Las dietas no son un hecho diferencial

Por: Francesc Valls | 05 dic 2011

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La maldición del tijeretazo se ha cebado en los funcionarios o contratados de la Generalitat de Cataluña. El Gobierno de Artur Mas está dispuesto a recortar 860 millones de euros de los salarios de los trabajadores de la Administración. Y ello a pesar de que los tribunales –ya van una treintena de casos fallados- den la razón a los demandantes y juzguen los despidos o nulos o improcedentes. El dios de la crisis requiere grandes sacrificios humanos. Aunque seguramente a ese dios no le disgustaría extender ese ejercicio de austeridad a algunos representantes políticos. Por un elemental principio de justicia distributiva, resulta fácilmente comprensible que el recorte a un sueldo mileurista se acerca mucho más al hueso que si el salario es diezmileurista.

Desde la edición de EL PAÍS en Cataluña se ha relatado pormenorizadamente lo que perciben en dietas algunos ediles de la conurbación de Barcelona, gracias a su dedicación al Área Metropolitana, al Consejo Comarcal del Barcelonès  y al sueldo de su propio Ayuntamiento. Algunos casi logran incrementar  un 40%  su salario gracias a esos pluses dietéticos. En plena crisis hablamos de cantidades totales que en su franja alta suponen más de 125.000 euros brutos anuales y que afectan a los alcaldes de Barcelona, Badalona o L'Hospitalet de Llobregat. No es que los políticos no se merezcan ganar eso. El problema es cómo y en qué críticas circunstancias lo siguen percibiendo. Es cierto que en España el oficio de político está mal pagado en comparación con otros países. En Francia, los representantes de la soberanía popular cobran mucho más que los diputados españoles. Pero, por ejemplo, los cargos municipales electos tienen un techo salarial de 8.100 euros brutos mensuales y esa cifra no puede superarse por pertenencia a ningún otro organismo derivado de la función que se desempeña. Cataluña, que ha sido pionera en los recortes, tal vez debiera reivindicar ese papel para pasar el cepillo por algunos ingresos extras que provocan comparaciones odiosas. ¿Por qué la tradición catalana es tan generosa? Las dietas no forman parte del hecho diferencial catalán. La presidenta de la Diputación de León, por ejemplo, superó los 158.000 euros el año pasado gracias a su docena de cargos.

Tal vez es hora de comenzar a predicar con el ejemplo. Si algunos políticos se creen mal pagados, ¿qué deben pensar en plena crisis los maestros, médicos, bomberos y en general aquellos que trabajan para acercar el Estado de bienestar a los ciudadanos?

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Sobre el autor

Francesc Valls

. Viví la transición democrática en primera línea periodística y personalmente. Luego me enriquecí espiritualmente viajando con Juan Pablo II alrededor del mundo. Descendí a lo terrenal con Jordi Pujol. Desde siempre he sido un adicto a la política. Soy subdirector de EL PAÍS en Cataluña.

Sobre el blog

El día a día del contraste entre ese dulce postre tradicional y la amarga austeridad. Todo aderezado con unas gotas de tabasco soberanista.

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