Desentierran la tumba del faraón Sobekhotep I

Por: | 07 de enero de 2014

Tomb

Llegan buenas noticias desde Egipto. Para su patrimonio no todo va a ser saqueo, robo o rapiña. Un equipo de la Universidad de Pensilvania (Estados Unidos) acaba de dar a conocer un hallazgo que se produjo hace un año. Se trata de un gigantesco (pesa 60 toneladas) sarcófago labrado en cuarcita que se ha identificado como perteneciente al faraón rey Sobekhotep I, quien fuera, así lo creen los egiptólogos, el primer rey de la dinastía XIII (1781 a.C a 1650 a.C). Un tiempo en el que Egipto entraba en sus años de declive.

El increíble sarcófago (ver imagen superior) se ha encontrado en Abydos (Egipto Medio), a unos 500 kilómetros al sur de El Cairo, y la propiedad de la tumba se ha podido certificar tras 365 días de trabajo gracias a la aparición de unos fragmentos de la lápida funeraria donde aparece el nombre de Sobekhotep I junto a su imagen sentado en el trono.

El regente tiene su particular currículo. Reinó durante más de cuatro años, el periodo más extenso que se conoce en aquella época. Los investigadores también han encontrado vasijas canópicas, que tradicionalmente se utilizaban para preservar los órganos del faraón en su viaje a la otra vida así como algunas joyas pequeñas.

Tomb 3En solo siete días se han producido dos hallazgos importantes para el patrimonio egipcio. La imagen muestra los muros de la tumba recién descubierta de Khonso-Im-Heb. Junto a él (centro) aparece su mujer. Foto: AP.

Cuentan los entendidos que encontrar un sarcófago de este tipo es una rareza entre las rarezas. Solo se conocen diez enterramientos que se puedan atribuir a la XIII dinastía y todos se encuentran en la localidad de Dahshur, al sur de El Cairo.

La excavación continuará durante los próximos meses y una vez que la tumba se restaure se abrirá al público, algo que contribuirá al deprimido turismo de la zona.

Luxor tumbTumba de Khonso-Im-Heb dedicada la diosa Mut en la época ramésida (1298 a.C a 1069 a.C.). Foto: EFE.

Lo cierto es que este es el segundo hallazgo de importancia en solo siete días. Un buen augurio para un patrimonio que ha sufrido mucho con las revueltas. Hace escasas jornadas, un grupo de investigadores de la universidad japonesa de Waseda desenterró en Luxor la tumba de Khonso-Im-Heb, encargado del granero y maestro en el arte, tan apreciado por los egipcios, de la cerveza. Los muros del enterramiento, profusamente decorados, muestran, además del proceso de elaboración de la bebida, a Khonso-Im-Heb junto a su mujer y sus hijos cara a cara con varios dioses. La tumba está dedicada a la diosa Mut y pertenece a la época ramésida (1298 a.C a 1069 a.C.). Llegan buenas noticias desde Egipto.

 

Foto de apertura: imagen del sarcófago de 60 toneladas de cuarcita perteneciente al faraón Sobekhotep I. Imagen: AFP.

Hay 23 Comentarios

tontop ese faraon q se va enterrar aun vivo y despues d miles de años en esa tumba se murio jajajajajajajajajjajajajajajajajuajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaajajajjajajajajajajajajajuajajajajajajajjajajajajajjajajajajaajjajaajajajjaajajajaajajajjajajajjajajjajaajjajajajajajjajajajajajajjjajjajjajajajajajajajajajjjajajajajjaajajajajajajajajajjajajajajajajajajajajajajajajajajjajajajajajajajjajajajjajajajajajajajajajajajajajajajajaaajajjajajajaj

oyea q genial

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La enseñanza del alma inmortal se remonta a un tiempo mucho antes de Platón. En el libro The Religion of Babylonia and Assyria (La religión de Babilonia y Asiria), por Morris Jastrow, leemos: “El problema de la inmortalidad [...] ocupó la atención seria de los teólogos babilonios. [...] La muerte era pasar a otra clase de vida”. Además, el libro Egyptian Religion (Religión egipcia), por Siegfried Morenz, declara: “Los egipcios primitivos consideraban la vida después de la muerte sencillamente como una continuación de la vida en la Tierra”. The Jewish Encyclopedia (La enciclopedia judía) señala la relación entre esas religiones antiguas y Platón cuando dice que Platón llegó a la idea de un alma inmortal “mediante misterios órficos y eleusinos en los cuales se combinaban extrañamente puntos de vista babilonios y egipcios”.

Los egipcios de la antigüedad creían en la inmortalidad del alma y tenían su propio concepto del más allá. The New Encyclopædia Britannica declara: “Los textos funerarios de los egipcios describen el camino al otro mundo como estando lleno de peligros terribles: monstruos espantosos, lagos de fuego, puertas por donde no se puede pasar a menos que se usen fórmulas mágicas, y un barquero siniestro cuya intención malvada hay que frustrar por medios mágicos”.

Los antiguos egipcios esperaban llegar a un mundo mejor después de la muerte. Creían que el alma inmortal iba a lo que llamaban los campos de Aaru. Pero, al menos en las primeras épocas, esta esperanza solo estaba abierta a la aristocracia; los pobres no podían soñar en conseguir un mundo feliz.

La ultratumba egipcia
Egipto cuenta con algunas de las más famosas tumbas antiguas, a saber, las pirámides cercanas a El Cairo y las cámaras funerarias del valle de los Reyes, cerca de Luxor. Los primeros egipcios usaban la misma palabra para “tumba” y para “casa”: per. “Así que tenían una casa en vida y una casa después de la muerte”, señala Christine El Mahdy en su libro Mummies, Myth and Magic in Ancient Egypt (Momias, mitos y magia en el antiguo Egipto). Ella expone además que, “de acuerdo con las creencias [egipcias], era necesaria la supervivencia del cuerpo para la supervivencia de los demás aspectos del ser: el ka, el ba y el akh”.
El ka era una copia espiritual del cuerpo físico. Abarcaba los anhelos, deseos y necesidades del cuerpo, y lo abandonaba tras la muerte para habitar en la tumba. Puesto que el ka necesitaría todo cuanto le hizo falta a la persona en vida, “los bienes que se colocaban en la tumba eran principalmente para satisfacer sus necesidades”, apunta El Mahdy. El ba podría compararse al carácter, o personalidad, del individuo, y se representaba como un pájaro con cabeza humana. Entraba en el cuerpo al momento del nacimiento y lo abandonaba al morir. El tercer elemento, el akh, “emergía” de la momia cuando se hacían conjuros sobre ella. El akh moraba en el mundo de los dioses.
Al dividir al ser humano en tres entidades, los egipcios fueron un paso más allá de los filósofos griegos, que lo dividían en dos: el cuerpo y el “alma” consciente. Pese a estar aún muy difundida, dicha creencia carece de fundamento en la Biblia, que declara: “Los vivos tienen conciencia de que morirán; pero en cuanto a los muertos, ellos no tienen conciencia de nada en absoluto” (Eclesiastés 9:5).

Tal vez sea un papiro egipcio descubierto en Tebas el anuncio publicitario más antiguo que existe. Fue escrito hace más de tres mil años, y anunciaba una recompensa para quien encontrase y devolviese a un esclavo fugado

El hielo en el antiguo Egipto
“Aunque los egipcios de antaño carecían de refrigeración artificial, elaboraban hielo valiéndose de un fenómeno natural que ocurre en climas templados y secos”, señala The Countyline, periódico de Bryan (Ohio, Estados Unidos). ¿Qué sistema seguían? “Para el tiempo del ocaso, las egipcias vertían agua en bandejas de barro poco profundas colocadas sobre un lecho de paja. La evaporación rápida de la superficie del agua y de los laterales húmedos de la bandeja, se combinaba con el descenso nocturno de la temperatura y congelaba el agua, aunque la temperatura del ambiente nunca se acercaba al punto de congelación.”

Un diagnóstico demasiado tardío
Los “antiguos egipcios padecían casi todas las mismas enfermedades y dolencias que plagan al hombre moderno”, dice el periódico The Wall Street Journal. ¿Cómo ha llegado a saberse? “Mediante el uso de escáneres CT (tomografía computadorizada). Los escáneres hacen radiografías seccionales [de las momias envueltas] como si fuesen rebanadas de una barra de pan, y luego son reconstruidas por ordenador, con lo que se consigue una imagen tridimensional del interior de la momia.” Desenvolver una momia y practicarle la autopsia significaría su destrucción. Por otra parte, los rayos X, aunque sirven bien para los huesos, no proyectan imágenes claras de los tejidos más blandos del cuerpo. Por medio del escáner, los médicos han diagnosticado tumores, cálculos biliares, diabetes, arteriosclerosis, parásitos, fracturas de huesos y otras dolencias. Pero “para estos pacientes —dice el Journal—, los diagnósticos se han hecho con tres mil años de retraso”.

Se encuentra una momia con un dedo ortopédico
“Parece ser que el dedo ortopédico del pie que se ha encontrado en una momia fue utilizado en vida por su dueño, antes de ser enterrado este hace dos mil quinientos años”, informa el periódico The Sunday Times de Londres. Según el doctor Nicholas Reeves, el dedo postizo, hecho de lino impregnado de yeso y un pegamento animal, es “un producto sofisticado, hermosamente diseñado y construido con arte y solidez; sin lugar a dudas, un encargo especial”. El dedo tenía una uña y un tinte de color carne. También se le practicaron ocho agujeros para su acoplamiento. Estos orificios siguen la línea de la tira de una chancleta, de modo que cuando el dedo se colocaba en su lugar, la tira tapaba los agujeros.

(3) LABERINTO.- Los egipcios recreaban anualmente la muerte de Osiris en el Drama del Misterio. Entre gemidos y llantos, sacrificaban ceremoniosamente a Apis, un toro sagrado, en representación de Osiris. Los llantos se tornaban en alegría cuando el sacerdote anunciaba las buenas nuevas de que Osiris había resucitado. Para los egipcios, su esperanza de vida se centraba en estos misteriosos acontecimientos. Creían que todo hombre, no solo el rey, quedaba identificado con Osiris al morir. El libro The Labyrinth, editado por el profesor S. H. Hooke, explica: “En Egipto, el mito primitivo de Osiris sugiere la existencia de fuerzas que amenazaban la vida del rey dios tanto en la Tierra como en el más allá”. Se creía que el laberinto, con su desconcertante sistema de pasadizos, ofrecía al dios rey protección contra sus enemigos tanto en esta vida como en la siguiente, hasta contra la muerte misma. La creencia en la inmortalidad humana terminó arraigándose en Egipto y en el resto del mundo antiguo. De hecho, la humanidad entera, no solo los reyes, adoptó pronto la doctrina de la inmortalidad del alma humana, que fue madurando a lo largo de las siguientes centurias.

(3) LABERINTO.- Los egipcios recreaban anualmente la muerte de Osiris en el Drama del Misterio. Entre gemidos y llantos, sacrificaban ceremoniosamente a Apis, un toro sagrado, en representación de Osiris. Los llantos se tornaban en alegría cuando el sacerdote anunciaba las buenas nuevas de que Osiris había resucitado. Para los egipcios, su esperanza de vida se centraba en estos misteriosos acontecimientos. Creían que todo hombre, no solo el rey, quedaba identificado con Osiris al morir. El libro The Labyrinth, editado por el profesor S. H. Hooke, explica: “En Egipto, el mito primitivo de Osiris sugiere la existencia de fuerzas que amenazaban la vida del rey dios tanto en la Tierra como en el más allá”. Se creía que el laberinto, con su desconcertante sistema de pasadizos, ofrecía al dios rey protección contra sus enemigos tanto en esta vida como en la siguiente, hasta contra la muerte misma. La creencia en la inmortalidad humana terminó arraigándose en Egipto y en el resto del mundo antiguo. De hecho, la humanidad entera, no solo los reyes, adoptó pronto la doctrina de la inmortalidad del alma humana, que fue madurando a lo largo de las siguientes centurias.

(3) LABERINTO.- Los egipcios recreaban anualmente la muerte de Osiris en el Drama del Misterio. Entre gemidos y llantos, sacrificaban ceremoniosamente a Apis, un toro sagrado, en representación de Osiris. Los llantos se tornaban en alegría cuando el sacerdote anunciaba las buenas nuevas de que Osiris había resucitado. Para los egipcios, su esperanza de vida se centraba en estos misteriosos acontecimientos. Creían que todo hombre, no solo el rey, quedaba identificado con Osiris al morir. El libro The Labyrinth, editado por el profesor S. H. Hooke, explica: “En Egipto, el mito primitivo de Osiris sugiere la existencia de fuerzas que amenazaban la vida del rey dios tanto en la Tierra como en el más allá”. Se creía que el laberinto, con su desconcertante sistema de pasadizos, ofrecía al dios rey protección contra sus enemigos tanto en esta vida como en la siguiente, hasta contra la muerte misma. La creencia en la inmortalidad humana terminó arraigándose en Egipto y en el resto del mundo antiguo. De hecho, la humanidad entera, no solo los reyes, adoptó pronto la doctrina de la inmortalidad del alma humana, que fue madurando a lo largo de las siguientes centurias.

(3) LABERINTO.- Los egipcios recreaban anualmente la muerte de Osiris en el Drama del Misterio. Entre gemidos y llantos, sacrificaban ceremoniosamente a Apis, un toro sagrado, en representación de Osiris. Los llantos se tornaban en alegría cuando el sacerdote anunciaba las buenas nuevas de que Osiris había resucitado. Para los egipcios, su esperanza de vida se centraba en estos misteriosos acontecimientos. Creían que todo hombre, no solo el rey, quedaba identificado con Osiris al morir. El libro The Labyrinth, editado por el profesor S. H. Hooke, explica: “En Egipto, el mito primitivo de Osiris sugiere la existencia de fuerzas que amenazaban la vida del rey dios tanto en la Tierra como en el más allá”. Se creía que el laberinto, con su desconcertante sistema de pasadizos, ofrecía al dios rey protección contra sus enemigos tanto en esta vida como en la siguiente, hasta contra la muerte misma. La creencia en la inmortalidad humana terminó arraigándose en Egipto y en el resto del mundo antiguo. De hecho, la humanidad entera, no solo los reyes, adoptó pronto la doctrina de la inmortalidad del alma humana, que fue madurando a lo largo de las siguientes centurias.

El laberinto se construyó en una época muy temprana de la historia egipcia, quizá incluso antes de que los hebreos residieran en Egipto (Génesis 46:1-27). Parece que tenía tres mil estancias, la mitad en el piso superior y la otra mitad en el inferior, que era subterráneo, y ocupaba una superficie de aproximadamente 70.000 metros cuadrados.
Tan complicado y desconcertante era su intrincado sistema de pasadizos, patios, estancias y pórticos, que resultaba imposible recorrerlo o salir de él sin la ayuda de un guía. Gran parte de él se encontraba en total oscuridad, y se dice que algunas de las puertas, cuando se abrían, hacían un ruido espeluznante, como si de un trueno se tratase. Tras el declive de la potencia mundial egipcia, el laberinto fue despojado de las impresionantes columnas de granito rojo, las enormes losas y la piedra caliza hermosamente pulida, y todo ello se volvió a utilizar en otros lugares.
Aunque dicen que servía de centro administrativo para los reyes de Egipto, su verdadera función era de carácter religioso. Era un templo en el que se ofrecían sacrificios a todos los dioses de Egipto. Las cámaras subterráneas, donde se encontraban tumbas de reyes y de cocodrilos sagrados, no estaban abiertas al público.
La importancia mítica del laberinto se comprende mejor cuando se analizan los ritos relacionados con el dios Osiris, quien, según los egipcios, había sido en el pasado rey de Egipto. Osiris era el dios de los muertos o del mundo de ultratumba.

¿CUÁL fue la mayor proeza arquitectónica de los antiguos egipcios? Según ciertos escritores, este calificativo no corresponde a las pirámides, como generalmente se opina, sino, más bien, a su imponente laberinto. Lo construyeron cerca de lago Moeris, conocido actualmente por el nombre de Birkat Qarun (el estanque de Coré), al oeste del río Nilo y a 80 kilómetros al sur de la moderna ciudad de El Cairo.
En el siglo V a.E.C., el historiador griego Heródoto escribió: “He visto el laberinto personalmente y, desde luego, excede toda ponderación. En efecto, si se sacara la cuenta de las construcciones y obras de arte realizadas por los griegos, claramente se vería que han supuesto menos esfuerzo y costo que este laberinto”. Y añadió: “El laberinto supera, incluso, a las pirámides”. Cuatro siglos después, Estrabón, otro historiador griego, dijo que era “una obra que igualaba a las pirámides”, aunque para entonces estaba muy deteriorado.
En 1871 visitó la zona el historiador F. Barham Zincke y, finalmente, en 1888, el arqueólogo Flinders Petrie identificó el lugar. Para entonces solo quedaban algunos fragmentos del laberinto, y hoy día las guías turísticas apenas lo mencionan. No obstante, hubo un tiempo en que tenía mucha fama.

Alguien se equivoco cuando hizo un comentario. El articulo habla de la XIII dinastia de Egipto no de Iran. Los Persas son de Iran y estan a miles de Kilometros de Egipto . No ofendamos la Historia. Cada uno tenia lo suyo.

Gracias por el aporte Miguel Angel, he querido ir a Irán pero no tenía la motivación necesaria. Creo que con este descubrimiento mi próximo destino será el país persa para ver la tumba de la XIII dinastía.

TE DOY LAS GRACIAS VICENTE POR EL INDISCUTIBLE APORTE QUE, A MÁS DE SER CLARO Y SENCILLO DE ENTENDER, ES ABSOLUTAMENTE REAL. CONTINUA SIENDO REPELENTE POR FAVOR QUE A TODOS NOS VIENE BIÉN .... ( SALVO A LOS DE ALMA DE MOSQUITO)

Hola, cuando dice "Egipto entraba en sus años de declive" no es del todo correcto. Con ese 'sus' se da a entender que serían sus años de declive antes del final, cuando después de esta época, durante el imperio nuevo, Egipto alcanzó quizás sus años de mayor esplendor. Quedaría mejor esa frase sin el 'sus'.
(A veces soy asi de repelente, lo siento)

El de la tumba de Sobekhotep I es un hallazgo muy importante ya que hay escasos testimonios sobre esta época. La dinastía XIII fue un período de crisis para Egipto en el que la duración promedio de los faraones fue de dos años.

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Sobre el blog

En un mundo de liquidez casi ilimitada, en el que los bancos centrales dan al botón de imprimir billetes a la misma velocidad que Billy el Niño desenfundaba su revolver, los ahorradores (que hoy en día somos todos) han redescubierto el valor de los activos tangibles y limitados.
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Miguel Ángel García Vega

Periodista y modesto coleccionista de arte contemporáneo, Miguel Ángel García Vega lleva más de 15 años escribiendo en EL PAÍS. A veces de finanzas, a veces de sociedad, a veces de arte, pero siempre conectando la vida y los números. Este blog quiere ser una piedra de Rosetta con el que entender el universo de los bienes tangibles, que en ocasiones parece, como el mundo, ancho y ajeno.

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