Consumo y participación política: España en los 70´s y ahora

Por: | 19 de abril de 2012

Siempre es sano coger perspectiva: así, para “pensarnos” en esta crisis, quizás convenga mirar alrededor y atrás. Por ello, aún a riesgo de perder foco y pie, de irnos demasiado lejos, atrás y arriba, vamos a dar un paseo por la década de los 70´s y el sur de la Europa mediterránea, los hoy denominados PIGS. Aunque ahora resulte lejano, con la Guerra Fría aún candente, España, Portugal, Italia y Grecia podían abrir una brecha en el flanco sur de la OTAN: los claveles en Portugal, el partido comunista más fuerte de Occidente en Italia, la incógnita que suponía la España de un Franco agonizante para las cancillerías europeas, Grecia con una dictadura que era continuidad de la masacre de la resistencia antifascista de 30 años atrás,…

Precisamente en este momento España (también los restantes países, con Italia por delante) empieza a configurarse como una sociedad de consumo avanzada. Lo hace en el contexto de una dictadura que rechaza la apertura política a la vez que deja atrás una política económica autárquica (se ha señalado al Plan Nacional de Estabilización de 1958 como el momento central de este cambio), abriéndose a la inversión extranjera y al turismo. Será sobre todo a partir de mediados de los 60´s cuando los efectos de este cambio de política económica alcance el día a día de los españoles, formándose una nueva clase media (y creándose o desarrollándose las industrias que acompañan a este tipo de sociedad: el marketing, la publicidad, los medios y, de forma secundaria, la investigación de mercados) con un acceso al consumo mucho más potente: no solo desde la compra y la disponibilidad, sino, sobre todo, insertada en la configuración social, mediante la presión publicitaria, la emulación y exhibición,...

La relación entre consumo y modelos de participación política es apasionante, y tanto la perspectiva de la sociología “funcionalista” (liberal-conservadora) como crítica (heredera la filosofía de la sospecha, Marx, Nietzsche y Freud) han coincidido en el diagnóstico esencial: una expansión de las posibilidades de acceso al consumo juega el rol de estabilizador del sistema político, sea este abierto y pluralista, sea cerrado o dictatorial. En concreto, para un modelo político autoritario (más aún si es dictatorial como era nuestro caso), las posibilidades de elección en el mercado de consumo sustituyen a las demandas de elección política (según algunos análisis, incluso sublimándolas utilizando la terminología psicoanalítica), como nos muestra el caso de China o Arabia Saudí (sin ignorar los rasgos particulares de cada país). El consumo, como acto que remite al ámbito de decisión privado, fuente de fascinación y satisfacción por sí mismo, que nos oculta el origen y la producción, se desliga de lo público, lo problemático y lo político.

Ocurre que esta nueva clase media emergente que se configura en España a mediados de los 60´s se enfrenta, 10 años después, a una crisis económica mundial que coincide con el problema ineludible de reformular el sistema político. Bajo la atenta supervisión de los poderes occidentales (dicho todo esto sin caer en teorías conspiranoicas, aunque sin ignorar el papel activo de las embajadas - y los partidos- de USA, Francia y Alemania), se encuentra un modelo de salida que, simplificadamente, puede resumirse en un esquema que ha estado operativo durante 30 años:
- Democracia representativa, con límites bien marcados: cuestión territorial, modelo de Estado, sistema económico, cauces de participación ciudadana muy acotados,…
- El partido socialista (tras la gestión inicial de la incertidumbre realizada por restos del antiguo régimen) como “interfaz” esencial entre ciudadanía y sistema representativo, que permite alinear los intereses de clases sociales emergentes (profesionales liberales progresistas) y élites gobernantes del post-franquismo, contando con el respaldo de la clase obrera organizada.
- Inserción del país en los circuitos de gobierno internacional (OTAN y CEE), aunque siempre desde un rol subordinado.
- Apertura al capital internacional, desmantelamiento de buena parte del sector agrícola e industrial, transferencia de renta vía Fondos Europeos, acceso al crédito y financiación de la deuda…
- Desarrollo de un débil estado del bienestar, que integra, o al menos evita el desligue, de las clases subordinadas.
- Eclosión de una sociedad de consumo ya definitivamente avanzada, cercana a la de otros países europeos: hiper-exposición publicitaria (multitud soportes publicitarios: por ejemplo, nuestra oferta televisiva en abierto, superior a la de otros países, se justifica en parte por su rol como soporte publicitario), consumo exhibicionista (más evidente que en Centroeuropa), rápidas curvas de adopción de novedades (en numerosos estudios internacionales se observa que el consumidor español resulta particularmente proclive a la aceptación de nuevos productos), tasas de ahorro en descenso, aumento del endeudamiento de los hogares….

Todo ello ha generado, tanto en España como, con matices, en el resto de PIGS, una considerable adhesión durante 30 años al sistema socioeconómico propio de las economías occidentales. En resumen (si pueden resumirse las tesis expresadas), durante 30 años hemos vivido con la promesa de acceso al consumo, crédito y fondos, integración internacional, cierta cobertura social, democracia representativa con límites bien definidos y una organización política socialdemócrata como gestora, frente a cualquier veleidad rupturista. Y todo ello se encuentra ahora bajo amenaza: casi todos los límites de nuestro sistema político son puestos en cuestión, los partidos socialistas pierden centralidad, se afianza la irrelevancia en relación a los centros de decisión internacionales, se frena al acceso al crédito (no digamos ya a la transferencia directa vía fondos de cohesión europeos), se desmantelan los elementos de cohesión esenciales del estado de bienestar (educación y sanidad) y, por supuesto, nos conquista la sensación de culpa por la pauta de consumo llevada a cabo, a la vez que nos aterrorizamos ante la perspectiva de no poder retomarla.

Cuando dentro de treinta años se realice un análisis de la crisis actual quizás se entienda como “la segunda vuelta” de la inserción del sur de Europa que había tenido lugar en los 70´s. Sin la amenaza del poder soviético, un flujo de capitales incontrolable por los estados-nación y una globalización a la que se han incorporado mercados más relevantes, …, la importancia geoestratégica del norte del Mediterráneo es mucho menor. Aquí nos quedamos con la misma crisis de la época de la Transición, treinta años después: con la misma necesidad de entonces de replantearnos nuestro modelo de participación política, nuestra ubicación en el sistema globalizado,…., justo en el momento en que nuestra pauta de acceso al consumo, ese gran estabilizador político, no va a poder mantenerse.

Hay 6 Comentarios

somunicacion que no disponen de una independencia total, ni de una veracidad total en temas relacionados con ideologia conservadora.

Yendo a peor a pasos agigantados

Efectivamente, tal y como afirma Luis Montero el factor religioso repinta el panorama en estos países con otra tonalidad. Actualmente, a pesar del factor democrático que acompaña las elecciones representativas, es en el ámbito privado donde los ciudadanos están preocupados en proteger el corral. De este modo, nos falta una enmienda para exigir escopetas sin recortes y defender la granja de enemigos y elefantes.

http://casaquerida.com/2012/04/19/si-volvera-a-ocurrir/

"El consumo, como acto que remite al ámbito de decisión privado, fuente de fascinación y satisfacción por sí mismo, que nos oculta el origen y la producción, se desliga de lo público, lo problemático y lo político": esta frase es de las de enmarcar e imprimir en los manuales de Educación para la Ciudadanía.

Me voy poner repollo y weberiano, pero ya sabes que yo achaco esa debilidad intrínseca del Flanco Sur a la catolicidad oficial de todos esos países (incluido Grecia). Las contrarreformas, no sólo la nuestra, ofensivas cruzadistas frente al avance del protestantismo produjo un retraso estructural en todos los países de la cuenca mediterránea que imposibilitó la adopción de fórmulas de control gubernamental más acordes con los tiempos, ya fuera hacia el exterior, con la expansión colonialista moderna (papá de la OTAN), ya fuera hacia el interior, con la adopción del mercado como regulador del poder político interno.

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Sobre el blog

El consumo configura nuestro estar en el mundo. Cómo nos relacionamos con nosotros mismos, con los demás y con el planeta. Analizar nuestra relación con marcas y productos nos ayuda a comprender qué lugar ocupamos en la sociedad de consumo. Y, sobre todo, nos ayuda a no caer anestesiados cuando comience la revolución.

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Somos un grupo de personas que creemos que el modelo capitalista actual es insostenible, que el consumo es uno de los síntomas de lo que está pasando y que es una de las palancas de cambio.

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