José Ignacio Torreblanca

Lula caído

Por: | 31 de marzo de 2016

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Hasta hace unas semanas, Lula era un icono global. Su trayectoria personal y la del Brasil que presidió entre 2003 y 2010 corrían tan en paralelo que era difícil no confundir una con otra. Porque la historia de lo logrado por aquel niño que no conoció el pan hasta los siete años y la de un país como Brasil, que de líder en pobreza y desigualdad consiguió convertirse en referente del Sur, encajan como un guante en una mano.

Gestionar esa fusión de biografía e historiografía no debe haber sido fácil, máxime cuando su salida del poder no coincidió con una gran crisis económica o institucional, sino con el punto más alto de su éxito. Lula no sólo dejó la presidencia después de haber logrado sacar de la pobreza a más de 30 millones de personas sino capitaneando una economía que crecía al 7,5% y liderando el Sur emergente contra el viejo y anquilosado Occidente. Su final de mandato no pudo ser más apoteósico: Brasil ganaba la sede de los Juegos Olímpicos y Lula entraba en el Olimpo de la izquierda.

 Hoy, el Brasil de su sucesora, Dilma Rousseff, decrece al 3,8% en medio de un brutal escándalo de corrupción, un conflicto entre el poder ejecutivo y la judicatura y una amenaza de choque con el poder legislativo a costa del proceso de destitución de la presidenta que hacen preguntarse a muchos brasileños si aquel milagro económico y social no se asentaba en unos pies de barro institucionales. Entristece la reacción de Lula al cuestionamiento de su figura, confundiendo su persona y las instituciones de su país y empeñándose en situarse por encima de ellas. El Lula cuyo origen humilde siempre le permitió ver más lejos que nadie parece hoy desorientado, sin nadie que le cuente la verdad sobre su caída.

Con todo, la caída del ángel Lula significa que hay un nuevo Brasil abriéndose camino: un país donde la legitimación carismática del liderazgo no se antepone a la separación de poderes, esencial para la estabilidad de las instituciones, y donde el desarrollo económico, por mucho que acabe con la pobreza, no justifica la corrupción. Una historia tan brasileña como global que seguro les suena muy familiar.

Publicado en la edición impresa del Diario ElPAIS el miércoles 30 de marzo de 2016

Hay 7 Comentarios

Es evidente que el Partido de los Trabajadores (PT), partido de ideología comunista perteneciente al mismo mundo que Podemos, ha adquirido de forma rápida los peores vicios del capitalismo: cobrar comisiones ilegales a cambio de favores políticos. Este, el actual Brasil, en recesión, hundido por la corrupción política, es el país que pedía una mayor representación en importantes organizaciones internacionales, como por ejemplo en el FMI. La duda ahora es ¿A dónde acudirá en busca de ayuda económica el Gobierno de Brasil, al FMI o al nuevo banco de desarrollo creado por el BRICS?


Lo peor de todo esto, de la crisis económica y política que sufre Brasil, el año pasado su PIB cayó más del 3%, es que va a provocar el cierre de más de una gran empresa. ¿Cuántas serán españolas?

Más allá de las cuatro vaguedades expuestas en este artículo, encuentro a faltar un análisis básico del elemento central de la crisis brasileña, que tiene unos antecedentes estructurales históricos. El sistema político desde la transición democrática ha estado muy fragmentado y, además, desgraciadamente dominado por la capacidad de veto de un partido modelo catch all (MDB), que ha ejercido una relación clientelar comprando voluntades ciudadanas. Ningún gobierno brasileño reciente ha podido contar con una mayoría suficiente (en sus inicios en el gobierno Lula tuvo que llegar a negociar con unos diez partidos) y estos grupos -especialmente el MDB- se cobran los apoyos con prebendas para poder repartir luego entre sus huestes y seguir comprando voluntades. Hasta que el sistema se vuelve insostenible y cuando empiezan a caer las piezas centrales de la corrupción (empezando por los presidentes del Congreso y del Senado, significativamente ambos del MDB), estos se vuelven en contra y amenazan con un impeachment a la presidenta Rouseff (quien por cierto, cada vez que se ha detectado un caso real de corrupción en su partido siempre cortó por lo sano). El MDB tiene mucha prédica entre determinadas clases medias y grupos poderosos de las élites de la administración (entre ellos la judicatura) y ahora se ha aliado con otros grupos potentes entre los sectores medios, como el PSDB, para intentar sacarse de encima al PT. Tiene su lógica política, obviamente, pero sospecho que el PT también va a movilizar a sus bases y plantar batalla. Veremos que ocurre en las próximas semanas.

El principal lider populista brasileiro, Getúlio Vargas, nunca fue un demócrata. Fue un dictador porque así sería mejor; en la democracia, también...Pero se diga que él, GV, tenía una larga visión de Estado. Gracias a él que se generó institutos públicos que aún sirven al país. De toda suerte, algo se cambió en Brasil y se busca otras soluciónes. La legistación de trabajo, revolución en el momento que fue institucionalizada por GV,(años 30) hoy no atende a los trabajadores, salvo naturalmente a una camarilla de burócratas que vive generosamente con subsídios del Estado. El Brasil se necesita avanzar. Y, tal vez, los gobiernos petistas não atendan a esas demandas nuevas, sobre todo cuando se habla en competitividad. Es eso.

Me alegro por lo de la sonrisa, a mi el blog me saco 'la malaje' por que me parece duro el analisis de Lula y de su legado..de acuerdo estoy que ningun tipo de figura se debe anteponer al estado de derecho y asi evitar 'felipismos'...Brasil como el autor nos muestra, tiene un largo camino por recorrer, pero creo esta dando los pasos correctos aunque a muchas elites les duela,(que eso tampoco se cuenta por aqui) lo contrario de esta europa desalmada y de esta 'spain is different' que mas bien es 'spain is a joke' viendo como esta el patio, y lo dice uno que es de aqui. Gracias por la respuesta y la discusion!

1.Lo que es bastante evidente es que la mayoría de los populistas en hispanoamérica... están fracasando claramente. No solucionaron los problemas que había, de base, y están contribuyendo a crear otros.
2.Sus problemas con la corrupción es ¡lo que faltaba!. A todos los están pillando con las manos en la masa... Parece que más que preocupados con solucionar el futuro de sus países y de los ciudadanos.... se dedicaron a solucionar el suyo.... En eso no han sido muy diferentes de los que vinieron a sustituir.
3.Dicho esto... lo que estamos viendo en la región tiene un tufo a "revolución de colores" con fuerte "auxilio" externo que tira para atrás... Cosa diferente es que los populistas, con su actuación, se lo han puesto a huevo...
4.Macri sustituyó a una CFK con problemas de corrupción... y de los otros... Veremos si el nuevo mejora lo que hay (ojalá) o lo empeora. Cuando lleguen las próximas elecciones... saldremos de dudas.
5.En Brasil parece ser que lo que no se ganó en las urnas... se quiere ganar de otra manera.
Estoy a favor de la lucha contra la corrupción y aun más si afecta a los gobernantes... PERO no creo que la corrupción de los gobernantes haya llegado a Brasil de la mano de Dilma... y que no afecte a los que desde la dictadura gobernaron allí.. y no veo a la justicia brasileña... tirando para atrás en sus pesquisas... Mala señal.
6.En la DEMOCRÁTICA Venezuela, donde la oposición BARRIÓ en las legislativas... todo está pendiente de culminar la tarea cuando lleguen las presidenciales... Si es que llegan con normalidad que sería lo justo y democrático... No creo que vaya a haber una oportunidad mejor para, si así lo deciden los venezolanos, enviar a la oposición a los que han estado malgobernando...
Creo que los bolivarianos han cometido demasiados errores y tropelías y van a perder.... pero no me tranquilizan los opositores que tanto apoyamos desde aquí y que son los llamados a sustituirlos en cuanto el pueblo lo decida... A muchos de esos opositores los recuerdo apoyando el golpe de Carmona.... Mala señal...
Y peor señal es que los que desde aquí les apoyan y hacen campaña por la liberación de López y los demás "presos políticos...." no dijero ni mu del asesinato de Berta Cáceres en Honduras... una más en una lista interminable de asesinados.... Debe ser que piensan que eso estuvo bien hecho...

La peor corrupcion de Brasil no es lo que llaman el prtrolao, sino que la justicia lo haya ocultado hasta despues de la segunda vuelta de las elecciones que gano por esrtecho margen Dilma Rousseff, tal ves si se hubiera aclarado antes hoy habria otro presidente y se podria haber evitado esta situacion y la de Lula aceptando un ministerio para evitar la justiciaordinaria haciendo verdad el dicho latino: quien se excusa sin que se lo pidan se esta acusando a si mismo.Pocos entendimos en su momento que se le concedieran a Brasil tres acontecimientos de nivel global: Mundial de Futbol, jornada Mundial de la juventus de la Iglesia Catolica y las olimpiadas y ahora se ve que fue inconveniente, esperemos que esten a la altura de lo que una cita olimpica requiere
Jose Luis Espargebra Meco un español dsde Buenos Aires

editor, de verdad que ultimamente sus entradas no se corresponden a su pluma...un descanso nunca viene mal, su juicio totalmente respetable, vuelve a delatar su asintonia politica con la nueva izquierda sudamericana da ya para muchas hipotesis..si sigue una por estas lineas va acabar peor que Vargas Llosa..no se retrate tan facilmente, es solo un consejo de un enervado lector..

[Respuesta del autor: su comentario me ha hecho sonreír. Tengo mucha sintonía con Lula y Rouseff, no se crea,creo que sus instintos sociales son los correctos. Pero también los de Cardoso, cuya posición en este tema respeto mucho. El estado de derecho es importante para todos, y parece que siempre es la primera víctima. Espero que Brasil recupere su éxito político, social e institucional].

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Sobre el autor

es Profesor de Ciencia Política en la UNED, director de la oficina en Madrid del European Council on Foreign Relations y columnista de EL PAIS desde junio de 2008. Su último libro “Asaltar los cielos: Podemos o la política después de la crisis” (Debate) se publico en abril de 2015. Ha publicado también "¿Quién Gobierna en Europa?" (Catarata, 2014) y "La fragmentación del poder europeo" (Madrid / Icaria-Política Exterior, 2011). En 2014 fue galardonado con el Premio Salvador de Madariaga de periodismo.

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