Con arte y sonante

Sobre el blog

En un mundo de liquidez casi ilimitada, en el que los bancos centrales dan al botón de imprimir billetes a la misma velocidad que Billy el Niño desenfundaba su revolver, los ahorradores (que hoy en día somos todos) han redescubierto el valor de los activos tangibles y limitados.
O sea, que empiezan y acaban. Metales preciosos, arte contemporáneo, antigüedades, vinos, coches de colección, diamantes. Bienes que a su escasez y potencial económico aportan su carácter material. Bienes con arte y sonantes.

Sobre el autor

Miguel Ángel García Vega

Periodista y modesto coleccionista de arte contemporáneo, Miguel Ángel García Vega lleva más de 15 años escribiendo en EL PAÍS. A veces de finanzas, a veces de sociedad, a veces de arte, pero siempre conectando la vida y los números. Este blog quiere ser una piedra de Rosetta con el que entender el universo de los bienes tangibles, que en ocasiones parece, como el mundo, ancho y ajeno.

Art Basel cierra una de sus mejores ediciones en décadas

Por: | 22 de junio de 2015

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Ayer cerró Art Basel, la gran cita del arte y los dineros del mundo. Y ya hay quien asegura que ha sido la mejor edición en la última década. Y por mejor se entiende la de mayores ventas. “Estamos muy contentos”, apunta Isabel Mignoni, directora de la Galería Elvira González. “Han asistido los mejores coleccionistas y esta cita continúa siendo una de las más importantes a nivel comercial. Participamos desde hace 15 años y ha sido una feria muy buena”. Un optimismo que llega también a Liste, la hermana pequeña de Art Basel, donde Pedro Maisterra, codirector de Maisterravalbuena, muestra su felicidad. “Hemos vendido obras importantes de Dan Shaw-Town y varias piezas de B. Wurtz. Estamos felices”.

Elvira González Una escultura de Juan Muñoz en el estand de Elvira González. © Art Basel.

La alegría se derrama como un bálsamo por la feria suiza y las cifras que se han conocido son muy elevadas. Detrás de los grandes números hay, también, cambios. El certamen ha recuperado la presencia y la fuerza del arte moderno y de postguerra. Mucho tienen que ver los resultados mareantes de las últimas subastas en Nueva York y Londres. Llegan nuevos coleccionistas a este segmento del mercado a la búsqueda de grandes trofeos y la feria ha reaccionado. La zona derecha de la planta baja se ha reformado por entero para dar mejor acomodo a las galerías que venden obra fechada, sobre todo, entre 1900 y 1970. Y en esos espacios se han visto algunas piezas de museo.

La galería Helly Nahmad colgó un excelso rothko, Untitled (Yellow, Orange, Yellow, Light Orange) datado en 1955, un año en el que pintor solo produjo 22 obras. Lo que añade más interés a la pieza. La tela se vendió en subasta en Sotheby’s el pasado mes de noviembre procedente de la colección de los magnates Bunny y Paul Mellon por 36,6 millones de dólares (32,1 millones de euros). Ahora el marchante neoyorkino la revendía —por un precio sin revelar— en Basilea. En el mismo estand se pudieron contemplar varios óleos de Picasso que abarcan desde los años 30 a los 70. Cuatro décadas de producción. Incluso hubo una versión de Les Femmes d’Alger (Versión C), 28 Décembre, 1954 por la que se pidieron 16 millones de dólares (14 millones de euros). Otra variación de ese tema se subastó en mayo en Christie’s por 140 millones de dólares: la obra más cara vendida nunca en una puja pública.

Helly Nahmad
Varios picassos en la galería Helly Nahmad. © Art Basel.

Muy cerca, en la galería muniquesa Thomas, se vendían trabajos de Chagall, Beuys, Max Beckmann y, sobre todo, una interesante pieza de Ernst Ludwig Kirchner. Un retrato fechado en 1922 de Ludwig Schames, su principal marchante. ¿El precio? 3,8 millones de euros.

Pero lejos de los maestros clásicos, ya se pueden dar los nombres de algunos de los ganadores en esta feria de la vanidad, el arte y el dinero que siempre es Art Basel. La galería Pace —una de las más poderosas del mundo— ha vendido todas las obras de Robert Rauschenberg (artista al que representan desde hace pocos meses) que llevaba a Suiza. Trabajos de los años ochenta y noventa valorados entre 450.000 y un millón de dólares. Esta última cantidad se pagó por Untitled (Salvage), un acrílico sobre lienzo de 1984.

Pace Gallery Dos visitantes en el estand de Pace Gallery. Al fondo, una pieza de Robert Rauschenberg. © Art Basel.

Otro de los superventas ha sido el alemán Thomas Schütte. En su contabilidad, la galería Skarstedt remataba la escultura en acero Grober Geist Nr.6 (1998) por unos cinco millones de dólares (4,4 millones de euros) mientras que la neoyorquina Mnuchin vendía Vater Staat, dressed (2010) por 1,6 millones de dólares (1,4 millones de euros). Tampoco le fue mal al trabajo de Louise Bourgeois, que vendía varias esculturas por encima de los dos millones de dólares.

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El Museo Thyssen no devolverá el 'pissarro' expoliado por los nazis

Por: | 11 de junio de 2015

Apertura Pissarro

El Museo Thyssen-Bornemisza parece que ha ganado la batalla final. Tras diez años de litigio, un juez federal de Los Ángeles ha desestimado una demanda que pretendía recuperar una pintura del maestro impresionista Camille Pissarro, Rue St. Honoré, aprés-midi. Effet de pluie (Calle St. Honoré por la tarde. Efecto de lluvia), que desde finales de 1992 cuelga en las paredes de la institución madrileña.

La obra, fechada en 1897, perteneció en su día a Lilly Cassirer, una acaudalada mujer judía que se vio obligada a desprenderse de la tela en 1939 por una cantidad ínfima (360 dólares) para conseguir un visado que la sacara del país y huir de una muerte casi segura en algún campo de concentración nazi.

El cuadro fue adquirido en 1976 por el Barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza y casi tres décadas después, en 2000, fue descubierto por casualidad en la primera planta del museo por Claude Cassirer, nieto de Lilly. Cinco años más tarde, la familia demandaba en los tribunales californianos a España y al museo exigiendo su restitución. Entonces, contaron su historia.

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La polémica ‘Virgen negra’ de Chris Ofili se vende en Christie’s

Por: | 09 de junio de 2015

Apetura Ofilli

Es un viejo conocido del mundo arte de finales de los años 90. Quien tenga memoria para estas cosas recodará como el alcalde de Nueva York, en aquellos tiempos el muy devoto Rudy Giuliani, estaba realmente enfadado por una muestra que se celebraba en el Museo de Brooklyn. Era octubre de 1999 y el publicista y coleccionista inglés Charles Saatchi promocionaba con una ambiciosa exposición en la ciudad neoyorkina el famoso movimiento Young British Artists (YBAs), que el mismo impulsó. De entre el conjunto de obras, que Giuliani no dudó en calificar de algo “enfermizo”, hubo una que le enfadó especialmente. Era la imagen de una Virgen María negra pintada a partir de excrementos de elefante y que estaba rodeada por un collage de imágenes sacadas de revistas pornográficas. El autor de la obra, el británico Chris Ofili, ganador del premio Turner, la había titulado The Holy Virgin Mary (La Santa Virgen María). Escandalizado, el alcalde intentó cerrar la muestra retirando los fondos al museo. Pero un juez federal evitó el dislate.

A pesar del ruido, o gracias a él, la obra fue adquirida por David Walsh, un coleccionista y emprendedor australiano quien se había convertido en millonario gracias a un sistema para acertar en diversos juegos de azar. Con el tiempo, Walsh se ha vuelto muy popular en el circuito artístico por su museo subterráneo (Museum of Old and New Art) en Tasmania (Australia), que mezcla arte conceptual con momias egipcias o antigüedades griegas. Un síntoma de lo que para algunos significa hoy coleccionar.

Pero ahora David Walsh ha decidido poner en valor una de las obras más representativas, junto con el tiburón en formaldehido de Damien Hirst, de aquellos jóvenes artistas británicos. La Santa Virgen María se subasta el próximo 30 de junio en la puja de arte contemporáneo y de postguerra de Christie’s en Londres. El precio que maneja la sala es de 2,3 millones de dólares (unos dos millones de euros) y según The New York Times la pieza sale con un valor mínimo garantizado, lo cual significa que en la práctica ya está vendida. Veremos por cuánto. De momento, la obra más cara adjudica en subasta del artista fue Orgena, una pintura de 1998 que encontró comprador en junio de 2010 por 2,8 millones de dólares.

 

Foto: cortesía Christie's y MONA.

Cuando coleccionar rima con especular

Por: | 03 de junio de 2015

Apertura especulación 1
En el principio fue el verbo y después, la palabra. En el mercado del arte, el verbo y la palabra coinciden: “especular”. Nunca en la historia del arte se había jugado tanto y tan fuerte con los precios de las obras. Se vende casi tan rápido como se compra. Durante mucho tiempo funcionó la regla no escrita de que al menos una pieza debía guardarse entre tres y cinco años antes de ser revendida. Sin embargo, ahora, un nuevo tipo de coleccionista (flipping, en terminología inglesa), o de comprador a secas, impulsado por la especulación como seña de identidad, ha desbaratado ese principio. El análisis lento y minucioso de lo ocurrido en las multimillonarias subastas de mayo revela la intensidad de este fenómeno.

Apertura Especulación 3

En las subastas de arte del mes de mayo, las tres (Phillips, Christie's y Sotheby's) grandes firmas del sector vendieron obra por valor de 2.400 millones de euros, la cifra más alta de la historia.

El mes pasado, Christie’s, Sotheby’s y Phillips vendieron 2.700 millones de dólares (2.400 millones de euros) en arte en solo 30 días. La cifra más elevada de la historia para un mes de subastas. Pero si analizamos los datos veremos como entre los lotes que lograron el precio más elevado (por encima de 1,5 millones de dólares) unos 13 habían cambiado de manos por lo menos una vez en los últimos tres años. El cálculo procede de la agencia Bloomberg, que cita a la consultora estadounidense Skate Art Market Research. Esto supone un aumento del 54% respecto al año pasado. Es más, en las dos semanas que duraron las subastas se vendieron 221 obras que superaron de forma individual 1,5 millones de dólares. En mayo de 2007, cuando el mercado del arte alcanzó su anterior máximo, solo cuatro piezas habían podido superar esa cantidad.

Apertura especulación 4La rápida reventa de las obras afecta tanto a artistas emergentes como consagrados. En la foto, dos operarios cuelgan una obra de Gerhard Richter.

La especulación ha llegado a todos los segmentos del arte contemporáneo. Da igual que sean artistas emergentes que consagrados. Del treintañero danés Danh Vo al octogenario alemán Gerhard Richter
. Los especuladores no hacen distingos. Y la preocupación se extiende, incluso entre quienes tienen fama acreditada de vender tan veloz como compran. “Enajenar cualquier cosa muy rápido o en gran cantidad al mismo tiempo no es bueno, y [esta práctica] necesita ser regulada por organismos relacionados con el mundo del arte para manejar el caos que provoca el exceso de especulación”, apunta por correo electrónico el coleccionista estadounidense y emprendedor tecnológico Stefan Simchowitz, quien, paradójicamente, algunos señalan como el prototipo de flipper de nuestros días.

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