Cosas que importan

Cosas que importan

No tan deprisa. Las cosas importantes no están solo en los grandes titulares de portada. A veces se esconden en pequeños repliegues de la realidad. En este espacio habrá mucho de búsqueda, de exploración, de reflexión sobre las cosas, pequeñas y grandes, que nos pasan. Y sobre algo que condiciona, cada vez más, la percepción que tenemos de lo que ocurre, la comunicación.

Lo que queda del ‘espíritu del 45’

Por: | 03 de marzo de 2014

Mujer pobre
Un estudio de la Joseph Rowntree Foundation de Londres ha observado que los votantes laboristas están cada vez más convencidos de que Estado de bienestar, al conceder subsidios a los más desfavorecidos, fomenta la dependencia y el abuso, y que la pobreza es fruto del fracaso personal más que de condiciones sociales adversas. El estudio analiza las actitudes de los ciudadanos ante la pobreza. Antes, en periodos de recesión, los que caían en la pobreza eran vistos por los laboristas como víctimas, con compasión y simpatía. Ya no es así.
 
Incluso después de muerta, la impronta neoliberal de Margaret Tatcher sigue ahí, en un discurso cuyas semillas han germinado en mutaciones culturales como esta. Lo que muestra este estudio poco tiene que ver con la actitud de aquella generación de jóvenes laboristas que, como explica el documental de Ken Loach El espíritu del 45, al volver de la Segunda Guerra Mundial decidieron tomar el destino del país en sus manos para crear un Estado social que protegiera a los más desvalidos frente a las adversidades de la vida. No habían ganado una guerra con tanto sacrificio y tantos muertos para volver a la miseria, la injusticia y la desigualdad del periodo de entreguerras.
 
Nacionalizaron las minas y el transporte, consolidaron y extendieron el sistema educativo y crearon ese inmenso monumento al progreso social que fue el National Health Service. Tras sufrir las reformas liberalizadoras de Thatcher y el posterior reciclaje ideológico de la Tercera Vía de Anthony Guiddens y Toni Blair, de aquel "espíritu del 45" queda ya tan poco como del primigenio NHS en el actual sistema sanitario, en el que se ha llegado a discutir la propuesta de obligar a los enfermos a suscribir un contrato, y si no cumplen la pauta médica, retirarles el tratamiento.
 
El estudio muestra hasta qué punto han penetrado la idea de que son las características personales de los individuos y su actitud, más que las estructuras sociales, las causas de la pobreza. Esta ha sido una premisa inmutable del pensamiento conservador. Lo que ha cambiado en los últimos años es que estos postulados han penetrado en el cuerpo social de votantes laboristas. Y eso los está convirtiendo en hegemónicos, para desgracia de los excluidos, que son vistos cada vez más como parásitos sociales. Según el estudio, solo el 27% de los votantes de partidos de izquierda citó la injusticia social como causa de la pobreza, frene al 41% de 1986. En este tiempo, el porcenteje de quienes culpan exclusivamente a la persona de su pobreza ha pasado, entre los votantes laboristas, del 13% al 22%. Es un cambio cultural importante y revela la preeminencia de un marco conceptual que puede ser utilizado para justificar recortes en las prestaciones sociales.
 
PeticionImagenCA75PH0YHace ya tiempo que estamos asistiendo a un intento de cambiar el discurso sobre la pobreza y la exclusión en toda Europa, incluida España. En paralelo a la profusión de estudios que proclaman la insostenibilidad del Estado de bienestar, con frecuencia se presenta a los perceptores de prestaciones sociales como sospechosos de vivir a costa de los demás. Y no solo por parte más extrema de la derecha. Lo hacen también algunas fuerzas del Main Stream y con argumentos que parecen razonables y hasta justos. Por ejemplo, cuando se magnifica el fraude o se dice que hay gente que prefiere cobrar el subsidio a trabajar. Como si los más pobres, que suelen ser los menos cualificados, pudieran encontrar fácilmente un trabajo.
 
Desde luego si hay fraude se ha de perseguir, pero resulta sospechoso que se haga tanto énfasis en el pequeño fraude del parado o del pobre y tan poco en el gran fraude del evasor fiscal.
 
Contribuye a la expansión de estos estereotipos la propia invisibilidad de la pobreza. Está ahí, pero puede pasar inadvertida porque ya no se presenta con la imagen de unos niños enfangados en la miseria de un barrio de barracas. No, los síntomas de la probreza son hoy menos aparatosos. En el caso de los niños, puede ser incluso la obesidad. Pero hay muchísima más pobreza de la que se ve bajo los cartones en algunos cajeros automáticos o en el deambular cansino de esos extranjeros que arrastran carritos de la compra llenos de desechos.

Hay una pobreza invisible salvo para los más allegados, una pobreza apática e invalidante, que paraliza en el sofá o en la cama por falta de esperanza. Y hay también una pobreza que se esconde. Como aquella viejecita que una madrugada rebuscaba en el contenedor de un restaurante. Disimulando, digna y diminuta debajo de un abrigo antiguo y demasiado grande para su enjuta humanidad, estuvo removiendo un rato hasta que por fin cogió algo, lo observó, lo olió disimuladamente y acabó llevándoselo al bolsillo. Ni siquiera me dio tiempo a preguntarle si podía ayudarla. Antes de que abriera la boca, ya me estaba explicando, de forma atropellada, que en realidad no era para ella, que gracias a Dios no le faltaba para comer, pero que tenía un conocido que lo necesitaba y se lo iba a llevar, que era una vergüenza ver cómo los restaurantes tiran comida en buen estado, cuando hay tanta gente que lo pasa mal. Podía haberme dicho que se llevaba comida para su perro, pero no. Su lógica no lo admitía. Probablemente esa mujer nunca debió imaginar que podría acabar sus días removiendo los contenedores. Por eso su dignidad le impedía reconocerlo. No podía aceptar la degradación de verse reconocida como pobre de solemnidad.
 
He ahí a una defraudadora.

Imágenes: Albert García y Mireia Comas.

 

 

Hay 8 Comentarios

Fantástico artículo.

¿Qué pretenden... revivir la esclavitud de siglos pasados? Pues, que se preparen para nuevas Revoluciones. Esos piratas, disfrazados de liberales, pretenden que los trabajadores vuelvan a los grilletes, con cadenas atadas a los pies.

¡pero cómo con tanta agua historiográfica bajo el puente alguien puede confundir el socialismo Lab radicalmente democrático de Atlee con el bonapartismo profranquista de perón!

"Perón decía por lo menos cada ser humano debe producir lo que come"
sí, para q se lo robaran él y la Eva.

La base individualista del neoliberalismo
"No hay tal cosa como la sociedad. Hay hombres y mujeres y hay familias". Margaret Thatcher 1987. Es decir, sólo hay individuos.

Creo que con esto la Dama de Hierro quiso decir que la sociedad es la simple suma de sus socios, de las interrelaciones entre ellos, sin ninguna otra característica o condición aparte y que el papel del Estado debe limitarse a asegurar que así sea.

La manifestación literaria o cinematográfica con que se viene difundiendo más masivamente esa ideología es el género western con sede en la industria de Hollywood, ninguna otra tuvo nunca tanto poder de propaganda y penetración.

Pero no por ello la dialéctica individuo-sociedad, especie del género dialéctica partes-todo, queda superada, sigue siendo cierto que no hay una sin otro y viceversa. Y esto tanto si nos quedamos en los niveles más espontáneos, básicos y emotivos de los grupos primarios como si ascendemos a los superiores y más convencionales, formalistas y racionales de las normas e instituciones sociales, cada vez más abarcadoras y complejas.

Conviene pues que la acción de las autoridades se base en la tensión de esa dialéctica y tenga como objetivo máximo mantenerla siempre viva. Por supuesto que habrá momentos en que convendrá primar al individuo sobre la sociedad y viceversa pero nunca hasta el punto de que uno de los términos quede totalmente sojuzgado por el otro. De no ser así las consecuencias son siempre nefastas.

Dos aspectos que podrían explicar la progresiva 'culpabilización' del pobre, al menos en el Reino Unido. Primero, la seguridad social se entendió siempre como un recurso temporal, pero de hecho se ha ido convirtiendo -también- en un trastero donde aparcar a los menos empleables y a sus descendientes. Se ha creado así un mundo marginal cerrardo. Y segundo, la diversidad cultural del Reino Unido ha aumentado de forma inimaginable desde que se crearon los servicios sociales. Los dependientes de la seguridad social no son hoy sólo "nuestros necesitados" sino también "esos forasteros que explotan nuestro sistema y de hecho nos odian". Es bien sabido que la falta unidad cultural compromete la solidaridad social.

Excelente articulo...!Que maravillosa forma de describir la cruel realidad! Escritura elegante, sutil, directa y bellamente escrita.
Es increíble como el sistema neoliberal se adentra dentro de nosotros, inutilizandonos como personas de sensibilidad social, como personas solidarias. Estamos dentro de un sistema que nos atrapa irremediablemente, que no nos deja ser nosotros mismos, y aún mas, llega un momento, que transportamos el mensaje de quien nos exclavizó y por encima lo defendemos.¿porqué?¿porque esa mano oculta nos zarandea de un lado para el otro,sin saber hacerle, o no querer hacerle frente.?¿Será porque hay parte de "nuestra materia prima" ,egoísta, presentuosa, insolidaria, estupida que se lo pone " a huevo" a esa mano oculta?
http://intentadolo.blogspot.com.es/2014/03/la-marcha-de-la-dignidad.html

Excelente nota. Es lo mismo que pasa con el justcialismo en Argentina. Hay que brindar herramientas en aquello que dijo Jesús "ganarás el pan con el sudor de tu frente" y Perón decía por lo menos cada ser humano debe producir lo que come.

Los comentarios de esta entrada están cerrados.

Sobre el autor

Milagros Pérez Oliva. Me incorporé a la redacción de EL PAÍS en 1982 y como ya hace bastante tiempo de eso, he tenido la oportunidad de hacer de todo: redactora de guardia, reportera todoterreno, periodista especializada en salud y biomedicina, jefe de sección, redactora jefe, editorialista. Durante tres años he sido también Defensora del Lector y desde esa responsabilidad he podido reflexionar sobre la ética y la práctica del oficio. Me encanta escribir entrevistas, reportajes, columnas, informes y ahora también este blog. Gracias por leerme.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal