El magnicidio de Kennedy sale a subasta

Por: | 01 de octubre de 2013


Apertura K Corbis

La muerte es algo que siempre le sucede a los demás. Quizá por eso en la mitología estadounidense la vida y el magnicidio de John F. Kennedy todavía hoy están muy presentes. El próximo 22 de noviembre se cumplen 50 años de su asesinato en Dallas (Texas). Una tragedia que forma parte de la historia de un país que muchos creen que todavía anda en busca de autor. Sea como fuere, lo que resulta imposible negar es la fascinación que el personaje y todo ese mundo tejido a su alrededor –un espacio mítico que la prensa de la época bautizó como Camelot– aún genera.

De esa fuerza de atracción se quiere aprovechar la casa de subastas RR Auction, localizada en New Hampshire, que ofrece, a partir del 24 de octubre, 290 lotes relacionados con la vida y muerte de Kennedy. Es un viaje profuso por su tiempo y su biografía. Hay piezas tan personales como su rosario (que muestra el desgaste y el uso constante que hacía de él), el Lincoln Continental de 1963 con el que se desplazaron parte del trayecto los Kennedy en Dallas, la ventana situada en el 6º piso de la biblioteca desde donde disparó (no entraremos en teorías conspirativas) Lee Harvey Oswald, el anillo de bodas del magnicida, un revolver propiedad de Oswald, discursos del mandatario, documentos de la investigación Warren, fotos de los días felices de la familia Kennedy, cartas manuscritas de Jacqueline Kennedy, un revolver propiedad de Jack Ruby (el asesino de Oswald)…

En fin, toda una vida recogida en casi 300 objetos. Los precios de salida, a fin de cuentas es una subasta, oscilan entre los 100 dólares de una fotografía del matrimonio Kennedy a los 50.000 dólares del Lincoln de 1963. En Estados Unidos, la memoria siempre ha sido un buen negocio.

Rosario buena

Rosario de plata (muestra un uso constante) que perteneció a John F. Kennedy. Fue un regalo de David Powers, su mejor amigo y asistente. Precio de salida: 10.000 dólares.

Ring best

Anillo de oro de 18 quilates fabricado a mano que Jacqueline Kennedy regaló a su marido en 1963. Según la secretaria de John F. Kennedy en aquellos días, Evelyn Lincoln, lo creó Cartier de manera privada. Precio de salida: 10.000 dólares.

Lincon Continental

Lincoln Continental blanco de 1963 utilizado por Kennedy, Jacqueline y el gobernador de Texas, John Connally, para trasladarse el día del magnicidio desde el Hotel Texas a la base aérea de Carswell. Precio de salida: 50.000 dólares.

Window good

La tan controvertida ventana del 6º piso de la biblioteca de Texas en la que trabajaba Lee Harvey Oswald y desde donde disparó al presidente Kennedy. Seis semanas después del asesinato, la ventana fue retirada por el dueño del inmueble, Harold Byrd, y sustituida por otra. Hasta la muerte de este coronel, la ventana original “adornaba” el comedor de una de sus mansiones. Precio de salida: 25.000 dólares. 


Flag
Una de las banderas estadounidenses que ondeaban en la Casa Blanca a media asta, en señal de luto por la muerte de Kennedy, el 22 de noviembre de 1963, día de su magnicidio en Dallas. Precio de salida: 10.000 dólares.



Telephones

Dos de los teléfonos que estaban en la suite del Hotel Texas donde se hospedó Kennedy. Con ellos hizo su última llamada el 22 de noviembre de 1963. Precio de salida: 500 dólares.


Glasses A la izquierda, gafas usadas por John F. Kennedy durante su mandato. Precio de salida: 10.000 dólares.

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MOLA LA VENTANA... LA PONDRÍA EN MI CUARTO.

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una publicación de MADRE QUENTINA.

El mismo establihmento le mato por querer para la mauina de guerra es decir el ngocio, los Dollares de las GUERRAS, ver este enlace

http://ernesto-consultoria.blogspot.com/2013/09/la-economia-del-mundo-en-crisis.html

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En un mundo de liquidez casi ilimitada, en el que los bancos centrales dan al botón de imprimir billetes a la misma velocidad que Billy el Niño desenfundaba su revolver, los ahorradores (que hoy en día somos todos) han redescubierto el valor de los activos tangibles y limitados.
O sea, que empiezan y acaban. Metales preciosos, arte contemporáneo, antigüedades, vinos, coches de colección, diamantes. Bienes que a su escasez y potencial económico aportan su carácter material. Bienes con arte y sonantes.

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Miguel Ángel García Vega

Periodista y modesto coleccionista de arte contemporáneo, Miguel Ángel García Vega lleva más de 15 años escribiendo en EL PAÍS. A veces de finanzas, a veces de sociedad, a veces de arte, pero siempre conectando la vida y los números. Este blog quiere ser una piedra de Rosetta con el que entender el universo de los bienes tangibles, que en ocasiones parece, como el mundo, ancho y ajeno.

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