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Noruega y América Latina: paradojas de la cooperación científica

Por: | 28 de junio de 2015

Por, Benedicte Bull, directora de la Red Noruega de Investigación sobre América Latina - NorLARNet

 

Durante las últimas semanas, en Noruega, los latinoamericanistas han estado ocupados participando en diversos eventos académicos, formando y consolidando redes. Primero, durante la conferencia de la Latin American Studies Association (LASA) en Puerto Rico; luego en la conferencia de la Red Nórdica de América Latina (NOLAN) en Helsinki; pero también en un seminario sobre Cuba; en reuniones con algunos participantes del Oslo Forum (¡qué no debe confundirse con Oslo Freedom Forum!); y, por último, aprovechando la visita a Noruega del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO). Después de todas estas experiencias, en lo personal, me quedé con dos impresiones que, juntas, resultan paradójicas.

Piedra_NoruegaNoruega ha desempeñado un importantísimo papel en la cooperación científica y académica internacional con América Latina y el Caribe. Hoy, esa ayuda comienza a enfrentar una grave crisis y corre el riesgo de reducirse a niveles nunca antes conocidos. Foto: Klerag, una roca en los fiordos noruegos, suspendida a casi mil metros de altura. 

 

La primera impresión es que la investigación sobre América Latina se ha fortalecido mucho los últimos años. El trabajo de muchos investigadores latinoamericanistas con base en Noruega está cada vez más difundido en el resto del mundo, como así también se evidencia un creciente interés por lo que estamos estudiando y escribiendo aquí, en el extremo norte. Asimismo, el mundo académico de América Latina destaca la labor diplomática noruega por considerarla de alta calidad, bien informada e, incluso, valiente y creativa. Por supuesto, hoy en día, esta labor se reconoce sobre todo en la política con Cuba y Colombia. Sin embargo, no se pueden desconocer otras iniciativas. 

La segunda impresión refiere a que la “estrategia de conocimiento” establecida por el primer gobierno de coalición liderado por Jens Stoltenberg (2005-2009) con el objeto de, entre otras cosas, apoyar nuevas iniciativas en la región mediante fondos, está enfrentando tiempos difíciles. En otras palabras: al mismo tiempo que esta estrategia está mostrando resultados, está en peligro de ser terminada. Esta situación se ve agravada considerando que los fondos de la Cancillería noruega para América Latina están disminuyendo considerablemente. En suma, todo esto implica que lo que se ha construido los últimos años corre el riesgo de desaparecer en poco tiempo

El último año, NorLARNet ha iniciado una relación de cooperación con el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO).  A sugerencia de CLACSO, nos encontramos en proceso de editar un libro abocado al pensamiento social noruego sobre América Latina. El trabajo dedicado al libro me ha dado un mayor conocimiento, tanto sobre las primeras investigaciones emprendidas en Noruega sobre América Latina, como sobre su actual diversidad. El capítulo de mi autoría trata sobre la investigación y las teorías de desarrollo, y puedo afirmar que ha habido enormes avances desde los inicios de los estudios sobre América Latina en Noruega en los años 70 hasta hoy. A modo de ejemplo: las primeras publicaciones eran extremadamente politizadas, simplistas e influidas el propio debate noruego, sin basarse en un profundo conocimiento de los rasgos del desarrollo de la región.  

Hoy contamos con investigadores internacionalmente reconocidos en varias disciplinas y temas: derechos humanos y justicia transicional; democracia; manejo de recursos naturales, clima y el medio ambiente, solo para mencionar algunos. Sólo durante las últimas dos semanas se han publicado dos libros de alto nivel académico sobre América Latina escritos por investigadores con base en Noruega: Contested Powers : The Politics of Energy and Development in Latin Americade John-Andrew McNeish, Axel Borchgrevink y Owen Logan, y After Violence: Transitional Justice, Peace, and Democracy, de Elin Skaar, Camila Gianella Malca y Trine Eide. 

Tanto en NOLAN como en LASA vimos muchas otras contribuciones de investigadores de Noruega, que se caracterizan, sobre todo, por colaborar íntimamente con investigadores de otros países y publicar en revistas y editoriales de calidad. El hecho de que viven en Noruega no parece muy importante en este contexto, pero sí tiene algo de relevancia. Como investigadores, estamos muy preocupados por contribuir a la producción internacional de conocimiento, pero también reconocemos el rol que tenemos de contribuir al debate público nacional aportando a que las decisiones políticas se tomen con la mejor base de conocimiento posible. 

El hecho de que hayan mejorado las ciencias sociales sobre América Latina en Noruega tiene, sin duda, mucho que ver con el hecho de que las ciencias sociales han progresado en general, y especialmente en América Latina y Noruega. Pero es también el resultado considerables inversiones en investigación sobre América Latina en los últimos 7 u 8 años. Sin el programa sobre América Latina del Consejo Noruego de Investigación, dudo que los libros mencionados arriba hubiesen sido publicados. Y hay muchos ejemplos más. 

Uno podría preguntar: ¿de qué sirve investigar sobre una región que no presenta ninguna amenaza a Noruega ni es un área de fuerte interés económico, en un mundo donde sobran el terror, los cambios climáticos y los catástrofes de refugiados? ¿Podemos seguir financiando investigación sobre dialectos costarricenses cuando millones de refugiados sirios necesitan nuestro apoyo?

Mi respuesta es que quizás, sobre todo en una situación como la que vivimos ahora, no podemos dejar de hacerlo. En un mundo que se torna cada vez más caótico y polarizado, necesitamos la investigación para matizar, mirar las cosas desde diferentes enfoques, clarificar, ver más allá de estereotipos y superar estructuras sedimentadas. Necesitamos miradas del mundo que partan de un diálogo entre investigadores de diferentes áreas del mundo, incluyendo América Latina.   

De paso – si tenemos suerte – podemos también aprender un poco más sobre nosotros mismos. Al respecto, uno de los investigadores cubanos que nos visitaron la semana pasada contestó así a una pregunta sobre la utilidad de un taller en Oslo sobre desarrollo económico y político en Cuba, Escandinavia y Vietnam: “Yo aprendo más sobre Cuba al viajar a otros países. Sólo aprendiendo sobre caminos alternativos de desarrollo podemos aprender cómo avanzar; qué tenemos que cambiar y qué debemos preservar”.

Espero que esto también sea válido para nosotros.

 

Benedicte Bull es catedrática en ciencias políticas e investigadora del Centro para el Desarrollo y el Medio Ambiente de la Universidad de Oslo. Es directora de NorLARnet y líder del Oslo Academy of Global Governance. En diversas oportunidades ha sido consultora del Ministerio de Relaciones Exteriores de Noruega para asuntos de América Latina. Ha publicado diez libros en diversos campos de las relaciones internacionales, la governanza ambiental y la política latinoamericana, además de numerosos artículos en diversas revistas académicas.

 

Hay 4 Comentarios

Excelente artículo. Muchas gracias por publicarlo. Esperemos que este arduo y paciente trabajo que han venido realizando sobre y con nuestros países y en particular el mío pueda seguir desarrollándose a pesar de las dificultades económicas y políticas que lo amenazan actualmente.

Agradeceré me compartan futuros comentarios.
Abrazos desde Ecuador

Excelente, gracias por compartir informacion sobre temas de la educaciòn.
saludos desde Ecuador.
Raul

excelente, gracias por compartir informacion sobre temas de la educaciòn.
saludos desde Ecuador.
Raul

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Sobre el autor

Pablo Gentili

Pablo Gentili. Nació en Buenos Aires y desde hace más de 20 años ejerce la docencia y la investigación social en Río de Janeiro. Ha escrito diversos libros sobre reformas educativas en América Latina y ha sido uno de los fundadores del Foro Mundial de Educación, iniciativa del Foro Social Mundial. Es Secretario Ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) y profesor de la Universidad del Estado de Río de Janeiro (UERJ). Coordina el Núcleo de Política Educativa de la Universidad Metropolitana de la Educación y el Trabajo (UMET) y el Observatorio Latinoamericano de Políticas Educativas (UMET/FLACSO/UERJ).

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