Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Categorías

marzo 2007

lun. mar. mié. jue. vie. sáb. dom.
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30 31  

« La punta de la lengua 4 | Inicio | La punta de la lengua 6 »

26 marzo, 2007 - 17:29

La punta de la lengua 5

Apoteosis d gabo. Le aplauden como a un rey (Enviado vía sms por Juan Cruz desde Cartagena de Indias cuando empezaba el acto de apertura del Congreso de la Lengua)

Comentarios

y se lo merece!

Me parece muy bien, pese a su negativa a seguir escribiendo (dice ser un ágrafo, como si escribir fuera una esclavitud...) y su apoyo a ese régimen contranatura que no acaba de expirar, para desgracia de tantas almas secuestradas que no pueden elegir, si quiera, la prenda de vestir que se pondrán mañana, mucho menos el 'liqui-liqui' que lució en los Nobel.

Merecido el homenaje como escritor, excelso, en español. Sobre su defensa, no creo que sea admiración, de Castro..., pues allá él.

Me agrada ver la vitalidad del español en América y en el mundo. Quisiera estar en Cartagena de Indias, es una celebración histórica.

Aplauden nuestras ajadas manos de obreros del subjuntivo los fastos, alharacas, loas y lisonjas a nuestra lengua romance, ya universal, en ese cartagenero encuentro, lleno de buenas intenciones políticas y lingüísticas, y seguro que de suaves brisas caribes, helada chicha y roncito tropical, amén del sabrosón movimiento de caderas al ritmo de sones y vallenatos.
Nos presentamos, sí, tras este nombre apócrifo y que espoleó la imaginación del genio de genios de la literatura, Don Miguel, los obreros del subjuntivo: poliédrico, informe, sufrido y enmudecido colectivo de profesionales de la enseñanza del español por el ancho mundo.
Y acudimos a la punta de la lengua del poeta periodista Cruz con la intención de, una vez más, abrir los ojos a muchos incrédulos lectores que tragan con la corrección política y el relucir de cariátides de mármol, cajas de caudales, neroniana melena imperial al viento en primerísimos primeros planos y falsas promesas y mentiras de tanto vendedor de lenguas. Y es que nosotros estamos en la punta de lanza de la lengua, en las trincheras y dando la cara.
Suscribimos entusiastas muchas de las afirmaciones sobre la hora histórica del español y, en especial, los ponderados análisis de José Luis Barbería, que se esfuerza por aportar el contrapunto necesario a tanta hipérbole y eslogan publicitario. Y queremos enriquecer la fotografía con el bosquejo rápido de la situación de muchos profesores de español, la mayoría de ellos, colaboradores o de plantilla del Instituto Cervantes.
La juventud del Instituto, sus vergonzosos presupuestos anuales y la falta de medios no justifican que más de una vez tan loable institución haya sido calificada por algún que otro sindicato como “modelo de precariedad laboral en el exterior”. Que es decir: colaboradores en situación ilegal cobrando sueldos de miseria, contratos basura, nombramientos nepotistas y arbitrarios de directorzuelos con aires de caciques o virreyes (son excepciones, pero los hay), balumba burocrática y administrativa que paraliza cualquier iniciativa, carga monumental de trabajo para la sede central entre mármoles y estatuas, procesos de selección oscuros y dudosos, etc. Y todo ello presidido por una fiebre inauguradora, similar al afán hidráulico franquista, para dar titulares y triunfos mediáticos cada día. En las bodegas de este buque insignia del español bogan incansables los galeotes del subjuntivo en un silencio expectante, donde comienza a traslucirse el desánimo, la exasperación y la denuncia.
Que nadie se equivoque sobre nuestra última intención: amamos nuestro oficio y no formamos parte de las hordas desmelenadas de crispadores de la derecha (de hecho, gobiernos anteriores de otro signo fueron tan culpables como este de nuestra condena).
Reconocemos que gran parte de la causa de nuestro mal está en nuestro propio silencio, y nos hiere la paradoja de que, a pesar de que se necesitan profesores, las autoridades cervanteras, los directorcillos y demás jerarcas nos tratan con absoluto desprecio. Será que nadie quiere reconocer que bajo la imagen de romántico, cosmopolita y bohemio apátrida de profesor del Cervantes, se esconden a veces las mismas tristes preocupaciones que las de un pobre inmigrante ilegal de Lavapiés.
Las últimas y febriles inauguraciones de centros dan la idea de esta loca arquitectura de la casa por el tejado. No se pueden prometer centros y crecimientos desmedidos sin solucionar primero el problema de los trabajadores del Cervantes. Uno de los mejores servicios que se le pueden dar hoy al español en el mundo es reflexionar sobre la situación de tanto trabajador en situación precaria: solo así se podrá comenzar a tejer de nuevo el estandarte del prestigio del Instituto. Esperemos que en Cartagena de Indias, entre playas, rones y opíparas cenas se dedique algún que otro minuto a este asunto. Muchas gracias.

Hola,
aqui le envio tan solo un blog que creo el periodico El Colombiano, con motivo del XIII encuentro de academias de la lengua española, en Medellin.

http://www.elcolombiano.com/blogs/palabras/

Espero le guste.

No he leído García Márquez, aún, me gustaría hacerlo y os veré s i puedo en estos días
tengo una web de Fito Páez único rosarino invitado tengo entendido, me gustaría saber cómo estuvo el show.gracias

"Periodista, escritor y editor canario, es además uno de los fundadores de EL PAÍS y actual adjunto a la dirección para Comunicación y Relaciones Exteriores del diario. Juan Cruz hará un seguimiento diario y analizará desde Colombia todo lo que acontezca en el Congreso".

Vaya "cruz", mi madre!

Por dios, que brasa!!!!
Ya está bien de Gabo, es un buen escritor, enorme, pero esto parece el Marca literario. Todos los días, desde hace al menos diez, desayunamos, comemos y cenamos Gabo. Por obra y gracia, por cierto, de pelmazos como Juan Cruz, dotados de un ego que no cabe en un periódico y a los que se conceden todos los caprichos, como pensar que sus impresiones importan a alguien más que a él. Que pesadez!!! es esta mediocre firmitis la que se va a cargar El País y no los absurdos boicots del PP.

Ladran, luego cabalgamos. No parecen, amigo Cruz, estos criticones sino curas y barberos que no ven más allá de sus narices.


Siga contándonos cosas, con el blog, con sus crónicas, sms o tam-tam, si hace falta. Muchos lo agradecemos.

Sr Cruz, por cada queja desmelenada estamos cien lectores silenciosos y admirados, así que no los ignore (memento columnista), pero tampoco los magnifique.

Y bien está que se denuncie en estas páginas o cualquier otras la precariedad laboral, sea en la Academia o en otros sitios. Sr. Cruz: nos preguntaba de qué queríamos que escribiese: ¿qué tal si aprovecha para preguntarle al director de la RAE por ese tema de la precariedad?

PS:
¡¡Ay, si de verdad hubiese un "Marca" literario, con esa tirada!!

Conocí a Gabo en el aeropuerto de D.F. fue una emoción sin precedentes .Nos saludamos y hablamos con tanta naturalidad ...como amigos sin conocernos.Un gran tipo .íbamos a Cuba ambos y me dijo ..."ya sabes que es comunista".

TrackBack

URL del Trackback para esta entrada:
https://www.typepad.com/services/trackback/6a00d8341bfb1653ef00d834f0a08c53ef

Listed below are links to weblogs that reference La punta de la lengua 5:

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal