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Instrucciones para escrachear a Ana Botella

Por: | 19 de abril de 2013

XAna Botella es un personaje singular. Carece de la brillantez intelectual de Alberto Ruiz-Gallardón, pero eso también le sucede a la gran mayoría de políticos españoles, del presidente del Gobierno para abajo. Sin embargo, se ha consolidado a su alrededor una imagen artificial de mediocridad, fruto de sus tropiezos verbales, que no responde a la realidad. Botella es una persona formada y competente, aunque quepa discutir si está a la altura para pilotar una de las principales capitales europeas.

Dicho lo cual, los madrileños eligieron en tres ocasiones por mayoría absoluta a José María Álvarez del Manzano (1991-2003), entre cuyo ideario político consta esta frase: “La inmigración, como las drogas y las familias monoparentales producen una enorme marginación”. O esta otra: “Las uniones de hecho causan muchísimo más deterioro
en la convivencia y sufren más violencia que las uniones matrimoniales”. Manzano fue quién nombró además como concejal de Centro a Ángel Matanzo, que quiso “limpiar” las calles de vagabundos y terminó presentándose como candidato a la Alcaldía tiempo después por Unidad Nacional, del ultraderechista Ricardo Sáenz de Ynestrillas.

Ana Botella es conservadora en lo económico, de centro en lo social y aparentemente honrada en la gestión de lo público. Es funcionaria, cree en el Estado y en la política, y es muy complicado pillarla en un renuncio o en una mentira. Dice muchas barbaridades porque no sabe hablar en público. Sus colaboradores se desesperan porque, en cuanto se apaga el micrófono, se explica con claridad y contundencia. Pero, en parte por esto, y en parte por sus ocho años en escena como mujer de José María Aznar, sigue siendo un personaje plano.

Resulta frustrante, como periodista, desmenuzar su gestión e informar de sus luces y sombras, que son muchas, para luego comprobar que a Botella se la critica siempre por lo mismo: las peras y las manzanas. Parecería que da lo mismo lo que haga o lo que se cuente de ella: la decisión ya está tomada. Y eso sería un error, porque Botella es mucho más que eso. Principalmente, porque lleva el timón de una ciudad de 3,3 millones de habitantes y gestiona un presupuesto de más de 4.000 millones de euros. Merece nuestro atento escrutinio, más allá de la caricatura en la que se ha convertido, porque nos va mucho en ello como ciudadanos.

Ana Botella no sabe hablar en público, decía, pero a cambio se puede hablar con ella. Y escucha, que es más de lo que se puede decir de la gran mayoría de políticos españoles, incluido en este caso Alberto Ruiz-Gallardón. Por eso, vale la pena intentar hablar con ella hasta para cantarle las 40. Porque toma nota. Ojo: es de derechas. Eso es así. No va a adoptar políticas contrarias a su ideología. Pero no por ello desprecia las ideas con las que no comulga, algo muy habitual en la arena política.

La alcaldesa detesta los escraches, más aún que el resto de políticos del Partido Popular (y muchos otros que se callan), porque para ella su vida privada es sagrada. Tanto es así que prefiere encajar críticas, injustas o no, a hablar en público sobre ello. Botella, como Aznar, se encierra en su concha cuando se entra en su esfera privada, y de ahí no hay quien la saque. Pero Botella no es Aznar. El ex presidente del Gobierno boicoteó la labor periodística de EL PAÍS durante años, negándose a conceder una entrevista al principal periódico nacional. Botella sí lo ha hecho.

La alcaldesa detesta los escraches, pero es mucho más comprensiva hacia las protestas sociales que la mayoría de sus compañeros de partido. Se empeñó en caminar por la calle en vez de ir en coche oficial, y sigue haciéndolo. Se ha encontrado con insultos y zarandeos, y no ha hecho de ello un uso electoralista, como otros.

Esta mañana, en un acto oficial (la inauguración de la nueva sede de MediaLab-Prado), se ha convocado una manifestación contra ella desde el entorno de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. Los manifestantes se han encontrado con una fuerte presencia policial en la zona, porque ya había una protesta en los alrededores vigilada por la Policía Nacional.

Pese a ello, tres jóvenes han logrado acceder a la alcaldesa durante el acto con pancartas (“Sí se puede”, “Pero no quieren”). Un escolta se ha dirigido hacia ellos, pero Botella le ha parado y ha invitado a los chicos a recorrer el edificio con ella. Sorprendidos, ellos no lo han hecho. Y ahí ha acabado la protesta.

Estos activistas explican que van a protestar a los domicilios de los políticos porque éstos no van a escuchar sus reivindicaciones a los actos que ellos convocan. En el caso de Botella, sería inútil ir a su casa, porque también es la de Aznar y, por una y por otro, goza de una protección policial extraordinaria. Pero quizá deberían intentar hablar con ella y explicarle lo que desean. Botella es muy rara: seguro que no está de acuerdo, o no en todo, pero probablemente les reciba y les escuche. Al fin y al cabo, para eso la pagamos el sueldo.

Hay 9 Comentarios

vale, que la periodista es amiga de la botella. Pero lo de esa mujer es impresentable. No vale para un puesto en el que no ha sido elegida. Su ideología política es de tebeo y su carisma para llevar una ciudad como Madrid es nulo. Encima representa lo más rancio opusino y carca del PP. Malísimo artículo defendiendo a una indefendible.

Ignoro como es esta señora en su vida privada, o en el trato personal, o directo, o hablando por teléfono. Ignoro por qué habría esto de importarme. Pero, sobre todo, ignoro el aspecto que tiene «la brillantez intelectual de Gallardón»; podría haber dedicado usted medio post a esa misteriosa afirmación.

No seré yo el defensor de esta señora, pero escraches....
No puedo estar a favor de ningún tipo de acoso.

http://elmejorhumorinteligente.blogspot.com/

Obviamente, para llegar donde ha llegado, pese a que la hayan colocado ahí por trapicheos políticos, tan tonta como la pintan no debe ser. Si vd. dice que fuera de las cámaras se explica divinamente, pues es una pena que no lo podamos comprobar, lo único que vemos es que cuando le ponen un micro delante, o lee el discurso o la fastidia. Pero también es cierto que Madrid no es Cantalejo de Abajo, y que estamos en una situación muy, muy complicada, que exige capacidad de liderazgo e iniciativa para salir adelante. Y Botella, qué quiere que le diga, carece totalmente de eso. De izquierdas o de derechas, no es la alcaldesa que necesita Madrid. Nos la han colado por la escuadra en el peor momento.

LLegó a la Alcaldía por el "ascenso" de Gallardón, sin que nadie la haya votado. Me parece una repípi empalagosa, que está muy lejos de la altura del cargo que representa. ¡¡Si el profesor D. Enrique Tierno Galván levantara la cabeza!!....

Como votante del PP considero a esta persona prepotente, antipatica y poco apta para el cargo, al que ha llegado por ser la mujer de Aznar.

Por lo que oí chismorrear en su día, "competente" no era precisamente lo que se decía (en el correspondiente ministerio, que ya no recuerdo ni cuál era) de esta señora en sus tiempos de funcionaria. Y ahora, pues está bastante claro que tampoco.

Tiene razón, Willy the Kid, la política se juzga sobre todo desde una perspectiva ideológica. Pero confío en la labor de los periodistas para aportar además hechos contrastados a partir de los cuáles juzgar también de acuerdo con lo bien o mal que se gestione la ciudad.

Se le olvida decir,que la imagen de un político depende que la ideología de quién la valore.Entre la gente de centro-derecha ,Ana Botella es una gran líder y gestora, y entre la izquierda,pues ,aún se le reconoce una capacidad de escuchar a adversarios,y aceptar las críticas,etc,como usted dice.No hable como si todo el mundo pensara igual.Hay sectarismo.

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Un blog que dará las claves de lo que está sucediendo en la Comunidad de Madrid, haciendo especial hincapié en lo que se debate en la Asamblea regional, en los plenos municipales, en las asociaciones vecinales, culturales, empresariales o sindicales. Aquello que no llega a convertirse en un titular, pero que señala con claridad el rumbo de la región y de sus habitantes.

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