Las mujeres sufren la inequidad del mercado del arte

Por: | 03 de enero de 2016

Carmen Herrera

Una pieza reciente de la revista ARTnews vuelve a iluminar uno de los aspectos más oscuros del mundo del arte. La muy desigual presencia de las mujeres frente a los hombres. La revista aporta algunos datos que admiten escasa discusión. En las subastas de noviembre de 2015 en Nueva York, el 92% de los lotes a la venta eran de artistas masculinos y solo un 8% de mujeres. En 2012, el crítico estadounidense Jerry Saltz, en un artículo titulado: ¿Dónde están las mujeres?, ya advirtió de que ese mismo porcentaje de inequidad era el que se contabilizaba en las colecciones del MoMA.

Spider
'Spider', de Louise Bourgeois, fue la obra de una mujer artista más cara vendida en subasta durante 2015. Se adjudicó por 26 millones de euros.

Da igual. Pese a las evidencias, el mercado del arte continúa incidiendo con fuerza en la injusticia. En 2014, la tela de la pintora Georgia O’keeffe Jimson Weed, White Flower, Nº1, fechada en 1936, se convirtió en la obra más cara vendida en subasta por una artista al rematarse en 44,4 millones de dólares (40,8 millones de euros). El año pasado, el récord femenino lo marcó una Araña (1927) de Louise Bourgeois al adjudicarse en subasta por 28,2 millones de dólares (26 millones de euros). Unas cantidades que caminan muy lejos de las conseguidas por los artistas masculinos. De hecho, la Araña de Bourgeois —señala la revista ARTnews— es el único lote firmado por una mujer que aparece entre los cien más caros de 2015. Un ranking en el que manda Pablo Picasso, quien remató el lienzo de 1955 Las mujeres de Argel (Versión 0) por 179 millones de dólares (160,8 millones de euros) en Christie’s. La obra más cara adjudicada nunca en subasta. En segundo lugar, otro hombre, Amedeo Modigliani, que vendió Nu Couché (Desnudo acostado) de 1917 por 170,4 millones de dólares (158 millones de euros).

Georgia O'keeffe
'Jimson Weed, White Flower, Nº1' (1936), de Georgia O'keeffe, es la obra más cara vendida por una artista en la historia.  En 2014, un coleccionista pagó por ella 40,8 millones de euros.

Desde luego resulta incuestionable la fractura de género en el mundo del arte. Una brecha a la que incluso algunos artistas añaden fuego a la gasolina. Georg Baselitz, tal vez el pintor vivo más importante de Alemania junto a Gerhard Richter, no tenía reparos en mayo pasado en señalar en el periódico inglés The Guardian que “las mujeres no pintan muy bien”. Sus argumentos, toda una oda a la misoginia, los exponía el propio artista así en el medio de comunicación británico. “El mercado no miente. Incluso a pesar de que en las academias de arte más del 90% de los alumnos son mujeres es un hecho que muy pocas alcanzan el éxito. No tiene que ver con la educación, las oportunidades o con que los propietarios de las galerías sean hombres. Tiene que ver con algo más y no es mi trabajo contestar porqué es así […] Si las mujeres son lo suficientemente ambiciosas para tener éxito, lo pueden lograr. Muchas gracias. Sin embargo, hasta el momento, han fracasado a la hora de demostrar que quieran. Generalmente las mujeres se venden bien. Pero no como pintoras”.

Baselitz
"El mercado no miente. Incluso a pesar de que en las academias de arte más del 90% de los alumnos son mujeres es un hecho que muy pocas alcanzan el éxito", sostiene el pintor Georg Baselitz en unas polémicas declaraciones en The Guardian.

Quizá porque el mercado tiende a corregir de manera cosmética sus propias injusticias, en los últimos tiempos hay una cierta inercia a recuperar el trabajo de mujeres artistas que han pasado entre sombras durante la mayor parte de sus vidas. La pintora minimalista cubana Carmen Herrera ha tenido que esperar a los 101 años de vida para ver programada su retrospectiva el próximo otoño en el museo Whitney de Nueva York y otra gran artista, la alemana Irma Blank, de 81 años, va casi por el mismo camino. Porque si el arte es el reflejo de la sociedad de una época, la inequidad es, por desgracia, uno de los materiales con el que muchos lienzos están pintados en nuestros días.

 

Imagen de apertura: La pintora cubana Carmen Herrera, de 101 años, mostrará su trabajo por primera vez en el Museo Whitney de Nueva York. Foto: cortesía de la galería Lisson.

 

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El arte es para ambos géneros, estamos en un siglo donde debe ser permitido la expresión por medio del arte, debemos conocer también el arte abstracto que el uso de tantos colores expresa diversas emociones, el Puntillismo Abstracto es una técnica ideal para el que desee iniciar en el arte, hemos evolucionado es por eso que para el arte ahora en la actualidad no debemos aplicar la distinción de géneros porque tanto hombres como mujeres pueden dejar fluir sus ideas a través de pinturas

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Miguel Ángel García Vega

Periodista y modesto coleccionista de arte contemporáneo, Miguel Ángel García Vega lleva más de 15 años escribiendo en EL PAÍS. A veces de finanzas, a veces de sociedad, a veces de arte, pero siempre conectando la vida y los números. Este blog quiere ser una piedra de Rosetta con el que entender el universo de los bienes tangibles, que en ocasiones parece, como el mundo, ancho y ajeno.

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