El robo del 'guercino' sonroja a Italia

Por: | 16 de agosto de 2014

Guercino detalle

La última vez que se supo de ella fue en el mediodía del domingo pasado. La tela había estado ahí, en la Iglesia de San Vicenzo en Módena (norte de Italia), durante más de tres siglos. Compartiendo el rezo. La Virgen con San Juan Evangelista y Gregorio Taumaturgo (1639) es una obra imponente. Mide casi tres metros y es uno de los 106 retablos que pintó durante su vida el maestro barroco Guercino (1591-1666), famoso, además de por su estrabismo, de ahí su sobrenombre en italiano, por la rapidez a la que pintaba.


El vídeo muestra el interior de la Iglesia de San Vicenzo (Módena, Italia) tras el robo del lienzo del Guercino.

Sin embargo, el lunes por la mañana el párroco Giovanni Gherardi al entrar en San Vicenzo no pudo creer lo que estaba viendo. Tuvo que sentarse en uno de los bancos del templo del susto. La tela, con marco incluido, había desaparecido. Habían robado el cuadro del Guercino. Sin duda la mejor obra que atesoraba la iglesia y que algunos expertos valoran entre cinco y seis millones de euros. No es una tela cualquiera. “Es el óleo más valioso que tenemos, estaba aquí desde que se edificó la iglesia”, relató a la prensa italiana Giovanni Gherardi. Incluso, pocos días antes del robo, el lienzo se mostró en el Palacio Real de Venaria en Turín.

Guercino 1

El robo de 'La Virgen con San Juan Evangelista y Gregorio Taumaturgo (1639)', del Guercino, podría ser el encargo de un coleccionista. La obra carecía de sistemas de alarma por falta de presupuesto.

Con la sustracción, Italia se ha llevado las manos a la cabeza. Sobre todo a medida que se va conociendo la situación en la que estaba el lienzo. No tenía seguro ni ningún sistema de alarma lo protegía. Ni la Iglesia ni el Estado contaban, al parecer, con presupuesto para pagarlos. El cuadro estaba al albur de su propia suerte y de su destino. En estas condiciones, no pudo ser más fácil para los ladrones. Un juego de niños.

Tras la misa del mediodía, los cacos, al parecer, se escondieron en la iglesia (imagen inferior). Esperaron a la noche. Desmontaron el retablo de sus anclajes y, con marco incluido, lo introdujeron en una camioneta. Los carabinieri andan estos días revisando las cámaras de seguridad de varios establecimientos cercanos por si hubieran grabado alguna escena del robo y también han pedido la colaboración de los ciudadanos.

San-vincenzo-guercino-stolen Después del expolio comienzan las teorías y los reproches. ¿Por qué han robado la tela?  Lógicamente no se puede vender en el mercado tradicional, se detectaría con facilidad. Se trata de un cuadro muy famoso. De hecho está considerado uno de los mejores retablos del artista. Entonces, ¿es el encargo secreto de un amante del arte? Es una de las opciones más plausibles. Más hipótesis. ¿Podría ser la petición de un caprichoso coleccionista de Oriente Medio? Sería extraño. No suelen ser muy aficionados a la iconografía católica o cristiana. ¿Pedirán un rescate por la obra? Parece poco probable. En este caso hace falta una logística para esconder el cuadro y una red de contactos para gestionar las conversaciones demasiado complicada. Eso sí, la peor opción, la más terrible, es que los ladrones (presumiblemente una banda internacional con cierta experiencia) troceen la enorme tela (293 x 185 centímetros) y la vendan por secciones ahí fuera.

Lo que es evidente es que a medida que Italia ahonda en la recesión económica también lo hace su patrimonio histórico.

Hay 2 Comentarios

Un juego de niños? Una obra de ese tamaño con el marco pesa más de cien kilos, seguramente necesitarían al menos cuatro hombres o más para bajarlo y moverlo por la iglesia, y deberían sacarlo por una puerta grande. No es el típico robo de una tabla o todas las tablas de un retablo que son pequeñas. Hace años en Madrid de la iglesia del hospital del niño Jesús robaron un gran cuadro de altar de Roelas, pero lo hicieron más sencillo, lo cortaron del marco y lo doblaron en ocho para sacarlo. Lo que han hecho en Italia parece necesitar la complicidad de alguien por poca seguridad que hubiera

Es una vendetta indudablemente o pedirán un rescate. pero huele a chusco provinciano. No es vendible, no es manejable, no es tan relevante.... blanco y en botella

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Miguel Ángel García Vega

Periodista y modesto coleccionista de arte contemporáneo, Miguel Ángel García Vega lleva más de 15 años escribiendo en EL PAÍS. A veces de finanzas, a veces de sociedad, a veces de arte, pero siempre conectando la vida y los números. Este blog quiere ser una piedra de Rosetta con el que entender el universo de los bienes tangibles, que en ocasiones parece, como el mundo, ancho y ajeno.

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