El arte descorcha su burbuja económica

Por: | 18 de mayo de 2012

“Vendrán más años malos y nos harán más ciegos”. Rafael Sánchez Ferlosio.

Apertura Warhol

Hay algo que da miedo y tristeza a quienes nos entusiasma el mundo del arte: la desconexión que en demasiadas ocasiones muestra con la realidad. A veces, uno tiene la sensación de que muchos actores que participan en él viven en un universo paralelo. Ajenos y sordos a los problemas económicos y sociales que sufre la inmensa mayoría han optado por vivir en su torre de marfil y de ahí no quieren salir.

En ese grupo encajan los ultramillonarios, que pagan por una sola obra más dinero del que millones de familias serían capaces de reunir durante una vida entera de trabajo. Emires, oligarcas rusos, millonarios procedentes de la especulación a través de fondos de alto riesgo (hedge funds), empresarios del mundo del lujo y del ladrillo. Este es el perfil habitual de quienes están comprando las obras de arte que estos días han alcanzando récords mundiales en Christie’s o Sotheby’s.

Ritcher

Gerhard Richter. Abstraktes Bild (7983). 1993. Vendido por 21,8 millones de dólares.

Precios recalentados
Sin embargo, el ruido mediático de precios, artistas y revalorizaciones ha dado la voz de alarma y ya hay quien piensa que se está incubando la próxima burbuja en el mercado del arte contemporáneo. Por una parte, los precios se recalientan debido a una gran liquidez en el sistema (esto en España suena como una broma, cuando aquí conseguir un crédito resulta una odisea, pero ahí fuera es otra cosa); y, por otra, estos megarricos no solo determinan el valor económico de las obras sino que incluso, como bien explica el escritor Charlie Finch, crean, en un ejercicio de arrogancia, la narrativa que justifica ese valor.

El mercado es la crítica
Por ejemplo, la pintura de Andy Warhol titulada Gun (imagen de apertura), vendida en la vorágine de la última semana por algo más de siete millones de dólares, y que es un trabajo bastante menor y plano del artista americano, se ha convertido de repente en un icono, ya que, ¡ojo!, el artista fue tiroteado. Así lo explican algunos. ¿Entiende alguien la relación entre una cosa y otra?

Esta anécdota, que no es tal, refleja otro de los graves problemas que vive el arte de nuestros días: el mercado, o sea el dinero, ha sustituido a los críticos, que cada vez tienen una importancia menor a la hora de conformar el canon artístico de nuestra época. Habrá que preguntarse la razón, porque se les echa mucho de menos.

Cindy Sherman

Cindy Sherman. Untiled 94.1981. Rematado por 772.500 dólares.

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Con arte y sonante

Sobre el blog

En un mundo de liquidez casi ilimitada, en el que los bancos centrales dan al botón de imprimir billetes a la misma velocidad que Billy el Niño desenfundaba su revolver, los ahorradores (que hoy en día somos todos) han redescubierto el valor de los activos tangibles y limitados.
O sea, que empiezan y acaban. Metales preciosos, arte contemporáneo, antigüedades, vinos, coches de colección, diamantes. Bienes que a su escasez y potencial económico aportan su carácter material. Bienes con arte y sonantes.

Sobre el autor

Miguel Ángel García Vega

Periodista y modesto coleccionista de arte contemporáneo, Miguel Ángel García Vega lleva más de 15 años escribiendo en EL PAÍS. A veces de finanzas, a veces de sociedad, a veces de arte, pero siempre conectando la vida y los números. Este blog quiere ser una piedra de Rosetta con el que entender el universo de los bienes tangibles, que en ocasiones parece, como el mundo, ancho y ajeno.

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