Cuestión de Fe

Cuestión de Fe

Una reflexión coral sobre el significado de la religión y lo religioso ahora, con la elección de un nuevo Papa en la Iglesia Católica, y siempre, cuando sean otros los acontecimientos. Una mirada sobre lo celestial y lo terrenal, los asuntos generales y particulares de los creyentes de toda fe, en la jerarquía y a pie de calle. Sobre lo que tienen, les sobra y les falta a las iglesias hoy, y sus retos en un mundo globalizado. Cada texto es opinión respetable de cada autor.

Las fiestas religiosas en tiempos de crisis

Por: | 31 de mayo de 2013

Por Juan Rubio

Con la fiesta del Corpus vuelve a la calle el asunto de un país no confesional que cuenta con el mayor número de fiestas religiosas de Europa, en donde muchas de ellas fueron trasladas al domingo sin algarabía ni protestas. Mientras que en todo el país la fiesta del Corpus es el domingo, en lugares como Toledo o Granada, sigue en jueves, evocando aquel dicho tan infantil de que “tres jueves tiene el año que alumbran mas que el sol”…tan pueril y tan de cartillas sepias. Como si la esencia de la fiesta la determinara una manera concreta de celebrarlas y que lleva consigo un fondo de nostalgia que habría que revisar.

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Imagen del Rocio, en Huelva, realizada por Susana Girón, de la agencia Bluephoto, que cuenta con una colección impresionante de fotos sobre este festejo religioso.

Y lo mantienen en virtud de no crear malestar entre el pueblo que vota a quienes deciden el calendario laboral. Facilita el turismo y Toledo y Granada se convierten estos días en un escenario curioso, untado de elementos religiosos y visitado por muchas personas que acuden a contemplar un espectáculo religioso, como si se situaran en la maquina del tiempo, regresando al pasado para traerlo al presente. ¡Oh tiempos en los que se vive de la nostalgia y se teme al futuro. ¡El ardor de la tradición, evocando viejos tiempos, peligroso reclamo de la Historia.

Cada vez que hay ganas de marear la perdiz, y cuando las cosas se ponen tensas entre Gobierno e Iglesia, entra en liza el asunto de las fiestas religiosas. Parece un deporte quitar o poner fiestas, moverlas del calendario y rebuscar excusas en las gavetas de los archivos para volver a ser la España barroca de festejos y aniversarios. Algunos piensan que es mejor pasarlas al lunes para evitar los acueductos laborales y otros que es mejor eliminarlas, dejando solo las civiles, sin mancillar el domingo o incluso haciendo un largo week end que contemple el viernes musulmán, el sábado judío y el domingo cristiano. Al fin y al cabo, si hay algo festivo muy metido en el imaginario colectivo es el “Have a nice week end”

Poco se puede hacer en un país cada vez mas descristianizado y en el que aumenta la población que profesa otras religiones. En una sociedad con seis millones de parados, hacer del calendario festivo un asunto de esta envergadura es ofender a quienes no tienen trabajo y a quienes contemplan que todos sus días del año son auténticos “lunes al sol”.

La cuestión de las fiestas religiosas ha venido siendo en la historia de esta país una guerra absurda. Ya sabemos que a un político le gusta más una procesión que a un tonto un lápiz. Les gusta ir detrás del clero moviendo la cabeza con saludos y sonrisas, cetro en mano, y paseando por plazas y calles en una estampa en sepia que los turistas buscan para fotografiar como algo tan típico de esta España de pandereta. Es un viejo y cansino estribillo este de impregnar de fiestas religiosas el calendario de una sociedad cada vez menos cristianizada, pese a su historia y cultura.

La vivencia festiva no se asienta en el calendario laboral, sino en el alma de quienes las disfrutan. Me pregunto en dónde radica el sentido de la fiesta, y de la religiosa más concretamente. Anida en el corazón y nace de ámbitos mas profundos. A veces, un cumpleaños o un aniversario supone en las personas algo más importante que la religiosa.

Cuando empieza el verano, España cruje por sus costados entre el calor de la canícula y la crisis que se ha metido como el polvo en las entretelas de la sociedad. Cada pueblo tiene su cristo, su virgen o su santo al que sacan en procesión, envuelto en la fiesta, nostalgia y código identificador de cultura para muchos y para no pocos un símbolo religioso. España se convierte en una procesión de pólvora y música, estandartes y oraciones. Este país no se entiende sin una imagen que pasear, sin la Misa Mayor, el himno al patrón y un cura acompañado por el cetro del alcalde y la batuta del director de la banda de música que, con emoción, entona el himno nacional a la salida del templo, de la imagen titular. Fiestas por doquier. Museo de variedades. Códigos identificadores

Y todo ello en medio de una sociedad que cada día se dice menos creyente, más secularizada. Códigos identificadores de cultura, nostalgia de la niñez ya perdida en el semblante de los vecinos que vuelven a casa, religión de epidermis pura. Y que no toquen la partida presupuestaria de la fiesta. Hay ciudades que le dieron el bocado a los presupuestos de música, teatro y cine y dejaron limpias las partidas de fiestas religiosas, el único lugar en el que los políticos locales se bañan en multitudes. Los políticos meten baza y quieren asomar las narices porque a un pueblo no se le puede quitar lo lúdico cuando ya lo han metido en cintura con los recortes.

Hay quienes, con más emoción que cabeza, dicen que la nueva evangelización empieza por aquí, justificando a veces la falta de imaginación pastoral. Hacen la vista gorda a lo que de paganismo hay en el fondo. Mestizaje y secretismo. Complicado es levantar algo sin limpiar y sanear, hacerlo sobre escombros. Simbiosis peligrosa. Habrá que cuidar de mantener lo esencial, lo importante. Lo otro será coser y cantar. Lo decía san Juan de la Cruz: “Los hombres hacen las fiestas más para ellos que para Vos, y ¡cuánto se lleva en ello el diablo, Señor!”.

Dice un viejo fandango andaluz: “Ahora sí que estoy a gusto; que estoy comiendo y bebiendo con personas de mi gusto”. Y es que para la fiesta hace falta poco más que actitud y ganas. Ha llegado la hora de ser solidarios y fraternos, evitando este gasto superfluo. Tendría la Iglesia, y sus instituciones, que hacer un poco de análisis para revisar los presupuestos económicos de las fiestas y dar un paso adelante, con la imaginación como bandera. No se trata de arrancar el espacio y el tiempo festivo, sino de cambiarlo de sentido despojándolo de fastos inútiles. Es el momento de no gastar pólvora en salvas de honor y ayudar a los cristianos a recuperar el genuino sentido de la fiesta para que nadie se sienta excluido. Hay auténticos despilfarros en los eventos festivos de estos días. Y no solo ya en el dispendio familiar. También en el marco religioso que los adorna.

Pero bueno…la fiesta es la fiesta y cada uno la cuenta como quiere y como le ha ido… No se me molesten. Que siga... Ya habrá momento de lamentarse cuando la voz de adentro diga Party is over.

Hay 5 Comentarios

Al igual que todas las cosas que nos tocan de cerca a las personas, la religión necesita una puesta al día.
Si se quiere llegar a la gente, debe ser por algo más que por el solo hecho de sacarlos en procesión.
O extenderles un certificado.
La religión no es una casilla en un documento que nos da un marchamo de personas aceptables.
La religión no puede ser solo la celebración de una fiesta para vestir de domingo.
Esa acomodación funcional, le ha ido desvirtuando el contenido.
Y ahora no podemos pedirle peras al olmo.
Buscando brillos y sentimientos donde solo hemos puesto aspectos y reglas sociales.
Cumplir con una fiesta o costumbre no es lo mismo que ejercer en el día a día con una forma de vida.
Estamos donde estamos, porque es lo que se ha buscado a lo largo de los años, cuidando el aspecto solo.
Un sello en un papel que nos encasilla como bautizados, y hasta ahí.
Porque las exageradas manifestaciones a bombo y platillo, solo son eso.
Fiestas en el calendario.

Como es sabido, las fiestas religiosas cristianas, en su mayoria son usurpaciones o adaptaciones de fiestas "paganas", las cuales se basaban en periodos estacionales relacionados con la siembra y la cosecha, asi como ciertos fenomenos meteorologicos; es decir la "fiesta" trasciende el sentido "mistico" que las religiones han querido imponer, son manifestaciones humanas basadas en la solidaridad, y deseos de buenos tiempos; el "progreso" y la comercializacion de todo, han transformado esas fiestas en consumos desaforados y "saturnales"(fiestas orgiasticas romanas), quitandoles el sentido "cristiano", ahora todo es consumo y lucro(las religiones siempre lo hacen).

¿El Rocio es religioso? Por que yo sólo veo un montón de gente borracha... es un gran botellón, para adultos, lo de la virgen es una escusa.

Hoy en día las fiestas religiosas en España son folklore, son gente de fiesta con una escusa, nada más.

Las fiestas "religiosas" nada tienen que ver con la religiosidad. El tema espiritual de lo divino es ajeno por completo al espectáculo callejero que solo sirve como entretenimiento social.

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Sobre el autor

Juan Rubio Juan Rubio. Es periodista. Nacido en Jaén, en la actualidad vive y trabaja en Madrid. Director Global del semanario de información religiosa ‘Vida Nueva’ (www.vidanueva.es). Es colaborador en varios medios de información y autor de varios libros de temática social y religiosa.

Mª Ángeles López Romero Mª Ángeles López Romero (Sevilla, 1970) es redactora jefe de "21, la revista cristiana de hoy" (www.21rs.es). Es conferenciante y autora de libros de temática educativa, social y religiosa. Pertenece al Consejo Asesor de la Cátedra de Teología Chaminade. Fue elegida Autora del año 2011 por la editorial San Pablo. Firma el blog "Papás blandiblup".

Juan Masiá Clavel Juan Masiá Clavel. Jesuita, Profesor de Ética en la Universidad Sophia (Tokyo) desde 1970, ex-Director de la Cátedra de Bioética de la Universidad Pontificia Comillas, Investigador del Centro de Estudios sobre la Paz de la Sección japonesa de la Conferencia Mundial de Religiones por la Paz (WCRP), en Tokyo. Es autor del blog En la Frontera.

Mariano Blázquez Burgo Mariano Blázquez Burgo. Licenciado en Derecho, pastor auxiliar de la Iglesia Evangélica Cristo Vive y Secretario Ejecutivo de la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España FEREDE. Se encarga de la representación del conjunto de las Iglesias evangélicas y protestantes ante el Estado. Es miembro de la Comisión Asesora de Libertad Religiosa del Ministerio de Justicia.

Chema Caballero Chema Caballero. Fue misionero javeriano en África durante dos décadas y llevó a cabo programas de educación y recuperación de niñ@s soldado en Sierra Leona. Por discrepancias con sus superiores abandonó la congregación y dejó de ejercer el sacerdocio. Sigue confesándose católico, apostólico y, de vez en cuando, también romano. Es autor del blog África no es un país.

Veronica Nehama Verónica Nehama es licenciada en Ciencias Químicas, por la Universidad Complutense de Madrid, y diplomada en Propédeutique por la Universidad de Nancy. Ha sido durante 26 años directora y profesora de francés y Ciencias del colegio judío de Madrid "Ibn Gabirol-Estrella Toledano". Actualmente dirige tertulias literarias, imparte charlas, y es escritora. Ha publicado un libro de cuentos y la novela ‘Las turquesas mágicas’.

Natalia Andujar Natalia Andujares licenciada en Lingüística General, por la Universidad de Barcelona. Formada en la Universidad de la Sorbona y el IUFM de París, ha ejercido como docente en Francia durante diez años. Actualmente dirige el Centro de Formación Educaislam (www.educaislam.com). En el terreno asociativo, es vicepresidenta de Junta Islámica y directora de Red Musulmanas. Activista comprometida con los derechos de las musulmanas, ha colaborado en varios libros, es autora de un blog e imparte conferencias y cursos sobre islam y género.

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