Javier Valenzuela

La peste siria infecta Beirut

Por: | 28 de mayo de 2012

MilicianosLibanesesEnEntierroAhmedAbdulWahid
Estos días pienso mucho en Beirut. Como era de temer, la peste siria infecta Líbano. Mofándose de la ONU y sus cascos azules, Bachar el Asad y sus esbirros siguen masacrando a su pueblo (lo más reciente es la terrible matanza de Hula), y en el vecino país de los cedros comienzan a producirse mortíferos enfrentamientos entre partidarios y adversarios locales del tirano de Damasco.

    Además, el libro que estoy leyendo, La mujer de papel, de Rabih Alameddine, transcurre en Beirut.

    LaMujerDePapel.Rabih_AlameddineMañana, martes 29, por la tarde, el escritor libanés Alameddine estará en la madrileña Casa Árabe presentando esta novela. No es un thriller, sino la historia de Aaliya, una septuagenaria que vive sola y dedicada obsesivamente a la lectura y la traducción. Es un libro estupendo que, en lo que hace al soliloquio de Aaliya, puede recordar a Juanita Narboni, del tangerino Ángel Vázquez, y en lo relativo a la reseña literaria al Don Quijote cervantino.

   Pero la historia de Aaliya transcurre en Beirut y, claro, buena parte de su trasfondo son los largos años de guerras civiles libanesas (1975-1990) y su tremenda resaca.

  En realidad, no hay modo humano de escribir algo sobre Beirut que no sea novela negra.

   “En el invierno de 1986, Beirut vivía una de sus numerosas fases dedicadas a despojarse de su humanidad y de sus seres humanos", recuerda Aaliya en La mujer de papel. "La guerra hacía estragos, las sectas se mataban entre sí, las milicias estrangulaban a la población, y mi madre estaba preocupada por una gata”.

       Viví en Beirut aquel invierno de 1986 y un par de años más. Mi gente sabe que no me gusta hablar demasiado de ello. Pasé mucho miedo y fui muy feliz. Cada día era una aventura.

   Rabih_AlameddineDejaré, pues, que hable Aaliya. “En aquellos días”, dice, “la venganza estaba a la orden del día. (…) Jóvenes con uniforme impecable podían disparar a la gente mientras mordisqueaban un kebab y se bebían una Pepsi”. En otro momento, la mujer que tenía sed de libros mientras tantos de sus compatriotas tenían sed de sangre rememora el día que vio su primer muerto a causa de la guerra: “Un hombre tirado en la acera, seguramente arrojado allí hacía poco, me cerraba el paso, y no un poquito, sino por completo, como cuando decimos “tendrás que pasar por encima de mi cadáver”. Desprendía un olor agrio y almizclado, como el de una alfombra guardada demasiado tiempo en la buhardilla. Bajo los coágulos secos y escamosos de sangre, del color de los posos del café, su cara presentaba una palidez azulada. (…) No voy a aburriros con las técnicas de “cómo tranquilizarse tras ver un cadáver”, en la que todos los libaneses se vuelven expertos, si bien hay partidarios de diferentes escuelas. Cuando llegué a mi apartamento, juré solemnemente que jamás volvería a quejarme de nada. Estaba viva: no importaba lo que estuviera pasando, porque yo estaba viva”.

    La protagonista y narradora de esta novela reflexiona sobre nuestra natural tendencia a intentarle encontrar a todo una explicación más o menos lógica. Su experiencia personal, la de su ciudad y su país y sus lecturas le han llevado a la conclusión de que muchas cosas no la tienen, son más fruto de la casualidad que de la causalidad.

Entierro_Beirut_Mayo2012
   Lo ejemplifica con esta historia: “Durante la guerra murió mucha gente. Mi vecina de arriba fue una de las primeras víctimas. (…) Los rumores y las patrañas que circularon durante aquellas semanas eran asombrosamente vívidos, y todos eran intentos de explicación. La mujer era una espía, trabajaba para un banco y transportaba grandes cantidades de dinero en efectivo, llevaba un collar de diamantes espectacular, no vio el puesto de control hasta que fue demasiado tarde. Ninguna de esas versiones era cierta, todas estaban dibujadas con lápiz, fácilmente borrables, todas intentaban explicar lo inexplicable. Resultó que sencillamente la mujer tuvo mala suerte. La mató una bala perdida. Necesitábamos una explicación porque no soportábamos enfrentarnos al hecho de que habría podido pasarnos a cualquiera de nosotros. (…) Nadie sabe cómo enfrentarse al carácter aleatorio del dolor”.

     No obstante, el contagio de la peste siria al vecino Líbano era previsible. Siempre sometido al empeño de Damasco de convertirlo en un protectorado, el país de los cedros lleva años, desde el final de sus guerras civiles, escindido entre una coalición política, social y religiosa aliada y/o vasalla del clan de los Asad y otra partidaria de la emancipación nacional. Desde el primer momento, las revueltas democráticas en Siria se tradujeron en llegada de refugiados a Líbano, conversión de las zonas fronterizas en base de los resistentes armados a la tiranía de los Asad y crecientes divisiones políticas internas. En las últimas semanas, los bandos libaneses ya han llegado a las armas y se han producido los primeros muertos. El fuego prendió en Trípoli y no tardó en llegar a Beirut.ManifestantesAntiAsad.Beirut

    “Beirut”, dice Aaliya en La mujer de papel, “es la Elisabeth Taylor de las ciudades: loca, hermosa, hortera, ruinosa, envejecida y siempre cargada de dramatismo. También se casará con cualquier pretendiente enamorado que le prometa hacerle la vida más cómoda, por muy inadecuado que sea”.

     A lo largo de su historia, la ciudad ha sido ocupada por decenas de Ejércitos extranjeros –griegos, persas, romanos, árabes, cruzados, otomanos, franceses, norteamericanos, palestinos, israelíes, sirios…- y por decenas de facciones locales. No hay conflicto en el Mediterráneo y Oriente Próximo que no termine convirtiéndose allí en doméstico. “Qué diantre”, suelta Aaliya, “Beirut ha sobrevivido miles y miles de años abriendo sus hermosas puertas ante cualquier ejército que pasara cerca. ¿De verdad creéis que la ramera era de Babilonia?”

     Uno nunca se va de Beirut.

Hay 11 Comentarios

La peste es usted y su visión eurocentrista de la vida. Líbano nunca existió hasta el colonialismo francés, siempre fue Siria. Estudie un poquito el Imperio Otomano, se lo recomiendo, antes de lanzarse a escribir temeridades que le dejan con el c... al aire

Ya lo escribi en otro lugar. Mientras Assad tenga el apoyo de los descendientes de dos asesinos:Mao Tse Tung y Stalin,el seguira matando a todo el que se le oponga.
Sus "padrinos"lo proveen de armas y se niegan a una intervencion de la ONU.Tambien los iranies y el Jyzbullah estan ayudandolo.

Es una vergonzoso leer que pidan que la otan intervengan en Siria, los asuntos de Siria deben resolverlos los sirios sin injerencia extranjera y mercenaria.. Respeto a la autodeterminación de los pueblos. No a la guerra!!!

Opino lo mismo que Sergio, detrás de derribar al presidente sirio hay un montón de intereses tan sanguinarios o más como los del mismo presidente sirio!!!!

No, Centurión, al sátrapa asesino Al Assad hay que quitarlo para que los sirios puedan elegir en elecciones democráticas a su presidente. La diferencia es grande con lo que tu dices

Si, el presidente es muy malo, por eso hay que quitarlo, para que Al Qaeda pueda tener otro pais donde circular a sus anchas.

Gracias por engañar a la población. Otro periodista-escritor think-thank de los gobiernos asesinos, tanto europeos como estadounidenses o israelies. Toma, para que te informes un poco http://www.voltairenet.org/Siria-centro-de-la-guerra-del-gas

Me quedo con esta frase tan significativa:" En realidad, no hay modo humano de escribir algo sobre Beirut que no sea novela negra."
¿Cómo se puede sobrevivir a tantos años de enfrentamientos?. Me anoto el libro. Gracias, Javier.

Buenísima pinta la de este libro, prometo leerlo!!!

Es una vergüenza colectiva que el mundo no haga nada para impedir las matanzas del tirano El Assad en Siria. Luego vendrán los remordimientos como en Rwanda. Qué asco.

Me encantó El Contador De Historiss. Esta tambien tiene muy buena pinta. Gracias, Javier, por compartie

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Sobre el autor

Con más de treinta años de periodismo a sus espaldas, ha sido, entre otras cosas, corresponsal de El País en Beirut, Rabat, París y Washington y director adjunto de este periódico; también director general de Información Internacional en La Moncloa. Tiene siete libros publicados, trabaja como analista y reportero en El País y colabora como tertuliano en programas de radio y televisión. Es un lector voraz de literatura policíaca y de espionaje.

Entrevista Digital

Se cumple el primer aniversario de la Primavera Árabe, y Javier Valenzuela la analiza en su nuevo libro, Crónica del nuevo Oriente Próximo (Catarata), del que charló con los internautas el miércoles, 01 de Febrero de 2012 de 13:00 a 14:00

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Nuevo libro

Crónica del nuevo Oriente Próximo

Crónica del nuevo Oriente Próximo (Catarata, 2012) es el último de los siete libros publicados por Javier Valenzuela. En su primera parte, el autor propone las claves de la Primavera Árabe, desde la revolución del jazmín tunecina a las victorias de los islamistas en las primeras elecciones libres en Túnez, Marruecos y Egipto, pasando por la sangrienta represión en Siria. En la segunda, una recopilación de sus reportajes de los últimos 25 años en Turquía, Siria, Palestina, la Península Arábiga e Irán, se ofrecen pistas para comprender las nuevas realidades geopolíticas de la zona.

Con anterioridad, Javier Valenzuela ha publicado Usted puede ser tertuliano (Península, 2011), De Tánger al Nilo (Catarata, 2011), Viajando con ZP(Debate, 2007), España en el punto de mira (Temas de Hoy, 2002), La última frontera (Temas de Hoy, 1996) y El Partido de Dios (El País-Aguilar, 1989).

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