Óscar Murillo, el 'chico maravilla' del arte, genera dudas

Por: | 18 de mayo de 2014

Oscar Murillo apertura

Es el artista del momento. El pintor del ahora. El mercado del arte lo idolatra. Con pocos creadores se ha podido ganar tanto dinero. En solo dos años algunas de sus obras se han revalorizado un 5.600%, y únicamente tiene 28 años. El colombiano Óscar Murillo se ha convertido en el chico maravilla del arte. Sus pinturas se venden por encima de los 400.000 dólares (292.000 euros), cuando en 2011 apenas llegaban a los 7.000 dólares (5.100 euros). Hay lista de espera para sus cuadros y en el último año casi la totalidad de sus obras que han salido a subasta se han revendido. La semana pasada, la casa de pujas Phillips colocaba (imagen inferior) un óleo, sin título, fechado en 2012, de 218 x 167 centímetros, por 389.000 dólares (277.000 euros). La tela partía en 100.000 dólares y más de media docena de coleccionistas porfiaron ferozmente por ella durante varios minutos. El éxito (comercial) no puede ser mayor.

Oscar murillo Phillips Pero en las alturas es donde surge el riesgo del vértigo. Sobre todo si se comenten errores. La última exposición de Óscar Murillo es una advertencia.

El artista colombiano ha fichado por David Zwirner, una de las galerías más pujantes del mundo, que representa, entre otros creadores, a maestros del arte de posguerra como Dan Flavin o Donald Judd. Para su estreno en la galería neoyorkina Murillo ha optado por una instalación, en vez de exponer lienzos y papeles nuevos. Una propuesta que puede tener sentido como estrategia de marketing ya que infinidad de coleccionistas (muchos, por cierto, asiáticos) están deseosos de adquirir sus telas. Algo así como: “Ahora que las quieren, ahora no las tenemos… pero hay una lista de espera en la que se pueden apuntar”.

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Óscar Murillo prepara una serie de telas en la Fundación Rubell. Foto: cortesía Rubell Familly.

Sin embargo, el proyecto desde la mirada artística es fallido. En A Mercantile Novel (Una novela mercantil), el artista recrea en la galería una línea de producción de la fábrica de dulces Colombina en La Paila, en el Valle del Cauca (Colombia), donde sus padres, algunos familiares y amigos de la infancia, han trabajado durante años.

Quien visite la enorme sala de exposiciones (ver imágenes inferiores) de David Zwirner se encontrará con 15 trabajadores de la propia fábrica, traídos expresamente de Colombia, que se afanan en producir Chocmelos (un bollo cubierto de chocolate). Los dulces son preservados dentro de un envoltorio que Murillo ha decorado con un smiley (la famosa cara sonriente) amarillo. El visitante es libre de comerse cuantos quiera. Eso sí, los palés o grandes cajas repletas de dulces tienen consideración de obra y se venden por 50.000 dólares (36.500 euros).

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Junto a la línea de fabricación, Óscar Murillo ha colocado cuatro pantallas de vídeo. En ellas se puede ver de qué manera los dulces se elaboran en la cadena de producción. También muestran, con imágenes que se alternan, cómo los empleados llegados de Colombia descubren estos días Manhattan. A su vez, en uno de los muros, cuelga una fotografía de su madre durmiendo la siesta en el trabajo, y en otra pared, pintada de azul, se exhibe un certificado laboral que perteneció a su padre cuando trabajaba para Colombina.

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Los palés de chocolates de Óscar Murillo en la galería David Zwirner se venden por 50.000 dólares (36.500 euros).

Resulta fácil intuir de qué nos quiere hablar el artista. El desarraigo (su familia buscó mejor fortuna en Londres cuando Murillo tenía diez años), la producción en cadena, el insaciable consumo actual, las condiciones de trabajo, las diferencias de clase… El artista pretende trazar una especie de autobiografía, de la que no sale muy bien parado. 

Oscar-murillo-chocolate-zwirner-06Las analogías e imágenes que crea son muy obvias y recurrentes. En declaraciones a la revista colombiana El Tiempo Óscar Murillo parecía querer justificarse: “Siempre he tenido interés en mostrar las posibilidades del arte más allá de un público que ya está familiarizado con él”. Pero si una virtud tiene el arte bien concebido y planteado es su capacidad de releer, como si fuera la primera vez, la sociedad y su tiempo. Un gran artista es quien entendiendo su época se adelanta a ella, no quien viaja en paralelo. Tampoco suena muy coherente criticar brechas entre razas, clases sociales o nacionalidades perteneciendo al sistema de una de las galerías de arte más rica y poderosa del planeta.

 
Sea como fuere, es tal el apetito que existe por la obra de Murillo que tras mostrar (hasta el 14 de junio) A Mercantil Novel en David Zwirner, el próximo viernes inaugura una nueva exposición en la sede parisina de la galería Marian Goodman. Tal vez la sala con más prestigio del circuito internacional del arte. Allí propone We Don’t Work Sundays (No trabajamos los domingos). Esta vez arriesga bastante menos. Presenta pinturas, dibujos, vídeos y esculturas. ¿Lección aprendida?

 

Foto de apertura: © Michael Landsberg/Ml3mediael.
Fotos de la exposición en David Zwirner: Benjamin Sutton/Artnet.

 

 

 

Hay 13 Comentarios

Los q hemos visto mucho y pintado mucho sabemos q no se puede hablar d revoluciónnario d esteartista que plagia a basquiat hasta el peinado y no aporta nada.allá quienmalgasta su dinero.

Esta mierda que es me has contaminado.!

El peor artìculo leido, en redacción y contenido, no dice nada! Solo intenta colgarse de la fama de otros queriendo verse subversivo

Eres un idiota racista que no sabes nada de arte , me imagino la mierda de colección q tienes con ese criterio trasnochado y típico de un ignorante subnormal de que los artistas deben adelantarse a su época como si fueran unos vulgares inventores de narrativas temporales , unos escritores de ciencia ficción o unos visionarios de lo vendrá.ampliar la percepción del presente en q vivimos es mucho mas honesto y estimulante para la imaginación. Producir dulces de su infancia me parece muy acertado. Tú, periodista de pacotilla, solo producirás ideas superfulas y envidias.

Que verguenza de articulo, flojo flojo, critica mucho y dice pocos, es que acaso por que la obra se presenta en una gran galería es incoherente que tenga un sentido personal o critico? es muy ignorante continuar reforzando la cultura de que para ser critico, inteligente o tener un sentido social hay que mantenerse pobre

Miguel Ángel García Vega escribe un articulo traducido del New York Times, pero agregandole su propia moraleja .... Una total Vergüenza. Es mejor que siga coleccionando y Oscar MURILLO es el Nuevo DUCHAMP sin lugar a dudas ...como siempre la enviadia mata... QUE PENA...!!!

Querido autor, no entiendo porque genera dudas...¿ genera dudas que el mercado decida que la obra de uno vale muchísimo? y uno en lugar de sentirse un impostor, que es lo que todos dicen, sigue produciendo obras, cómo cualquier otro artista, sigue jugando con la prueba, el error, la creación... a mi la verdad me generan dudas éstas dinámicas automátizadas en las que nos empeñamos en criticar sin argumentos válidos a este hombre. Este artículo es flojísimo y el título es simplemente sensacionalista señor Miguel Angel (?)

another Basquiat! Otro basquiat! cuidado!

another Basquiat! Otro basquiat! cuidado!

El mercado busca al proximo Basquiat, es muy triste

Del arte, al mercado solo le interesa el precio.

El arte contemporáneo sigue sin marcar la línea entre el talento y la especulación, encontrando artistas muy cotizados que no son capaces de demostrar su habilidades creativas. Todo queda en manos de las pujas, de algo tan difuso como el interés privado.

http://casaquerida.com/2014/05/14/el-valor-y-el-uso-de-la-vida-humana/

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En un mundo de liquidez casi ilimitada, en el que los bancos centrales dan al botón de imprimir billetes a la misma velocidad que Billy el Niño desenfundaba su revolver, los ahorradores (que hoy en día somos todos) han redescubierto el valor de los activos tangibles y limitados.
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Miguel Ángel García Vega

Periodista y modesto coleccionista de arte contemporáneo, Miguel Ángel García Vega lleva más de 15 años escribiendo en EL PAÍS. A veces de finanzas, a veces de sociedad, a veces de arte, pero siempre conectando la vida y los números. Este blog quiere ser una piedra de Rosetta con el que entender el universo de los bienes tangibles, que en ocasiones parece, como el mundo, ancho y ajeno.

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