Cosas que importan

Cosas que importan

No tan deprisa. Las cosas importantes no están solo en los grandes titulares de portada. A veces se esconden en pequeños repliegues de la realidad. En este espacio habrá mucho de búsqueda, de exploración, de reflexión sobre las cosas, pequeñas y grandes, que nos pasan. Y sobre algo que condiciona, cada vez más, la percepción que tenemos de lo que ocurre, la comunicación.

Y el suflé no baja

Por: | 13 de septiembre de 2013

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La marea independentista
. La Vía Catalana ha venido a mostrar, un año después de la gran manifestación de la Diada de 2012, que la fuerza del independentismo no solo no merma en Cataluña sino que sigue creciendo. Muchos se sorprenden de la persistencia de este fenómeno que es observado desde todo el mundo con curiosidad, no solo por la velocidad de su crecimiento y la persistencia de su ímpetu, sino porque contradice algunas ideas que resultaban confortables para sus detractores pero llevan camino de demostrarse erróneas. La primera es que la llamarada independentista era un suflé que igual que había subido bajaría. De momento, el suflé se mantiene alto: la asistencia a la cadena humana y actos aledaños de la última Diada ha sido igual o superior a la de la manifestación de 2012.

En realidad, la teoría del suflé ha sido desmentida ya en varias ocasiones, pero todavía hay quien sigue aferrándose a ella para evitar enfrentarse a las consecuencias de que no sea así. Con esta actitud, persisten en el mismo error de percepción en que incurrieron quienes desde el Gobierno y la dirección del Partido Popular dieron la batalla del Estatut en el Tribunal Constitucional y pensaron que una vez dictada sentencia, habría algunas protestas, pero todo volvería a su cauce en poco tiempo. No pasará nada, dijeron. Y, efectivamente, nada pasó. Se convocó una manifestación, que fue multitudinaria y ahí quedó todo. “¿Lo veis? Asunto concluido”, respiraron aliviados. Pero sí que pasaba. Solo que pasaba por debajo de los radares de alerta de un sistema político que está demostrando un elevado nivel de esclerosis y miopía.

El resultado es que el apoyo a la independencia ha crecido en Cataluña hasta alcanzar cotas inimaginables hace solo tres años: del 52%, según el último sondeo publicado por la SER. La respuesta al recorte estatutario ha sido la persistente exigencia de un referéndum que empezó siendo sobre la relación de Cataluña con España, ahora es ya claramente sobre la independencia. El rechazo a la situación actual es abrumadoramente mayoritario, y la nueva línea divisoria sobre el futuro no pasa ya por diferentes fórmulas de encaje en España, sino por dos grandes bloques: el de  quienes consideran que ya no hay nada que negociar con Madrid, excepto la forma de salir de España, y quienes todavía apuestan por el diálogo, aunque cada vez tienen menos espacio y menos visibilidad pública. Hace un año, la exigencia de un pacto fiscal era recibida por el Gobierno como una pretensión descabellada. Hoy, para el catalanismo más radical ya no es siquiera una oferta a considerar. Y esta posición concita un notable apoyo en las encuestas.
¿Se asumirá finalmente la realidad? ¿Llegará tarde la reacción?


PeticionImagenCAOTRPJ9¿Quién controla a quién? Otro error de percepción en el que se ha incurrido es creer que el independentismo crecía por una maquiavélica estrategia del nacionalismo tradicional, que lo estaría alimentando para alcanzar una posición de fuerza con la que poder negociar mejoras en la financiación. Ciertamente, es difícil imaginar que Convergència Democràtica, el partido conservador con ligeros toques socialdemócratas creado por Jordi Pujol pueda llegar a posiciones de ruptura. Es más fácil y coherente con su historia pensar que llegada la hora de la verdad, CiU actuará en consecuencia y dará marcha atrás en la aventura soberanista. Es posible. Pero ya no está claro que CiU sea la dueña del proceso.

Convergència hizo en su día un giro soberanista, pero de naturaleza deliberadamente ambigua y limitado a un nuevo marco de relación fiscal y política con España. La independencia no figuraba en su horizonte programático inmediato. De repente, atónito ante una vorágine que lo engullía todo, CiU se encontró en una situación tan inquietante como paradójica: conforme se escoraba hacia posiciones cada vez más soberanistas, la sintonía con la calle aumentaba, pero su fuerza electoral mermaba. Ni en sueños podía CiU imaginar que podría lograr por sí misma una movilización social como la que se ha producido tras la sentencia del Estatut. Pero no era mérito suyo. En realidad, CiU se ha visto arrastrada, igual que los demás partidos, por un tsunami de fuerte componente sentimental que está lejos de controlar. Una fuerza que ha ido creciendo desde todas partes y en todas direcciones, pasando por encima de programas y estrategias.

Cuando advirtió la magnitud de la ola, CiU trató de surfearla utilizando como tabla el propio Gobierno. Y ahí está ahora, sin saber aún si podrá aguantar. Los vaivenes declarativos de Artur Mas en la semana anterior a la Diada, intentando aplazar primero la agenda soberanista y retomándola después con mayor gesticulación, muestran hasta qué punto Convergència ha quedado prisionera de su propio error de percepción: el de pensar que podía subirse a lomos de la fiera y controlarla. Tras ponerse al frente de las demandas de la calle, no resistió la tentación de convocar elecciones anticipadas para tratar de recoger los réditos electorales de su osada apuesta. Pero las cosas no salieron como había previsto. No solo perdió doce escaños, sino que vio como el genuino representante del independentismo, ERC, se colocaba en condiciones de disputarle la dirección del catalanismo y hacerle el sorpasso electoral. Los últimos sondeos confirman que el sorpasso puede producirse.


Hay indicios de que CiU trata ahora de retrasar la agenda soberanista para tener la oportunidad de negociar con Madrid y recuperar así la iniciativa política. Pero me temo que eso va ya a ser difícil. No solo porque el Gobierno de Rajoy sigue sin querer enterarse de lo que ocurre, sino porque la ola sigue creciendo y la tabla de surf se aguanta a duras penas. En estas condiciones, llegar al final de legislatura puede ser para CiU misión imposible y convocar elecciones anticipadas, una temeridad.

PeticionImagenCA1QDMHQUna demostración de fuerza. Ahora, la escena política está en manos de organizaciones que no responden al esquema partidario, aunque a nadie se le escapa el control indirecto que ERC ejerce sobre algunas de ellas. Se han articulado nuevas formas de organización política: plataformas, asociaciones, redes… que confluyen en una entidad ubicua donde las haya, la Asamblea Nacional Catalana. Se trata de una plataforma transversal, con implantación en todo el territorio, que reúne entidades de todo tipo y atrae a gentes de diferentes generaciones, distintas procedencias y hasta diferentes adscripciones ideológicas.

Y una evidencia curiosa: allí donde el movimiento del 15M perdió su energía y su oportunidad de incidencia política, el terreno organizativo, el independentismo ha demostrado una capacidad que ha dejado a muchos asombrados. Si en la Diada de 2012 demostró su capacidad de convocatoria, en la de 2013 ha dado una prueba contundente de su capacidad de organización. No era fácil organizar la logística de una cadena humana de 400 kilómetros. Y funcionó como un reloj. 

Lo que emerge es un nuevo escenario político en el que el sistema partidario catalán puede acabar saltando por los aires. Las principales víctimas pueden ser los dos grandes partidos que en los últimos 30 años han ocupado el centro del espacio político y se han repartido los resortes del poder en Cataluña, el PSC y CiU. Los primeros perjudicados por la nueva situación son los socialistas, cuya propuesta federal resulta muy meritoria, ya que implica una reforma constitucional que podría dar una salida sin rupturas al conflicto si le dieran la oportunidad. Pero esa propuesta, surgida del pacto de Granada con el PSOE, ni se percibe en Cataluña como creíble ni parece que pueda llegar a tiempo, pues está lejos de tener en el resto de España el apoyo necesario para ser factible. Tampoco CiU, contra lo que pudiera parecer, está en buena posición, acosada electoralmente por ERC y angustiosamente vacilante entre la necesidad de pactar y la tentación de tirar por el camino de enmedio, desgarrada por dos fuerzas que tiran de ella en direcciones opuestas.

 

Imágenes: La cadena humana, en Barcelona (Toni Albir/EFE); En el tramo de la Sagrada Familia (Toni Garriga/EFE) y la presidenta de la Asamblea Nacional Catalana, Carme Forcadell, durante su discurso (Marta Pérez/EFE)

Hay 128 Comentarios

Thiebualt y castilla en armas muestran los opiniones de personas que nos desprecian. Thiebault es sarcasmo y no llega al nivel de ironia. Castilla en armas es de la tesis que como ha dicho el presidente de extremadura pedimos limosna y que no esta dispuesto a darnoslo. Pero no somos ilusos ni llevado por instintos primarios. Hemos refleccionado mucho. Sabemos que el presupuesto de Extremadura esta sufragado en el 25% de dinero de Catalunya de la solidaridad. Como dijo Etoo - no se debe morder la mano que te da de comer. Nos han mordido mucho y nos insultan por nuestra solidaridad. Encima no nos dejan construir un rail de sólo un kilometro y medio desde el puerto de Barcelona para enlazar con el rail central y eso que fue aprobado el proyecto en 2001 !! Pero es competencia de Fomento y no quieren ni empezarla. Ni el corredor mediterraneo que aunque beneficiará Extremadura, Andalucia, Murcia y Valencia debe pasar por Catalunya. Eso si son narices sobre todo cuando el EU siguen recalamandolo hace años! España debe más de 8000 millones a Catalunya. Y desde la entrada en Europa Catalunya ha aportado más a los cofres Españoles que el EU. Claro que no quieren dejarnos ir. Pero no nos dejan hacer nada para crecer con sus constantes querrellas a jueces que son idealogicamente sospechosos sino militantes del PP. Ni estatut, ni tasas a los medicamentos, ni tasas al banco, ni de nada. Encima no devuleven la parte proporcional de los impuestos hasta pasado un año y asi la Generlalitat tiene que pedir prestamos al banco. Y ahora nos prestan dinero con 5% de intereses! Vaya morro! Que nos devuelvan a tiempo y nos devuelven los 8000 millones! No queremos limosna queremos poder crecer sin pegas. Lo tenemos más claro que el agua que ya si es una ola gigante. Y creo que otros autonomias estan pensandolo también. No quieren que todo va al Madrid y a los coruptos.

Pues lo que dice fer va en la línea de lo que va a pasar. Si el independentismo cada vez es más capaz de separar la sociedad española de los políticos y élites de lo que allí se llama Madrid, en el resto de España el sentido es justo al contrario. El souflé, suba o baje, pero que se controle, que nosotros no somos ni canadienses ni británicos. En cuanto a lo que se ha dicho por ahí de que el movimiento independentista es también de regeneración, olé. A eso me apuntaría yo, al precio que fuese. Vaya "élites" que tenemos. Eso lo tenéis más fácil: empezad por casa, que está tan emponzoñada que el resto de España y la densidad de delincuentes político.empresario-financieros debe ser del mismo estilo de Pirineos abajo.

Jose (13/09/2013 14:16:45), si el 24% de los catalanes te parece "una porción enorme", ¿cómo llamas al 52%? ¿Doblemente enorme?


Dices que ese 24% no puede expresarse. ¿Porqué? El año pasado el Movimiento 12-O, apoyado por PP y Ciudadanos por España, convocó una manifestación. Fueron 6.000 personas (muchos de ellos españoles llegados para la ocasión). Los nacionalistas españoles en Catalunya hubieran podido acudir, pero no lo hicieron. O sí lo hicieron y los movilizados sólo eran esos. El caso es que pueden expresarse, y lo hacen, pero su apoyo popular es escaso.


Por último, tú dices que no entras en los sentimientos, pero al final llegas a una conclusión que básicamente refleja tus sentimientos nacionalistas españoles. Que son muy legítimos, pero no más que los sentimientos de los independentistas catalanes, ¿verdad?

Nuno Cardoso da Silva, a mi eso me lo han contado varios amigos portugueses, pero de la diáspora, en USA y Canadá. No sé si será por la distancia, porque allí piensan en grande y no en pequeño, porque conocen más mundo o por qué. No tengo una opinión, pero sí que es un tema recurrente.

Carlos (13/09/2013 14:10:32), dices que no entiendes la situación, así que trato de explicártelo.


Primero, dices que no es cierto que España desprecie a los catalanes, que es sólo el TDT party. Eso puede ser por dos motivos: porque no estés enterado de que ese desprecio llega desde muchos más sectores y mucho más mayoritarios que el TDT party. Desde el presidente del TC (el anterior que decía que el catalán era como aprender sevillanas y el actual que dice pestes de Catalunya) hasta los grandes partidos españoles (de Ibarra a Monago, de Bono a Aznar) pasando por los grandes medios de comunicación españoles (no sólo La Razón o TeleMadrid, sino también el Mundo, TVE y también El País). Segundo, porque sí que conozcas lo que dicen todos ellos pero consideres que eso no son desprecios hacia Catalunya (lo cuál choca con lo que tú sí consideras desprecios hacia extremeños y andaluces). Lo cuál supondría que lo que los catalanes consideran ataques tú lo consideras normal, y eso te daría una idea de la distinta manera de pensar y lo difícil de solucionar el problema (si tú no crees que haya un problema no lo vas a arreglar, ¿verdad?).
Te resumo diciendo que en Catalunya hay una amplia sensación de desprecio por parte de España, en las declaraciones públicas, en la actitud general y en los actos de gobierno. Puedes considerarla injustificada, y si quieres te puedo detallar las razones (la reescritura del Estatut y el pisoteo de la voluntad de los catalanes por parte del TC español es una destacada), pero deberás creerme cuando te digo que existe.


Segundo, si las únicas razones que lees de los independentistas son económicas, es que tus fuentes son incompletas. Las razones económicas son importantes, y eso se ha agudizado con la crisis (cuando te "sobra" dinero, que se te lleven un buen trozo es soportable; cuando lo necesitas para comer deviene inaceptable), pero no son ni de lejos las únicas. Los ataques contra los intentos de normalizar el catalán, la falta de autonomía (el Estatut del 79 no llegó a desplegarse del todo ni en 30 años, el Estatut del 2006 no sólo fue reescrito por el TC, sino que el gobierno español simplemente lo ignora), la contínua invasión de competencias, la imposición de símbolos (desde la bandera española hasta la negativa a las selecciones deportivas), y, en general, la negativa al deseo por parte de los catalanes de un auténtico autogobierno. Hasta hace no mucho, las encuestas daban una minoría significativa de independentistas y una mayoría de catalanes que querían más autonomía. Ahora los que querían más autonomía se van pasando al independentismo.


Sobre que las motivaciones económicas sean bastante vergonzantes, te recuerdo que España apenas aporta el 0,3% de su PIB como ayuda al Tercer Mundo (mientras exige a Catalunya el 8,6% del PIB, 25 veces más). Si eso te parece "vergonzante", los españoles deberiáis estar muy avergonzados, ¿no crees? Las razones económicas son tan importantes para los españoles como para los catalanes, y la resistencia a que vuestro dinero vaya a "los otros" es tan o más grande entre los españoles que entre los catalanes. La única diferencia es a quien tú consideras "tuyos" y quién consideras "otros".


Como detalle final, sólo pedirte que cojas todas las reivindicaciones catalanas que no entiendes y, donde dicen "Catalunya" tú pongas "España". Reléelo, y díme a ver si las entiendes. Creo que verás que la mayor parte de lo que piden, si no todo, es lo que tú, como español, ya tienes y no quieres renunciar a ello.

Por un lado, a muchos nos gustaría creer que la serenidad y la reflexión conseguirán abrirse paso. Los carismáticos, vocingleros y exaltados no tienen por qué ganar siempre. Todavía nos acordamos de los aullidos de la caverna tras cada atentado de ETA y de cómo hemos conseguido sobrevivir hasta llegar aquí.
Pero por desgracia, para muchos catalanes "España" son los titulares de "La Razón" y los delirios de "Intereconomía", los chistes basura de catalanes que nos acaban llegando a todos por el correo electrónico o los provocadores del "háblame en cristiano" y el boycot a productos catalanes. Ante tal estado de cosas, dan ganas de MARCHARSE de la triste "España" de Rajoy, un país de perdedores en el que además algunos odian tercamente. MARCHARSE como quien cambia de canal de televisión para no tener que volver a ver la cara de González Pons, de Wert, de Trillo, ...
El caramelo de la mayoría absoluta envicia y un sector del PP espera poder guardarlo incluso después del batacazo que se esperan en la elecciones europeas. Deben de pensar que les bastará con airear los esqueletos en el armario de ERC. Están tan imbuidos de sí mismos que no se dan cuenta de que los acontecimientos van más rápido. Espero que algo les haga poner los pies en la tierra como para convocar una asamblea constituyente ¿Imputaciones más altas en la pirámide jerárquica del PP? ¿La abdicación de Juan Carlos "por motivos de salud"?
Contemplando como todo se va por el desagüe, lo más exasperante es la atonía ciudadana si se compara el independentismo con otras causas más acuciantes. Comparto el desánimo de la autora viendo como el empuje de los chiquitos del famoso 15-M se ha disuelto como un azucarillo.

Me hacen gracia los que se autoproclaman independentistas pero al mismo tiempo alardean de sus origenes fuera de Catalunya. Tambien los que esperan una reaccion del Estado Espanhol (que es algo asi como el coco de los ninhos)... pues bien yo lo unico que veo es gente que no quiere compartir algo tan intimo como es la nacionalidad conmigo que soy espanhol y que prefieren una aventura pol'itica que las dara la felicidad, el amor, la riqueza ... es un divorcio en toda regla y para divorciarse no hace falta justificacion, ni historica, ni economica... se abre la puerta y adios... mejor el divorcio que esta relacion donde Catalunya nos pone los cuernos todos los dias... y sobre todo donde se siente ultrajada, robada, malherida.... suerte con la republica.

Pues Fuss, yo ni pienso como tu ni como Thiebault, pero es incuestionable que las cuentas no se han hecho, no sé si porque no conviene o porque se está a por uvas. Las cuentas serán a ganar o a perder y que sea una cosa u otra importará más o menos, pero importa y de qué manera. Sin embargo, nadie tiene idea de qué supondría económicamente, salvo los empresarios y los bancos, pero esos son pocos y además no votan. A quienes más les debería interesar que se hable y se aclaren estas cosas es a los que quieren un estado independiente, para empezar para tener una idea más clara de lo que quieren, cómo conseguirlo y como hacer que todo les fuera mejor.

Para los listillos catalanes, ( y aquí ya no hay que hacer distinciones entre su origen andaluz o del Ampurdan porque se está demostrando que todos son el mismo tipo de impresentables abducidos), : a los españoles se nos está acabando la paciencia. No sé que va a pasar con todo este pitoste que habéis montado. Pero que os quede muy claro que después de la traición al resto de los españoles que estáis cometiendo, nos estamos dando cuenta de que fue un error daros tantas competencias y permitiros todo el rollo de la lengua catalana. Disfrutad mientras podáis de vuestros infames privilegios porque les quedan cuatro telediarios.

Yo solo quiero decir que a mi me gusta siempre lo que dice, como lo dice, como argumenta y como mantiene la objetividad Milagros Pérez Oliva. Estoy totalmente de acuerdo con el artículo.

Algunas observaciones desde el terreno

a) es posible que el independentismo sea en estos momentos todavía la minoría en Catalunya, pero es una minoria mayoritaria, a punto de convertirse en una mayoría minoritaria. Y esto, en una socieda líquida y compleja como la actual, es un claro éxito.

b) una de la razones del crecimiento imparable del independentismo es por incomparecencia del contrario. Es un momento como el actual, con una sociedad castigada severamente por la crisis, el independentismo sabe vender esperanza e ilusión. El independentismo sabe utilizar los resortes de la psicología social muy habilmente. Por tanto, la imagen del independentismo es amable y de futuro, mientras la imagen de España es de prohibiciones y broncas.
En caso que ahora llegue cualquier propuesta desde España, me temo que será tarde. Se ha perdido la confianza y la credibilidad. Es posible que estemos cerca del punto de no retorno, si es que no se ha superado ya.

c) una parte creciente de la sociedad catalana ha desconectado y está desconectando de España. Les da absolutamente igual España, lo que se dice y sus amenzas. Un detalle menor, pero significativo. Delante del tramo donde estaba yo de la Via se paseaba una avioneta de Intereconomia con una pancarta que decía algo así como "Cataluña es España. Mejor juntos". En otros tiempos esta provocación hubiera generado insultos y silbidos. El miercoles día 11 generó una absoluta indiferencia. Nadie les hacía ni caso. La gente celebraba lo suyo e ignoraba olimpicamente a Intereconomía.

d) El proceso independentista además de todo lo que se ha dicho (económico, lengua, etc) es un proyecto de regeneración política, económica, cultural y social. Y como no se puede hacer en España, se intentará hacer fuera de España.

e) Hay amplia consciencia entre el independentismo en separar la sociedad española de los políticos y élites de lo que aquí se llama Madrid. El proyecto independentista no es contra la sociedad española, con la que se quiere una convivencia fraternal y de buena vecindad, pero en una relación de igualdad, no de vasallaje.

f) El proyecto independentista puede ir bien o mal, y esto se tiene muy claro. Yendo bien, será duro durante unos años, pero genera una ilusión para trabajar para un futuro mejor para nuestros hijos. La continuidad en España no ofrece ningún futuro. Y los pueblos y sociedades se mueven también por ilusiones.

Miguel, tus preguntas técnicas sobre el referéndum no tienen respuesta todavía, pero si quieres referencias puedes mirar los requisitos para los referéndums de Quebec y Escocia. No parecen haber sido problema para plantear los referéndums.


Sobre que los nacionalismos oprimidos se comportan de forma más radical que el opresor, no sé en qué se basa Hobsbawn, pero se podrían dar unos cuantos contraejemplos (¿los estados ex-soviéticos son más radicales contra las minorías nacionales que la URSS?) y sobretodo, se podría observar lo que sucede en Catalunya y se vería que eso no es así.


Una separación no tiene porqué ser lamentable, y la unión no es per se mejor que la separación. Si así fuera, España se hubiera unido a Marruecos hace mucho, y no veo yo muchos españoles abogando por ello, ¿verdad? ;-) La separación puede llegar a ser lamentable si la gente se esfuerza en ello, pero una separación pactada simplemente llevará a que los conflictos causados por la mala conviviencia desaparezcan. Mejor ser buenos vecinos que malos compañeros de piso, ¿no crees? Y la gran mayoría de los catalanes, incluyendo los independentistas, querrían una buena relación con el estado vecino España. ¿Los españoles no querriáis eso con el estado vecino Catalunya?

A grande visão de futuro seria a constituição de uma Confederação Ibérica - ao estilo da Confederação Helvética - em que teriam lugar, dotadas de soberania, as regiões autónomas principais de Espanha e Portugal. Seríamos então uma pedra fundamental da Europa e, por via da Comunidade Ibero-Americana, podíamos ser uma pedra fundamental à escala planetária.

Thiebault (13/09/2013 12:24) defiende la tesis, tan extendida entre los nacionalistas españoles, de que los catalanes son tontos engañados incapaces de hacer un análisis racional de la situación. Según Thiebault (y tantos otros), los catalanes quieren la independencia porque no son capaces de ver que sería mala para ellos. Thiebault no concibe la posibilidad de que los catalanes hayan hecho un análisis de la situación (que conocen mucho mejor que él, dicho sea de paso) y hayan llegado a la conclusión racional y basada en hechos de que estarían mejor en una Catalunya independiente que en una Catalunya dentro del estado español. No, eso no es posible, porque Thiebault no está de acuerdo, y Thiebault, que no se deja engañar por nadie y que no está sujeto a emociones, sabe mejor que los catalanes lo que conviene a los catalanes. Es tan cómodo y (auto)satisfactorio asumir que los que no piensan como él son tontos y que él es más listo que esos emocionales catalanes, ¿verdad?

No creo que el resto mire con curiosidad lo que pasa en Cataluña, lo mira satisfecho porque la receta catalana para salir de la crisis es la misma que se está aplicando en todos los lados: Echar y separarse de los que menos recursos tienen.

Soy catalán de madre andaluza y padre castellonense. Mi principal motivo para votar SÍ a la independencia es el sentimiento, mi sentimiento de amor hacia Catalunya, el que yo considero mi país.


No tengo absolutamente nada contra España, como en todas partes hay gente buena y gente no tan buena, pero en general, quien viene aquí a vivir o de visita se da cuenta que no somos tan horribles como en algunas partes nos pintan. Si me hablan en castellano hablaré en castellano, la finalidad es entendernos. Afortunados somos de hablar dos lenguas, cosas que nos ayuda a aprender otros idiomas con mayor facilidad, como el francés o el italiano.


Queremos hacer nuestro camino en paz. No pretendemos dividir sino unir nuestro país, que ahora mismo lo está y mucho. Y tan sólo pedimos algo tan democrático como votar para saber que es lo que quiere la mayoría, sólo eso.

En los últimos 100 años se han debido constituir más de 100 nuevos estados independientes. Así, de memoria, no recuerdo uno solo que se haya arrepentido y haya pedido la reintegración. Por algo será.

Qué rabia. He escrito un rollo y no sale. Básicamente: no importa si son un cuarto los catalanes que no quieren la secesión o son si son cuarto y mitad. Son muchos, y son catalanes, y se le obligaría a cambiar de pasaporte. Esta gente no tiene voz, y me imagino que son el cuerpo de los que no se definen. Hacía la analogía con Canadá, donde viví, y allí los quebequeses que no querían la independencia tenían todo el acceso a los medios de comunicación de Quebec y libertad absoluta para opinar en la calle. Otro asunto que se trataba allí y aquí no es el económico. Tratar en serio, cuantificando, viendo qué empresas se quedaría y cuáles se irían, el acceso que Quebec podría tener al mercado norteamericano, y así. Montreal avisó que por ahí no iba y se bajó el suflé. O podría haber subido más. El asunto que quiero expresar es que esas cuestiones saldrán tarde o temprano a la luz antes de esa posible votación, y decidirán el voto. ¿Cataluña es más rica que muchas CCAA españolas? Sí. ¿Sería más rica como estado de modo que la gente viviría mejor? Ni de coña. Quizá sí: hagan cuentas. Y eso es lo que quiero decir, que no se hacen. De momento, ya no pertenecería a la UE ni usaría el euro ni disfrutaría de un mercado libre. A ver qué empresas no catalanas pondrían negocio allí, empezando por las automovilísticas. Por si hay poco paro, toma más. Y de las empresas catalanas potentes (las que consiguen el dinero y dan trabajo y de comer a la gente: Abertis, Gas Natural, Endesa, Unión Fenosa, FCC, Danone, Bayer Hispania, Carburos Metálicos, Unilever España, Nestlé España, San Miguel, etc etc). ¿Cómo quedaría aquel estado de jauja? Pues creo que los catalanes deberían ser los primerísimos interesados en saberlo, y en que se discuta. Me enrollo. Por lo demás, con las ideas y sentimientos no me meto.

Sencillo, como bajar el suflé? Concierto económico catalán. No es así para los vascos? Que no encaja constitucionalmente? Cambien la constitución. Sencillo.

Yo tampoco me considero independentista, pero votaría SI a la pregunta si quiero independizarme de España.
Votamos un Estatut después de años de deliberaciones y Madrid lo desmenuzó en el Tribunal Constitucional, cuando para nosotros era una Ley de rango superior.
Pagamos con nuestros impuestos supongo que como todos los de las demás autonomías, pero no recibimos en la misma proporción..... a qué juegan en Madrid ?
Me siento estafada, no robada.... pero mi pensamiento independentista se ha ido incrementando a medida de entender que los españoles sólo nos quieren para que paguemos más y recibir menos. Procedo de padres andaluces y en casa tenemos al castellano como lengua habitual, pero, si puedo votaré apara que Catalunya sea una nación.

Pues yo soy Catalan, con un padre de Burgos y familia por toda la Geografia Española y, aunque yo sea el primer sorprendido, estoy a favor de la independencia.

Buscamos durante mucho tiempo participar en un proyecto de España en el que nos pudieramos sentir cómodos y nos dimos cuenta en 2010 de que eso era simplemente imposible. Quiero vivir en un país en el que no me digan que mi lengua (una de ellas) es de segunda, en el que los ciudadanos tengamos verdadero poder para cambiar las cosas, que sea capaz de mirar hacia el futuro y que haga un esfuerzo decidido para modernizarse. Lamentablemente, pienso que la mejor manera de conseguir eso es independizarnos de España (principalmente, de sus clases dirigentes actuales).

No pretendo convencerles de nada, pero si les ofrezco mi voz por si les ayuda a entender lo que está pasando. Catalunya se va, como decía el otro dia un artículo de El País.

Qué manía. Si hay un 50% del sí, eso no implica que haya un 50% del no. Lo podemos hacer al revés. Solo el 25% de catalanes quiere permanecer dentro de España.

Muy buen artículo y buen análisis. Me sigue sorprendiendo la miopia de los politicos que nos gobiernan. Dejando a parte el sentimentalismo, con una oferta económica de españa ya no sería posible la vuelta atrás, como catalán y como demócrata no comprendo a nadie que impida realizar el referéndum, en donde cada uno pueda defender su punto de vista libremente y que sea acatado por todos. Si sale que sí, nos toca inventariar y dividir, si sale que no ya veremos.

Jaume sil, tu lo sabrás mejor que yo, que estás allí, pero no por la encuesta. Llegado el momento y según en qué circunstancias, habría que ver quiénes de los que ahora quieren salirse votarían por ello. También hay que ver quiénes prefieren dar su opinión y quiénes prefieren callársela tal como están las cosas. Pero no es esa la cuestión que quería plantear. Para el caso, da igual si son un cuarto o cuarto y mitad. Quiero decir que es una porción enorme de catalanes con los que no cuenta nadie y que no pueden expresarse. Yo he vivido en Canadá algunos años y estos asuntos sí que se discutían, a pesar de que los quebequeses no independentistas tenían acceso fluido a los medios de comunicación de Quebec. También, no ya hablar, sino incluso se cuantificaban las consecuencias económicas y el acceso al mercado norteamericano de un futuro estado llamado Quebec. Yo no entro en los sentimientos ni en las ideas, allá cada cual, pero el movimiento secesionista catalán, en mi opinión, lo está haciendo mal, y perderemos todos, pero más vosotros. No ya dinero y calidad de vida, que por supuesto, sino perder una oportunidad política.

No soy catalán, y aunque intento entender lo que está pasando, no lo consigo. No es verdad que el resto de España desprecie a los catalanes (si descontamos a los tertulianos del TDT-Party), y sí es cierto que en las páginas de los partidos catalanes salen desprecios hacia los extremeños y andaluces porque se llevan sus impuestos. Por otro lado, las únicas razones que oigo y leo de los partidarios de la independencia, son de tipo económico: "si nos vamos, tocamos a más". Esto sí es cierto. Pero es una motivación bastante vergonzante. Yo tengo un vecino millonario que también se queja de tener que repartir con los demás (creo que la pasta la lleva para Suíza...!!!).

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Sobre el autor

Milagros Pérez Oliva. Me incorporé a la redacción de EL PAÍS en 1982 y como ya hace bastante tiempo de eso, he tenido la oportunidad de hacer de todo: redactora de guardia, reportera todoterreno, periodista especializada en salud y biomedicina, jefe de sección, redactora jefe, editorialista. Durante tres años he sido también Defensora del Lector y desde esa responsabilidad he podido reflexionar sobre la ética y la práctica del oficio. Me encanta escribir entrevistas, reportajes, columnas, informes y ahora también este blog. Gracias por leerme.

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