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¡Disparen contra los docentes!

Por: | 16 de marzo de 2014

 

Está claro: la educación funciona bastante mal en casi todo el planeta. Las consecuencias de semejante descalabro se pueden observar por todos los sitios. Eso es lo que suponemos.

Vivimos en un mundo en crisis y la educación está llamada a redimirnos, a romper las cadenas que nos unen al atraso, a salvarnos de la adversidad, a empujarnos a un futuro de felicidad y bienestar. Falla la educación y la crisis se expande, multiplicándose, inventándose día a día en sus más variadas facetas: crisis económica, crisis de confianza, crisis institucional, crisis del modelo (o modelo de crisis), crisis política, crisis social, crisis cultural, crisis familiar, crisis de valores, crisis de abundancia y crisis escasez, crisis por el conformismo y por la insatisfacción, crisis por los excesos de los ricos y por el exceso de pobres, crisis del mundo del trabajo y crisis de un mundo sin trabajo, crisis de la infancia, de la juventud y de la ancianidad, crisis de la vida adulta, crisis en los estadios y en los santuarios, crisis de los vínculos, de los sentidos y de los sentimientos, de los afectos y de la subjetividad, crisis, al fin, crisis por todos lados.

Está claro: la crisis del mundo se reproduce y amplifica por la crisis de la educación. Eso es lo que suponemos.

Así las cosas, mientras no se encuentra el remedio, al menos, se pueden encontrar los culpables. En el Norte y en el Sur, la respuesta es siempre la misma: la educación funciona mal porque los docentes están mal preparados, carecen de las competencias necesarias para hacer de los niños y niñas sujetos emprendedores y competitivos, ciudadanos activos y responsables, consumidores criteriosos (u obsecuentes); porque los docentes son poco adeptos al esfuerzo, corporativos en sus prácticas organizativas y profundamente perezosos.

La educación no se vende

 

Los docentes suelen ser presentados como una versión moderna de Rip Van Winkle, el personaje del relato de Washington Irving publicado en 1819. Un hombre que tratando de huir de su insoportable esposa se queda dormido bajo un árbol durante veinte años y, cuando regresa a su aldea, piensa que todo continúa como estaba dos décadas atrás.

Desactualizados, desinformados, dormilones y adeptos a la vagancia, los docentes son identificados por burócratas y tecnócratas, comunicadores y comunicados, padres y madres, políticos y gestores, gente de derechas y gente de izquierdas, hombres de negocios y hombres cuyo trabajo enriquece los negocios de unos pocos hombres, dirigentes y dirigidos; por la sociedad, en suma, como los responsables de haber sembrado el vientre de todas las crisis, la crisis educativa.

No deja de ser sorprendente la unanimidad que concita la docencia para atraer, contra sí, las iras, los arrebatos, el furor y la indignación de todos los que se aventuran a opinar sobre el presente y el futuro de la educación. Y sobre el presente y el futuro de la educación se aventura a opinar todo el mundo. En definitiva, parecería ser que el haber pasado por la escuela nos brinda los conocimientos necesarios para formular un diagnóstico preciso sobre el estado de nuestros sistemas educativos y observar el casi siempre pésimo desempeño de los docentes en las salas de clase. Haber ido a la escuela o tener un hijo en edad escolar nos aporta, sin lugar a dudas, un conocimiento importante sobre el funcionamiento del sistema educativo y una opinión sobre la calidad del trabajo de quienes educan a las nuevas generaciones. Lo que sorprende es que, con llamativa frecuencia, esa experiencia se des-subjetiviza y pasa a ser considerada el fundamento de un diagnóstico riguroso y de precisión matemática para determinar las causas y soluciones de la crisis escolar que estamos viviendo.

Haber estado enfermos nos aporta una valiosa experiencia sobre el dolor y la enfermedad. También, un gran bagaje de opiniones sobre el desempeño de los médicos que nos atienden o atienden a nuestros seres queridos. Entre tanto, aunque todos nos hemos enfermado alguna vez en la vida, son pocos los que aceptarían que esa experiencia es suficiente como para determinar los fundamentos y las prácticas de las políticas públicas de salud a escala global. Nadie negaría que para opinar sobre la salud pública hay que saber algo más que tomar la fiebre a un niño. Entre tanto, para opinar sobre la política educativa solo hay que haber ido a la escuela o, simplemente, imaginar lo que ocurre todos los días en nuestras sala de clase. Para opinar sobre las políticas públicas de salud hay que haber estudiado el tema. Para opinar sobre educación basta con leer el periódico o escuchar a un especialista en banalidades que, con superficialidad pasmosa, dice lo que piensa sobre una institución y un enorme número de trabajadores y trabajadoras que sospecha conocer, apoyándose simplemente en la fuerza mistificadora del sentido común. A los médicos se los respeta, a los docentes, no.

La unánime opinión negativa sobre la docencia se refuerza con los resultados de pruebas, encuestas e investigaciones que confirman supuestamente que los docentes son, por definición y de manera general, unos ineptos. No hay nada parecido a las pruebas PISA en el mundo de la medicina. Tampoco, en el mundo de la ingeniería, de la política, en el mundo empresarial o deportivo. Hay, es verdad, campeonatos de todo tipo en el mundo de hoy. Sin embargo, no porque la selección de Holanda nunca haya ganado el mundial de fútbol, a alguien se le ocurriría decir que sus jugadores son poco profesionales, incapaces, haraganes o indolentes.

Quienes eligen la profesión docente se enfrentan siempre a un designio esquizofrénico, un mandato perverso que la sociedad les atribuye de forma contradictoria. A ellos se les encomienda la difícil tarea de salvar la nación, de revertir las herencias del atraso. Al mismo tiempo, por no ejercer ese papel, se los desvaloriza y humilla cotidianamente, en una especie de amnesia de génesis que borra las causas de todas las crisis, poniéndolas en la mochila de los trabajadores y trabajadoras de la educación.

Una encuesta realizada en varios países de Latinoamérica puso de relevancia que la gente valoriza enormemente el papel de los docentes para mejorar nuestras sociedades, pero la gran mayoría de las personas no desea que sus hijos se dediquen a la docencia, por tratarse de un trabajo ingrato, mal pagado y ejercido por personas sin la debida preparación.

Trato de resistir a la tentación de aclarar que en la docencia hay, en efecto, pésimos trabajadores y trabajadoras. Se trata de una aclaración que reafirma la discriminación que sufren cotidianamente los docentes. Hay maestros y maestras malos, incompetentes y displicentes, claro. Como hay médicos malos, políticos malos, empresarios malos, obispos malos, policías malos y hasta Premios Nóbeles de Economía malos, malísimos. Cuando defendemos a los docentes, parecemos estar siempre obligados a hacer la salvedad que sabemos que hay personas que ejercen la docencia sin la menor condición de hacerlo. No pienso hacer esta aclaración aquí.

Defiendo a los docentes porque creo que la docencia es una profesión que se ejerce, en la mayoría de los casos, por personas que aman su trabajo, que dedican un esfuerzo enorme a sus tareas, que tratan de múltiples formas de mejorar, de capacitarse y de formarse para ser, cada día, mejores; personas que respetan profundamente a los niños, las niñas, los jóvenes y los adultos que educan; personas que, como casi todas las que existen en este planeta, despiertan cada día para cumplir su jornada dignamente, para ayudar con su labor a construir un mundo mejor. Deberíamos pensar en esto cada vez que los humillamos y descalificamos con diagnósticos precipitados que los transforman en la bolsa de entrenamiento de una tropa de pugilistas que aspiran a que sus puñetazos entorpezcan la mirada de la gente común.

Defiendo a los docentes, particularmente a los que ejercen la docencia en las escuelas públicas, porque creo que la enorme mayoría de los trabajadores y trabajadoras de la educación son diferentes a ese colectivo indolente que retrata buena parte de la prensa y los más diversos “especialistas” que afirman que vivimos una debacle educativa que nos llevará a la ruina. Los defiendo porque creo que la lista de los responsables de llevarnos a la ruina no comienza hoy, como nunca ha comenzado, en las instituciones donde se construye, cada día, el futuro de nuestra infancia.

No deja de ser cierto que los docentes, a diferencia de otras profesiones, suelen ejercer de manera tortuosa una especie de corporativismo invertido. A pesar de las acusaciones de que los trabajadores de la educación sólo defienden sus intereses y ocultan sus problemas bajo estrictos secretos de sumario, la docencia suele ser una profesión que se muestra públicamente mucho más adepta a evidenciar sus errores que a disimularlos. Por ejemplo, los congresos, simposios y foros profesionales docentes son, en su gran mayoría, eventos en los que se discuten los problemas de la práctica magisterial, los errores cometidos en el aula y la necesidad de mejorarlos; los defectos y no las virtudes de la profesión; los retrocesos y no los avances en el desempeño pedagógico. Puede consultarse la programación de cualquiera de los congresos de docentes que se hayan realizado en su ciudad, para verificar que quienes ejercen la docencia se critican a sí mismos mucho más de lo que los critican sus crueles calumniadores externos. ¿Qué tipo de corporativismo es éste en el que quienes ejercen una profesión se muestran por lo que les falta y no por lo que los caracteriza? Los congresos de educación suelen estar dedicados a poner en evidencia una visión muy crítica o autocrítica de la práctica escolar.

Nada de esto ocurre en otras profesiones. Los médicos se reúnen en congresos para discutir los avances y las buenas prácticas de la medicina, no para compartir la idea de que la mala praxis médica está generalizada en todos los hospitales. Claro que hay médicos que matan personas por su incapacidad profesional. Nunca sería éste el motivo de un congreso internacional, por ejemplo, de cardiólogos. Los ingenieros se reúnen a presentar y conocer los avances de la ingeniería, no para deprimirse colectivamente con los pésimos ejemplos de algunos ingenieros cuya incompetencia generó enormes pérdidas de vidas humanas. Los abogados discuten en sus congresos profesionales los avances de la ciencia jurídica, no la corrupción de ciertos jueces y letrados que ha puesto no pocas veces la justicia al servicio de los más poderosos. Desde el punto de vista etimológico y conceptual, cualquier profesión es más corporativa que la docencia. Sin embargo, raramente se denuncia el corporativismo de los economistas, del clero, del ejército, de la prensa o de los grandes empresarios. Sí, siempre, el de los docentes.

El problema parecería ser que, más allá de que a los docentes les gusta enredarse en sus defectos, ellos reclaman con insistencia sobre las pésimas condiciones que tienen para el ejercicio de su profesión, sus bajos salarios y el persistente abandono de la educación pública en nuestros países. Como resultado de esto, se critica el uso de las huelgas, movilizaciones u otras medidas de fuerza para alcanzar las demandas del sector.

Particularmente, creo que es importante que los docentes revisen sus estrategias de lucha para conquistar el justo reclamo de una educación de calidad para todos. Considero que las huelgas y otras acciones no siempre consiguen generar la adhesión y solidaridad de los sectores más pobres y de las clases medias, quienes necesitan más que nadie de la escuela pública. Hay una enorme dificultad en las organizaciones gremiales docentes para encontrar canales más efectivos de lucha que integren a los sectores sociales que, al igual que el magisterio, nada se benefician con las políticas neoliberales y conservadoras que cuestionan y amenazan el derecho a la educación, transformándolo en un privilegio de pocos.

Sin embargo, este necesario debate, no puede desviar la atención de un hecho insoslayable: en buena parte de nuestros países, la educación pública está bajo el asedio de políticas de privatización y mercantilización que, entre otros factores, precarizan el trabajo docente y degradan las condiciones de ejercicio de la docencia en las escuelas, particularmente en las escuelas públicas. En América Latina, aunque las oportunidades de financiamiento y la promoción de políticas educativas innovadoras y populares han comenzado a revertir la herencia neoliberal, por ejemplo, en países como Argentina, Brasil, Uruguay, Bolivia, Ecuador y Venezuela, las condiciones salariales y de trabajo de los docentes siguen siendo frágiles e inestables. En rigor, en casi toda la región, la expansión de los sistemas educativos, promovida durante las últimas décadas, se ha sustentado sobre una persistente precarización del trabajo docente.

No cabe duda que los trabajadores y trabajadoras de la educación deben mejorar y redefinir sus estrategias de lucha. Deben hacerlo para volverlas más efectivas, no para disminuir su intensidad. Las reivindicaciones docentes son justas y necesarias, ellas aspiran a fortalecer la educación pública y ampliar el derecho efectivo a una escuela de calidad para todos. El ataque a las organizaciones sindicales docentes suele ser parte de un ataque más amplio contra cualquier expresión de defensa y transformación democrática de la educación pública.

Los docentes siempre, y más allá de todo paternalismo o visión compasiva, se han sabido defender a sí mismos. Entre tanto, creo que defender a la docencia de los ataques conservadores que hoy sufre desde múltiples espacios, constituye un imperativo ciudadano.

En definitiva, si Ud. está leyendo esta nota es porque algún maestro o maestra, alguna vez, le enseñó a leer. Y seguramente, le enseñó muchas cosas más. Cosas que han sido vitales para constituirse como un sujeto independiente y crítico.

No me cabe duda que Ud. pensará, muy probablemente, que sus maestros o maestras eran mejores que los que hoy están en el aula; esos docentes reales, que trabajan todos los días en nuestras escuelas, formando a los niños y niñas que en algún momento ocuparán nuestros lugares. Pero no nos equivoquemos. Siempre fue así. A su hijo o a su hija, si hoy están en la escuela, les pasará lo mismo. Quizás sea fruto de una inevitable ingratitud o la trama de una desmemoriada condena al desprecio por el presente, por lo que tenemos y por lo que hemos sabido construir colectivamente. Parece que los docentes deben conformarse con un reconocimiento que se conjuga siempre en futuro imperfecto. Nuestros niños, nuestras niñas y nuestros jóvenes les dirán a sus hijos e hijas que sus maestros y maestras eran mucho mejores, más dedicados, más comprometidos, más cariñosos, mejor preparados y exigentes.

Siempre fue así.

Y si siempre lo fue, respetemos a los docentes que trabajan en nuestras escuelas, reconociendo en ellos la herencia de un futuro que nos hará, quizás, hombres y mujeres mejores, más humanos, más solidarios, más generosos y libres.

 

Desde Río de Janeiro

  

Para seguir leyendo…

La Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) ha producido un excelente informe sobre la docencia en Iberoamérica, Desarrollo profesional docente y mejora de la educación. Miradas sobre la educación en Iberoamérica 2013. Vale la pena consultarlo.

 

Para seguir escuchando…

Calle 13, en su último y extraordinario álbum, MultiViral, posee un tema que bien podría ser un himno a la docencia, a la lucha de los docentes que creen que vale la pena seguir apostando por una escuela pública de calidad para todos y todas. Se llama, “El aguante”. Vale la pena escucharlo.

 

  

 "El aguante", Calle 13, MultiViral.

 

Hay 36 Comentarios

muy buen articulo, estoy haciendo un trabajo con respecto al mismo, soy de Argentina y se ve una gran lucha el tema del salario, estoy de acuerdo con una gran parte de lo que escribes.

excelente!! muchas gracias!!!

Toda la razón Pablo en defender la docencia. Yo sí creo que la solución está en la educación. En México la docencia está muy dividida. La última "reforma educativa" (que más bien fue laboral, porque a diferencia de los países que van contracorriente al neoliberalismo, aquí estamos como en Chile de los 70's: corriendo al abismo), ha provocado que los profesores de los estados más pobres salgan a las calles con toda la dignidad que les queda para protestar y luchar por una educación pública, pero otra mayoría lo que hace es seguir la corriente, cuidar su plaza, cumplir con todos los requisitos del gobierno para asegurar su jubilación y enseñar a sus alumnos a obedecer mansamente. Estos docentes tampoco tienen la culpa de ser como son: el producto de un sistema corrompido que los fabricó como cosas de uso, que los obliga a reproducir una pobre visión mercantilista de la cultura. ¿Qué se hace con esto?

Trabajo en formación docente. En Argentina cada vez es menor la matrícula de los profesorados de primaria. Con lo cual, preveemos una falta importante de maestro dentro de unos años. Ya sucede que cuando un docente pide licencia, muchas veces no se cubre. Además , a la falta de pago que sufren muchos colegas se suma el bajo sueldo que tiene nuestra profesión.
Una empleada de una tienda de ropa percibe un salario de más de $6.000 por 8 horas de trabajo, los legisladores en el 2014 tienen un sueldo de casi $ 50.000, y un jubilado cobra de mínima $2.757.
El jugador de fútbol Messi gana $14.500.000 millones de pesos al mes (aproximadamente al valor del euro).
Crazy world

No sé nada sobre la docencia en Latinoamérica; algo sé sobre la docencia en España, porque mis hijos son profesores. Es una profesión que jamás estará bien pagada mientras se igualen los grupos por abajo, mezclando inadaptados o discapacitados con otros que no lo son, mientras desde todas las instancias se desprecie toda autoridad, mientras los profesores no tengan apenas armas con las que defenderse de las agresiones incluso físicas que sufren. Paso bastante miedo cada día lectivo, pensando en lo que puede sucederles a mis hijos en la escuela. Antes consideraba a los profesores una manada de vagos, "bajistas" profesionales, alcohólicos y negligentes. Ahora creo comprenderlos perfectamente. Es lo que tiene conocer las cosas de primera mano. Que los profesores sean como eran antes... sí, puede ser posible cuando los educandos sean como eran antes. Y éso es muy difícil cuando se ha hecho de la falta de respeto, del escarnio a la autoridad y del desprecio al pasado y a los mayores, valores privilegiados. "Los Simpson" llevan veinte años en antena, y todo el mundo está encantado. Bueno, yo no...

Los próximos años tendremos cada vez menos maestros en las aulas, por la sencilla razón que a nadie le va a interesar una profesión tan mal remunerada.Solo van a funcionar las escuelas privadas.La gente mas carenciada no podrá acceder a la educación. Hay que observar el clima de violencia que impera en tantas escuelas del Estado, donde hasta niñas agreden ferozmente a sus compañeras porque la consideran hermosas, simpáticas, etc. No nos engañemos. Avanza la Barbarie. No la civilización. Estamos en el punto idéntico en que se hundió el Imperio Romano. Solo que entonces apelaban a los vomitorios y ahora a las drogas.

Excelente articulo . Lo único que me hace un poco de" ruido" es el titulo que elegiste, en Argentina el 4 de abril de 2007 Carlos Fuentealba fue fusilado por una bala ,en Arroyito, localidad situada en las afueras de la ciudad de Neuquén, mientras participaba de una movilizacion docente.

RIQUISIMO EL ARTICULO!!!
y tan dispersas las opiniones y las miradas...
tan dispersas como divididas y tan divididas como fracturado esta la trama de la comunidad educativa.
todos los comentarios con su parte sustentable y con derivaciones con tan poco asidero.
si al menos reconocieramos que nos miramos el ombligo y las soluciones se deben construir desde lo colectivo.
estoy seguro que todos los que se molestaron en comentar este articulo creen que vale la pena construir en educacion, y esto se logra sumando, ni dividiendo ni restando.
familia, sociedad, escuela y doc ente serian fuerza poderosa si no se enfrentaran.
quiza la fractura se deja ser pues es politicamente conveniente, alimenta fuentes de poder y sus excesos.
todos los que leimos y algunos que escribimos somos movilizados por la tarea pedagogica y seamos pasantes, junior semi-senior senior (para hablar en terminos empresariales y no herir suceptibilidades) ejercemos como decian en el profesorado, PRACTICA DOCENTE, somos en la diada didactica, enseñantes y aprendientes, que continuamente permutan lugares y que actualizan conocimientos.
confio plenamente que cada uno, desde su lugar, esta haciendo y ejerciendo, con vocacion la parte que le toca.
lo complejo y lo diverso, dejando de lado los enfrentamientos, al sumar, genera una hermosa trama
lo cientifico, lo tecnologico, lo universitario, lo terciario, lo familiar y lo social, lo subjetivo y lo individual, TODO CONSTRUYE siempre que sume y ese poder da miedo.
hermanos, construyamos y sumemos, luchemos con amor como cada uno lo entienda, confiemos en que sea temporario o definitivo cada uno aporta la cuota de amor que puede, y dudo del aporte de desprecio: nadie que viva o disfrute de un sueldo, con un trabajo que le permita desarrollar otra actividad que le place, desprecia aquello que le provee del medio economico para el fin que persigue. Esta ultima reflexion intenta refutar el peor de los escenarios de los comentarios, pues el desgano se cura inyectando nuevos deseos y segun opiniones lo temporal, lo sustituto seria para el docente un mal incurable
estamos en camino, y hacemos camino al andar. Somos exploradores y hacemos historia en escenarios cambiantes. El impulsar continuamente nuestro andar es lo principal, mas que evitar equivocarnos

ESTA ES UNA EPOCA DONDE HAY QUE PREPARARSE PARA SER INGENIERO Y MUCHAS VECES CONFORMARSE CON SER JARDINERO....... ES UNA EPOCA DE IR CONSTRUYENDO, LADRILLO A LADRILLO Y SIN DEJAR PASAR LAS OPORTUNIDADES QUE HAY QUE SABER VER. PRECISAMENTE EN ESTA EPOCA DONDE LA VERTIGINOSIDAD ESTA A LA ORDEN DEL DIA HAY QUE TENER MAS PACIENCIA QUE NUNCA....... Y ESTO ES LO QUE LAS NUEVAS GENERACIONES TENDRAN QUE APRENDER A COSTA DE DARSE LA CABEZA CONTRA LA PARED...... LA DELINCUENCIA PULULA PORQUE EXISTE LA ILUSION DE QUE TODO PUEDE OBTENERSE YA Y NO SE REPARA EN COMO....... SE VIVE AL DIA, SIN PLANIFICACION Y CON LA IDEA DE QUE LA GENTE TIENE DERECHO A SER LO QUE QUIERE Y TENER TODO LO QUE HAY.... COSA QUE ES UNA TERRIBLE FALACIA. EL ENCARECIMIENTO DE LOS BIENES NECESARIOS PARA LA SUBSISTENCIA (COMIDA, TECHO, INDUMENTARIA, TECNOLOGIA BASICA) HACE QUE LA GENTE DEBA LANZARSE A CONSEGUIR DINERO URGENTE ........ EL QUE GOZA DE UN BUEN PASAR TAMBIEN QUIERE CADA VEZ MAS.... QUIERE SER ORIGINAL, UNICO.... Y PARA SERLO PISOTEA LOS DERECHOS DE LOS QUE ESTAN POR DEBAJO DE EL, PAGANDOLE MIGAJAS POR SU TRABAJO. CON ESTE CALDO DE CULTIVO NO ES DE EXTRAÑAR QUE LA DELINCUENCIA SEA VISTA COMO UNA ALTERNATIVA PARA EL ASCENSO SOCIAL.... LA NO DISCRIMINACION, ALGO QUE EN SI ES POSITIVO, SE CONVIERTE EN UNA EXCUSA PARA QUE GENTE CON DINERO SE RELACIONE CON GENTE CON NECESIDADES Y AMBICIONES EXTREMAS, SURGIENDO RELACIONES COMO LA QUE EXISTIO, POR EJEMPLO ENTRE RICARDO FORT Y SU ULTIMO NOVIO, RODRIGO, SI MAL NO RECUERDO..... QUE DESPUES APARECIO EN FOTOS ACOMPAÑANDO A SURIS A VISITAR PRESOS AL PENAL Y TODOS ELLOS AMIGOS DE MONICA FARRO.

Es una buena nota.... esto de que siempre se culpa a los docentes es verdad.... la escuela argentina prepara para la vida laboral? En parte, ya que se enseña a leer, escribir y expresarse, hacer cuentas, identificar ideologías y unirse a grupos sociales o separarse de ellos. La preparación para el mundo laboral no es buena, porque el docente de la escuela obligatoria no puede preparar para todo, para eso están los centros de formación profesional, con cursos gratuitos a los que los alumnos no acuden en primer lugar porque no quieren dedicar mas horas al estudio y en segundo lugar porque en ciertos sectores marginales o de clase media alta la oferta de estos institutos es considerada inapropiada para el tipo de vida que se persigue llevar, dicho en palabras simples, hay chicos que no quieren ser "mulos", como ellos dicen. Yo he escuchado a mis alumnos de 15 o 16 años burlarse de chicos de 20 que habiendo tenido que dejar de delinquir comenzaron a trabajar en comercios de barrio como verdulerías, carnicerías, etc. No todos somos conscientes de estos conceptos en boga, pero algunos docentes sí...... PERO LO QUE ES MAS IMPORTANTE, LA ESCUELA NO LA HACEMOS SOLO LOS DOCENTES, SI EL ALUMNO NO ESTUDIA LA ESCUELA NO VA A MEJORAR PORQUE ESTUDIE MAS EL DOCENTE...... EL DOCENTE YA ESTUDIO, AHORA LE TOCA AL ALUMNO...... LOS CHICOS DE HOY NO PRESTAN ATENCION EN CLASE (POR LAS PROBLEMATICAS DE SU EDAD MUCHAS VECES, POR PROBLEMAS ACADEMICOS GENERADOS POR DEFICIENCIAS ALIMENTARIAS O STRESS PERMANENTE, PERO TAMPOCO ESTUDIAN EN SU CASA, DONDE LOS PROBLEMAS PERSISTEN PERO ADEMAS DONDE SE LES PERMITE HACER Y DESHACER A SU ANTOJO ...... HOY SE CELEBRA LA DIVERSIDAD Y ESA DIVERSIDAD HA HECHO QUE GENTE DE BIEN SE RELACIONE CON DELINCUENTES Y QUE ESTO SE VEA COMO NORMAL, OBSERVANDOSE LUEGO CON ALARMA LOS PROBLEMAS, POR EJEMPLO, DE VIOLENCIA DE GENERO... SIEMPRE ESTUVIERON LAS CHICAS MAL DE CASAS BIEN Y LAS CHICAS BIEN DE CASAS MAL (Y YO DIRIA LOS CHICOS DE AMBAS CATEGORIAS TAMBIEN) PERO LO QUE ANTES ERA UNA EXCEPCION HOY ES UN FENOMENO GENERALIZADO Y ESE ES EL PROBLEMA. NI QUE HABLAR DE LA FALTA DE MATERIALES...... HASTA LAS FOTOCOPIAS PAGAMOS...... MUCHOS CHICOS TIENEN NETBOOK, POR EJEMPLO, PERO POCOS INTERNET Y LOS QUE TIENEN INTERNET NO LA USAN PARA SUS INVESTIGACIONES ACADEMICAS, AL MENOS EN LA ESCUELA PUBLICA!!!!

Excelente. Como siemore! Un gran análisis y una gota de cariño muy necesaria en este momento para los docentes.

La sociedad en generar es una pugna por el control, un pulso por orientar el estilo de juego.
Y no es algo da ahora, esta pugna es de antiguo, desde la época en que se pasó de la sociedad feudal, a la sociedad de los núcleos urbanos.
El burgo ya no se rige por los mismos criterios del castillo, donde los lacayos arrimados a los muros, o eran fieles al señor noble o se morían de hambre.
Ahora la pugna está por controlar la producción, la autogestión, el rendimiento, frenando el crecimiento que permite novedades.
Desde los centros de control.
Para no ir demasiado de prisa y arriesgarse a perder los frenos que garantizan el caminar seguro.
Por eso hablamos de continuo de fallos puntuales en la enseñanza, en la sanidad, o en la gestión pública.
La rotación de profesionales contratados es constante, y eso produce inseguridad en el empleo.
Y propicia sueldos bajos.
Por eso con esos mimbres, el resultado es malo, y si no lo fuera, habría que seguir recortando en gastos y en ayudas.
Para frenar el crecimiento, asegurando desde el concepto medieval de negar que la tierra es redonda, pero no porque no se quiera saber, sino porque ir demasiado deprisa nos puede llevar a la masa a desordenarnos y esparcirnos sin provecho.
Dosificando el paso, con recortes se garantiza que no nos empachamos con excesos, siendo este peligro solo para un grupo escogido de selectos y selectas, que se arriesgan por el bien de la mayoría.
Probando que tal se da el vivir en el lujo, y contándolo poco a poco, enseñando los modelos caros en viviendas, coches, yates, y cacerías.
Pero allá ellos y ellas, si les sale un sarpullido que les ocupa todo el cuerpo, esos serán los riesgos que corren quienes se sacrifican por los demás en defensa del futuro de todos y de todas.
Con la educación poco a poco, y sin empachos. Aprovechando las tizas para saber lo que cuesta el paquete.

Excelente artículo, desde México, estamos igual, los docentes tenemos la culpa de todo y no ven, mucho menos reconocen (autoridades, políticos y sociedad en general) que el Sistema Educativo es el que no funciona, quieren cambiar de choferes cuando el autobús (Sistema Educativo) es de 1920, y las carreteras de 1960 (Escuelas) los maestros nos actualizamos permanentemente, y tratamos de mejorar nuestro trabajo cada día, ahora con la Reforma Educativa los que estamos mal somos nosotros, haber hasta cuando le siguen dando la vuelta.

¡Excelente artículo Pablo! No se podía esperar menos de un verdadero maestro. Aún tengo presente tus perspectivassobre la educación que desarrollaste en una conferencia universitaria hace como 10 años. Saludos y mis respetos.

Hola Pablo:
Me pareció muy bueno tu análisis y tu defensa del colectivo docente, pero no estoy de acuerdo con eso de buscar alternativas al paro. Pienso que el malestar que provoca puede ser perturbador para algunos, más aun cuando está exacerbado desde los medios, pero que lamentablemente no existe otro medio más contundente para expresar la necesidad de un cambio. Creo que lo de las alternativas al paro es un rezago de las épocas de Menem cuando se nos decía que había que el paro era algo pasado de moda, que había que hacer como los japoneses, es decir a la inversa. De todos modos así como muchos acá se quejan de los malos docentes, que como las brujas que las hay las hay, también es preciso decir que muchos asisten a las escuelas y trabajan con las familias los días de paro, en clases abiertas y cosas por el estilo, sólo que muy pocos se enteran. Por otro lado quiero señalar algo que acá no se ha dicho y es que el reclamo no es sólo salarial. En la provincia de Buenos Aires se está trabajando en muchas escuelas en condiciones realmente indignas, con edificios escolares sumamente deteriorados y poco seguros pero a nadie parece importarle, el mobiliario es escaso y la infraestructura es un peligro en muchos casos. Estas condiciones sin embargo son silenciadas o no son lo suficientemente denunciadas por los gremios y ni que decir de las autoridades que no dicen ni mu. Un saludo

Excelente este estudio.comparto totalmente.

Gracias Pablo, Simplemente gracias.

Conozco el texto al cual se alude en el artículo y me parece muy pertinente en este caso. Aprovecho para aludir al artículo sobre las prueba Pisa. Al respecto he leído muchas opiniones al respecto, pero esta me ha parecida magnífica. Muchas gracias por los envíos.

Gracias Pablo! Como siempre, excelente análisis... Más de una vez escribí en mi Blog (www.asifuimosaprendiendo.blogspot.com.ar) esa idea de que l@s docentes nos juntamos en Congresos para "flagelarnos" y discutir "lo mal que hacemos todo", cosa que no pasa (lo digo como Doctor en Bioquímica) en encuentros de otras disciplinas donde siempre mostramos lo que nos salió bien... Valoro esa "autocrítica" e intención de (trans)formación y superación personal y colectiva...
Pero, a pesar de eso (y de acordar con vos en la defensa de "l@s docentes") esta vez tengo que decir(te) que no concuerdo con esa idea de que "l@s docentes" no son (la mayoría de las veces) eso que dicen que son... Lo digo por experiencia en diversos ámbitos educativos. Es cierto que existe un círculo vicioso entre "malas condiciones laborales", trabajos peor desarrollados, desprestigio (a veces, exagerado), menor interés por la profesión y así en círculo pero creo que hay much@s docentes que (por elección u "obligad@s" por el sistema) no "viven" esta tarea como vos la describís, que son "esclavos de su trabajo" (http://asifuimosaprendiendo.blogspot.com.ar/2014/03/esclavos-del-trabajo.html) y que han transformado esta hermosa y desafiante tarea en una actividad administrativo-burocrática que (sin afectos) no afecta a nada ni a nadie...
Ojalá podamos trabajar, cada un@ desde su lugar, por romper ese círculo y esa lógica en la que están atrapad@s much@s colegas y compañer@s...
Pensarlo y reflexionar sobre esto es el primer paso así que gracias por el disparador para la reflexión...
Saludos desde Argentina!!!
Pablo

Muy buena nota. Sin embargo agota un poco el pedido de encontrar otras herramientas de lucha para situaciones que son urgentes. La huelga siempre va a generar resistencia en quienes son sus damnificados colaterales... pero pretender el trabajo de desgaste que produjo por ejemplo la Carpa Blanca, apelando a la paciencia del docente que seguirá trabajando en condiciones indignas para cualquier trabajador especializado, reproduce la apelación al voluntarismo docente para soportar tales condiciones. Medidas más simpáticas pueden generar empatía en algún sector de la población, pero ningúna batalla se ha ganado jamás apelando a la empatía. Por otra parte, la huelga permite, absolutamente, la visualización del conflicto en todos los niveles, mientras que otro tipo de actividades han demostrado que, lejos de sucitar adhesiones, provocan desconcierto.

Gracias.

GRACIAS!!!! A BRINDAR POR EL AGUANTE!!!!!

Excelente!!! Soy docente en Argentina. Llevo 14 años de estudios terciarios y universitarios, siempre relacionados con la educación, a fin de mejorar mis prácticas. Sin embargo en el salario docente no existe ningún plus, como existe en todo trabajo, por presentar un título extra. Es una incoherencia.

Si efectivamente, pareciera que existen más la tendencia a realizar una lectura apresurada de lo educativo y en especial de la educación pública y la consigna de culpabilizar a los docentes de "los resultados" y de toda la operación de los dispositivos educativos es una conclusión inmediata aun en círculos académicos, en donde se desconoce que la organización escolar responde a una compleja trama que forceja con los proyectos nacionales, globales, políticos, regionales y locales es un espacio dialogo intercultural se sea conciente o no de ello, es arena de encuentros y desencuentros que legitiman contenidos y prácticas culturales presentes y futuras, por todo ello, no sería importante propugnar por discutir los proyectos de escuela que hoy existen y prefigurar las prácticas de transmisión deseables que involucre a más actores y protagonistas, que escuche a todos los que estén interesados en anticipar el futuro de la educación, de manera que quizás si tuviéramos claridad de proyectos, encrucijadas, sería más fácil que pudieran actualizarse los contenidos del proyectos educativos y con ello, movernos de la superficialidad de los fenómenos educativos, lo fundamental es que los ciudadanos podamos tener opciones de proyectos educativos y para ello, hay que actualizar que es hoy una buena escuela pública, los docentes son actores a moderar el debate... a fin de que si podemos actualizar y dar horizonte al proyecto de escuela publica, es posible mejorar los proyectos educativos ya que los docentes podrán tener puntos de referencia para qué, por qué, para donde mejorar. Ya que en todas las experiencias educativas que han aportado nuevas posibilidades formativas, siempre tiene como contraparte un movimiento cultural, que a veces arranca de la escuela y otras las más de las veces de proyectos emergentes en la sociedades que los sostuvieron y que la escuela acompaño como una cara más de las transformaciones culturales propuestas..por ello, la agenda educativa inicia hoy por debatir los proyectos de escuela propugnar, en especial de la escuela pública...y ¿la red no es un buen sitio para convocar a la horizontalidad de dicho debate necesario y urgente

Muy buena la nota, a pesar de que no comparto todas tus opiniones. Pero llama a la reflexión sobre cuestiones de mucha relevancia.

Cordiales saludos,

ABovino

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Sobre el autor

Pablo Gentili

Pablo Gentili. Nació en Buenos Aires y desde hace más de 20 años ejerce la docencia y la investigación social en Río de Janeiro. Ha escrito diversos libros sobre reformas educativas en América Latina y ha sido uno de los fundadores del Foro Mundial de Educación, iniciativa del Foro Social Mundial. Es Secretario Ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) y profesor de la Universidad del Estado de Río de Janeiro (UERJ). Coordina el Núcleo de Política Educativa de la Universidad Metropolitana de la Educación y el Trabajo (UMET) y el Observatorio Latinoamericano de Políticas Educativas (UMET/FLACSO/UERJ).

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