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Cuatro Gatos

Sobre el blog

Un blog que dará las claves de lo que está sucediendo en la Comunidad de Madrid, haciendo especial hincapié en lo que se debate en la Asamblea regional, en los plenos municipales, en las asociaciones vecinales, culturales, empresariales o sindicales. Aquello que no llega a convertirse en un titular, pero que señala con claridad el rumbo de la región y de sus habitantes.

Sobre los autores

, redactor jefe Madrid: , jefa de Madrid; y redactores (Comunidad), (Ayuntamiento), (Sucesos), (Tribunales), (Internet), (Economía), (Educación), (Medioambiente).

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'Camellos' de sentido común en la Asamblea

Por: | 24 de mayo de 2013

CORCHO ASAMBLEA
Corcho de la sala de prensa de la Asamblea de Madrid.

El último pleno del jueves de la Asamblea de Madrid fue anormalmente reposado. Por primera vez en meses, los Despachos de Guerra de Michael Herr, obra maestra del periodismo centrada en la tragedia de Vietnam, se antojaron innecesarios. Fuera de lugar. La deriva en la que había entrado la Cámara, instalada en un debate bronco, en un tuya-mía de verborrea apocalíptica con el hemiciclo convertido en un ring, dio paso a una sesión de aguas tranquilas. Nadie insultó a nadie y ninguna de sus señorías acabó expulsada. En esta ocasión lo fueron una docena de interinos de educación que protestaron
poniéndose unas camisetas verdes reivindicativas y tapándose las bocas con celo simulando unas mordazas. Visto lo visto, pecata minuta.

Más allá de la vuelta a las buenas formas y a las críticas en guante de seda, una iniciativa anónima resumió mejor que nada y que nadie la crispación de los últimos meses. Fuera quien fuere, una mano maravillosa colgó una viñeta de Forges en el corcho de la sala de prensa del edificio que mereció los elogios de todo aquel que se detenía no ya a leerla, sino a adoptarla como propia, fueran compañeros del gremio, celadores, diputados, asesores o limpiadoras. “Descubierto cuando intentaba introducir, en un Grupo Parlamentario, 80 gramos de Sentido Común, de gran pureza”, decía uno de los dos sabios del dibujo. “Jopé, cómo está el patio”, añadía su contertulio, por encima de las ideologías.

De alguna forma, la obra de Forges, colocada entre el calendario semanal de comisiones y la contraseña del día para el wifi asambleario, fue la bandera de todos los hastiados con el comportamiento tabernario en que se habían instalado parte de los diputados regionales. En el caso particular de los mass media, tengan en cuenta lo imposible que resulta que todos los plumillas, sean de prensa, radio o televisión, cada uno de su padre y de su madre, coincidan en un veredicto común. Si algo bueno tienen los desmanes de la Asamblea de Madrid es que acaban con las utopías, y contribuyen a aglutinar a quienes pertenecen al oficio de quien estas líneas les escribe frente a aquellas señorías que dividen el mundo entre los míos y los suyos (alguna eminencia instalada en el pasado cree tener derecho de pernada para exigir que se escriba a su dictado, pero esa es otra historia).

Por cierto, la viñeta la publicó este diario el 10 de mayo. Ergo, quien la seleccionó y recortó con devoción, la guardó a la espera de una pax parlamentaria que finalmente llegó pasadas dos semanas. A ver lo que dura.

Botella despide a una embarazada y ficha a un alto cargo a dedo

Por: | 23 de mayo de 2013

El Ayuntamiento de Madrid despidió el pasado 26 de abril a tres trabajadores de la empresa de turismo municipal, entre ellos a una mujer embarazada y a un hombre con un hijo discapacitado. Apenas unos meses antes, había echado a la calle a otro empleado. Esta semana, esa empresa municipal ha creado de la nada un puesto de directivo al más alto nivel para encontrarle sueldo y acomodo a una persona de confianza del equipo de la alcaldesa, Ana Botella (Partido Popular).

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El arabesco de Freire

Por: | 17 de mayo de 2013

José Manuel Freire, el portavoz de Sanidad del PSM en la Asamblea de Madrid, pasaría totalmente desapercibido en Hyde Park. Anglófilo declarado, su sentido del humor inglés está a la altura de su formación en universidades de Londres y Harvard (es licenciado en Medicina y Cirugía, especializado en Neumología). Quizás excesivamente educado, sobre todo para lo que se estila en la Asamblea de Madrid, en el último pleno se convirtió en uno de los protagonistas indiscutibles del pleno.

Mientras cinco diputad@s socialistas eran expulsados por referirse a Ignacio González como “corrupto”, Freire burló que el presidente de la Cámara, José Ignacio Echeverría, le echara del hemiciclo –un castigo suave para el PP y desproporcionado para PSM, IU y UPyD-. El arte del parlamentario, por la filigrana verbal con que dijo lo que dijo, le mereció el reconocimiento de sus compañeros.

FREIRE
Tomás Gómez saluda a José Manuel Freire tras su intervención. / Gorka Lejarcegi

Freire, al revés que sus colegas, que José Quintana, Antonio Fernández Gordillo, Laura Oliva, Teresa González Ausín y Carla Antonelli, no profirió tal cual la frase más célebre de la jornada. "Cualquiera que lea el informe de la Intervención General del Estado, solo puede llegar a la conclusión de que el presidente de la Comunidad es un corrupto". Todo aquel que la profería, algunos más deprisa, otros masticando las palabras, todos justificando que era una manera de protestar contra “la mordaza del Partido Popular en la Asamblea” –por la suspensión de Maru Menéndez el pleno anterior y que el PP no hubiera aceptado 40 preguntas sobre la Gürtel- terminaba con sus huesos fuera de la Cámara. Para sorpresa general, Freire regateó el destino.

¿Cómo lo hizo? La conversación que sigue merece la pena. Quedan advertidos de su extensión, edulcorada eso sí con una amable interpretación de los hechos:

-Freire: “Cualquier observador ajeno que mire, en primer lugar, los datos de sus hospitales, de los que quiere gestionar, que mire el tipo de pliego que quieren hacer y qué privatizan, llegará a la misma conclusión: aquí no tienen razones, hay intereses, y los intereses no pueden ser buenos. Estos intereses son necesariamente corruptos. Y llegamos, y lo digo con todo conocimiento y con plena confianza en lo que digo, porque este es el rumor, algo más que el rumor: es la opinión de cientos de miles de personas y de profesionales que están aquí, y es la misma conclusión a la que puede llegar -y ahora leo literalmente para su deleite- cualquier persona que lea el informe de la Intervención del Estado: en relación con los asuntos del señor Presidente…”. Hasta aquí, lo previsible, aunque el vínculo a la privatización de la gestión de media docena de hospitales será decisivo.

-Echeverría (interviene, imaginando la jugada): “Señor Freire”.

-Freire: “Solo puede llegar a la conclusión…”. El suspense empezaba a ser digno de una película de Hitchcock.

-Echeverría: “Señor Freire”. Segundo warning.

-Freire: “De que el Presidente de la Comunidad de Madrid incurre…”. Solo faltaban las palomitas de maíz.

-Echeverría: “Señor Freire, le ruego…”. Por unas milésimas de segundo, la Asamblea de Madrid, en vez de a El Álamo, recordó al drama de Otelo.

-Freire: “En situaciones de corrupción, al igual que lo hacen ustedes, privatizando a la sanidad de esta manera. Lo digo con todas las consecuencias”. Los aplausos que resonaron en ese instante, procedentes de los escaños del grupo socialista, parecían el colofón de la intervención del parlamentario. Todavía quedaba lo mejor.

-Echeverría (lanzado sobre su presa): “Un momento. Señor Freire, le llamo al orden. Le ruego, por favor, que retire la última afirmación que ha leído”. A estas alturas, parece oportuno recordar que los tiburones son capaces de olfatear una gota de sangre en el mar a 30 kilómetros.

-Freire: “No puedo retirarla”.

-Echeverría: “¿No la puede retirar? Le llamo por segunda vez al orden. ¿No la retira?”. El pulgar del presidente de la Asamblea estaba a punto de quedar boca abajo.

-Freire: “¿Qué es lo que quiere que retire de la afirmación?”. Órdago a grande.

-Echeverría: “Pues la afirmación que usted ha hecho, y que además ha leído ya de una manera… En fin, digamos que curiosa”. El presidente de la Asamblea mostraba ya las primeras muestras de alarma. Algo no iba bien, pero todavía no sabía qué.   

-Freire: “He matizado y he explicado que de la misma manera que cualquier persona que conozca la gestión de los hospitales que quieren privatizar, que tenga estos datos, que sepa cómo funciona, no se encuentra una explicación racional para ello porque el Gobierno no la ha dado y, de la misma manera, he hecho la analogía con un informe de la Intervención que se refiere al Presidente de la Comunidad, que es la persona que, sin duda alguna, ha impulsado esta privatización”. Semejante oratoria hubiera merecido un Oscar de la Academia. O, siendo más austeros, al menos un Goya.

-Echeverría: “Pues, si ha dicho eso… Bueno, puede volver a sentarse”. Imaginen la decepción del momento. Y la chanza de los diputados del PSM, entre risas y fuertes y prolongados aplausos.

-Freire: “¿Se me castiga?”, replicó entonces el diputado, gustándose, dando una vuelta de honor imaginaria sin moverse del atril central del hemiciclo.

-Echeverría: “No, no, no. Puede sentarse, puede sentarse. Muchas gracias. Muy bien. Muchas gracias, señor Freire, por su aclaración”. Y Freire abandonó el pleno, por la puerta grande, con el reconocimiento de Tomás Gómez, por decir lo que dijo. Pero sobre todo por cómo lo dijo. Fue la guinda amable de un debate bronquísimo.

Equo: el quinto invitado

Por: | 16 de mayo de 2013

Uralde

No salen en las grandes encuestas por los pelos. Pero merecen una mención porque están ahí. Son los ecolosocialistas de Equo, un partido extraparlamentario en Madrid, pero que intenta alzarse con un hueco en el espacio político local. Lo tienen muy difícil, pero no cejan en su empeño y eso tiene un valor.

Las encuestas les confieren un aumento espectacular. Llegan a triplicar resultados en la capital, pero la Ley Electoral madrileña les impone, como al resto de formaciones políticas, un 5% mínimo de votos para tener representación parlamentaria. En último sondeo realizado por Metroscopia para EL PAÍS, Equo llega al 3% de papeletas, partiendo del 0,9% que recogió en las elecciones municipales de 2011.

En Madrid, sus figuras más destacadas son Juan López de Uralde e Inés Sabanés. El sondeo revela que el 8,2% de los seguidores de IU votarían en unos nuevos comicios a Equo, el 2,8% de los de UPyD, el 0,7% de los socialistas y el 0,6% de los populares. No es mucho si se exceptúa el posible trasvase de votos de IU. Por ellos siguen ahí, acechando a sus rivales y viendo lo que pasa desde detrás de los bosques que defienden. Con el actual panorama político, quién sabe lo que pasará de aquí a dos años. Un 5% de votos pueden representar tres, cuatro o cinco escaños, y con esos asientos en el Parlamento de Madrid se puede hacer cualquier cosa y no ser convidado de piedra. Hasta cambiar gobiernos.

No me infle usted más, por favor

Por: | 15 de mayo de 2013

En Sin-título-5los últimos años, los programas de fiestas madrileños, en lugar de menguar y entristecerse como le pasa a todo desde 2007, están experimentando una sospechosa tendencia al infinito. Tanto, que el de San Isidro pesa, en calidad baja, ¡ocho megas! Desde el propio Ayuntamiento advierten, cuando lo pides, que vacíes tu buzón de correo, no vaya a ser que no quepa.

Tras echar un vistazo a sus 36 páginas, 36, a color y en inglés y castellano y con su correspondiente traslación a la web municipal, donde tiene su propio microsite, se descubre que bajo el paraguas de las fiestas cabe todo. Es la poderosa red de arrastre de San Isidro, que en lugar de labrador parece pescador.

Y ese todo es la programación habitual de los teatros de Madrid, la agenda cultural de los distritos, el cartel de Las Ventas, otros espectáculos, el circuito independiente de música, la XXXIII Feria de la Cacharrería, la XXXV edición del concurso Rock Villa de Madrid, y hasta Tititimundi, el Festival Internacional de Títeres de Segovia, que por segundo año recala en Madrid. Por un pelín, no pudo entrar en 2012 en el programa de San Isidro, ya que fue del 17 de mayo al 17 de junio.

Bien es verdad que el Ayuntamiento no se arroga la organización de estos eventos ni dice que los pague él, es más, en el índice incluye el pregón, las actividades de los dos escenarios tradicionales de la fiesta, la plaza Mayor y Las Vistillas, y por debajo y separado, el epígrafe de Madrid durante San Isidro.

Al final, los actos que de verdad organiza el Ayuntamiento y de verdad son para las fiestas quedan reducidos a bien poco: el pasacalles de Gigantes y Cabezudos, el pregón del torero Alejandro Talavante, la Noche Madrileña de la Banda Sinfónica Municipal, un homenaje a Sara Montiel, La reina del cuplé y un concierto de Kiko Veneno y otras actuaciones en Las Vistillas en el marco de Planeta Madrid, así como las exhibiciones de chotis y talleres de la Federación de Grupos Tradicionales Madrileños.

Esta tendencia a la obesidad festiva no la sufre solo el Ayuntamiento. Hace 15 días, el Gobierno regional anunciaba “más de 250 actividades para todos los públicos en 122 espacios de 71 municipios”. El programa de las Fiestas del Dos de Mayo tampoco resistía una mirada y mucho menos un cuerpo ocioso que lo aguantara al completo. Pero el titular logró colarse, sin rechistar, en casi todos los medios.

El Ayuntamiento explica que lo que pretende es que el turista que llegue a la capital estos días conozca todo lo que puede hacer en Madrid. ¿Un miércoles que no es festivo en el resto de España y tampoco es el mejor día de la semana para que se escape un escocés?, ¿el visitante no sabe abrir un periódico, comprarse una guía del ocio o mirar en internet?

Cualquier año, se anunciará como parte del programa un concierto de claxon en hora punta con la graciosa colaboración de los automovilistas atascados y una degustación de churros fríos en las 14.658 barras de bar de Madrid. ¿No sería más honesto admitir que no tenemos dinero para fiestas y que las de la capital son como las de Villaarriba y Villaabajo pero con más pretensiones

El diván de Ossorio

Por: | 08 de mayo de 2013

Enrique Ossorio es uno de esos liberales que no generan un especial rechazo entre sus contrincantes ideológicos. Así como Esperanza Aguirre es el Gran Satán de la izquierda, sobre todo desde su autoproclamación como la Juana de Arco del Partido Popular, la función de hombre de Estado de Ossorio prima sobre las diferencias irreconciliables que pueda haber entre haber el PP y la oposición. A fin de cuentas, Ossorio ha trabajado en gobiernos socialistas. Su fama de extremeño fiable la corrobora su participación en una docena de presupuestos de la Comunidad de Madrid.

OSSORIOIgnacio González, fontanero de Aguirre durante sus nueve ejercicios como presidenta regional, fichó a Ossorio como consejero de Economía y Hacienda en lugar de Percival Manglano precisamente para que cuadrara los presupuestos de 2013, los más restrictivos en una década, con apenas un mes de margen. Ossorio aceptó el reto y regresó a su hábitat natural durante una década, el Ejecutivo autonómico, después de ser la mano derecha de otro ex de la casa, Antonio Beteta, que era y es secretario de Estado de Administraciones Públicas.

La tarea que afrontó Ossorio podría haber figurado entre las 12 pruebas de Heracles. Es lo que tiene elaborar dos presupuestos en 30 días, uno con mil millones de euros más -165.000 millones de pesetas de nada- y otro con mil millones menos. Susto o muerte. ¿La razón para semejante desvarío? Que por entonces Madrid guardaba la esperanza de que el Estado se los devolviera. Si al héroe griego le hubieran dado a elegir, seguro que habría prometido un 3x2 y hubiera robado las manzanas del jardín de las Hespérides  y habría matado al León de Nemea y a la Hidra de Lerna de una tacada antes que sentarse a dar sentido a un sudoku de proporciones tan colosales. Ossorio, al que arrancarle una mala palabra de algo o de alguien es misión imposible y se relaja perdiéndose en los libros de Historia, aceptó el marrón.

Un mes después, en los que Ossorio durmió unas cuatro horas diarias con suerte, González presentó unos presupuestos crudísimos, un tajo de 1.424 millones con la privatización de la gestión de seis hospitales como talón de Aquiles y los 1.045 millones recortados en julio todavía muy presentes. Aunque entre el susto y la muerte había ganado la muerte –no es lo mismo recortar 1.400 millones que 400-, el trabajo de Ossorio traspasó fronteras. Incluso las de la Generalitat catalana, el gran antagonista de Madrid y la derecha española. Hasta el punto de que Andreu Mas-Colell, el homólogo de Ossorio en el Gobierno de Artur Mas, pidió cita en el diván del consejero madrileño. El barcelonés, que maneja un escenario mucho más complicado que el ya de por sí turbulento que afrontan en el kilómetro cero, solicitó los consejos de su colega. Quizás pensando en lo que se le venía encima.

La conversación entre ambos pertenece a los secretos de confesionario, pero el pasado 2 de mayo, día de la Comunidad de Madrid y aniversario del levantamiento contra las tropas napoleónicas, Mas-Colell anunció un recorte de 1.500 millones para este mismo año, con un déficit del 2,1% (Madrid cerró 2012 en el 1,07% frente al 1,5% fijado como objetivo). El hachazo que estimó Mas-Colell, que por cierto es experto en microeconomía, es más del triple del anunciado por su independentista jefe de filas. A falta de lo que decida el Estado para este año, el objetivo común de déficit ha subido del 0,7% al 1,2%. Ossorio cruza los dedos para que sea homogéneo para todas las comunidades. Y sigue reclamando al Estado mil millones. Sin levantar una palabra más que otra. Sin perder nunca las formas.

El País

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