Cristina Iglesias, hasta pulverizarse los ojos

Por: | 07 de agosto de 2012

Cristina Iglesias Apertura

Cristina Iglesias contempla una obra de Juan Muñoz en el Museo Reina Sofía. Foto: Samuel Sánchez/El País.

Uno podría estar mirando algunas obras que le apasionan hasta pulverizarse los ojos. No son muchas, bien es cierto. Me ha pasado hace poco con la fantástica exposición de James Coleman y también (¡qué raro hacer doblete!) con la inasible e inclasificable Rosemarie Trockel. Ambas se pueden ver (no se las pierdan) en el Museo Reina Sofía. Son trabajos rotundos. De gran coherencia formal e intelectual, que abren tantas preguntas como dan por concluidas certezas. Pero tengo que reconocer que hablo de creadores que desde hace años me han gustado, y que sigo. Lo raro en esta pasión del arte contemporáneo es hacer el viaje contrario. El que lleva de un cierto desinterés por el trabajo de un artista a comprender que quizá uno no lo estaba mirando con los ojos apropiados. Es un viaje sobre las traviesas de la humildad que sienta muy bien y que demuestra como de personales son los criterios en el arte, y que la única manera honesta de defender los que se tengan sobre cualquier artista u obra es tratar de argumentarlos lo mejor posible. No hay otra.

Serigrafia + pozo

Cristina Iglesias (San Sebastián, 1956) es un nombre canónico en el arte contemporáneo español. Se cita de corrido –como un niño recita la tabla de multiplicar del “2” frente al encerado– en la lista de los creadores que dibujan nuestra geografía artística última. Razones no le faltan. Trabaja principalmente con Marian Goodman –una de las galerías más respetadas del mundo, donde comparte cartel con Jeff Wall o Gerhard Richter– y su obra se ha visto en las salas de la Tate Modern de Londres, en el parisino Georges Pompidou, en la Bienal de Venecia (1993) o en la de Sidney (2012). Suyas son las puertas que cierran la ampliación del Museo del Prado, y el año que viene tiene prevista una exposición individual en el Museo Reina Sofía bajo el paraguas de su director, Manuel Borja-Villel. Precisamente en esta exposición estaba trabajando hace unas semanas cuando visité su estudio, que está situado en un pueblo de la sierra norte de Madrid.

Celosía Goodman

Artista de precisión
Lo primero que sorprende de Cristina Iglesias es que trabaja muy cerca de la arquitectura. Maquetas, planos, dioramas e incluso unos acuarios que muestran de una forma muy precisa el efecto de sus piezas –en particular sus famosas celosías– bajo el agua (ver fotografía). Es una propuesta de precisión. Como en el tango, todos sus pasos tienen sentido. Y este baile, la artista lo ejecuta admirablemente.

De todas las obras que puede disfrutar en su estudio me quedo con una, inconclusa, y que ni siquiera es una pieza en sí: la maqueta que muestra su propuesta para el Museo Reina Sofía. Aún está en elaboración, por lo que tampoco seré muy preciso, pero sí contaremos que recorre el trabajo de varias décadas y en él se aprecia la rotundidad y coherencia de la creadora. Qué difícil es pasar años, mirar hacia atrás, y ver que una propuesta tiene un hilo de Ariadna que la atraviesa y la guía. Iglesias lo consigue.

Estancias sumergidas

Precios y mercado
Y como este blog marida arte y capital (algo que no gusta a todos los artistas, pero que creo ayuda a entender este apasionante mundo) daremos algunos precios que orientan sobre el lugar que ocupa Cristina Iglesias en el mercado del arte. Una de sus clásicas serigrafías –de formato mediano y grande, con aspecto de "museable", y que suele editarse en cinco ejemplares– sobre acero inoxidable oscila entre los 50.000 y los 100.000 euros; sus célebres pozos (ver la segunda fotografía de esta entrada) rondan los 200.000 euros y las grandes celosías superan ampliamente esa cifra. Más asequible sería su obra gráfica.

Pero como para disfrutar del arte no es necesario poseerlo, vayan reservando agenda para ver su exposición en el Museo Reina Sofía. Será una de esas raras ocasiones en la que, parafraseando a Alejandra Pizarnik, corremos el riesgo de "pulverizarnos los ojos". Ojalá sea así.

 

(Cortesía de las fotografías, por orden de aparación en la bitácora: Samuel Sánchez/El País; Galería Marian Goodman Nueva York y Elba Benítez).

 

Hay 5 Comentarios

Exclusive Song: Danoosh | Loknat With Text And Direct Links In UpMusic

Exclusive Song: Mohsen Ebrahimzadeh – Eshgham Asheghetam With Text And Direct Links In UpMusic

Soheil Rahmani – “Shomal Jonob” > Old Song > Download With Text And 320 & 128 Links In Musico

Soheil Rahmani – “Shomal Jonob” > Old Song > Download With Text And 320 & 128 Links In Musico

Fantástica la obra de Iglesias

Thanks for sharing such an interesting information.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Con arte y sonante

Sobre el blog

En un mundo de liquidez casi ilimitada, en el que los bancos centrales dan al botón de imprimir billetes a la misma velocidad que Billy el Niño desenfundaba su revolver, los ahorradores (que hoy en día somos todos) han redescubierto el valor de los activos tangibles y limitados.
O sea, que empiezan y acaban. Metales preciosos, arte contemporáneo, antigüedades, vinos, coches de colección, diamantes. Bienes que a su escasez y potencial económico aportan su carácter material. Bienes con arte y sonantes.

Sobre el autor

Miguel Ángel García Vega

Periodista y modesto coleccionista de arte contemporáneo, Miguel Ángel García Vega lleva más de 15 años escribiendo en EL PAÍS. A veces de finanzas, a veces de sociedad, a veces de arte, pero siempre conectando la vida y los números. Este blog quiere ser una piedra de Rosetta con el que entender el universo de los bienes tangibles, que en ocasiones parece, como el mundo, ancho y ajeno.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal