Cosas que importan

Cosas que importan

No tan deprisa. Las cosas importantes no están solo en los grandes titulares de portada. A veces se esconden en pequeños repliegues de la realidad. En este espacio habrá mucho de búsqueda, de exploración, de reflexión sobre las cosas, pequeñas y grandes, que nos pasan. Y sobre algo que condiciona, cada vez más, la percepción que tenemos de lo que ocurre, la comunicación.

El discurso del camaleón

Por: | 11 de febrero de 2013

Camaleones-del-madagascar_45087[1]Una parte de la crisis de confianza que vive la política española tiene que ver con las palabras. Y más concretamente, con la banalización de las palabras. Con la facilidad con la que se adueña de la esfera pública un discurso cínico y hasta camaleónico, que despoja a las palabras de su significado. La metamorfosis del relato, en función de la coyuntura, tiene mucho de impostura y en ocasiones incluye una reinterpretación del propio discurso. El objetivo de quienes practican esta forma de distorsión semántica es hacer creer que las cosas no son como son, sino como ellos dicen que son. Y resulta descorazonador observar que muchas veces lo consiguen. Desenmascarar este tipo de distorsiones solo requeriría hacer una pequeña incursión por la hemeroteca, pero estamos tan atrapados en la vorágine de un mundo en permanente aceleración, que apenas tenemos ganas ni fuerzas de mirar atrás. Y si lo hacemos, de poco sirve. Nuevos acontecimientos y nuevas polémicas ocupan ya la esfera pública y así es como el discurso camaleónico puede conseguir sus objetivos sin apenas resistencia.

El discurso del Gobierno sobre la reforma laboral es un buen ejemplo. Un año después de su aprobación en Consejo de Ministros, está claro que la reforma está lejos de dar los frutos que se le atribuyeron. No solo no se ha reducido el paro, sino que ha aumentado. Rozamos, según la última EPA, los seis millones de parados y la tasa de desempleo ha llegado al 26%, igual que en la quebrada Grecia. Un año después, pese a la bajada general de salarios, la contratación sigue bajo mínimos y los pocos contratos contratos que se hacen no son indefinidos, sino tan precarios como los de antes. A pesar de lo cual, el presidente del Gobierno ha dicho que “la reforma laboral está funcionando muy bien”, y la ministra de Trabajo, Fátima Báñez, que se siente “muy moderadamente satisfecha” (sic) por los resultados. 

La realidad, pues, no ha cambiado. Sigue tozudamente igual de mal. Lo que sí está cambiando es el discurso. Lentamente, como se mueve el camaleón

El primer paso consiste en negar la posición anterior. Ahora resulta que nadie del Gobierno dijo nunca que la reforma laboral iba a crear empleo. Nadie dijo tampoco que con un despido mucho más barato, perdón, con mayores facilidades para la salida del mercado laboral, las empresas iban a contratar más. Ni que la reforma serviría para acabar con la terrible injusticia de un mercado laboral dual, en el que una parte de los trabajadores, aquellos que aún tenían contrato indefinido, podían mantener sus privilegios a costa de la precariedad de los más jóvenes, que enlazaban un contrato tras otro porque las empresas no podían soportar los costes laborales de convenios tan onerosos y abusivos. 

Chamaeleo_calyptratus_female[1]Como no ha ocurrido, ahora resulta que tampoco dijo nadie que concediendo a los empresarios, gente emprendedora y constructiva, una mayor discrecionalidad para cambiar las condiciones de trabajo, preferirían ajustar horarios y salarios antes que despedir. Claro que para ello era imprescindible limitar la capacidad negociadora de los sindicatos, cuyo inmovilismo estaba llevando a la ruina a las empresas y al país. Y tampoco se dijo que, si podían reducir plantilla de forma rápida y barata, sin autorización administrativa y sin necesidad de acreditar pérdidas, los empresarios recuperarían la confianza y volverían a invertir y a contratar. Y ya no con contratos temporales, sino indefinidos.

Como nadie del Gobierno dijo nada de todo eso, nadie es ahora responsable de que no haya ocurrido. Aprobada la reforma y sin peligro ya de marcha atrás, el discurso puede entrar en fase de metaformosis para adaptarse a la realidad y, si es necesario, preparar el siguiente paso: lamentablemente, como ya es sabido, una reforma laboral no crea empleo en el corto plazo, y menos en una situación de recesión económica. Ya se sabe que hasta que no se alcanza un crecimiento de por lo menos el 2% del PIB, no es posible crear empleo neto. Habrá que esperar a que la nueva burbuja especulativa, perdón, a que la económía entre en un nuevo ciclo expansivo para que la reforma laboral pueda dar todos sus frutos. Hay que tener paciencia, las reformas de calado requieren su tiempo. Hemos de persistir en el camino emprendido, que sin duda es el correcto, y si realmente dentro de un tiempo observáramos que aún no se crea suficiente empleo, será una señal de que la normativa no es todavía lo suficientemente flexible como para que los empresarios se animen a contratar. En ese caso, habría que revisar de nuevo la ley. En realidad, lo que animaría de verdad a los empresarios es que el despido, perdón, que la salida del mercado de trabajo fuera completamente libre y sin coste alguno. Eso sí que crearía puestos de trabajo.
 
Este tipo de metamorfosis del discurso político implica siempre cierta voluntad de engaño y, como la mentira o la falsedad, daña algo muy importante en democracia: la confianza. El antropólogo Lluís Duch, autor de trabajos de investigación sobre el  valor simbólico del lenguaje, observa en La banalización de la palabra (Centre de Cultura Contemporánea de Barcelona) que “es fácilmente perceptible, en diversos ámbitos de la sociedad, una profunda y en cierto modo irreparable crisis gramatical, una perversión o al menos una devaluación muy amplia e intensa de la palabra”. "En nuestras sociedades occidentales, la intensa banalización de la palabra humana se origina a partir de una especie de cinismo militante, muy frecuente hoy, que, como una poderosa epidemia, infecta todas las formas de presencia".

Camaleon[1]La desestructuración simbólica, que afecta a muchos ámbitos, desde la religión a la política, corroe según Duch, la confianza perceptiva, que es aquella que “exige una afinada e incansable capacidad crítica, acompañada de una reposada reflexión, ponderación y contextualización”. A diferencia de la confianza espontánea, que se establece a priori y se basa en una fuerte corriente de empatía gratuita, la confianza perceptiva se establece a posteriori y está basada, según Duch, "en el arte de la crítica”.

Este es el tipo de confianza que modula las relaciones profundas de la política, como la adhesión a un proyecto o a una causa. Y esta es la que resulta dañada por la distorsión cínica del lenguaje. El discurso del Gobierno sobre la reforma laboral carece de credibilidad, pero tampoco encuentra ya oposición. La degradación del lenguaje conduce a una desestructuración simbólica que elimina la capacidad crítica y el juicio moral. Si el cinismo se impone, no hay comunicación; los ciudadanos quedan incapacitados para emitir juicios críticos. ¿Cómo criticar algo que se niega que se haya dicho? ¿Como se critica un posicionamiento que cambia en función de la coyuntura? Además, qué parte del discurso se puede criticar ¿la explícita, la implícita, la de antes, la de después?

Discutir ahora sobre las falacias en las que se basó la justificación de la reforma, como las que en su día se utilizaron para justificar la modificación de la ley del suelo que dio lugar a la burbuja inmobiliaria, aparece como un ejercicio inútil, condenado a la melancolía. En realidad, el discurso cínico no busca ocultar la realidad, sino ocultarse. No le importa que se descubran sus falsedades, sus ambigüedades.Lo que busca es aniquilar, por la vía de destruir la comunicación, la capacidad de reacción.

 

Hay 34 Comentarios

Felicidades por un artículo tan lúcido

La derecha política domina la técnica de la distorsión, se apropia del lenguaje de la izquierda para confundir, así utiliza a su conveniencia palabras como: libertad, libre elección de centros educativos cuando quieren decir libre elección de alumnos, derecho a la vida, en vez de sometimiento del cuerpo de la mujer, derecho al trabajo frente al derecho de huelga, democracia, derecho a la presunción de inocencia, etc.
Y no son demasiado ingeniosos en sus maneras de desdecirse pues ya nos advierte de ese engaño el refrán: "donde dije digo, digo Diego".
Si que lo es, el repaso que das a toda su argumentación en el "El discurso del Camaleón". Me parece además muy importante porque se conjugan la reflexión sobre la situación política, lo ético y lo estético del uso del lenguaje. Porque tu artículo es ejemplo de decir clarificador y constructivo frente al decir camaleónico a que te refieres que desgasta, deforma y destruye.

La destrucción del significado de las cosas no es algo nuevo. Desde su mismo origen, la palabra admite riqueza de contenidos, variabilidad semántica. Esto tiene ventajas. Permite al interlocutor adaptar el significado a su mejor interés (ej. "siempre" te querré. Aquí el "siempre", como se sabe tiene un recorrido en el tiempo muy variable). Pero también tiene inconvenientes que serán hábilmente utilizados por las clases dirigentes en todo tiempo y circunstancia. El anterior presidente de gobierno, en aquel debate -ya perdido por cierto- alrededor del significado de la palabra "nación" (recuerdan?), dijo aquello de "la palabra está al servicio de la política, no podemos poner la política al servicio de la palabra". Recuerdan?.

Sí, el neolenguaje es algo habitual, en el PP sobre todo. No solo porque es un lenguaje basado en lo legislativo sino porque juega con la amputación expresiva, además de distorsionar el lenguaje coloquial. Hoy, una noticia del día es la expresión: #enseñanosla. Los escritores revindican el desafecto por el adjetivo a favor del nombre pero es el adjetivo es que es necesario tanto como el complemento: Reforma Laboral... para el despido. Transparencia... para la contabilidad B (la A ya la tenemos todos a ojos vista).
El neolenguaje tiene presente que la categorización que el interlocutor hace de una palabra o expresión es subjetiva y tendente al pensamiento positivo. Es habitual en bares y restaurantes que la respuesta ante el servicio sea considerada desde la percepción del cliente, y así se dan malentendidos continuos. Da la idea, y no la rellenes, no la concretes, que el receptor la rellenará por ti: primera ley del vendedor de descartes.

No podemos dejar de señalar que esta situación DEL DOBLE DISCURSO es ya una práctica común a los dirigentes políticos NEO LIBERALES. Se vió en Argentina con el nefasto presidente que gobernó en el período 1989 /1999 ,culpable del default ocurrido en 2001 bajo la presidencia de Fernando de la Rúa. La Administración de Rajoy en tan solo DOCE MESES agotó no solo las posibilidades de una rápida recuperación. sino que, no hay un solo Economista que pueda dar un diagnóstico claro sobre la situación que atravesamos. El discurso camaleónico es parte del ESTADO DE CORRUPCION , que no de Derecho , que hoy nos está destruyendo el futuro. Por eso pedimos LA DIMISIÓN DE RAJOY.

La distorsión cínica del leguaje, tan bien explicada en este artículo, se da mucho en los títulos de las normas legales. Un buen ejemplo es el Real Decreto 16/2012 cuya nominación no deja lugar a dudas sobre sus malas intenciones: de medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y mejorar la calidad y seguridad de sus prestaciones. En este caso hubo algo peor, la omisión de las personas inmigrantes en la memoria justificativa. Se les privó de la asistencia sanitaria sin una sola palabra justificándolo. Un silencio muestra de racismo y desprecio que, sin embargo, dice mucho de los autores del atropello.


Gracias sinceras por un análisis tan perceptivo. Un detalle de interés, a mi juicio: la impotencia no reside sólo en que contemplamos una maniobra cínica de ocultación por parte del interlocutor (político, en este caso), sino en que, aunque la intuimos (o sabemos) falaz no tenemos tiempo (ni siquiera mental) para desmontarla mediante un trabajo sosegado de disección (casi entomológica, diría). Y, es curioso: creo que un argumentario semánticamente ambiguo (en política, o en cualquier otro ámbito) sería fácilmente identificable y rebatible (de hecho, la ambigüedad semántica es una de las falacias más burdas de cualquier discurso).

Creo que es un síntoma que la autora de este blog lo titule: "Cosas que importan", y lo presente diciendo "No tan deprisa". La prisa es, de hecho, la aliada de la confusión y el cansancio: dos grandes regalos para el político cínico.

(Mientras escribo esto, ya estoy pensado en todo lo que he dejado de hacer entretanto...).

En el actual Gobierno hay personajes que son miembros del Opus. Esta gente sigue la máxima número 387 de 999 que dice:

«El plano de santidad, que nos pide el Señor, está determinado por estos tres puntos: la santa intransigencia, la santa coacción y la santa desvergüenza".

Es por ello que actúan como camaleones desvergonzados e intransigentes que se permiten coaccionar las conciencias de los demás.

Como dijo una vez Labordeta: A la mierda !!

Magnífico artículo. La primera revolución tiene que ser semántica. Lo que subyace en estos discursos es la convicción profunda de que en el fondo el "hombre/mujer masa" es estúpido. Hemos de salir de una vez del pensamiento ingénuo.
http://elbuenodejohnny.com/?p=1096

MANIFIESTO DE LA PLATAFORMA EN DEFENSA DE LAS LIBERTADES DEMOCRÁTICAS: http://iniciativadeclase.blogspot.com.es/2013/02/manifiesto-de-la-plataforma-en-defensa.html
FIRMA EL MANIFIESTO Y APOYA LAS INICIATIVAS QUE, A PARTIR DEL 14 DE FEBRERO, LLEVARÁ A CABO LA PLATAFORMA.

Muy bueno el artículo. Muy lúcido todo el análisis del cinismo militante y como toda la estrategia se construye para destruir la comunicación. Lo más grave sea quizá que efectivamente se destruye la capacidad de diálogo y la de hacer críticas. Porque efectivamente como vas a criticar la reforma laboral si cambian el discurso continuamente. No sé si todo esto solo se aplica a la estrategia del PP y en general de la derecha, o puede detectarse este cinismo militante en otros grupos políticos y para otras situaciones. Desde luego la derecha española parece la inventora del sistema.

Muy buen análisis. Para los políticos no es más que abrir discusiones inútiles contra-razón para que no se hable de la realidad sino de cómo se cuenta. Los periodistas tenéis una función importantísima para luchar contra esta estrategia de comunicación. p.ej: no vayáis a ruedas de prensa sin posibilidad de hacer preguntas.

Hace muchos años que tenía claro que España entraría en la "taiwuanización" de los salarios y así ha sido. Era y es evidente.
Creo que la última opción que queda en la modificación de la legislación salarial es que cuando el trabajador sea despedido indemnice a la empresa con 45 días por año trabajado. No en vano la empresa le ha dado cobertura y soporte durante ese tiempo. Quizá asi se consiga cambiar la tendencia

Bueno, la reforma laboral se ha sacado con el objetivo de bajar el sueldo de los españoles. y ese objetivo lo van consiguiendo. No pueden devaluar la moneda, que era bajar el sueldo a todos de golpe, y lo están haciendo paso a paso. La mitad de las cosas que dicen los políticos son para la galeria. lo importante es lo que hacen. creo que la autora se pierde en cosas poco relevantes.

Hablando de discurso cinico.... Rubalcaba no debería haber pedido hace rato la renuncia de Griñan por los ERE? El psoe no tendría que investigar a fondo YA la fundación ideas en vez de decir que "esta liado, ya lo hará"? Durante 8 años de gobierno no pudieron poner en marcha ninguna de las brillantes ideas que tienen ahora?

NI OLVIDO NI PERDON...

Gasolina y fuego... cada vez falta menos,

Esta demostrando el Partido Popular un cinismo devastador. Donde están sus compromisos electorales ?. Este artículo de Milagros Pérez Oliva es de una clarividencia asombrosa.Gracias

Una manera precisa de describir los procesos de manipulación de la realidad mediante el lenguaje en un tiempo en lo que lo efímero prima.
Gracias por tu claridad.

Tristemente cierto....ya pensaba yo q nadie tendria el sentido común de escribir esto en este país. Digo yo q algo tendrá q pasar, algo habrá q hacer para cambiar esta situación.

En esta sociedad en la que impera el enriquecimiento y el consumismo a costa de lo que sea, sin limites éticos o racionales que les pongan freno o moderación, es imposible desenmascarar a camaleones o cínicos porque no creen mas que en cabalgar siempre la ola y para ello adoptarán siempre el color o lenguaje que en cada caso les ayude a conseguirlo.

Además porque los que no la cabalgamos no es porque no queramos sino porque no podemos.

Es necesaria una reconversión profunda de los principios por los que nos regimos. Recomiendo "¿Cuánto es suficiente?" de Robert y Edward Skidelsky, padre e hijo: una apelación a una ética racional si es que nos queda algo de racionalidad a estas alturas.

Los medios de comunicación distorsionan, sacan de contexto, manipulan....y los políticos se han inmunizado creando discursos ambiguos, engañosos, cínicos....

Entre tanta "cultura de superficie" que nos aburre, entre tantos "impulsos emotivos" en los que ahora se basa la información, casi en exclusiva, es un placer leer artículos como éste que nos reconcilia con la labor noble del periodismo. Enhorabuena por su artículo, que leyéndole me evocaba también el "doblelenguaje" orweliano de 1984

El cambio de discurso más reciente se ha producido hoy. La falacia insinuada de que publicar Rajoy su declaración de renta 'demostraría' que éste no había cobrado dinero sucio, el Pp lo ha convertido en reclamar a Rubalcaba, en nombre de la 'transparencia', la misma medida.

El problema que apunta Milagros Perez Oliva es, en mi opinión de solución prioritaria para regenerar la democracia y sanear la actuación de los políticos profesionales. Están bien estudiadas las diferencias entre realidad y representaciones lingüisticas de esta realidad, y las estrategias de manejo del discurso para promover el desconocimiento. ¿Por qué no incluir estos conocimientos en el curriculum escolar para intentar formar ciudadanos mas resistentes a la manipulación?

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Sobre el autor

Milagros Pérez Oliva. Me incorporé a la redacción de EL PAÍS en 1982 y como ya hace bastante tiempo de eso, he tenido la oportunidad de hacer de todo: redactora de guardia, reportera todoterreno, periodista especializada en salud y biomedicina, jefe de sección, redactora jefe, editorialista. Durante tres años he sido también Defensora del Lector y desde esa responsabilidad he podido reflexionar sobre la ética y la práctica del oficio. Me encanta escribir entrevistas, reportajes, columnas, informes y ahora también este blog. Gracias por leerme.

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