El sindicato del poder

Por: Francesc Valls | 22 ene 2012

Masantifrau

 

Las mayorías son cambiantes en democracia. Pero, gobierne el partido que gobierne, hay una constante: la exquisita sensibilidad hacia los demás poderes con los que comparte temporalmente mesa y mantel. Cuando un miembro de un gobierno es imputado, cuando un agente del orden es acusado de excesos,  cuando un financiero es apuntado como evasor de impuestos o cuando un juez es señalado como prevaricador –Baltasar Garzón parece ser la gran excepción a esta regla de oro-, el estribillo machacón es el del máximo respeto de la presunción de inocencia. La sombra de la sospecha en cambio recae sobre aquel que se pregunta  por qué los desahucios circulan por las vías de gran velocidad y el caso Palau, por poner un ejemplo, va no ya a ritmo de caracol sino de  tren regional Barcelona-Puigcerdà.

    En la historia reciente se han escrito páginas brillantes de cómo a veces los políticos premian actitudes no ya poco edificantes, sino en ocasiones claramente delictivas. Corría el año 1994 cuando Convergència i Unió decidió enviar al magistrado  Luis Pascual Estevill al Consejo General del Poder Judicial, ejerciendo su cuota en el organismo de gobierno de los jueces . Solo resistió dos años en el organismo. Comenzaron a lloverle querellas por prevaricación, cohecho, extorsión  o detención ilegal. La modalidad que el magistrado, ahora entre rejas, patentó a principios de los noventa consistía en extorsionar a empresarios a los que investigaba en su carácter de juez. Para no ingresar en prisión, o para salir de ella en pocos días, los empresarios accedían a que el abogado Joan Piqué Vidal los defendiera y a abonar diversas cantidades de dinero al juez y al abogado. Piqué Vidal, antiguo abogado de Jordi Pujol en el caso Banca Catalana, cumple también condena por su participación en aquellos hechos. Una de las últimas consecuencias de la actuación de Estevill ha coleado recientemente. Se trata del indulto que el gobierno progresista de Zapatero, ya en funciones a finales de 2011, concedió al banquero Alfredo Sáenz de la condena  por un delito de acusación falsa y denuncia falsa contra cuatro empresarios para los que el juez Pascual Estevill dictó prisión.

    ¿Nadie sabía en Cataluña que hacían personajes de gran honorabilidad como Estevill o Piqué? Al parecer, no. Unos años después la ignorancia sigue instalada entre buena parte de nuestros políticos. El caso Palau fue otra sorpresa.La Agencia Tributaria cifra en 35,3 millones de euros el supuesto fraude cometido por los saqueadores confesos Millet y Montull. De esos 35,3 millones, 5,9 millones podrían haber ido a parar a las arcas de la federación nacionalista supuestamente abonadas por la  constructora Ferrovial en comisiones ilegales de hasta el 4% del presupuesto de las obras públicas adjudicadas por los Gobiernos de CiU. No obstante, cualquier alusión a esta supuesta financiación irregular es calificada de comportamiento inquisitorial por quienes ahora ostentan el poder en Cataluña. 

    Tenemos pues ante nuestras narices suficiente jurisprudencia como para tratar de evitar nuevos casos y sobre todo no cerrar los ojos ante ellos. El pasado 9 de diciembre los poderes legislativo, ejecutivo y judicial de Cataluña se comprometían a luchar contra la corrupción. Actuaba como anfitrión de esta cumbre el nuevo director de la Oficina Antifraude, Daniel de Alfonso.  Apenas ha pasado un mes y la Oficina investiga si hay o no incompatibilidades o irregularidades en la actividad de altos cargos del sistema público de salud que tienen intereses en el sector privado. Se trata del presidente del Instituto Catalán de la Salud (ICS), Josep Prat, y del presidente del Consorcio de Salud de Cataluña, Ramon Bagó, que antifraude investiga a partir de las informaciones publicadas por este diario y cuyas prácticas hunden sus raices en anteriores gobiernos: ya tripartitos, ya de Pujol. De Alfonso también ha puesto bajo la lupa los 11 millones de deuda que ha generado el complejo  residencial Sitges Reference,  proyecto ejecutado cuando aquel ayuntamiento estaba gobernado por el PSC.

    El inicio de Antifraude es prometedor para la transparencia, porque una situación de crisis exige ejemplaridad. No se pueden pedir grandes esfuerzos al común de los mortales y mostrar la cara indulgente con los poderosos. Y de momento, todavía hay demasiada asimetría. Como si el sindicato del poder se resistiese a dejar de actuar de forma solidaria y corporativa  en defensa de sus intereses.

Hay 3 Comentarios

Sr. Valls, GENIAL!

Los comportamientos corruptos en el PSOE (y PSC) no quita que los haya habido en CiU. Lo del caso Palau clama al cielo. No son pocas las personas que estamos atentas al desenlace.

Es una lástima que los socialista se apunten a la ejemplaridad sólo cuando están en la oposición. Una lástima... pero no una sorpresa. Si algo sabe hacer la maquinaria de agitación y propaganda del PSOE en cualquiera de sus avatares regionales es tocar las teclas mediáticas necesarias para que el cinismo con que los integrantes del partido de los "cien años de honradez" pase por impoluto crédito democrático. Después de comprobar el estado calamitoso de las cuentas públicas dejado por Montilla y su cohorte, de percibir en toda su crudeza cómo la contabilidad imaginativa y desinhibida ocultaba los peores vicios de una gestión mendaz, la muy plausible idea de castigar con el Código Penal a los administradores públicos, propuesta por Montoro, debería tener en el comportamiento del PSC su primera referencia. Por supuesto, siempre con la presunción de inocencia por delante y por detrás. Esa presunción que ampara también al juez Garzón y que él juez exdiputado tan a menudo incineraba con la pena de Telediario para quienes caían entre sus falanges.

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Sobre el autor

Francesc Valls

. Viví la transición democrática en primera línea periodística y personalmente. Luego me enriquecí espiritualmente viajando con Juan Pablo II alrededor del mundo. Descendí a lo terrenal con Jordi Pujol. Desde siempre he sido un adicto a la política. Soy subdirector de EL PAÍS en Cataluña.

Sobre el blog

El día a día del contraste entre ese dulce postre tradicional y la amarga austeridad. Todo aderezado con unas gotas de tabasco soberanista.

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