Carlos Dada

Sobre el autor

Carlos Dada, periodista salvadoreño, es fundador y director de El Faro (www.elfaro.net), un medio reconocido por su independencia y su alta calidad. Dada ha trabajado en prensa, radio y televisión cubriendo noticias en más de 20 países. Es Knight Fellow por la Universidad de Stanford y ha sido galardonado con el LASA Media Award 2010 y el Maria Moors-Cabot de la Universidad de Columbia.

TWITTER

Carlos Dada

Archivo

julio 2014

Lun. Mar. Mie. Jue. Vie. Sáb. Dom.
  1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31      

La mitad de la presidencia

Por: | 13 de marzo de 2014

Ottoelectoral

 

Probablemente esto es lo que los cientistas políticos podrían definir como una crisis: Tres días después de la segunda vuelta electoral, un país con democracia incipiente y con instituciones débiles aun no tiene presidente electo. Los dos candidatos se han declarado ganadores y el opositor denuncia fraude, llama a sus simpatizantes a defender con su vida “la victoria” y a la Fuerza Armada a vigilar el proceso, se declara en pie de guerra y dice no confiar en el Tribunal Supremo Electoral.

Hay gente en las calles; y el Tribunal Supremo Electoral, que todavía no ha proclamado a ninguno como ganador, lleva a cabo en estos momentos un recuento acta por acta de todas las juntas receptoras de votos.

Como si faltara algo más, el ministro de Defensa nos da un momento retro: se enfunda en su traje de campaña y se rodea de oficiales uniformados para decirle al país que los militares no están fraguando un golpe de Estado y que respetarán los resultados. (¡Gracias, general, por permitirnos seguir jugando a la democracia!).

Los dos partidos en contienda son la extrema izquierda, el Fmln, y la extrema derecha, Arena; dos organizaciones que nacieron durante la guerra y para la guerra; y que casi cinco lustros después continúan combatiéndose a muerte… pero ahora política. El de izquierda ha colocado anuncios felicitando a su “presidente electo”. El de derecha pide la nulidad de la elección. El presidente, omnipresente durante toda la campaña, ha desaparecido desde el domingo electoral con el país entero en vilo por el resultado electoral.

Bienvenidos a El Salvador, un país que acaba de despertar totalmente dividido en dos. La mitad de los votos para la extrema izquierda, la mitad para la extrema derecha. Y también en la geografía nacional: siete departamentos para el Fmln, siete para Arena. Así que el que resulte proclamado después del recuento definitivo ya lo sabe: la mitad de El Salvador rechaza su proyecto.

 ¿Qué salidas quedan entonces? Solo veo tres:

 1.- Los dos presidentes

El peor de los escenarios. Un perdedor que desconozca los resultados y deslegitime el gobierno del ganador, que prolongue la crisis hasta donde le alcance y se autoproclame el presidente no reconocido. Es la salida más dañina para un país que tiene hoy problemas urgentes que atender como crimen organizado, violencia, pobreza, un magro crecimiento económico, una complicada situación fiscal, corrupción y un débil sistema judicial.

 2.- La institucional

Que los partidos agoten todos los recursos legales y, al final, admitan los resultados. Esto retrasaría aun más la proclamación de un ganador, pero al menos garantizaría una salida a la crisis.

3.- Un pacto político.

Que se impongan las voces más sensatas en ambas extremas y que, asumiendo que necesitan incluir a la otra mitad de la población en cualquier proyecto de nación, alcancen un pacto político que incluya acuerdos mínimos para darle viabilidad al país.

Si este escenario se materializa, toda esta crisis que hoy atravesamos terminará siendo el doloroso pero feliz parto de una convivencia política más madura y apropiada para avanzar.

La polarización, que se ha traducido en la continuación de la guerra por otros medios, ha enterrado muchas oportunidades para la consecución de una nación más justa y más digna. Los dos partidos han sacrificado las necesidades del país en aras de su mejor posicionamiento frente a su enemigo. Es hora de cambiar la relación política y probablemente este escenario es oportuno e idóneo.

Entonces, por absurdo que a esta hora parezca, la crisis política sería lo mejor que pudo habernos pasado, porque lograría que los antagonistas se percaten de que no son ellos dos repúblicas en conflicto. Somos una sola.

El País

EDICIONES EL PAIS, S.L. - Miguel Yuste 40 – 28037 – Madrid [España] | Aviso Legal