Cosas que importan

Cosas que importan

No tan deprisa. Las cosas importantes no están solo en los grandes titulares de portada. A veces se esconden en pequeños repliegues de la realidad. En este espacio habrá mucho de búsqueda, de exploración, de reflexión sobre las cosas, pequeñas y grandes, que nos pasan. Y sobre algo que condiciona, cada vez más, la percepción que tenemos de lo que ocurre, la comunicación.

Y el suflé no baja

Por: | 13 de septiembre de 2013

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La marea independentista
. La Vía Catalana ha venido a mostrar, un año después de la gran manifestación de la Diada de 2012, que la fuerza del independentismo no solo no merma en Cataluña sino que sigue creciendo. Muchos se sorprenden de la persistencia de este fenómeno que es observado desde todo el mundo con curiosidad, no solo por la velocidad de su crecimiento y la persistencia de su ímpetu, sino porque contradice algunas ideas que resultaban confortables para sus detractores pero llevan camino de demostrarse erróneas. La primera es que la llamarada independentista era un suflé que igual que había subido bajaría. De momento, el suflé se mantiene alto: la asistencia a la cadena humana y actos aledaños de la última Diada ha sido igual o superior a la de la manifestación de 2012.

En realidad, la teoría del suflé ha sido desmentida ya en varias ocasiones, pero todavía hay quien sigue aferrándose a ella para evitar enfrentarse a las consecuencias de que no sea así. Con esta actitud, persisten en el mismo error de percepción en que incurrieron quienes desde el Gobierno y la dirección del Partido Popular dieron la batalla del Estatut en el Tribunal Constitucional y pensaron que una vez dictada sentencia, habría algunas protestas, pero todo volvería a su cauce en poco tiempo. No pasará nada, dijeron. Y, efectivamente, nada pasó. Se convocó una manifestación, que fue multitudinaria y ahí quedó todo. “¿Lo veis? Asunto concluido”, respiraron aliviados. Pero sí que pasaba. Solo que pasaba por debajo de los radares de alerta de un sistema político que está demostrando un elevado nivel de esclerosis y miopía.

El resultado es que el apoyo a la independencia ha crecido en Cataluña hasta alcanzar cotas inimaginables hace solo tres años: del 52%, según el último sondeo publicado por la SER. La respuesta al recorte estatutario ha sido la persistente exigencia de un referéndum que empezó siendo sobre la relación de Cataluña con España, ahora es ya claramente sobre la independencia. El rechazo a la situación actual es abrumadoramente mayoritario, y la nueva línea divisoria sobre el futuro no pasa ya por diferentes fórmulas de encaje en España, sino por dos grandes bloques: el de  quienes consideran que ya no hay nada que negociar con Madrid, excepto la forma de salir de España, y quienes todavía apuestan por el diálogo, aunque cada vez tienen menos espacio y menos visibilidad pública. Hace un año, la exigencia de un pacto fiscal era recibida por el Gobierno como una pretensión descabellada. Hoy, para el catalanismo más radical ya no es siquiera una oferta a considerar. Y esta posición concita un notable apoyo en las encuestas.
¿Se asumirá finalmente la realidad? ¿Llegará tarde la reacción?


PeticionImagenCAOTRPJ9¿Quién controla a quién? Otro error de percepción en el que se ha incurrido es creer que el independentismo crecía por una maquiavélica estrategia del nacionalismo tradicional, que lo estaría alimentando para alcanzar una posición de fuerza con la que poder negociar mejoras en la financiación. Ciertamente, es difícil imaginar que Convergència Democràtica, el partido conservador con ligeros toques socialdemócratas creado por Jordi Pujol pueda llegar a posiciones de ruptura. Es más fácil y coherente con su historia pensar que llegada la hora de la verdad, CiU actuará en consecuencia y dará marcha atrás en la aventura soberanista. Es posible. Pero ya no está claro que CiU sea la dueña del proceso.

Convergència hizo en su día un giro soberanista, pero de naturaleza deliberadamente ambigua y limitado a un nuevo marco de relación fiscal y política con España. La independencia no figuraba en su horizonte programático inmediato. De repente, atónito ante una vorágine que lo engullía todo, CiU se encontró en una situación tan inquietante como paradójica: conforme se escoraba hacia posiciones cada vez más soberanistas, la sintonía con la calle aumentaba, pero su fuerza electoral mermaba. Ni en sueños podía CiU imaginar que podría lograr por sí misma una movilización social como la que se ha producido tras la sentencia del Estatut. Pero no era mérito suyo. En realidad, CiU se ha visto arrastrada, igual que los demás partidos, por un tsunami de fuerte componente sentimental que está lejos de controlar. Una fuerza que ha ido creciendo desde todas partes y en todas direcciones, pasando por encima de programas y estrategias.

Cuando advirtió la magnitud de la ola, CiU trató de surfearla utilizando como tabla el propio Gobierno. Y ahí está ahora, sin saber aún si podrá aguantar. Los vaivenes declarativos de Artur Mas en la semana anterior a la Diada, intentando aplazar primero la agenda soberanista y retomándola después con mayor gesticulación, muestran hasta qué punto Convergència ha quedado prisionera de su propio error de percepción: el de pensar que podía subirse a lomos de la fiera y controlarla. Tras ponerse al frente de las demandas de la calle, no resistió la tentación de convocar elecciones anticipadas para tratar de recoger los réditos electorales de su osada apuesta. Pero las cosas no salieron como había previsto. No solo perdió doce escaños, sino que vio como el genuino representante del independentismo, ERC, se colocaba en condiciones de disputarle la dirección del catalanismo y hacerle el sorpasso electoral. Los últimos sondeos confirman que el sorpasso puede producirse.


Hay indicios de que CiU trata ahora de retrasar la agenda soberanista para tener la oportunidad de negociar con Madrid y recuperar así la iniciativa política. Pero me temo que eso va ya a ser difícil. No solo porque el Gobierno de Rajoy sigue sin querer enterarse de lo que ocurre, sino porque la ola sigue creciendo y la tabla de surf se aguanta a duras penas. En estas condiciones, llegar al final de legislatura puede ser para CiU misión imposible y convocar elecciones anticipadas, una temeridad.

PeticionImagenCA1QDMHQUna demostración de fuerza. Ahora, la escena política está en manos de organizaciones que no responden al esquema partidario, aunque a nadie se le escapa el control indirecto que ERC ejerce sobre algunas de ellas. Se han articulado nuevas formas de organización política: plataformas, asociaciones, redes… que confluyen en una entidad ubicua donde las haya, la Asamblea Nacional Catalana. Se trata de una plataforma transversal, con implantación en todo el territorio, que reúne entidades de todo tipo y atrae a gentes de diferentes generaciones, distintas procedencias y hasta diferentes adscripciones ideológicas.

Y una evidencia curiosa: allí donde el movimiento del 15M perdió su energía y su oportunidad de incidencia política, el terreno organizativo, el independentismo ha demostrado una capacidad que ha dejado a muchos asombrados. Si en la Diada de 2012 demostró su capacidad de convocatoria, en la de 2013 ha dado una prueba contundente de su capacidad de organización. No era fácil organizar la logística de una cadena humana de 400 kilómetros. Y funcionó como un reloj. 

Lo que emerge es un nuevo escenario político en el que el sistema partidario catalán puede acabar saltando por los aires. Las principales víctimas pueden ser los dos grandes partidos que en los últimos 30 años han ocupado el centro del espacio político y se han repartido los resortes del poder en Cataluña, el PSC y CiU. Los primeros perjudicados por la nueva situación son los socialistas, cuya propuesta federal resulta muy meritoria, ya que implica una reforma constitucional que podría dar una salida sin rupturas al conflicto si le dieran la oportunidad. Pero esa propuesta, surgida del pacto de Granada con el PSOE, ni se percibe en Cataluña como creíble ni parece que pueda llegar a tiempo, pues está lejos de tener en el resto de España el apoyo necesario para ser factible. Tampoco CiU, contra lo que pudiera parecer, está en buena posición, acosada electoralmente por ERC y angustiosamente vacilante entre la necesidad de pactar y la tentación de tirar por el camino de enmedio, desgarrada por dos fuerzas que tiran de ella en direcciones opuestas.

 

Imágenes: La cadena humana, en Barcelona (Toni Albir/EFE); En el tramo de la Sagrada Familia (Toni Garriga/EFE) y la presidenta de la Asamblea Nacional Catalana, Carme Forcadell, durante su discurso (Marta Pérez/EFE)

Hay 128 Comentarios

Por mi parte ojalá que se haga referendum y que salga que se vayan... vaya tema mas cansino ya...
Los que quieran seguir siendo de aquí se les da facilidades y punto, pero ESO SI, su parte proporcional de la deuda que tiene el estado no nos la vamos a comer los que nos quedamos, estaria bueno... Asi que son varias decenas de cientos de mies de millones de euros lo que nos tendrian que aportar... que este pais (Cataluña incluida) es muy de "si te he visto no me acuerdo...".

Brillante análisis, como siempre. Sus intervenciones en TV3 son un lujo.

Gracias Milagros por tu artículo, es un lujo leerte!

Muy buen análisis. Creo que recoge lo esencial. La sociedad civil ha reaccionado y sigue reaccionando. Personalmente, hacia muchos años que no oía a la gente tan ilusionada y con tantas ganas de cambio. Ya no se trata de España (parece que los puentes se han roto gracias a la incompetencia, ignorancia y -a veces- la mala leche) sino de pensar y trabajar para algo distinto, y esperemos que mejor. En cualquier caso Mas es visto con desconfianza por muchas personas, que advierten de la posibilidad de jugar a desinflar el proceso. Demasiado tarde para eso.

Buen y sencillo análisis Milagros. Ya era hora que también El País se quitase la venda de los ojos para poder ver la realidad de lo que está pasando

Pues yo creo que todo el problema actual viene de no haber querido incorporar al PP a la negociación del nuevo Estatut ,yendo incluso al Notario para que levantara Acta, y tratarlos como si fueran unos apestados.Pero bueno es mas rentable ahora contar otra batallitas que abunden en lo fachas que son los de la derecha ...española ¿verdad Milagros?

Sólo hay tres tipos de posturas. Los que rechazan que Cataluña se independice. Los que apuestan porque Cataluña se independice y la peor de todas: Los que están dispuestos a dar un trato de favor a Cataluña para que permanezca otros cinco o diez años aunque sea a costa de perjudicar al resto.

El independentismo no es un souflé, es una ola. Ahora bien, es una ola que de momento no tiene coste alguno para los que participan en ella. Al contrario, quienes se han subido a la ola se han sumado a una emoción colectiva (una emoción primaria) basada en esta pregunta ¿Que prefieres? ¿Ser pobre en España o rico siendo independiente? ¿Pertenecer a la fea España o formar parte de la bella Cataluña? En esos términos la ola crecerá y crecerá. Pero ¿hasta dónde? Solo sabemos la fuerza de una ola cuando rompe contra la tierra. Entre tanto. ¡Es tan hermoso ser feliz y tener una esperanza¡ ¡Tan maravilloso formar parte de un sueño¡ ¡Un sueño que asombra al mundo¡ Están tan encantados de conocerse que no quieren oír hablar de nada que no sea que todo el mundo admita su sueño. España, Europa, el Mundo entero debe de dárselo, pues ¡Es tan democrático¡ En fin.

El suflé independentista està cocido y bajar ya no baja... incluso le queda todavía un poco para subir.

Algunos, incapaces de percatarse de lo que pasa, siguen pinchando para ver si baja. Algunos pocos, se han dado cuenta -ya tarde- que el suflé está cuajado y bien cuajado, pero ahora siguen en lo suyo pensando que lo de CIU y Mas és otro suflé.... pensando que cuando enfríe volverá a bajar... incautos ellos tampoco se dan cuenta que tampoco tiene marcha atrás.
Lo que sí se constata es que mientras el bizcocho del independentismo está ya casi al punto, el bizcocho del federalismo -que partía, como el otro, de una receta similar- ese sí que ha pinchado y se está requemando en el horno sin posibilidad ya de que salga nada... a tiro pasado, uno se acuerda que se amasó siempre a desgana, casi con una sola mano, y poniendo muchos menos ingredientes de lo que debería... resultado: una pequeña madalena churrascada... habrá pués que comer bizcocho!

Gracias por esta opinión tan ponderada, y escrita sin el tono de desprecio y superioridad moral injustificada que habitualmente gasta El País en los artículos que dedica a la cuestión nacional catalana.

Perfecto análisis. Y este tsunami se va a extender a otras autonomías, Canarias la primera. La torpeza, ceguera y arrogancia del gobierno Pepero no tiene fin, esperemos que sí tengan fin sus días.

Felicidades por el post.

Un resumen clarificador de lo que esta sucediendo en Catalunya.

Por fin un artículo desde un periódico de Madrid que, en mi opinión, refleja claramente la realidad catalana. Enhorabuena. El mejor artículo de análisis político que he leido sobre este tema, junto al de Ramoneda de ayer. Wyoming toma nota.

es la primera vez que leo desde españa un análisis real de lo que ha pasado en catalunya en el último decenio. la sociedad catalana ha sido y será la que nos lleve a tener un estado propio con el objetivo doble de dar un mejor futuro a nuestros hijos y de ser respetados por lo que somo y no insultados por lo que nunca seremos.

Al PP y a UPyD esta situación le viene de perlas para pescar votos en las próximas generales al grito de "¡que vienen (o se va) el lobo!". Me parece a mi, que no sé. Esperemos que no se levanten otros suflés que quieran movilizar unas cuantas divisiones y a la Armada, que al que le suene raro es que no nos conoce ni a nuestra historia.

Sencillamente, el hartazgo catalán por la situación económica, la relativa decadencia en comparación a Madrid y al País Vasco, y una implantación sólida del nacionalismo, con experiencia en la gestión de actividad en la sociedad civil, han dado esto como resultado. Están mucho mejor organizados, y a esa gente, la perspectiva de la secesión ( independencia no es la palabra correcta, dado que es un territorio con alta autonomia politica, no una colonia) les parece ilusiónante. Es como cuando uno se va de la casa de sus padres, estás acojonado, pero la libertad de configurarte a ti mismo con plena responsabilidad de tus actos resulta liberadora. Saben que si lo consiguen, sus errores y aciertos serán sólo suyos. Por mi parte, si eso significa el fin del victimismo y los agravios comparativos por ambas partes, bienvenida sea la independencia. Ya somos mayorcitos para elegir nuestros caminos.Tanto ellos como nosotros.

Un acertado analisis de la situación catalana. Lástima que otros comentaristas no sean tan ecuánimes dejandose llevar por la opinión de la calle que no siempre es la justa. Salud.

Los catalanes estan pidiendo pidiendo de forma pacifica y democratica la posibilidad de poder elegir. El Estado deberia darsela al igual que ha hecho Canada o esta haciendo el Reino Unido. Deberiamos aprender de la historia, desde que cuando las Provincias Unidas pidieron pacificamente el poder separarse del Imperio dijimos que no. Al final se separaron y para nosotros fue la guerra y la ruina. Lo mismo nos ha pasado con todas nuestras colonias, donde siempre hemos salido a patadas. Si dejamos elegir al pueblo catalan, si deciden irse quedaremos como amigos y si decicen quedarse mejor.

Por fin un análisis real y lúcido de la realidad catalana. Felicidades Milagros.

¿Cómo se consigue la independencia de forma unilateral, ilegal y sin el uso de la fuerza?

Gracias, Milagros, por fin un análisis sereno y realista de este endiablado conflicto.

Bien visto! ya era hora que alguien entendiara algo de lo que hacemos! Pero hay que añadir algo: la independencia de Cataluña es el proyecto más ilusionador y constructivo que hay. Por eso es tan transversal, masivo y capaz de superar cualquier alternativa absurda que se nos quiera vender.

Ni PP ni PSOE han calibrado exactamente la profundidad y dimensión de este tsunami independentista. Blandir la constitución y quedar inmóviles e impasibles por unos, o inventar soluciones federalistas en una sociedad española que no lo es, por otros, no van a solucionar el conflicto. Sí, conflicto.
Ciertamente una buena parte de la sociedad catalana que se identifica con el independentismo ya no va a aceptar componendas cosméticas en forma de financiación u otras (el PP hizo una lectura incorrecta, el TC se equivocó y Wert ha hecho mucho daño) y los partidos se ven ya superados por la gente de a pie que no cejará hasta conseguir el derecho a opinar, el derecho a decidir sobre su futuro.
La ley se alimenta de la sociedad aunque siempre vaya por detrás de ella y de sus demandas, pero también una ley, por muy constitución que sea, si no sirve y no se adapta a las demandas de la sociedad no sirve, se deja de respetarla y se arrumba y se prescinde de ella. Eso es lo que hay.

Buen análisis, con algunos peros. Pero quisiera añadir un par de apuntes:
En el análisis desde el punto de vista de los partidos es fácil caer en el cortoplacismo. Sí, el debate independentista perjudica electoralmente a CiU (posiblemente también por su ambigüedad; una CiU tan independentista como ERC quizás tendría fugas por el lado menos soberanista, o no, pero no tendría tantas por el lado independentista)... mientras dura ese debate. Pero si se llega a la independencia, algo no descartable y que es evidente que CiU no descarta, ¿cómo quedará CiU?


Si ha apoyado la independencia, se convertiría en el partido hegemónico de la derecha catalana, sin las tensiones con UDC por el independentismo, e incluso con la posibilidad de atraer a votantes moderados del PP que ya no tendrían que defender su españolidad. Los más españolistas se quedarían en el PP, ¡un partido extranjero!, o se pasarían a Ciudadanos por España como gesto resistencialista.
Ese partido de centro-derecha competiría con la izquierda catalana, que probablemente estaría más dividida. Se puede suponer que el PSC se reparta entre los ultraespañolistas, también a Ciudadanos, y los catalanistas, que irían a ERC, pero quedaría ICV y probablemente incluso las CUP, lo que dividiría el voto de izquierdas.
Es decir, sería probablemente el partido más grande, y entraría en una alternancia "natural" derecha-izquierda, en la que partiría con ventaja, y sin las tensiones habituales CDC-UDC.


En cambio, si CiU se muestra reticente a la independencia o trata de evitarla con una pregunta múltiple u otros intentos de componenda, si tiene éxito podría tratar de volver al "peix al cove" de siempre (aunque no se sabe con qué fuerza el independentismo sobreviviría a esas componendas, es muy posible que aumentara). Pero si fracasa y se llega a la independencia, CiU llegaría a ésta muy tocada por no haberla apoyado, y su electorado más centrista y soberanista podría irse al centro-izquierda (ERC+PSC) por una buena temporada, o como mínimo castigar a CiU con la abstención.


Así pues, si se abandona el plazo inmediato y se mira a largo plazo (algo que CiU supo hacer cuando la travesía del desierto de los Tripartits), es muy posible que los cálculos electorales requieran que CiU se haga más independetista, no menos, y que lo que le suponga un grave riesgo sea intentar una componenda con el PP para evitar la independencia.

El 52% de apoyo no me parece inimaginable. Por un lado la inmigracion ya no es del resto de españa, los hijos y nietos estan asimilados. Por otro hay un sensacion de acoso a cataluña, tribunales (desprestigiados) que anulan lo votado, miembros del ejercito que amenazan, ultraderechistas con armas quimicas(no es sarin, pero tambien lo usarian) incluso trolls de internet.
Y ademas que españa se ve como un lastre, solo boicots e impuestos se pueden esperar de ella.

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Sobre el autor

Milagros Pérez Oliva. Me incorporé a la redacción de EL PAÍS en 1982 y como ya hace bastante tiempo de eso, he tenido la oportunidad de hacer de todo: redactora de guardia, reportera todoterreno, periodista especializada en salud y biomedicina, jefe de sección, redactora jefe, editorialista. Durante tres años he sido también Defensora del Lector y desde esa responsabilidad he podido reflexionar sobre la ética y la práctica del oficio. Me encanta escribir entrevistas, reportajes, columnas, informes y ahora también este blog. Gracias por leerme.

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