Palmeras

Por: | 30 de agosto de 2013

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Coccothrinax argentea. Taschen, Köln/Universitäts und Landesbibliothek Bonn.

No quería acabar el verano sin hablar de las palmeras, pero tampoco terminaba de encontrar imágenes que me gustaran. Hay fotos espectaculares, sin duda, pero la mayoría parecen sacadas de un cartel publicitario. Por suerte, gracias a Lola Huete Machado que me ha pasado enlace, acabo de descubrir un libro estupendo, Historia natural de las palmeras de Carl Friedrich Philipp von Martius (1794-1868), editado por Taschen, que me viene como anillo al dedo.

La obra de Von Martius, que fue director del Jardín Botánico y profesor de la Universidad de Munich, publicada entre 1823 y 1853, reúne todos los conocimientos que se tenían entonces sobre las arecáceas tomando como punto de partida el trabajo de campo de la expedición que el propio Martius y el zoólogo Johann Baptist von Spix habían realizado años antes a través de la cuenca del Amazonas, la región del mundo más rica en palmeras.

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Livistona inermis. Tascheb, Köln/Universitäts und Landesbibliothek Bonn.

¿Quién diría que tras la tópica estampa de la playa desierta salpicada de cocoteros hay una familia botánica con ochenta millones de años? Una familia primitiva y a la vez compleja, con dos mil quinientas especies repartidas por los cinco continentes, que crecen en los desiertos pero también en los húmedos bosques tropicales y sobre los acantilados rocosos. 

A pesar de su aspecto arborescente las palmeras no son árboles. En la nomenclatura botánica forman un grupo aparte, más próximo a las hierbas que a las plantas leñosas. Tampoco tienen tronco, sino un tallo medular o fibroso denominado estípite que en algunos casos puede alcanzar cuarenta metros de altura y hasta un metro de diámetro. De ellas se obtienen frutos, fibras, azúcar, miel, harina, alcohol, medicamentos y una peculiar materia prima llamada tagua o marfil vegetal. 

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Livistona inermis. Taschen, Köln/Universitäts und Landesbibliothek Bonn.

Aunque la mayoría de crecen en los trópicos, la historia del mundo mediterráneo está ligada a dos especies: el palmito (Chamaerops humilis) y la palmera datilera a la que los griegos dieron el sugerente nombre de Fénix (Phoenix datylifera). Compañera inseparable de las tribus del desierto, cultivada en Mesopotamia, sacralizada en Grecia, propagada por los fenicios, nos proporciona sombra, materias primas y un alimento excepcionalmente energético: el dátil. Quizá por ello pronto rebasó su interés utilitario para convertirse en símbolo. Emblema de Troya y de la isla de Delos, la evocadora silueta de la palmera se ha filtrado en el paisaje urbano, en la arquitectura, la pintura, las artes decorativas, el diseño industrial, la publicidad. Está presente en las tumbas egipcias, en los relatos de Homero, en la iconografía cristiana, ha dado nombre a ciudades y permance grabada en nuestro inconsciente como uno de los más hermosos iconos del paraíso.

 Tumba Nébamon

 Mural de la tumba de Nébamon, Tebas, hacia 1400 a.C. British Museum, Londres.

 Alfombra pakistan

Alfombra de principios del siglo XVIII, Pakistán. Metropolitan Museum of Art, Nueva York.

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 Casa del té en el parque del palacio de Sanssouci, Postdam, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1990.

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Interior de la iglesia de San Nicolás en Leipzig, remodelado por el arquitecto Johann Carl Friedrich Dauthe en 1794.

 Nash brighton-pavilion

John Nash, Brighton Royal Pavilion (1823), Gran Bretaña. 

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Antoni Gaudí, reja con hojas de palmito. Parque Güell, Barcelona.

Joan Miró

 Joan Miró, La casa de la palmera, 1918. Museo Reina Sofía, Madrid.

 Serge Roche oie 1934

Mesa del diseñador Serge Roche, 1934.

Cartier broche-clip-palmera

Broche clip Palmera, Cartier, 1957.

 Jardin de Atocha

Rafael Moneo, jardín tropical de la estación de Atocha, Madrid.

 Isla palmera

Archipiélago artificial Palm Islands de Jan de Nul y Van Oord, en Dubái, Emiratos Árabes. 

 H.Hoddkin

 Howard Hodgkin, Night Palm, 1990 (grabado). Metropolitan Museum of Art, Nueva York.

Tejido de luz_ 02
Iván Juárez, Tejido de luz, celosía vegetal de hojas de palmera. Itaparica, Brasil.

Cocktails

Letrero fluorescente.

 Bar's Open

Y otro.






Hay 12 Comentarios

También son muy interesantes las palmeras con pinchos, sobre todo por los frutos tan coloridos que dan…

Me hubiera gustado, que nombrara a la otra palmera autóctona española, además del palmito y la datilera mediterráneos. Es decir, a la palmera canaria, Phoenix canariensis. Endémicas de mis islas canarias, símbolo vegetal del archipiélago por ley del Parlamento de Canarias. De gran elegancia, con su alto y grueso estípite no ramificado, coronado por un gran penacho de hojas. Presente en muchas partes del mundo como ornamental (p. ej. los jardines del Vaticano o las avenidas de Hollywood en California). De nada.

Y quién diria que existen lugares donde comer a lo grande por precios de risa http://www.capitanfood.com

En el párrafo que habla de Phoenix datylifera hay un enlace con el palmeral de Elche. Basta con hacer un doble clic con el ratón y aparece su página.
Gracias a todos por vuestros amables comentarios. Es verdad que no son baratas, pero viven unos trescientos años; se podría considerar una inversión a largo plazo.
¡Feliz regreso a todos!

En Elche hay un palmeral Patrimonio de la Humanidad , un Huerto del Cura con la palmera de nueve brazos que hizo venir a la ciudad a la emperatriz de Austria, una artesanía de rizado de palma blanca que no se menciona...¿dónde se documenta esta sra.?

A la sombra de un palmito precisamente en Madrid te escribo para darte las gracias por el estupendo trabajo en imágenes y la información. Y como veo los dátiles mas de frios te invito ahora a un plátano canario.

Pero... ¿no falta aqui alguna mencion, aunque sea, a Elx, 'ciudad de las palmeras'...? Con un palmerar que ha sido declarado «patrimonio de la humandiad»
No. NO me parece una buena nota, con semejante omision

Además del pastizal que se gastan esos alcaldes en las palmeras, que no son nada baratas!

Las palmeras generan un ambiente tropical excelente. ¿Que sería la estación de atocha sin sus palmeras? Hay mucha gente que se acerca a visitarla por estas y por supuesto por el habitat creado para las tortugas.

Las palmeras son maravillosas en su entorno natural, pero odiosas en otros lugares. Hay alcaldes de pueblos y ciudades del Cantábrico cuyo máximo objetivo parece ser convertir sus preciosas localidades norteñas en una más del Mediterráneo y para ello no se cansan de plantar palmeras junto a robles, tilos, hayas y las demás especies del lugar.

Buen trabajo. Una imagen vale más que mil palabras http://xurl.es/9oxqz

Que bonitas obras de arte se hacen inspiradas en las palmeras, deveras nos parecen hermosas, como una planta tan antigua y primitiva seguro ha acompañado la humanidad en su camino y la hemos aprendido a admirar

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De flor en flor

Sobre el blog

“Sé de un lindero donde crece el tomillo silvestre, donde se mecen las violetas y las prímulas, tapizado por olorosas madreselvas, por fragantes rosas de almizcle y bellos escaramujos. Allí duerme Titania una parte de la noche, reclinada al arrullo de esas flores…”. W. Shakespeare: Sueño de una noche de verano.

Sobre la autora

Pilar Gómez-Centurión

. Cuando estudiaba periodismo nunca imaginé que terminaría metiéndome en un jardín. Pero como decía Robert Walser, era pobre y necesitaba una ocupación hermosa. Creo que todos los jardines, incluso los privados, forman parte del bien común. Y que una simple maceta en el alféizar de la ventana es tan admirable como el más espléndido vergel.

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