Con euros y a lo loco

Sobre el blog

La entrada en el euro de España y otras economías del Sur de Europa les permitió financiarse a unos tipos de interés históricamente bajos. Particulares y administraciones se endeudaron para gastar a lo loco. En el caso español, la fiesta acabó con el pinchazo de la burbuja inmobiliaria. Ahora toca pagar esos excesos, aprender del rigor fiscal y capacidad de ahorro de nuestros socios alemanes y reformar la economía para encontrar un nuevo modelo productivo que nos permita volver a crecer. Pero, ¿cuánta austeridad nos podemos permitir en medio de una recesión? Y ¿servirá esta para que Alemania se fíe de sus socios del sur y acceda a reforzar institucional y financieramente la deficitaria unión monetaria? El futuro del euro depende de ello.

Sobre la autora

Victoria Carvajal

Victoria Carvajal, economista por la New York University, fue redactora en la sección de Economía de El País en los años convulsos de la peseta en su recta final hacia la unión monetaria. Ahora en este blog pretende analizar el también convulso momento que vive la zona euro y otros temas relacionados con la economía internacional.

Una resaca interminable

Por: | 30 de enero de 2014

EM mkt

No hay descanso. Apenas se comienza a vislumbrar la salida de la recesión de las economías europeas y se consolida el crecimiento en EEUU, los mercados emergentes parecen abocados a protagonizar la tercera fase de una crisis financiera que no cesa desde su estallido en 2008 con el fiasco de las hipotecas basura en EEUU. Al descalabro financiero que esto provocó a ambos lados del Atlántico le siguió la crisis de la eurozona. ¿Es ahora el turno de los países cuyas tasas de crecimiento han sido la envidia de las viejas economías avanzadas en estos últimos años? La retirada de los estímulos a la economía en EEUU y la desaceleración de China han puesto en el punto de mira a las economías emergentes más dependientes de la entrada de capital exterior a causa de los desequilibrios que han acumulado. El peligro de que haya un efecto contagio de la huida indiscriminada de capital pone de nuevo en peligro la consolidación de la recuperación mundial.

India, Indonesia, Brasil, Turquía y Sudáfrica tienen en común varias cosas: un crecimiento que ha perdido fuelle, escasos ahorros, una elevada inflación, unas monedas debilitadas, una alta dependencia de las importaciones y una fuerte necesidad de capital exterior para financiar su déficit. El caso de Argentina, con menor peso económico, es más extremo: es una economía intervenida, con una inflación del 25% y un peso que parece condenado a devaluarse un 50% debido a la desconfianza de los inversores en la capacidad del Gobierno de Cristina Fernández de gestionar la crisis.

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