La batalla de Madrid

Blog de Daniel Borasteros desde la Comunidad de Madrid

Sobre el blog

La mirada de un reportero puesta en los detalles de la campaña que quedan fuera del enfoque de las cámaras.

Autores

Daniel Borasteros, madrileño de Chamberí, periodista forjado en el zafarrancho deportivo y dislocado en medio de la batalla política de la región.

mayo 2007

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22 mayo, 2007 - 19:37

traiciones, símbolos y patrias chicas

Dos juegueciellos de esos que todo el mundo ignora y que yo, pertinaz en mi intento de ganarme el sueldo, insisto en plantear:

1- ¿Qué papeleta cogerá el día 27 para el Ayuntamiento Esperanza Aguirre? ¿Y Simancas?

2- ¿Qué papeleta cogerá para la Comunidad Gallardón el día 27? ¿Y su mano derecha, Manuel Cobo?

Tendría gracia verlo, porque es posible que fuera de un color muy sorprendente.

Otra cosa: ¿Por qué ningún alcaldable ha propuesto la sustitución del escudo de la ciudad? Os recuerdo que la cosa esa tiene un oso y un madroño. Ninguna de las dos cosas es muy representativa de Madrid. El madroño no sé, porque no lo sé distinguir...pero el oso. Yo, dada mi propensión a lo previsible y lo muermífero, soy partidario de colocar un triángulo de preseñalización (símbolo de todo lo chungo que se deriva de los coches) y un orgulloso dedo corazón erguido hacia el cielo de Madrid (símbolo de todo lo demás).

Comentarios

El oso es Carmen Thyssen, y el madroño cualquier árbol de los que intenta defender...jajaja. De todas formas eres un perdedor Borasteros, menudo blog de mierda.

Mola eso de perdedor. Suena bien. Por otro lado, me gusta que te rías de tus propios chistes...así te lo pasarás muy bien cuando estés solo.

UN POCO DE HISTORIA AYUDA A QUERER Y RESPETAR NUETSROS SIMBOLOS. Las crónicas hablan de que en el año 1211, Alfonso VIII preparó en Madrid una expedición contra el reino de Murcia. Las huestes madrileñas ostentaban como enseña el oso prieto en campo de plata. Al año siguiente en 1212, se dio la batalla de Las Navas de Tolosa. El Concejo de Madrid llevó la vanguardia a las órdenes de D. Diego López II de Haro, señor de Vizcaya; también en esta ocasión ondeó al viento la enseña antes descrita. Y lo mismo sucede años más tarde, en 1217, cuando el rey Fernando III el Santo tomó Sevilla. En todos los casos el oso era una figura pasante.

Este emblema propio de Madrid, con el oso, es el comienzo de lo que será su escudo. Todavía no han aparecido las estrellas ni el arbolito ni la corona. Parece ser que en época de la Edad Media los campos de Madrid estaban bien abastecidos de osos y que tal vez por eso lo tomarían como enseña. En algún momento se llamó Ursaria a la zona y hay testimonio escrito de la abundancia de este animal y se habla de ello en crónicas y documentos. En el Libro de Montería del rey Alfonso XI se dice: Madrid, un buen lugar de puerco y oso.

Posteriormente se pintaron en el lomo de este oso pasante siete estrellas. Don Francisco de Batzan Vergara asegura en alguna crónica que la estrella Polar era la que estaba en la dirección de su rabo. Los genealogistas han querido ver en estas estrellas y en el oso la alusión a la constelación de Bootes tan íntimamente ligada al mito de las dos Osas o del Carro. Se basan para ello en decir que Madrid estaba en lo que se llama Carpetania y que Carpetum en latín quiere decir carro. En este caso, no se trataría de un oso, sino de una osa. Lo cierto es que durante bastante tiempo el escudo de Madrid fue éste: un oso (tal vez osa) pintado sobre azur, con siete estrellas sobre su lomo y paciendo sobre pasto verde.

Años más tarde surgieron desavenencias entre el Concejo y la Clerecía por el disfrute del monte y tierras de pasto de los alrededores de Madrid hasta la sierra. El pleito duró 20 años. Llegaron por fin a un acuerdo y la concordia se estableció en los siguientes términos:

Se daría a la Villa de Madrid todos los pies de árbol y la caza.
Se daría al Cabildo eclesiástico todos los pastos.
Para que el acuerdo quedara bien sellado y para memoria de todos se acordó que el escudo de la Villa llevaría el oso (u osa) con el añadido de un árbol, y el escudo del Cabildo llevaría el mismo animal paciendo en unos pastos. Se modeló de nuevo el escudo al que se le añadió además del arbolito una orla azul y sobre ella las siete estrellas de ocho puntas, (tres a los lados y una abajo) que antes estaban sobre el lomo del animal. El oso (u osa), empinado al tronco, para indicar la posesión de pie de árbol.

No se sabe con certeza en qué momento se empezó a asegurar que el arbolito del escudo era un madroño. Ha sido una tradición muy tenaz y muy firme. Para apoyar esta tradición, el Ayuntamiento de Madrid viene sembrando desde hace algún tiempo, en el Retiro y otros jardines el madroño (arbutus unedo. Pero últimamente la investigación de científicos unidos (historiadores, geólogos, botánicos, zoólogos) viene a demostrar que en esta zona de Madrid no hubo madroños, al menos no los hubo en abundancia y como bosque. En cambio dicen los científicos que sí hubo profusión de un árbol llamado almez o lodón, que era una especie autóctona del lugar. Este árbol tiene también unos frutillos rojos. Otros historiadores dicen que el rey de armas que pintó el escudo no se detuvo a reproducir tal o cual especie sino que pintó un arbolito con frutos rojos para que se distinguieran bien.

En 1554, el emperador Carlos I distinguió a la ciudad de Madrid con los títulos de Coronada e Imperial, otorgándole la corona real en el escudo. Dicha corona se dibujó sobre la copa del árbol y así estuvo durante bastantes años. En el siglo XVII el cronista de la villa de Madrid Juan López de Hoyos, cuenta que la corona se cambió a la cima del blasón.


Escudo logotipado del ayuntamiento de MadridEn 1967, en el pleno de 28-4, el Ayuntamiento dispuso un nuevo escudo que decía así: En campo de plata, un madroño de sinople (verde), terrasado de lo mismo, frutado de gules (rojo), y acostado de un oso empinante de sable (negro) y bordura de azur, cargada de siete estrellas de plata; al timbre, corona real antigua. La corona se hace más grande y las estrellas se distribuyen de manera que la séptima se encuentra arriba en lugar de abajo.

La corporación muncipal, dirigida por Alberto Ruiz-Gallardón, adoptó en 2004 un nuevo diseño, con los mismos componentes pero sólo de color azul, incluyendo la leyenda madrid, escrita con la popular fuente Gill Sans Bold, como imagen corporativa del ayuntamiento (ver imagen).

Uno de los lugares donde cualquiera que pase por Madrid puede comprobar la evolución de su escudo es, sin duda alguna, cada una de las placas que se encuentran en las esquinas de los edificios y que además de llevar el nombre de la calle, llevan el escudo de la época de la placa.

El madroño es muy bonito y los que nos lo podemos permitir lo hemos plantado en nuestros jardines. Yo tengo uno que ha crecido mucho en poco tiempo y es muy agradecido porque es de hoja perenne y se adorna con sus frutos rojos durante un tiempo considerable. Además se usa mucho como arbusto, por eso digo que hay más madroños en Madrid de lo que parece. En todo caso, en Madrid tenemos poco sentido de los símbolos y eso no me parece un defecto sino más bien una virtud. A mí me preocupa mucho más que tengamos una Telemadrid que produce sonrojo por su manipulación informativa tan machacona y casposa. Eso sí que me parece que habría que cambiar y no tanto el escudo.

Gracias Insider, nunca está de más aprender cosas interesantes y nuevas.

me parece que es una osa

de acuerdo que ni en el oso ni el madroño, por desgracia dada la escasez general de ambos, representan a Madrid, pero el escudo en si es uno de los principales simbolos de la capital.

cuenta la leyenda que en madrid había un madroño con frutos tan dulces que hasta la osa mayor bajó a catarlos, y de ahí todo lo demás. creo que es la mejor teoría, y no me la he inventado.
insider, muchas gracias.
un almez no es lo mismo que un lodón, no?

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