Cosas que importan

Cosas que importan

No tan deprisa. Las cosas importantes no están solo en los grandes titulares de portada. A veces se esconden en pequeños repliegues de la realidad. En este espacio habrá mucho de búsqueda, de exploración, de reflexión sobre las cosas, pequeñas y grandes, que nos pasan. Y sobre algo que condiciona, cada vez más, la percepción que tenemos de lo que ocurre, la comunicación.

Ciega y sumisa antes que culpable

Por: | 21 de febrero de 2014

Infanta cristina2.jpg
Es una lástima que después de tantos años de esfuerzo por consolidar la imagen de una mujer solvente, moderna y, por primera vez en la Casa Real, con una trayectoria profesional propia e independiente, la Infanta Cristina haya tenido que destruirla, de golpe y con sus propias manos. La estrategia diseñada por el acreditado equipo de abogados de la defensa la obligó a elegir entre lo malo y peor, y eligió el mal menor: antes ciega y sumisa que culpable. Pero al asumir esa estrategia de defensa la Infanta se convertía en colaboradora necesaria de una operación que iba a pulverizar su imagen pública.

Siendo ella uno de los miembros que mayor capital de modernidad aportaba a la Familia Real, la operación de salvamento diseñada por Miquel Roca, incluso en el caso de que resulte exitosa y evite el procesamiento de la Infanta, tendrá costes importantes en el terreno de lo simbólico.

La Infanta Cristina simbolizaba un modelo de mujer independiente, profesionalmente competente, preparada y capaz de asumir responsabilidades en una importante entidad financiera. No cabe duda de que las capacidades que tuviera las seguirá teniendo. El problema es que esa imagen casa muy mal con esa otra que, representada -hay que decirlo- con notables dotes de interpretación, emerge de las seis horas de evasivas, de sorprendentes lapsus de memoria y patéticas declaraciones de ignorancia. No, ella no sabía nada, no recordaba nada, no había visto nada. Ella vivía en la más completa de las ignorancias. Ella es una mujer sumisa, ciega de amor, que firma documentos y autoriza pagos sin saber lo que firma. Una mujer que, siendo propietaria de la mitad de una sociedad, firma las actas, toma fondos para sus gastos y los de su casa, pero ignora por completo las fuentes de ingresos y la forma en que estos son obtenidos. Una señora de su casa que nada se pregunta y nada ve de anormal en la sorprendente facilidad con la que su marido consigue ingresos para la sociedad que comparten. Una mujer de las de antes.

Se interpreta estos días en el Teatre Nacional de Cataluña una obra titulada Ocells i Llops (Pájaros y Lobos) de Josep María de Segarra, dirigida por Lurdes Barba, cuya protagonista es precisamente ese tipo de mujer que ya se daba por superado. La obra fue escrita en 1948 y pretende ser una crítica a los cánones culturales de la época. Lucrècia es una delicada señora de la alta burguesía, rica y cultivada, que sin embargo se comporta como la muñeca de porcelana que todos quieren que sea. Y pese a que el mundo se hunde a su alrededor, en la sordidez de la posguerra, por el egoísmo de unos hijos malcriados y carentes de valores, que la engañan y la esquilman, ella prefiere hacer ver que no ve para mantener la ficción de que sigue viviendo en un mundo ordenado y apacible.

El juego de las apariencias acaba siendo una trampa mortal para Lucrècia. En el caso de la Infanta, también se representa un juego de apariencias. Y ella ha quedado atrapada en el dilema de aparecer como tonta y salvarse, a costa de perder lo que ha sido y representado, o asumir su participación en unas actividades presuntamente delictivas que, además de ser susceptibles de sanción penal, ponen en evidencia una conducta muy poco ejemplar. Puede que la estrategia diseñada por Miquel Roca sea la que, si al final logra que quede exculpada, menos estragos cause a la imagen de la Casa Real. Pero la de la Infanta está definitivamente rota. Una persona que, según lo proyectado en su declaración ante el juez, es tan poco exigente y tan crédula, capaz de confiar tan ciegamente en alguien que se aprovechaba de su preeminente posición como consorte de un miembro de la Casa Real para obtener de las instituciones contratos y favores, ¿merece estar en la línea de sucesión a la Corona española? Aunque sea una posibilidad muy remota, dado el lugar que ocupa, ¿le confiaríamos una institución tan importante en nuestro sistema constitucional a una señora de su casa que mira para otro lado y se deja manejar de esa manera por un marido tan poco ejemplar?

Hay 19 Comentarios

En vez de "locura de amor" aquella peli antigua, esto es "tonta de amor", que podría ser perfectamente Torrente...la que sea de orden.
Efectivamente ser tonta, no es punible, y de listos hacerse el tonto tampoco. A ver a cuanto tocamos que esta ronda también la pagamos los de siempre.

Muy buen artículo, aunque me parece que la construcción de la imagen moderna de la Infanta Cristina ya partía de algunas "debilidades" de origen. Por ejemplo, que trabaje "enchufada" en La Caixa haciendo no se sabe qué, con no se sabe qué sueldo y en función de qué capacidades (que tampoco se conocen). Otro ejemplo: la mamá moderna que vivía en una mansión de pijos en Pedralbes y que de vez en cuando iba a recoger a los niños al cole (siempre que hubiera fotógrafos de revistas del corazón presentes). Y alguno más que por razones de espacio hay que obviar. Salud y República

"¿merece estar en la línea de sucesión a la Corona española? Aunque sea una posibilidad muy remota, dado el lugar que ocupa, ¿le confiaríamos una institución tan importante en nuestro sistema constitucional a una señora de su casa que mira para otro lado y se deja manejar de esa manera por un marido tan poco ejemplar?" Se olvida usted de la consecuencia más inmediata de su pregunta. Si la que durante años fue la lista de la casa no lo merece ¿lo merece algún otro miembro de la familia?

¿De qué hablamos?
MODELOS: Aplicando la lógica a lo Jaime Baldes ¿puede un rey, una reina o cualesquiera de la familia real ser un modelo? Si el hecho de ser rey está restringido a determinadas personas. Puesto que yo no puedo ser rey no me sirve de ejemplo a imitar. Lo que si se podría imitar seria a la infanta y no en cuanto infanta; si no como mujer moderna y solvente. Pero y si no lo es o no quiere serlo .Y si es como otras muchas mujeres que si leen los periódicos pero están más enteradas de los asuntos del papel cuche. Y si es una profesional acaso no podría ser verosímil que a la hora de llegar a casa pudiese querer desligarse de asuntos que tienen que ver con su profesión (no la de infanta). Otra cuestión es la cualidad o las cualidades de la ignorancia deliberada y cuales son reprobables judicialmente. Cosa que el juez determinara. Por último recordar que al parecer con solo haberse beneficiado podría ser punible.

de las de antes? de cuando? nuestras madres y abuelas ya querían ser otra cosa, no ciegas ni sumisas

Menos mal que no soy monárquica, pero SI española y me avergüenzo de serlo si pienso como la Casa Real se está comportando .
¿ Que todos somos iguales ante la ley?, pues Cristina y esposo, deberían ir a la cárcel y pagar lo robado.

No debe sorprender la "inocencia" de la susodicha. En realidad ella no hablaba hablaban sus abogados que si que saben de que va

Totalmente de acuerdo. Es la estrategia de los abogados, ok, saldrá inocente pero no su imagen. Cualquier mujer, aun sin estudios, le pregunta a su marido por los gastos. No es que tuviera buena opinión de ella antes, pero es que ahora...

Se olvida algo, no solo tonta y sumisa, sino además mosquita muerta que no es capaz de poner al que la ha "estafado" de patitas en la calle.

No se si ingenuamente, al empezar a leer el comentario de Trigolimpio, pense que este, después de una sintesis del argumentário del ABC, iba a hacer una crítica del mismo. No fue así. El Sr. Trigolimpio entiende que las razones monárquicas, frente a lo que consideran feroz persecución, son sólidas e ineluctables. Por eso me animo yo a gestionar esa crítica:
1º el prestamo entre particulares, aunque no está especificamente reglamentado en el derecho español, tampoco esta sujeto exclusivamente al libre albedrío. Debe formalizarse mediante un contrato privado en el que se especifiquen las condiciones y cláusulas, las cuales, a su vez, tienen que atenerse a lo establecido por el Código Civil en materia de préstamos. Lo que es más importante, una vez firmado el contrato (no puede, por lo tanto, ser verbal), es necesario legalizarlo a través de la Agencia Tributaria, que se encargará de estampar un sello de autenticidad. No parece que en este caso se hayan cumplido a rajatabla los requisitos, ¿verdad?
2º No es cierto que el delito fiscal (o cualquier otro, lo pueda cometer únicamente la persona que infringe directamente la ley; existe la figura del complice o colaborador. Reconocer, como hizo la Infanta, que se ha constituido una sociedad al 50% para que el otro socio "canalice" sus ingresos es, exactamente eso. Si además el que lo hace forma parte de la Familia Real, es algo más.
3º No nos chupamos el dedo.

Sin estar enterado mucho del tema, este planteamiento, irremediablemente, me hace pensar en la trama de la película de Woody Allen "Jazmín Azul". Y quien la haya visto ya sabe como termina la historia. Saludos desde México.

Si la Infanta se hubiera metido a entrenadora de balonmano seguro hubiera consultado a su marido de vez en cuando. Urdanga se metió a empresario, ¿a quién creeis que consultaba? ¿Quién tiene los estudios económicos y quién los deportivos en ese matrimonio? Ahí no se hacía nada económico sin pasar por Ella.

Recuerdo cuando Cristina era "la nostra", la infanta discreta, trabajadora de La Caixa, casada con un deportista del Barça, que vivía en Barcelona, alejada de los cortesanos de la Villa y Corte, en contraposición a su hermana y a Marichalar. Reconozco que yo me tragué la historia del cuento de hadas moderno. Al final, Cristina es lo más parecido a Ana Mato que no se enteraba de nada, con el agravante de que esta mujer es la hija del Rey y, gracias a eso, Urdangarín pudo hacer sus "business", como reconoció Matas al admirado Évole. También hay que recalcar el papelón de Roca Junyent, uno de los padres de la Constitución que lleva su defensa, diciendo que su declaración ante el juez Castro fue modélica. Tot plegat, una estafa, incluida la intelectual, de la que no se salva la monarquía, que de ejemplar también tiene poco, como hemos ido sabiendo los de provincias. Estamos rodeados.

Es patética la lectura de la declaración de la infanta de España. Ignorante, sumisa, olvidadiza de manera muy deliberada. Al parecer, toda esta gente cree a pies juntillas, que los ciudadanos nos chupamos el dedo y seguiremos siempre fieles a pagarles todos sus gastos y dejar como no, que nos roben el dinero de nuestros impuestos.

Doña Milagros, es la primera vez que la leo y no me gusta. No sé si ahora quiere ser cínica o hay cosas entre líneas que se me escapan. La imagen de la infanta no es eso que usted dice. La imagen de la infanta es eso, la de una infanta, una de la casta. Ahora y antes. Como su padre, como su marido, como el parlamento, como los bancos. La casta. Nosotros no le tenemos que confiar institución alguna. La toman por derecho o porque el mundo es así o en último término por la fuerza, de toda la vida.

Yo no aconsejaría a nadie "ser una misma" ante un juez. En ningún caso, pero menos aún si se es la infanta Cristina. Lo siento, la realidad judicial es la que es. Por eso necesitamos abogados para interceder con ella.

A PUNTO DE ARCHIVARSE LA CAUSA CONTRA LA INFANTA
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…La publicación de la comparecencia de la Infanta Doña Cristina ha puesto luz, mucha luz, sobre lo ocurrido el pasado 8 de febrero en los juzgados de Palma. Aquel sábado el juez José Castro se ensañó con la hija del Rey, hasta el punto de dejarla al borde de las lágrimas en 2 ocasiones. La 1ª, cuando el juez con más afán de protagonismo de España le preguntó si era consciente de que podría haber sido utilizada por su marido. A lo que ella respondió: “No, ni lo hubiese aceptado, ni me consta, casi me ofende, Señoría”. Y 2ª, cuando insistió una y otra vez en preguntarle sobre el préstamo que le pidió a su padre para ayudarla a comprar la casa de Pedralbes. Esa insistencia, según aseguran algunos que asistieron al juicio, acabó siendo una pregunta agresiva e innecesaria hecha tan sólo para hunillar a la Infanta.
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…A pesar de esa animadversión del juez Castro hacia la familia real y de su aspiración a ser el centro de atención del proceso, la Duquesa de Palma no perdió la calma, ni se sorprendió con nuevos datos, ni cayó en ninguna contradicción. Para desgracia de su Señoría.
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…Según se ha sabido este jueves, aquel día la Infanta habló muy clarito y con la sinceridad y franqueza de quien se sabe inocente. Sobre su marido afirmó: “Nunca creo que se me haya utilizado como escudo fiscal”. Sobre la pregunta sibilina y malintencionada de Castro acerca de si recibía un trato privilegiado de la Hacienda pública, Doña Cristina dijo: “No, nunca lo he pensado, y si me permite, Señoría, me gustaría explicarle que precisamente por ser hija del Rey, quizás se me ha sometido a un escrutinio mayor…”. Finalmente reconoció haber formado parte como vocal del Instituto Nóos entre 2003 y 2006; pero que lo hizo por confianza a su marido y porque él se lo pidió.
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…No consultó con su padre, no leyó los estatutos, no sabía de la existencia de Nóos Consultoría, no sabía de la vinculación Aizoon-Nóos, desconocía de las gestiones realizadas por su marido, etc.
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…Como el Ministerio Público siempre se ha opuesto a la imputación de la Infanta e, incluso, Manos Limpias ha reconocido no existir delito fiscal de Aizoon, y como no se puede demostrar la implicación de la Duquesa de Palma en el presunto delito cometido por su marido en el IRPF de 2007. Ya que ese delito sólo lo puede cometer la persona que presenta la declaración de la Renta, que, en este caso, fue Iñaki Urdangarín. La causa contra la Infanta tiene que archivarse. Le guste o no le guste al famoso juez.

Gracias por el artículo. Interesante análisis.

Otro muy buen articulo de Milagros. Pone -y no intencionadamente, tendenciosamente- a la Infanta en su verdadero sitio como persona. Sin animo de insultar ni nada que se le parezca, a nivel personal, a nivel ético, después de su comparecencia judicial, la Infanta queda "como una piltrafa". No hay mucho que decir,pues la explicaciones ¿? dadas por ella ante el Juez son las clásicas de las personas que están metidos en negocios turbios y después quedan "retratadas" al declarar, de una forma similar a los grandes "chorizos".
http://intentadolo.blogspot.com.es/2014/02/contrapoder-y-la-bestia-sin-bozal.html

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Sobre el autor

Milagros Pérez Oliva. Me incorporé a la redacción de EL PAÍS en 1982 y como ya hace bastante tiempo de eso, he tenido la oportunidad de hacer de todo: redactora de guardia, reportera todoterreno, periodista especializada en salud y biomedicina, jefe de sección, redactora jefe, editorialista. Durante tres años he sido también Defensora del Lector y desde esa responsabilidad he podido reflexionar sobre la ética y la práctica del oficio. Me encanta escribir entrevistas, reportajes, columnas, informes y ahora también este blog. Gracias por leerme.

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