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La invención de Wert

Por: | 21 de diciembre de 2012

Quizás sea por algunas tonterías que ha dicho, quizás por puro prejuicio, lo cierto es que hay que gente que afirma que Mariano Rajoy no parece ser un tipo muy listo. El tema no debería interesar a alguien como yo, un simple súbdito de la colonia. Sin embargo, y a riesgo de perder algunos amigos, debo reconocer que el presidente del gobierno español, aunque tenga demasiados defectos, la falta de astucia no parece ser uno de ellos. Creo que una de las mejores evidencias de sus habilidades en el arte de la política es la ingeniosa invención de un excéntrico y fanfarrón ministro de educación que opera como una especie de imán mediático, un galán de telenovela mexicana capaz de atraer todas las atenciones y seducirnos en un repetitivo entrenamiento pugilístico ante el cual no presenta ningún tipo de defensa o reacción. El ministro José Ignacio Wert ejerce en el gobierno de Mariano Rajoy, el papel que las bolsas colgantes ejercen en el entrenamiento de los boxeadores: están allí para recibir golpes.

Más allá de las diferencias telúricas, el hecho me recuerda un ingenioso procedimiento que utilizan algunas comunidades del Amazonas cuando quieren cruzar los ríos infectados de pirañas. Para hacerlo, primero tiran al agua una vaca, sobre la que se precipitan voraces los peces carnívoros. Entretenidas en su inesperado banquete, las pirañas ignoran a los indios, quienes cruzan el río a salvo.

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No pretendo de ninguna forma restarle méritos al señor Wert ni, mucho menos, volverlo víctima de la manipulación pérfida de su jefe. Trato solamente de entender por qué razón, un gobierno como el Rajoy, además de extremadamente conservador, parece ser tan torpe en la gestión de su reforma educativa. Que la derecha española nunca se ha caracterizado por el refinamiento en las formas ni por la sutileza al actuar, es algo bastante conocido. Lo cierto es que las aspiraciones reformistas que el Partido Popular y sus aliados llevan adelante en el campo educativo, parecen ideadas por el Chavo del Ocho. La torpeza y la prepotencia se superponen, en una sucesión de medidas inspiradas en lo mejor de la dramaturgia grotesca. Entre tanto, deberíamos preguntarnos si esto es producto de la improvisación de un gobierno adepto a la impunidad o, de manera diferente, si se trata de una estrategia algo más compleja y, quizás por eso, bastante más peligrosa en su potencial efectividad.

Vayamos a las evidencias:

El Gobierno Rajoy, como todos los gobiernos españoles, decide dejar su marca en el sistema escolar sancionando una nueva ley de educación.

El Gobierno Rajoy, como todo gobierno de derechas, no piensa que la consulta pública, el diálogo y la participación son mecanismos genuinos para la toma de decisiones en una sociedad democrática.

El Gobierno Rajoy, como toda administración neoliberal, sostiene que la educación debe ser entendida como un negocio, que las escuelas son empresas, los individuos simplemente consumidores y los derechos humanos, particularmente el que se refiere a la producción colectiva y al reparto igualitario de los bienes educativos, pura charlatanería.

El Gobierno Rajoy, fiel heredero de la España franquista, abomina la diversidad lingüística, cultural, política y social de las comunidades que conforman el Estado español y trata de pasteurizarla con un decimonónico nacionalismo vernáculo.

El Gobierno Rajoy, como todo gobierno reaccionario, es machista, sexista y odia a los inmigrantes, a quienes suele culpar por el bajo desempeño del sistema escolar nacional en las pruebas internacionales.

Desconozco si Mariano Rajoy tiene cierta afición a la sociología. Si la tuviera, quizás también disponga de algunos datos que aportan las investigaciones sobre políticas y reformas educativas en Iberoamérica. Estas muestran que:

El sector educativo es el que más se ha movilizado y moviliza en todos los procesos de reforma del Estado, privatización y ajuste del gasto público social. Todas las investigaciones al respecto muestran que son los docentes y los jóvenes, los sindicatos magisteriales y el movimiento estudiantil, los que suelen protagonizar los procesos de movilización y lucha más activos contra las aspiraciones reformistas de los gobiernos neoliberales.

Así mismo, las investigaciones al respecto demuestran que las reformas conservadoras más efectivas, siempre han partido de grandes aspiraciones que luego son amortiguadas y, en parte, desmembradas, dando la sensación de que las cosas no han sido tan trágicas como se vislumbraban, aunque el resultado logrado siga siendo pésimo en términos democráticos. Esta estrategia siempre ha tenido un resultado muy efectivo en la desarticulación de los movimientos de protesta y resistencia contra las políticas neoliberales. (Es el viejo truco de la vaca en la cocina. Si Ud. tiene muchos problemas, se ha quedado sin empleo, sus dos cuñados se han ido a vivir a su casa, sus hijos adolescentes no le obedecen, su esposa no deja de criticarlo por perezoso e incapaz y sus deudas lo agobian, ponga una vaca en la cocina y déjela allí un par de semanas. Al sacarla, sentirá que todo ha mejorado).

Ante estas evidencias, el gobierno de Mariano Rajoy decide nombrar al frente del ministerio de educación, un funcionario de cabeza brillante e ideas oscuras. Verborrágico, opinador compulsivo, un provocador capaz de meterse con todos los símbolos y conquistas que marcaron la lucha por la igualdad educativa en la España democrática. Probablemente, como alguna afirmamos en este mismo espacio, el peor ministro de educación que haya habido desde la transición. Un presuntuoso funcionario dispuesto a amotinarse ante la idea misma de que el sistema educativo español siga siendo una referencia internacional de avances democráticos y pretenda asemejarlo al que alguna vez soñaron los aspirantes a estadistas que promovieron los procesos de privatización educativa en Latinoamérica durante los años 80 y 90.

La incontinencia verbal del ministro Wert permite exponer un pensamiento pedagógico que, como su apellido, se balancea entre el “güert” castizo, anglosajón, productivista, empresarial, y el “vert” prusiano, con reminiscencias falangistas y admirador de la formación profesional alemana. Wert combina con casi todo lo malo que ha habido en la historia de la educación española y se lo apropia como si fuera su más dilecto heredero. Además, en los ordenadores, las teclas w-e-r-t están juntas. (No sé muy bien qué quiere decir esto, pero, como soy supersticioso, me da mala espina).

Wert, el pensador
Sea como fuera, el proyecto de Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) se ha popularizado como la Ley Wert y no como la Ley Rajoy, lo cual constituye un importante logro del actual gobierno. De hecho, una revisión de algunos de los principales textos y documentos que se han escrito contra la nueva propuesta legislativa, permite observar que la palabra “Rajoy” casi ni aparece y, en algunos casos, que el ministro Wert se presenta como su único responsable e idealizador. Una especie de cruzado reaccionario de la posmodernidad, capaz de hacer de la lucha contra la escuela pública su propia guerra santa. No es una novedad para nadie que Wert piensa la reforma educativa en términos privatizadores y patrimonialistas. Sin embargo, no menos problemático parece ser que, quienes nos oponemos a la política educativa promovida por el gobierno Rajoy, parecemos adherir a la idea de que Wert es su progenitor, su dueño y su único arquitecto. Semejante simbiosis entre el ministro y “su” reforma lejos de ser negativa para el gobierno, puede favorecerlo a la hora que, por el motivo que sea, decida sacar la vaca de la cocina.

Esta España conservadora e indolente ante el sufrimiento de sus ciudadanos y ciudadanas, no es un caso aislado ni, mucho menos, original en la geopolítica neoliberal que domina buena parte del mundo. La experiencia latinoamericana reciente nos muestra los efectos socialmente desintegradores que producen reformas educativas que aspiran a privatizar la escuela pública, a promover una reestructuración curricular conservadora y reaccionaria que profundiza el autoritarismo y el sexismo; reformas que contaminan de religión el espacio secular de los derechos, que reducen los fines del proceso educativo a la formación de trabajadores ignorantes e infelices. En este sentido, es importante considerar que la actual reforma educativa española es parte de un proyecto mucho más amplio y ambicioso que el que surge de las truculentas ideas de un funcionario parlanchín. Transformar al ministro Wert en amo y señor de la reforma educativa puede ser oportuno y necesario si lo que se pretende es desestabilizarlo, pero puede también tener el efecto colateral de desdibujar, de diluir lo que verdaderamente está en juego: la construcción de una plataforma de valores y sentidos, de políticas y acciones sobre la cual edificar los cimientos de una sociedad más desigual, injusta y antidemocrática. Un proyecto que lleva adelante el gobierno del señor Mariano Rajoy, la derecha española y europea y los sectores del poder económico y político que quizás algún día también decidan sacarse de encima un ministro que dice lo que piensa y parece no pensar en lo que dice. Cuando esto ocurra (y quizás algún día ocurra), habrá motivos para festejar, aunque no para suponer que la reforma cambiará de rumbo.

Las torpezas del gobierno en la gestión de su política educativa pueden no ser exactamente “torpezas”. Lo que parece ser un inventario de ineptitudes puede ser eso y algo más. La agenda reformista de la administración nacional es decimonónica y, fundamentalmente, enorme. Que el ministro Wert sea el polo  que atraiga hacia sí todos los odios y críticas de la plebe, mal no le viene al actual gobierno. En estas circunstancias, no deja de ser útil recordar lo que Batman siempre enseña con resignación y melancolía: la derrota de un villano no hará desaparecer los peligros que azotan a Ciudad Gótica.

Numerosas organizaciones, sindicatos, asociaciones, universidades y movimientos de diversos orígenes, llevan adelante una activa lucha contra la política educativa del gobierno español. Su movilización brinda las esperanzas y las energías necesarias para saber que es posible frenar la Ley Wert. También, para reafirmar que lo que está en juego es algo mucho más serio que esto. Hoy, lo que está en juego, es el futuro de España.

 

Desde Buenos Aires

 

Gomaespuma y Frato opinan sobre la reforma educativa española.

 

UNA NUEVA PLATAFORMA CONTRA LA LEY WERT (El País, 18/12/2012)

STOP LEY WERT

 

Hay 9 Comentarios

Wert...? Wert no es Wert. La ley Wert-Profesor no es la ley Wert-Ministro. Para empezar Wert es o tiene la profesión de profesor, de Catedrático de Sociología de Universidad (dicen). (Tambien lo eran o lo son Maraval y Rubalcaba o del Castillo, por ejemplo, dicen) (No se sabe si los cuatro llegaron a profesores por los mismos caminos o caminos diferentes...en diferentes épocas)
En España llaman reforma educativa (en Primaria y Secundaria) a cambiar los libros de texto (que luego resulta que no los cambian porque la ciencia es la ciencia y las editoriales son las mismas, y hacen buenos libros la verdad..muy buenos libros...) y a decir si repites curso o no si te quedan 0, 1, 2, 3 o 4 asignaturas. Otra cosa son las escuelas o colegios bilingües: Si tienes suerte te toca y sino te jodes. No son universales, cachis, con lo que nos gustan lo idiomas y lo necesarios que son!
Las leyes de Educación, como otras leyes son simples: un artículo, dicen si se pagan a los profesores via impuestos o via bolsillos de los usuarios (como cualquier otra cosa...por ejemplo viajar en tren AVE). Las materias de Primaria y Secundaria no son complicadas, sino todo lo contrario. El alumnado de Primaria y Secundaria es universal, pertenece a la especie humana y se rige por la campana de Gauss.
Los profesores ya es distinto, están seleccionados (publicos o concertados) y los hay bien malos, todo hay que decirlo.
Otra cosa es el pais en el que estás: si esos mismos alumnos estuvieran en Francia o Alemania, estarían inmersos en otras sociedades, como dicen algunos profesores en España: si hubieramos nacido en Francia, Alemania, Holanda...seríamos los mismos pero seriamos otros... (Allí tambien hay leyes de educacion y leyes de "libros de texto y de repetir curso")
Aqui tenemos a España: Franco, el Rey, Arias Navarro, Suarez, Calvo Sotelo, Gonzalez, Aznar, Zapatero, Rajoy...líderes de nuestra sociedad osea dirigentes de nuestra sociedad, y ? Hay ricos y pobres..Suerte
(Gonzalez hizo una ley de "repetir curso" que decian que era un coladero porque los "niños" podian pasar sin aprobar las asignaturas: vaya pues si llega a decir lo contrario..vean , vean y comprueben la cantidad de "niños" que se quedaron "atascaos/tiraos"...).
(Hay otra educacion que llaman FP y Universitaria...)

Al fin las cosas en su sitio. Ni son tontos, ni son incapaces. Son los representantes políticos de los mercados financieros y especulativo y por eso se aplican en favorecer a la banca, a todos los negocios privatizadores de la enseñanza y la sanidad. A dictar leyes que favorezcan el control de los perjudicados por su crisis y la involución de nuestra democracia. El PP , y no tal o cual ministro, tiene una misión: favorecer al capital especulativo y depredador. Nosotros tenemos otra: impedírselo.

Una buena critica reflexiba de autodeterminación hay que imponer a la ley Organica para la mejora de la educación. Wert no se libra de su responsabilidad si no restablece una transformación de proyecto verdadero pensado para una educación de calidad para todos,no solo para lo privado .No se va a ninguna parte desvaneciendoa la educación con reformas en terminos privatizadores y patrimonialistas

Una mirada muy acertada y un análisis muy bueno. Gracias por llamar a las cosas por su nombre.

Llevamos un año de medidas exclusivamente ideológicas maquilladas como económicas.

Marta
www.lasbolaschinas.com

LAMENTABLE EL FUTURO-PASADO QUE LE DEPARA A LA EDUCACIÓN ESPAÑOLA. ESTAN VIVIENDO, COMO COMEDIA, LO QUE LOS LATINOCARIBEÑOS VIVIMOS COMO TRAGEDIA Y QUE HA PROVOCADO LOS MOVIMIENTOS DEMOCRATICOS PARTICIPATIVOS QUE BROTAN EN NUESTRA AMERICA. LA EDUCACIÓN NEOLIBERAL ES UNA REGRESIÓN. VIVIR EL PASADO FRANQUISTA COMO FUTURO, EN EL PRESENTE. Y ¿POR QUÉ NO LOS CAYAN?.

Totalmente de acuerdo con tu lúcido planteamiento. Aunque cada día estoy más convencido de que no es un problema de que exista un Rajoy o un Wert, sino de una sociedad que sigue pensando franquista y que no ha terminado de cambiar en estos últimos 35 años. Mucha gente sostiene los planteamientos de la reforma educativa, aunque no las formas del ministro.

En nuestra sociedad tenemos diferentes tipos de actividades, de profesiones y de profesionales.
Cada cual atiende su ramo, que es de lo que sabe y entiende.
En política debería ser igual.
El ciudadano demanda un buen servicio, profesional, a buen precio, serio, honesto, documentado y respaldado por una garantía.
Y ese compromiso es el que deben asumir nuestros representantes delante de la gente.
Responsabilidad, antes, durante y después de ejercer el mando.
Para evitar los desafueros y los enredos con los que nos tenemos que encontrar la gente por esa falta rampante de profesionalidad, honestidad, rentabilidad, honestidad y respaldo de garantía.
El ciudadano no puede reclamar a nadie en caso de no estar conforme con el servicio.
A parte de pagar con los impuestos.
Se tiene que aguantar con el marrón de los despropósitos y seguir al pie del cañón, sin descuidar su compromiso social.
Pagando puntualmente siempre.
Es como si nos faltara permanentemente una pata en el banco y nos faltara la estabilidad suficiente para poder descansar de vez en cuando con tranquilidad.
Dedicarnos a trabajar y a vivir.
Cada uno a lo suyo.
Con la garantía de la buena profesionalidad dada por cierta y segura.
Garantizada.

Plas plas plas.
Un aplauso, si señor.
Muy bien (d)escrito, gracias

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Sobre el autor

Pablo Gentili

Pablo Gentili. Nació en Buenos Aires y desde hace más de 20 años ejerce la docencia y la investigación social en Río de Janeiro. Ha escrito diversos libros sobre reformas educativas en América Latina y ha sido uno de los fundadores del Foro Mundial de Educación, iniciativa del Foro Social Mundial. Es Secretario Ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) y profesor de la Universidad del Estado de Río de Janeiro (UERJ). Coordina el Núcleo de Política Educativa de la Universidad Metropolitana de la Educación y el Trabajo (UMET) y el Observatorio Latinoamericano de Políticas Educativas (UMET/FLACSO/UERJ).

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