José Ignacio Torreblanca

Fallo informático

Por: | 10 de marzo de 2016

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La semana pasada se demostró que tenemos un nuevo sistema político pero no la cultura política para hacerlo funcionar. El 20-D, los votantes alumbraron un Parlamento en el que ninguno de los dos grandes partidos está en condiciones de formar Gobierno estable ni por sí solo ni con pequeños apoyos puntuales. Que el partido que ganó las elecciones no pueda gobernar sin el concurso del principal partido de la oposición y que ese partido no pueda formar una coalición ganadora lo dice todo sobre la profundidad del seísmo que ha sacudido la política española.

Es como si hubiéramos comprado un ordenador nuevo (el hardware) pero careciéramos del sistema operativo (el software) para hacerlo funcionar. Y como todo el mundo sabe, un ordenador sin sistema operativo no es más que una caja tonta que genera una enorme frustración. Los dos actores que están en el centro del tablero, PSOE y Ciudadanos, están intentando instalar un nuevo sistema operativo. Pero PP y Podemos insisten en hacer funcionar el nuevo equipo con el viejo sistema operativo. El PP porque busca seguir gobernando igual que en el pasado pero con el apoyo incondicional de Ciudadanos y el PSOE. Podemos porque a pesar de que habla de nueva política sueña con un sistema bipartidista en el que solo existieran PP y Podemos y el ganador se lo llevara todo.

El pacto PSOE-Ciudadanos refleja bien lo ocurrido en Alemania después de las últimas elecciones: a cambio de no reinicializar el sistema yendo a unas nuevas elecciones, los socialistas se movieron hacia la derecha en política económica y, a cambio, los conservadores se movieron hacia la izquierda en política social, de género y medioambiental. En España vemos algo similar en las cesiones en la flexibilidad laboral y el equilibrio presupuestario a cambio de las guarderías de cero a tres años, la sanidad pública universal, el ingreso mínimo vital y las ayudas a las familias en situación de precariedad. El supuesto de partida es que los votantes de un partido prefieren un Gobierno que ejecute una parte de su programa antes que quedarse fuera y que no se ejecute ninguna. ¿Perfecto? No, pacto. 
 

Hay 3 Comentarios

Discrepo.


Los urnas, los votantes, son los artesanos de las estructuras del proceso. Lo que arrojó el resultado de las urnas es un microprocesador de cuatro núcleos que tiene que gestionar un software obsoleto, aquel nacido de la transición. Las instrucciones que entonces se dieron al sistema estaban pensadas para una tarea (el paso de la dictadura a la transición), que nada tiene que ver con la que hoy nos ocupa. Aquella transición y el lenguaje de bajo nivel, o las instrucciones binarias que se dieron, corrían en un sistema operativo mundial de alto nivel (el capitalismo), que estaba en pleno apogeo en los países más desarrollados, llamados occidentales. Una instrucción simple como el "valor añadido" fue suficiente para pergeñar una revolución. Hoy día lo que tenemos son toda una serie de componentes sin ensamblar, de los que apenas conocemos lo que será de ellos (v.gr. internet), en un futuro cercano. En este contexto, hoy, estamos gestionando los efectos secundarios de la droga (capitalismo), por un lado, mientras por otro los instrumentos a nuestro alcance se van ensamblando para realizar tareas apenas imaginables.


La nueva estructura procesador de cuatro núcleos; PP-SOE-Pd-C's o hardware, se afana estos días en compilar un código (software), que pueda funcionar en la nueva máquina. El principal problema con el que se encuentran es que no hay consenso sobre la tarea en la que se debe empeñar el esfuerzo del paquete. De momento solo hay versiones beta de alta inestabilidad. Una mirada mas profunda sobre el asunto, nos revela que la frontera ente el hardware y el software es cada vez mas difusa, ¿no es acaso el propio código binario; ceros y unos (0-1), una puerta que se cierra o se abre? por lo tanto un mecanismo (hardware), que permite el paso de una energía que alimenta a millones de transistores integrados en un pedazo de silicio semiconductor.

Seguire insistiendo en dos ideas:La primera, reforma del sistema lectoral, implantacion de segunda vuelta entre los dos mas votados y asi ya tendriamos gobierno y no habria componendas como las que han permitido que sean alcaldesas de Madrid y Barcelona Carmena y Colau por nombrar solo alas dos ciudades mas importantes de España
En esta situacion solo cabe un gobierno tripartito: PP,PSOe y Ciudadanos, desde luego no siendo jefe de gobierno de Rajoy ni Sanchez y si estos no aceptan a Rivera, un independiente que sea capaz de aglutinar los apoyos suficientes y con las siguientes condiciones. Jose Luis Espargebra Meco un español desde Buenos Aires

Lo que está ocurriendo en la vida política española con el partido Podemos es insólito, sin precedentes en ninguna de las democracias occidentales. De ideología comunista pero apoyado por corruptos sectores de la derecha española, afines al PP, de los que recibe un fuerte apoyo mediático y votos de sus redes clientelares. En los últimos años el PP se ha convertido en una organización política que da cobertura a organizaciones criminales, corrupción política generada de forma directa o indirecta por el comunismo internacional y su inexplicable interés en la política española. Pero lo más curioso y sorprendente no es eso, algo favorecido por la debilidad humana ante el dinero, sino el hecho de que el PSOE contra toda lógica siga apoyando a Podemos, dándole aire, permitiendo que se fortaleza gobernando en importantes ayuntamientos de España gracias a su apoyo, a pesar de que Podemos ha impedido con su voto que su candidato Pedro Sánchez fuera investido como presidente. ¿Por qué el PSOE sigue permitiendo que Podemos gobierne en ayuntamientos tan importantes como Barcelona, Madrid, Valencia, Zaragoza, Coruña, Cádiz? ¿Por qué el PSOE sigue permitiendo que se fortalezca Podemos si dicho partido amenaza con desplazarle de la oposición convirtiéndose en la segunda fuerza política? Seguramente las respuestas a estas preguntas no las tenga Pedro Sánchez sino el expresidente Zapatero, y aquellos que estuvieron en la entrañable cena a cuatro, que sepamos, entre Iglesias y Errejon, por Podemos, y Zapatero y Bono, por el PSOE. ¿Quieren acabar de hundir al PSOE o hay un pacto, basado en interese, para permitir que Podemos se fortaleza? No lo sé, de lo único que estoy seguro es de que “No nos representan”.

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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