Jose Reinoso

El misterio del 'electrocutador' de peces

Por: | 12 de febrero de 2012

La siguiente historia me la ha contado una chica de la provincia de Jiangxi llamada Xiao Hua, que desde hace unos años vive en Pekín. En ella habla de su prima campesina Li Li y de la familia de esta. La he reescrito, organizado y dejado en su boca, en primera persona, pero he cambiado los nombres de la gente y los lugares donde sucede porque lo que de verdad interesa no es cómo se llaman sus protagonistas sino los hechos. Es una historia real, tal y como la ha desgranado ella a partir de sus vivencias y de lo que le ha contado su prima, y refleja esa China desconocida tan alejada de los medios de comunicación. Es una historia tragicómica, que destila entre triste y divertida los grandes contrastes de este inmenso país, donde coexisten modernidad con tradiciones atávicas, donde se alternan paisajes futuristas con escenas medievales, donde es posible experimentar dos siglos al mismo tiempo.


Pintura tradiconal china 5
“La primera vez que vi a mi prima y a su marido fue en 2004. Habían ido a visitar a un familiar común que estaba enfermo en el hospital en la provincia de Jiangxi (sur de China). Mi prima se llama Li Li, y es la segunda hija de la segunda de mis tías. Su familia vive en la provincia de Shanxi, en el norte. Se había casado no hacía mucho tiempo con un hombre llamado Cheng de un pueblo cercano al suyo. Cuando la conocí, tenía 24 años; unos pocos más que yo. Su marido parecía tener unos 35, aunque mi tía y mi prima decían que tenía 28. Era un tipo achaparrado, de piel más oscura que el campesino chino normal, con profundas arrugas en las comisuras de los ojos y a ambos lados de la nariz. Me costó creer que tenía los años que decían ellas. Su edad era para mí algo místico, así que insistí a mi prima para que me dijera la verdad. Me contestó que no la sabía, que sus padres le habían dicho que tenía 28 años y que sus propias amigas tampoco se lo creían.

Li Li me confesó que nunca le había gustado Cheng, pero que su madre la forzó a casarse con él porque habían pedido prestados 3.000 yuanes (360 euros) a Cheng para la boda de su hermano mayor (de mi prima) y creía que sus padres habían arreglado el matrimonio para no tener que devolverle el dinero.

Pintura tradiconal china 6Mis tíos le sugirieron varias veces que se casara con Cheng, pero Li Li no quería y se escapó en varias ocasiones de casa. Cada vez que huía, la encontraban y la traían de vuelta. Decían que sufría mal de amores y que escapaba porque quería encontrar un hombre, y que si la casaban pronto se le pasaría. Tras obligarla a volver, le estuvieron dando pastillas para dormir todos los días durante seis meses. Este tipo de pastillas son prescritas por los médicos en su pueblo para enfermedades mentales. Dictaminaron que padecía “fase temprana de esquizofrenia”. En aquellos seis meses, solo comía y dormía, estaba medio ida, hasta el día que se casó con Cheng.

Yo pensaba que mi prima amaba a su marido y que por eso tuvieron luego una hija, pero ella me dijo que no, que Cheng era un vándalo. Mi prima odia a sus padres, a su hermano mayor y a su hermana mayor porque todos confabularon para casarla. A pesar de ello, les ponía buena cara y vivía, comía y salía con ellos.

Pintura tradiconal china 4Cuando los conocí en aquella época, mi impresión era que a Cheng le gustaba ir siempre detrás de Li Li. Fuera donde fuera, él la seguía. Si ella ordenaba algo, él lo hacía. Era un tipo raro. Le gustaba atrapar ranas en los días de lluvia, desollarlas, freírlas y dárselas para cenar a su hija, sentados en la misma cama en la que iban a dormir esa noche.

A veces, yo encontraba que Cheng había cogido varios pajarillos. Los traía a casa de mi madre, pedía aceite, los freía, los masticaba y se los daba al bebé con su propia boca. En China, es normal aún hoy día alimentar así a los niños pequeños en algunos lugares.

Mi tía estaba muy contenta con él porque escuchaba a su hija y cuidada de la niña. Él me ofrecía sus capturas a mí también, pero me parecía muy desagradable que cocinase pajarillos en casa de mi madre, sobre todo para un bebé. Le decía que era un asqueroso y me iba enfadada. El sonreía, continuaba masticando y respondía, acompañado del crujido de los huesos: “Esto hará que mi hija sea inteligente. Comer los huesos y beber su sopa la harán crecer”.

La segunda vez que los vi fue en 2005. Volvieron a Jiangxi al funeral del familiar enfermo que habían visitado el año anterior. Vinieron los tres: Li Li, Cheng y su hija. Mi prima estaba en su segundo embarazo, estaba de cinco meses. No se mezclaba con otros miembros de la familia, no hablaba, no comía con ellos, siempre iba con su marido y la niña.

Li Li aprovechó aquel viaje para ir al hospital, presionada por su madre, y hacerse una prueba de ultrasonidos para saber el sexo del feto. Esto es ilegal en China, pero pudo hacérsela porque su madre se lo pidió a una hermana suya que trabaja en el gobierno local.

Pintura tradiconal china 2Varios días más tarde, durante los preparativos del funeral, vi a mi prima tumbada en la cama de mi abuela. Su vientre había disminuido de tamaño. Me quedé en silencio y la miré. Cheng me preguntó si había algún río cerca para ir a pescar. No le contesté. El mismo día, cuando volví a casa de mi abuela por la noche después de haber estado en la casa del pueblo en la que se encontraba el ataúd con el cuerpo del familiar muerto, vi que Cheng estaba friendo otro tipo de rana o sapo grande. Su hija, detrás de él, miraba a la espera. Me enfadé mucho de nuevo, pero él sonrió y dijo: “¿Qué pasa? En casa, siempre hacemos lo mismo. A menudo, salgo con Zhong Xiang (el marido de la hermana mayor de mi prima) por la noche a cazar conejos o pescar en el río”. Yo odiaba su sonrisa.

Fui a ver a Li Li y me quedé mirándola. Me dijo que me sentara a su lado. Parecía haberse acostumbrado a lo que cocinaba su marido. “Lo que está haciendo aquí es asqueroso. Matará a tu hija con esa comida". Ella me dijo: “Cheng Feng Yuan (el nombre completo de su marido) quiere a la niña, pero sus padres desean tener un nieto, y el hermano menor de Cheng vive en (la provincia de) Guizhou, muy lejos de ellos”. En ese momento, Cheng se acercó caminando con su hija y la rana frita. Yo me levanté y me fui.

Los días que siguieron pude verle trepando a los árboles para coger pajarillos de los nidos, atrapar cigarras, ir al riachuelo detrás de casa de mi abuela a pescar peces y anguilas. Su hija siempre iba con él. Esos animales eran la cena que servía a su familia en casa de mi abuela. Yo pensaba que mi prima, una chica con una cara bonita, podría haber escogido alguien mejor para casarse. Comencé a odiar a mi tía y a su marido.

Pintura tradiconal china 8Después del funeral, me fui. Los años que siguieron no nos vimos. Hablábamos dos o tres veces al año por teléfono, y eso era todo. En 2207, Li Li me llamó. Me dijo que había tenido un niño y me preguntó si podía ir a visitarlos. Creo que mi prima es estúpida por haber aceptado todo lo que le han impuesto. Se quejó y me dijo que le hubiera gustado casarse con un hombre que viviera en la ciudad, aunque fuera obrero en una fábrica. No supe qué decirle, le pregunté si Cheng continuaba cazando ranas, pescando y atrapando pajarillos. Me contestó que sí, que igual que antes, y que a menudo iba por la noche con Zhong Xiang al río a pescar peces a calambrazos, especialmente en los días de lluvia, cuando salen mucho a la superficie. Cheng y Zhong llevan en la espalda un aparato que han fabricado ellos mismos del que salen unos cables que van unidos a una vara de bambú con la cual electrocutan a los peces.

No tengo ni idea de esas cosas, pero pensé que era peligroso si el agua entraba en contacto con la electricidad. Sin embargo, Li Li y su hermana mayor estaban muy orgullosas cuando los dos tipos traían grandes peces a casa, y se ponían muy contentas porque no tenían que pagar por el pescado.

Poco después, me enteré de que Cheng había muerto. Los campesinos lo encontraron en el río al que solía ir a pescar con su máquina eléctrica y varios peces en la cesta. ¿Murió ahogado? ¿Murió electrocutado? No lo se. Nunca hubo una investigación. No fui al funeral.

Li Li se marchó con sus padres a cultivar verduras en las afueras de Shanghai para ganarse la vida. Dejó a sus dos hijos con sus suegros, a los que enviaba de vez en cuando varios cientos de yuanes (decenas de euros) por medio de conocidos. Echaba mucho de menos a sus hijos y quiso llevárselos algunas temporadas a Shanghai, pero los abuelos solo le dejaron tener a veces a la niña, no al niño. Ni una sola vez consintieron. Cuando mi prima regresaba al pueblo para verlos, sus hijos y su suegro nunca estaban allí. Su suegra tampoco le decía nada. Li Li pensaba que los abuelos temían que se llevara a los niños lejos, y que como era joven se volviera a casar y el apellido Cheng dejase de tener xiang huo (香火, incienso ardiendo), es decir, se extinguiese y no hubiese nadie que rezase y quemase incienso por los antepasados de la familia Cheng.

Seis meses después, mi prima se casó con otro campesino cuya esposa había fallecido. Por supuesto, todo lo arregló mi tía, su madre. Li Li accedió a volver a casarse con alguien que no era de la ciudad porque ese hombre prometió que decoraría su casa y criaría a sus dos hijos con ella.

Pintura tradiconal china 9Desde entonces, no la he vuelto a ver, pero sé que cada vez que iba a visitar a los niños, no los encontraba. Acudió a la policía, pero sus suegros se negaron a devolvérselos. Aquello no es Pekín, la vida en los pueblos es muy distinta.  La policía no pudo convencerlos. Li Li dice que fue muy duro tener que hacerlo, pero al final llevó a los abuelos a juicio. No se presentaron. No saben lo que es un tribunal o no quisieron ir. El juez envió varios funcionarios a su casa para convencerlos de que devolvieran a los niños, pero solo lograron que entregaran la niña. Se quedaron con el niño y con los papeles de este. Cuando mi prima recuperó a la pequeña, esta le contó que, cada vez que iba al pueblo, el abuelo los escondía en una pila de heno detrás de la casa y les decía que no hicieran ningún ruido. Desde hace un año, no sé nada de Li Li. Y sigo sin saber cómo murió Cheng, su primer marido. En el pueblo, no se investigan esas cosas”.

 

Sígueme en Twitter: @josereinosot

Hay 10 Comentarios

casar la hija por dinero, aportos por conseguir un niño, todavía existe en los pueblos? Vaya tristeza...Como lo has conseguido que te cuente? Jejeje...

Excelente historia, en verdad es para compartir de igual manera queda al descubierto la gran historia y espiritual del mundo oriental.

Chiva aparte de ser una gran potencia en desarrollo, tiene una cultura muy particular en su filosofía de vida que me gusta mucho.

La historia muy sencilla, se circunscribe a una realidad sgún el texto al que nos remite Hernán Cordoba díaz, acompañado por entender que pasó en cada una de las disnastía, en la familia china. No obstante esta nota tiene más de tres meses, sería interesante que nos escribieran historias semanalmente para entender un poco más la forma de pensar de los chinos., claro según la interpretación del autor

El sabado me pare un rato a ver como un jubilado las obras de nuevos rascacielos a lado de mi casa en el centro de Shanghai. Tras las obras un improvisado mercado ofrecia comida a los cientos de obreros que paraban a descansar. Comi con ellos una deliciosa rana toro que deshollo con unas tijeras un anciano. De vuelta a mi compound 3 calles abajo, ya en el siglo 21, me cruce con la vecina que paseaba un perro con calcetines y zapatos.

¡Ranas fritas, qué barbaridad! ...Cuando todo el mundo sabe que a la plancha salen mucho más sabrosas...

Hasta en los países más desarrollados, es difícil dialogar con quienes no saben leer y pretenden escribir...

Historias como esas la encontramos en cualquier parte del mundo con sus diferentes matices .Hasta en los paises mas desarrollados existen .Cualquier pueblo pequeno tiene sus encantos y desencantos .Pero comer rana y otros animales en la cultura asiatica es normal la pregunta es donde esta lo tragico en la historia

Es difícil lograr que un amiga china nos cuente una historia como esta, pocas veces tenemos esa oportunidad. Además, la historia es muy bella, muestra múltiples aristas de la realidad de la sociedad China: la importancia de la familia, las relaciones y jerarquías entre los miembros de la misma, la importancia de los ritos funerarios y muchas otras cosas no menos relevantes. Pero, cuando no tenemos referentes esos detalles pasan desapercibidos. Para quienes estamos interesados en comprender un poco más de esta sociedad, hay un libro en español que al respecto es muy ilustrativo:

Bajo un mismo techo: La familia tradicional china y su crisis. México, 1993. El Colegio de México. Botton y Cornejo. Aquí se puede leer el primer capítulo.

Saludos.

Hernán Córdova Díaz

http://www.upf.edu/materials/huma/central/historia/asiaweb/materials/abast/botton.htm


En este artículo parece que los pueblos son ciudades sin ley y no es así. Hay una bonita película de Zhang Yimou al respecto llamada "Qiu Ju, una mujer china".

http://arrozconcristales.zoomblog.com/ un blog diferente sobre China.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Sobre el autor

es el corresponsal del diario EL PAÍS en China, lo que le ha permitido viajar de este a oeste y de sur a norte (dong xi nan bei) para escribir sobre lo que ocurre en este país de más de 1.300 millones de almas. También ha cubierto acontecimientos claves en otros lugares de Asia, una región hacia la cual se ha desplazado inexorablemente el centro de gravedad geopolítico del mundo en los últimos años.

Eskup

Archivo

enero 2014

Lun. Mar. Mie. Jue. Vie. Sáb. Dom.
    1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30 31    

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal