeas que no han acertado ni obligado a partidos clásicos a tomar medidas más allá de los recortes
Resulta que ahora es culpa de Tsipras la no existencia de órgano Fiscal necesario en cualquier economía. No obstante consideró éxito Referendun ya le ahora se ve necesario una nueva quita
Etc etc. Una realidad que una vez más esta por encima de la política. Saludos. Julian

Los "valores por coaxión" ya llevan 7 años gobernando Europa. Desde que Trichet subió la tasa de interés del BCE, Europa, es inmune a los ruegos, no solo de sus ciudadanos, sino de USA y su reserva federal. La política Europea es mantener sin crecimiento la masa salarial y repartirla en minijobs. Eso es igual en alemania y en España. La misma política. ¿porqué invertir y arriesgar si es más rentable comprarse un gobierno cuya función sea el de cobrador del frac?. Innovación, crecimiento, empleo y la mejora de la igualdad de oportunidades y de la confianza en Europa que conlleva, no son prioritarias para la UE. Es más fácil ganar elecciones culpando a los griegos y abrir la puerta al NPD, Lepen, Farage, Orban. Dice Habermas: "el nacionalismo ha vuelto a Europa" y lo ha traído la tonta que habla cómo los alemanes de a pié, en lugar de liderarlos.

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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