El Viajero: Guía de Viajes de EL PAÍS

Sobre el blog

Un blog que pretende ser un espacio abierto al debate sombre el vino y sus circunstancias. Con el objetivo de potenciar el consumo responsable y profundizar en su conocimiento. Tanto desde el punto de vista vitivinícola como en sus aspectos prácticos. Sin obviar los temas controvertidos en torno a calidad, precios, marketing, etc.

Sobre el autor

es crítico enogastronómico de EL PAÍS desde hace 28 años y autor de El Libro del Vino y Manual del Santo Bebedor. Pionero en España del análisis profesional de los vinos, le quitó literatura al asunto. Pero no poesía: para él, que toca el saxofón y el violín, el vino es “música líquida”.

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27 mar 2014

Cuando el terroir marca la diferencia

Por: Carlos Delgado

Barranco terruño
Es comprensible que en épocas de bajo consumo y dura competencia por ganar los, cada vez menos, consumidores españoles, proliferen mensajes, cuando no “trucos”, que buscan potenciar la imagen de calidad del vino. Así, somos continuamente bombardeados por términos altisonantes (y muchas veces equívocos) como “vinos artesanos”, “vinos de garaje”, “vinos de autor”, “vinos de diseño”, “vinos ecológicos”, “vinos de finca”, “vinos de pago”, “vinos de alta expresión”, etc. Términos asociados en el subconsciente del consumidor a vinos muy caros y minoritarios. Pero muchos de estos calificativos, sin dudar necesariamente de su veracidad, carecen de la suficiente garantía -salvo los certificados ecológicos- como para justificar el elevado precio. Por otra parte, la ausencia de una regulación creíble y rigurosa no hace sino aumentar la confusión del amante del buen vino. Por eso, debemos fiarnos básicamente en la garantía que supone la Denominación de Origen. Aunque no siempre sea sinónimo de calidad, dada la manga ancha imperante en algunas de ellas.

Aunque el prestigio de una bodega depende de la experiencia personal, que debe ser siempre el principal motivo de elección, no está demás insistir en que una cosa es el marketing y otra la realidad. Por ejemplo, asociar ecológico a calidad organoléptica es, cuanto menos, excesivo. Producir vino respetando la madre naturaleza es normal en todas las bodegas responsables. Es más, no lograremos un elevado nivel de calidad sin este respeto. Así lo hacen los que aspiran a lo mejor, aunque carezcan de rimbombantes certificados que, en el mejor de los casos, solo garantizan el proceso ecológico (o biodinámico) del cultivo y elaboración. Yo he catado vinos “certificados” por las más exigentes asociaciones sin que la emoción y el placer sensorial resultaran acordes con tan loables principios. Por contra, he gozado plenamente con algunos de los mejores y más prestigiosos vinos del mundo que carecían de tales certificados.

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Lo que si me parece esencial es el respeto escrupuloso al terroir, en la concepción amplia y rigurosa del termino (en español “terruño” resulta insuficiente para describir el fenómeno) que anbarca clima, suelo, cultivo, varietal (y pie americano, si no es franco), etc. Sin olvidar que el terroir tiene una dimensión cultural, una identidad histórica y social inseparable de su dimensión física.

Este respeto resulta mucho más importante en España, donde era (aunque cada vez menos) habitual la mezcla de variedades en el propio viñedo, las malas prácticas vitivinícolas, el predominio del granel, o la mezcla generalizada de uvas y vinos de distinta procedencia. Por eso, y pese a complejidades innecesarias y algunas insuficiencias, iniciativas como las DOQ Vino de Finca son una loable iniciativa. Lo mismo cabría decir de la asociación privada Grandes Pagos de España, comandada eficazmente por Carlos Falcó.

El vino de terroir ayuda, de paso, a superar una de las grandes paradojas españolas. Pues siendo país de amplísima riqueza en suelos, climas, cultivos y variedades, se ha dedicado con ahínco a la producción de vinos impersonales, homogéneos. Sin embargo, hay excelentes bodegas en España que elaboran sus mejores vinos bajo esta filosofía, y no necesariamente a precios elevados o abusivos. Me gustaría reseñar, a modo de ejemplo, algunos de los vinos que considero representativos de los distintos terroir españoles. Por supuesto, existen muchos más, pero dejo a cada lector la responsabilidad de elaborar y proponer su propia lista. La que nace de su criterio y experiencia.

PURA EXPRESIÓN DE TERROIR

  Botellas

DO FERREIRO CEPAS VELLAS 2011 Gerardo Martínez Lázaro. DO: Rías Baixas. Blanco,12%. Albariño. Viña de 1 ha. con cepas de 250 años en pie franco, suelo franco arenoso, sobre granito. Aroma potente y elegante, a frutas tropicales, con recuerdos de agua de azahar, lías y hierbas. Graso y jugoso, final de boca afrutado y largo postgusto. 15 €. 9,4/10

EMILIO ROJO 2012 Emilio Rojo. Tipo: Blanco, 12%. DO: Ribeiro. Blanco crianza. Treixadua, Albariño, Loureiro, Lado y Torrontés. Parcela  de 1 ha. en ladera de granito. Expresión aromática llena de la magia frutal y herbácea con matices minerales, del hinojo y la fruta exótica. En boca, una caricia untuosa, que tapiza el paladar de seda perfumada. 30 €. 9,3/10

LA CALMA 2010 Can Ráfols dels Caus. DO: Penedés. Blanco crianza, 11,5%. Chenin Blanc. Parcela de una hectárea de suelos calcáreos muy pobres. Elegante juego de frutas, flores, ahumados, fruto seco y terroso. Ligero, graso, equilibrado, con la ácida frescura necesaria para atenuar el final a fruta compotada. 30 €. 9,3/10

CALVARIO 2010 Finca Allende. 301. DOCa: Rioja. Tinto crianza, 14 %. Tempranillo, Garnacha y Graciano. Viñedo de 1 ha. plantada en 1945, en ladera de gravas y piedras. Aroma complejo a frutas rojas silvestres, especias, cedro, terruño y torrefactos. Carnoso, rotundo en su afirmación tánica. 60 €. 9,6/10.

CASA CASTILLO PIÉ FRANCO  2010 Casa Castillo. DO: Jumilla. Tinto crianza, 15 %. Monastrell. La solana, 8 has. en pié franco, plantadas en 1941. Suelo de glacis. Aromas telúricos, fruta compotada, especias dulces, tostados. Sabor concentrado que  resalta su fuerte personalidad y carácter, resumido en vigor y elegancia. 30 €. 9,5/10.

CONTINO VIÑA DEL OLIVO 2010 Viñedos del Contino. DOCa: Rioja. Tinto reserva, 14%. Tempranillo y algo de Graciano. Parcela de 6 ha. en terreno arcilloso-calcáreo, de  base aluvial. Aroma de frutas maduras, notas especiadas, tostados del roble, sobre un fondo balsámico. En boca concentración de sabores y acidez firme. 60 €. 9,6/10

LA VINYA EL VUIT 2012 La Vinya del Vuit. DOQ: Priorat. Tinto crianza, 13,5%. Cariñena. Pequeño majuelo de una hectárea, en suelo pizarroso. Tinto singular, con fuerte presencia del terruño. Paladar suave y carnoso. Plenitud tánica y gran expresividad gusto-olfativa que necesita del tiempo para desarrollar su complejidad. 60 €. 9,4/10

LA VIÑA DE ANDRES ROMEO 2011 Benjamín Romeo. DOCa: Rioja. Tinto crianza, 14%. Cepas: Tempranillo. Viña de 2.3 has. en suelos aluviales con cascajo suelto. Tinto de notable elegancia pese a su concentración, pletórico de aromas, de fruta silvestre madura, especias, tostados y sotobosque. Expresivo, con cuerpo y acidez, 85 €. 9,7/10

PAGO DE CARRAOVEJAS CUESTA DE LAS LIEBRES VS 2010 Pago de Carraovejas. DO: Ribera del Duero. Tinto crianza, 13,5%. Tinto Fino y Cabernet Sauvignon. Finca de 80 has. en suelos pobres, sueltos y calcáreos. Impactante frutosidad silvestre envuelta en especias, tabaco y hierbas aromáticas. Potente, estructurado, tánico, pero de notable elegancia. 128 €. 9,6/10

SECASTILLA 2009 Viñas del Vero. DO: Somontano. Tinto crianza, 14%. Cepas: Garnacha. Pequeñas parcelas con suelos franco-arenosos y pedregosos. Aroma con ligero toque especiado que remarca la frutosidad. Carnoso, pleno de sabor, equilibrado, su tanino maduro envuelve el paladar con delicadeza. 25 €. 9,4/10

TERREUS 2010 Mauro. VT. Castilla y León. Tinto crianza, 14,5%. Cepas: Tinto Fino. Pago de Cueva Baja, 3 has. en suelo arenoso-arcilloso y cascajos. Intensa carga frutal que combina frescura con el cálido y sensual aroma de especias, madera y torrefactos. Un prodigio de crianza, con el sabor del vino de terruño. 80 €. 9,5/10

20 mar 2014

Entre copas por Sefarad

Por: Carlos Delgado

Casa colgadas Tarazona
Casas colgadas de la judería de Tarazona

Ahora que el gobierno de España busca compensar -¡522 años después!- la gran injusticia histórica (yo diría, además, una gran estulticia) que supuso la expulsión de los judíos ordenada por los Reyes católicos en 1492, otorgando la nacionalidad española, vía naturalización, a sus descendientes sefardíes, es oportuno recordar su papel en nuestra realidad vitivinícola. Para ello, propongo un viaje por los viñedos y ciudades de Sefarad donde se aúnan vino y juderías, hermosos barrios medievales con visitas a bodegas donde se elaboran alguno de los mejores vinos españoles. Y rendir homenaje a los viticultores judíos que enseñaron el más avanzado arte de la viña a campesinos cristianos. 

Herminia Costeira     

Corazón del ribeiro   Y nada mejor que empezar por Ribadavia, donde comerciantes y elaboradores sefardíes dedicados al negocio del vino, exportaban cientos de barriles a Inglaterra, Portugal, Francia y Holanda. De ahí que la más importante judería de Galicia se halle en esta l ocalidad. Su huella puede encontrarse en tabernas y tahonas, como la de Herminia, situada en la Puerta Nueva de Arriba, que   elabora dulces de viejas recetas sefarditas. La judería, declarada Monumento Nacional, está situada entre la Plaza Mayor y las murallas, alrededor de la Porta Nova. En sus calles porticadas y estrechas callejuelas de casas con voladizos y bodegas interiores, el tiempo parecedetenido. En la sobria y entrañable Plaza de la Magdalena se localiza la, parece ser, antigua sinagoga del s. XII. Ribadavia es el corazón del Ribeiro. “Si me queres tratar ben, dame viño do Ribeiro”, reza el dicho popular. Era tinto que manchaba la taza o blanco de un sabor agreste y perfumado. Hoy sus vinos de variedades autóctonas son de lo mejorcito. Visitar la Cooperativa local, una de las mayores y más avanzada tecnológicamente de España, y preguntar por Tito Levoso, su emprendedor gerente., para que nos ofrezca un trago del Treixadura "Seleccción Costeira". No olvidarse de personajes tan singulares y lúcidos como Emilio Rojo, propietario de un pequeño viñedo en Ponte Arnoia con el que elabora un blanco de ensueño; o de Javier Alén, pionero del enoturismo con “Viña Meín”, bodega construida con  buen gusto aprovechando un edificio de los siglos XVII y XVIII.

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Interior de Santa María la Blanca, Toledo

La viña en el cigarral  Poetas, científicos, traductores, filósofos, negociantes, financieros y maestros de Talmud sefarditashicieron deToledo la guía espiritual y foco cultural de todas las juderías de occidente. Aquí estuvo la Escuela de Traductores, paradigma de convivencia entre musulmanes, judíos y cristianos. Su amplia judería ocupaba la parte suroccidental de la capital, hasta el río Tajo, e incluía la fortaleza conocida como Castro de los Judíos. Es ciudad y barrio para perderse durante días en el dédalo de sus callejas antiguas. Posee dos admirables sinagogas, cristianizadas como Santa María la Blanca y del Tránsito. Engaña desde fuera la humildad arquitectónica, porque se configuran "hacia el interior", según la tradición oriental. Dejémonos llevar por el embrujo místico de sus naves blancas, separadas por arcos de herradura sobre pilares ochavados. La luz juega con cintas, medallones y florones, estrellas y lirios. Y trenza un fino encaje sobre la blancura lisa de las paredes. Para otear la ciudad, comer y degustar un estimable vino, acercarse al Cerro del Emperador, donde Carlos V gustaba contemplar la capital de su imperio. Aquí se encuentra el complejo Viñedos del Cigarral Santa María, propiedad de Adolfo Muñoz. Buena comida y mejores vinos elaborados en la propia bodega como "Pago del Ama" Syrah.

Adolfo Adolfo Muñoz, en su bodega del Cigarral

Garnachas del Moncayo   En Tarazona,la mudéjar,el ladrillo se ha hecho arte. Ceñida por El Cinto, su amurallado núcleo fundacional, posee una de las juderías más antiguas y mejor conservadas de España.  Para perderse por sus serpenteantes calles, como el Carrer de la Vilanova, pasear por la Rúa Alta y Baja en la judería vieja, extasiarse ante la Puerta de la Zuda, acercarse a la calle del Conde para contemplar las casas colgadas, descubrir algún edificio típico de la judería en la Plaza de los Arcedianos, y hacer un alto ante la sinagoga mayor, parcialmente conservada, a la que se accede atravesando un patio conocido como "sinagoga de las mulleres". Estamos en la zona vitivinícola Campo de Borja, tierra de viejas y olvidadas garnachasde monte, en las faldas delMoncayo, señor de los vientos. Mandan las cooperativas, pero también hay pequeños elaboradores, como Pagos del Moncayo, su Prados es un soberbio tinto de precio muy ajustado. Y si aspiramos a la excelencia, podemos visitar la bodega Alto Moncayo, creada por Jorge Ordóñez y Borsao. Su vino "Aquilón" es uno de los mejores del país. Caro, muy caro, hay que hacer valer el esfuerzo del viaje para que nos lo dejen probar.

Centro BonastrucPatio del Centro Bonastruc, en Girona

El influjo de la tramontana  Ciudad de ríos, Girona sabe de cercos, asedios y sufrimiento. Como su comunidad sefardí, la más floreciente de Cataluña. En 890 se instalaron aquí las primeras 25 familias procedentes del Empordá. Buenos viticultores, sobresalientes comerciantes y habilidosos artesanos, contribuyeron a la prosperidad y riqueza de la ciudad, que les pagó con trato igualitario y pacífica coexistencia. Hasta que en 1448 la intolerancia les arrinconó en el Call, nombre que reciben en Cataluña los barrios judíos. Al recorrer sus empedradas callejuelas, estrechas y laberínticas, donde antaño tenían su taller sastres, zapateros, tejedores, barberos, peleteros, herreros, orfebres y plateros, te embarga la emoción y el sentimiento de injusticia. Hay que ralentizar el paso en alguna de ellas, como el Carrer Sant Llorenç, subir sus empinadas escaleras, atravesar patios y porches para llegar a la antigua sinagoga, hoy sede del Centro Bonastruc ça Porta y Museo de Historia de los Judíos de Catalunya, que alberga una magnífica colección de lápidas y estelas funerarias procedentes del cementerio judío de Montjuïc (Montaña de los judíos). Para el trago, alguno de los nuevos vinos de Empordá, de uvas maduradas bajo la influencia de la Tramontana, el viento que seca y enloquece bajo la estoica mirada del mar. Perelada ExEx 7Hay bodegas que merecen la visita, como Castillo de Perelada. Que nos den a probar el "Ex Ex 7", o el "Finca Garbet". Luego, acercarse a las viñas de Celler Oliver Conti, en el Alt Empordá. Se asientan en terrenos ricos en pedernal. Su bodega, situada en un entorno de dura belleza, con mar y montaña en contrapunto, tiene dos casas con habitaciones para dormir. Sin olvidar las últimas bodegas, como Sota els Angels, el sueño de la antropóloga María Jesús Polanco y su esposo Guy Jones.

Podíamos seguir, porque existen más juderías, algunas tan importantes como la de Córdoba, cuna de Maimónides, la de Hervás, Segovia, Tudela...  todas en lugares de excelentes vinos. Pero mejor, lo dejamos para el próximo viaje.

Más información: www.redjuderias.org

 

 

14 mar 2014

Fondillón, un milagro en el fondo del mar

Por: Carlos Delgado

El descubrimiento en los fondos fangosos de la boca del río Ebro de varias botellas de fondillón alicantino en el interior de un barco hundido, el “Deltebre I”, que formaba parte de la flota inglesa que luchaba en la Guerra de la Independencia contra los franceses (1808-1814), ha supuesto un hito en la conservación de este vino mítico, del que se fantasea más de lo que se sabe con certeza.

Foto botellas pecio    Entre instrumentos de navegación, munición, mobiliario, vestuario militar y otros objetos de la vida cotidiana, se encontraron unas botellas de vino. Una de ellas con su contenido intacto. Tras el cuidadoso análisis pudo comprobarse, no sin sorpresa, que doscientos años bajo el mar habían conservado algunas de las virtudes organolépticas de este preciado vino, lo que no resulta tan sorprendente si pensamos que las condiciones de estabilidad térmica, baja temperatura y protección lumínica, junto a la alta graduación alcohólica y el elevado contendido en azúcares, propician una gran longevidad a los vinos.

Lo que nos lleva al tema de fondo de los fondillones actuales, reliquia de tiempos gloriosos, soberbio fósil  enológico que, debido a la fama súbita y una demanda imposible de satisfacer con autenticidad, corre el peligro de ser banalizado.

El fondillón es un vino elaborado con la variedad Monastrell, de vocación marinera, que puede alardear (al parecer) de ser el primero en dar la vuelta al mundo, naturalmente en las naves de Juan Sebastián Elcano, donde fue cargado en 200 barricas para “la salubridad y bienestar de la tripulación”. Y el propio Elcano narra como este maravilloso vino rancio le sirvió para salvar su expedición gracias a que pudo cambiarlo por agua y frutas frescas al llegar a Filipinas y Japón, demostrando así no sólo su recia fortaleza vínica y la proverbial capacidad para ofrecer auxilio a aquellos marineros tan intrépidos como extenuados, sino el prestigio del que gozaba en todo el mundo. Y tal fue su fama marinera que en el siglo XVII era el principal abastecedor de la Royal Navy británica.

Durante años, el fondillón, que toma su nombre del fondo de la cuba donde se concentra tan larguísimos años de depósito y crianza, era una rareza enológica casi extinguida, que algunos bodegueros-cosecheros alicantinos conservaban para su consumo particular. Se trataba de vinos muy enranciados, de bello color ocre ambarino y paladar generoso. Salvador Poveda Luz, hijo de una histórica familia vinícola de Monóvar y dueño de la bodega del mismo nombre, tuvo la ocurrencia de sacarlo al mercado, acompañando el acontecimiento con una buena dosis de literatura y un marketing agresivo. Fue todo un descubrimiento.

Botellas FondillónTras él, otros siguieron la senda, con fondillones de distinta calidad y tipo, dado que no existía una normativa reguladora. Aparecen fondillones de Brotons, Alfonso, Primitivo Quiles, etc. Felizmente, el Consejo Regulador de la DOP Alicante puso orden y rigor en un campo propicio a la especulación. Se exige una crianza mínima de 10 años en barricas o en los viejos toneles alicantinos (monoveros). La producción anual ronda las 2.500 botellas, con precios que van desde los 30 € hasta los casi 300 € de los más viejos.

Fondillon casta diva    Mientras tanto, otros bodegueros con mayor espíritu crítico emprendieron la tarea de recuperar el perfil de los históricos fondillones de la Huerta de Alicante, adaptando su tradicional elaboración a los tiempos actuales. Es el caso ejemplar de Felipe Gutiérrez de la Vega, infatigable desvelador de mitos y manipulaciones, empeñado en recuperar el perfil original del fondillón, más cercano a los oportos vintage que a los generosos jerezanos. Lo que, dada la diversidad de elaboraciones y su practica desaparición, siempre será discutible. Comenzó sus pruebas en 1978, buscando la forma de obtener un vino donde se mantuviera la fuerza y personalidad de la Monastrell pese al largo envejecimiento. Entre otras cosas, decidió no cargar de azúcares las bayas mediante el tradicional asoleo de los racimos sino partiendo de uvas sobremaduras hasta la pasificación, seleccionadas luego grano a grano para asegurar el perfecto estado sanitario. El resto es una larga crianza en barricas de roble, aunque también elabora un tipo vintage, al estilo oporto pero sin encabezar. Así consigue un vino con casi 18º, mucho cuerpo y capa, y una gran densidad que puede llegar a los 8 grados Baumé, lejos de los fondillones abiertos de color y ligeros, propios de otras zonas. Y culmina su trabajo (de momento) con una autentica obra de arte, el Casta Diva Fondillón 15 Años, un vino glorioso, cargado de fruta y color, prodigio de aromas en concierto barroco con las líneas melódicas del la fruta escarchada, el pan de higo, pasas, nueces, cueros, bombón inglés, tostados y especias. Y un paladar goloso, aterciopelado, turgente, fresco, largo e intenso como la caricia de un amante entregado. Vistas así las cosas se comprende que cueste más de 100 €.

Desde aquí les deseo larga vida a los auténticos fondillones. 

10 mar 2014

El sabroso negocio de invertir en vino

Por: Carlos Delgado

Invertir en vino
Invertir en vino español, y más cuando la Bolsa padece síndrome maniaco-compulsivo, puede ser una buena opción. Existen precedentes de lo que puede dar de si una botella de vino convenientemente avalada por la crítica internacional: hace algo menos de una década, la prestigiosa sala londinense Sotheby’s subastó L’Ermita 1994, de Álvaro Palacios. Pues bien, el lote de seis botellas alcanzó las 230.000 pesetas de entonces, un 200% del precio de origen en bodega. No es de extrañar que Serena Sutcliffe, Directora del Departamento Internacional de Sotheby’s declarara a Wine Spectator que “España es un lugar idóneo para el comprador de vinos un tanto aventurero”. Decanter, por su lado, afirmaba rotundamente que “los vinos de viñedo españoles parecen haber recibido el estatus de vinos para invertir” Y si eso era entonces, que en la actualidad el panorama ha mejorado sensiblemente, aumentando las marcas de vinos españoles en los que la inversión y ganancia están aseguradas. Claro que no todo es Jauja: hace unos años quebraron 50 fondos de inversión dedicados a vinos de alta calidad y ediciones especiales en el Reino Unido, con pérdidas superiores a los 100 millones de libras.

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Invertir sin riesgo (legalmente) no existe. Parte del éxito de los vinos españoles en los mercados más exclusivos y exquisitos se debe al factor Robert Parker, el gurú norteamericano que dicta modas y encumbra vinos con sus puntuaciones. Sus críticos han situado en la banda de los 90-100 puntos a varios tintos españoles, como Pingus, L’Ermita, Vega Sicilia, Artadi, Clos Mogador, Remírez de Ganuza, etc.. Son vinos, en la mayoría de los casos, de elevado precio y producción limitada. Pero invertir en vino no exige hacerlo siempre en vinos tan exclusivos como caros. En realidad puede obtenerse una buena rentabilidad con inversiones en vinos más asequibles. Hay suficientes tintos en Rioja, Ribera del Duero, Priorato, Bierzo, Toro, y otras zonas -por no hablar de Jerez - donde elegir con la casi completa seguridad de que en unos años habremos multiplicado nuestro dinero. Claro que este tipo de inversión exige ciertos cauces de venta posteriores, lo que todavía no está suficientemente desarrollado en España.

Cuando dirigía la revista “MiVino”, realizamos un estudio de rentabilidad durante un año, tomando como base 17 vinos de prestigio. Corría el año 1997. Se partió de comparar los precios en bodega con los de varias tiendas especializadas un año después. El resultado no pudo ser más elocuente: la media de revalorización de los vinos superó el 50%. Y los hubo que alcanzaron el 260%. Lógicamente, la rentabilidad siguió subiendo según pasaban años. Porque en esta inversión el tiempo juega a favor… siempre que se elijan bien los vinos, de manera que se acierte en su evolución futura, allí donde se encuentra el tesoro de su grandeza y revalorización.

Comprar futuro

En Francia es práctica habitual el negocio de comprar los vinos en primeur, tipo de contrato de futuros
que supone un arriesgado ejercicio de sagacidad enológica y visión de negocio. Es práctica habitual en Burdeos, Borgoña, Ródano, Piamonte, Oporto… La bodega ofrece el vino de la nueva añada cuando está en barrica, aproximadamente un año y medio antes de salir al mercado. El comprador, generalmente un especialista o “negociant”, paga el vino por adelantado de acuerdo a como valore su previsible evolución y la calidad de la cosecha. Un juicio arriesgado que puede reportar grandes beneficios. Cuando la bodega considera que su vino esta ya listo para salir al mercado, avisa al cliente de que puede retirar el vino. En este tiempo puede ocurrir que el precio del vino haya aumentado de un 60 a un 80%. Claro que también puede ocurrir lo contrario. En España, donde las oscilaciones de calidad de las añadas no son excesivas, las bodegas no ponen a la venta sus vinos hasta que ya están listos para salir al mercado, por lo que la oscilación de precios dependerá ya fundamentalmente de lo que ocurra con la botella en los circuitos comerciales. Una especie de sucedáneo de venta en primeur es el que ofrecen algunas web y tiendas online, como Lavinia, donde podrás comprar vinos españoles e internacionales. Otra es Millésima, centrada en vinos bordeleses. Aporvino tiene una interesante sección de Venta Avanzada-Primeur, con propuestas de vinos españoles y franceses a buen precio.

Millesima

 

Algunas inversiónes recomendables

Pequeña lista de vinos en los que la inversión puede ser muy rentable

Alabaster. Teso la Monja. Procedente de viñas muy viejas, prefiloxéricas, es puro equilibrio y armonía, intenso y fragante, complejo y elegante (lo que no es poco en un Toro).

Aquilón. Alto Moncayo. El esplendor de la Garnacha vieja. Gran frutosidad, carnosidad sensual. Todo muy al gusto imperante, sin caer en lo empalagoso.

Aro. Muga. Muestra de la maestría familiar de los Muga. Fruta silvestre poderosa pero delicada, Gran estructura, perfecto equilibrio, con os taninos opulentos y maduros.

Artadi Viña El PisónCosecheros Alaveses. La esencia de viñas muy viejas de la zona alavesa. Una demostración de poderío y concentración. Vino concebido para una larga evolución en botella.

AurusFinca Allende. Fruto de 1 ha. de viñedo muy viejo situado en el monte Calvario. El resultado es impactante, con el terruño marcando la elegancia y finura.

Clos MogadorClos Mogador. El padre de los nuevos Priorato. Aroma profundo, complejo, magnifica estructura y gusto concentrado. Se agiganta con el paso del tiempo.

Contador. Benjamin Romeo. Pocas botellas para un vino de lujo: prodigio de riqueza aromática, de taninos maduros, de elegancia y refinada potencia.

CorullónBodegas Roda. Soberbia combinación de potencia y delicadeza, de frutosidad expresiva y arabescos aromáticos, de cuerpo y carnosidad.

L'ErmitaÁlvaro Palacios. Una filigrana enológica de aroma explosivo, casi violento. Un canto a los taninos dulces, frutosos y perfumados.

Malleolus de Valderramiro. Emilio Moro. Potente e imponente, con gran expresión tánica, finura y elegancia. Un diseño de hoy con mucho futuro.

NebroFinca Villacreces. No todos los años se dan la condiciones adecuadas para lograr un tinto con la elegancia, concentración y potencia de los grandes.

Pingus.Dominio de Pingus. El Top de los vinos de "garaje" españoles. Profundo, concentrado y complejo. Un vino de larga vida, que necesita tiempo y reposo. 

Pujanza Cisma. Pujanza. La expresión de uno de la mejores terruños riojanos. Urdimbre de fruta, madera y especias. Concentración de sabores. Potencia y elegancia.

Remírez de Ganuza Gran Reserva. Remírez de Ganuza. Concentrado pero de gran expresividad aromática. Taninos maduros y frutosos. Atención a la añada.

Vega Sicilia Único Edición Especial. Vega Sicilia. El “Petrus” español, desarrolla un abanico de sensaciones con el sello de la casa: perfecta integración entre fruta, madera y reducción.

Viña Sastre PesusHermanos Sastre. Un vino de terruño de extraordinaria riqueza aromática, fuerte carácter, y cierta dureza que el tiempo se encargará de suavizar.

06 mar 2014

De copas por las mejores vinotecas

Por: Carlos Delgado

Entrevinos

Interior de la vinoteca Entrevinos, en MAdrid.

Quienes hemos vivido el esplendor de las tabernas en España, lugar no sólo de consumo de vino, generalmente graneles manchegos o “cosecheros” riojanos, sino de socialización, contemplamos descorazonados como iban desapareciendo según avanzaba el progreso económico de nuestro país. Para las nuevas generaciones resultaba anticuado ir de “chatos”. Su paulatina deserción, salvo contadas excepciones como la del País Vasco, terminó por dar la puntilla a tan entrañables establecimientos, refugio de penas y sede de alegrías. Poco a poco las tascas y mesones, que tanta fama dieron al chateo de Madrid, fueron cerrando o, en el mejor de los casos, siendo sustituidas por cervecerías. Y es que la capital, tan provinciana hasta los años ochenta, se ha hecho irreversiblemente cosmopolita. Venturosamente, el vacío, al que tienen horror los humanos como es sabido, creó la necesidad y esta la virtud. Pronto comenzaron a aparecer, tímidamente primero, las modernas vinaterías, vinotecas o enotecas.

Hoy ya es abundante la oferta de estos establecimientos, en algunos casos híbrido de taberna, tienda y restaurante. Son una invitación a degustar, sin el riesgo del anonimato, las distintas zonas vitivinícolas de nuestro país, las denominaciones de origen emergentes, las marcas prestigiosas o poco conocidas, o tipos de vino que muchas veces suponen una novedad incluso para las narices más entendidas. La moda de las vinotecas se ha convertido en todo un fenómeno en continua expansión.

En general, son fruto de la vocación de sus propietarios, lo que garantiza conocimiento y cuidado en la selección y en el tratamiento de las botellas, atención al servicio, copas adecuadas y buenos consejos cuando el cliente se pone en sus manos. Las hay para todos los gustos, desde la tradicional taberna hasta el sofisticado establecimiento de nueva creación.

Monvinic    Así, las vinotecas o vinaterías se han convertido en uno de los atractivos más lúdicos y divertidos de la capital. Y no sólo de Madrid, Bilbao, Vitoria, San Sebastián, Valladolid, Barcelona, Sevilla, Valencia, Zaragoza, Gijón, Logroño, Burgos, etc. ven proliferar estos limpios y modernos sustitutos de la vieja taberna. Lo que se demanda, sobre todo por los jóvenes, es un lugar donde picar y tomar copas de vino de calidad sin tener, obligatoriamente, que pedir una botella, y a un precio asequible. Catar vinos con nombres y apellidos, y a ser posible que estén a la última. A su vez, el tapeo tradicional, a base de callos, tortilla de patata, bacalao rebozado, caracoles, boquerones en vinagre, atún en escabeche o queso en aceite, se ha transformado en una oferta variada e imaginativa, verdaderas miniaturas gastronómicas de alto valor culinario. Por ejemplo, en Madrid, si lo que se busca es una amplia gama de vinos acompañados de excelente jamón ibérico, unas gambas blancas de ensueño, un tartar de atún  rojo exquisito, el lugar idóneo es Laredo, un lugar de moda, en el distrito de Retiro. Aunque, todo hay que decirlo, nos costará sus buenos euros. En el Madrid de los Austrias, más asequible, lleno de encanto y buen humor, se encuentra Casa Lucas, un tasca con tan sólo seis mesas y la consabida barra, donde se puede comer tapas de altísima calidad regadas con vinos -todos bien seleccionados- de casi toda España. Si lo que se busca es la posibilidad de ampliar el campo de los vinos con propuestas internacionales, el local idóneo es Los Asturianos, en la calle Vallehermoso 94, con tapas y comida casera de calidad realizadas por los Fernández: la madre en la cocina y los hijos, Alberto y Belarmino, en las mesas. Locos por  el vino, elaboran el suyo en Méntrida, con buenos resultados. No olvidarse de tomar sus "carilleras al vino tinto". La lista podría alargarse con la mención de otros establecimientos tan significativos como, Entrevinos, todo un clásico de la zona de Ventura Rodríguez, con amplia y selecta oferta de vinos, tapas de autor y cocina cuidada e imaginativa.

Tres vinaterías

Fachada de La Vinya del Senyor, en Barcelona; los hermanos Laredo; interior de Quim & Quimet.

En Barcelona existe la oferta más avanzada y completa, Monvinic, centro divulgador de la cultura del vino, creado por Sergi Ferrer-Salat en el 2008. César Cánovas -Premio Nacional 2011 de Gastronomía en la categoría Sumiller-, dirige un equipo de profesionales de lujo que ofrecen a diario una selección de vinos procedentes de todos los rincones del planeta y que pueden ser degustados a copas o medias copas. Otro referente es La Vinya del Senyor, un entrañable local situado en frente de la iglesia de Santa María del Mar, en plena Ciutat Vella. Quim & Quimet,en  Poble Sec, es un diminuto y atiborrado local con una materia prima de primera calidad, bien elaborada, y vinos a precio de tienda.

Lo mismo puede decirse de la mayoría de las capitales españolas. Pero el texto se alargaría en exceso. Y la prudencia no aconseja adentrarse en descripciones prolijas. Un listado, sin duda, incompleto, que la sabia experiencia de los lectores pueden contemplar con su particulares aportaciones. Quede sólo constancia de que el fenómeno de las vinaterías no sólo es muy alentador, sino necesario para potenciar el consumo y conocimiento del vino. Porque ellas son las verdaderas universidades del gusto.

 

 

03 mar 2014

Vinos "Sin", una oferta limitada

Por: Carlos Delgado

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Primero, los excesos de las pasadas fiestas navideñas, con su inevitable consumo de alcohol en sus variadas presentaciones, vinos, espumoso naturales, vinos generosos, tintos y blancos, aguardientes, coctelería variada, etc.; luego, el incremento notable de los controles de alcoholemia en carretera; finalmente, la presión salutífera contra ese maravilloso tóxico que, en proporciones adecuadas, resulta ser muy beneficioso para la salud..,. de cuerpo y alma (llamase ánimo) En fin, es evidente que la prudencia aconseja dar cierto reposo al organismo, particularmente el sufrido hígado. Esta necesidad, que se acrecienta si nos estamos medicando, se trata de personas mayores, embarazadas o diabéticos, ha tenido cumplida respuesta con otras bebidas distintas al vino.

Hasta ahora la alternativa a una rigurosa abstención eran las cervezas sin alcohol, cuyo consumo ha crecido notablemente en los últimos años, a la par, todo hay que decirlo, que su calidad, particularmente en aquellas que renuncia al cero absoluto. Aunque todavía la diferencia entre una cerveza entera y otra “sin”, resulta todavía escandalosa. Para los que necesiten esta opción, mi consejo es que a la “sin” le añadan una pequeña proporción de una buena cerveza doble malta (Voll-Damm)

Finalmente, tras uno inicios titubeantes, algunas bodegas prestigiosas, encabezadas por Miguel Torres y Matarromera, se han decidido a lanzar al mercado vinos desalcoholizados. A su vez, en Galicia, el Grupo Elivio se dedica desde hace años a elaborar vinos sin alcohol con una amplia oferta de tipos. Pese a todo, de momento en España son pocas las opciones con las que cuenta el consumidor interesado, al contrario de otros países como Alemania, Francia, o EE.UU. donde llevan años elaborándose. Aunque contamos con una web dedicada a comercializar este tipo de vinos, paladar sin alcohol

Existen distintos procesos de reducción del alcohol, que va desde su práctica desaparición hasta graduaciones cercanas al 9%: evaporación parcial al vacío, técnicas de membranas, conos rotatorios, destilación, o la ultrafiltración en frío, una de las que menos afecta a los aromas y propiedades del vino, sea joven o envejecido en roble, que de toda hay. Este procedimiento se basa en el fenómeno denominado “ósmosis inversa”, mediante el cual se separa, sin calentamientos ni evaporaciones, el alcohol en la cantidad deseada.

MÉTODO DE ÓSMOSIS INVERSA

Osmosis 

 

1.- El tanque se llena con vino. 2.- Una bomba empuja hacia la unidad de ósmosis inversa. 3.- Los cilindros tienen membranas que separan el alcohol y el agua. 4.- El agua y alcohol se trasvasan a un tanque almacén. El concentrado es retornado al tanque base y reciclado de 10 a 30 veces. Por último se añade agua al concentrado para crear el producto final.

Más complejo, pero muy costoso (el vino, que ha dejado de producirse, costaba casi 10 €), es el desarrollado por la bodega Casa de la Ermita, en colaboración con las universidades de Murcia y Cartagena. La reducción del grado alcohólico se consigue mediante un tratamiento adecuado del viñedo, la utilización de levaduras seleccionadas, y un posterior ajuste por medios físicos. En todos los casos, el vino resultante conserva, o recupera, parte de sus atributos aromáticos, aunque con la natural pérdida de intensidad sensorial, estructura y permanencia en boca. Lo que resulta bastante lógico, ya que el alcohol es un componente esencial del vino.

La cata de los vinos Sin evidencia que aún queda camino por recorrer, particularmente en el capítulo de los vinos tintos, sobre todo si tienen algo de crianza en madera. En los blancos la cosa resulta algo mejor. Los aromas afrutados, de fresa, frambuesa, melocotón, cítricos, etc. se mantienen bastante bien, aunque un tanto apagados. En cuanto al sabor, la cosa es menos atractiva. Resulta, en términos generales, más ligero y descarnado. Al final del post señalo los dos vinos Sin que más me han gustado, aun que ninguno sea para tirar cohetes. El desafío es, sin duda, complejo. Pero merece la pena seguir en ello. Porque se trata de una opción necesaria, que necesita mayor promoción y afinar los resultados, pero que puede servir, si se desea o necesita, para beber sin los riesgos de consumir alcohol. Una posibilidad a tener en cuenta… aunque no sea precisamente barata.

Vinos SinNATUREO BLANCO     Miguel Torres. Comercio, 22. Villafranca del Penedés (Barcelona). Tel.: 938 900 100. Tipo: blanco joven, 0,5%. Cepas: Moscatel de Alejandría. Precio: 8 €.     Frutosidad característica de la moscatel, con notas evolucionadas, recuerdos de miel y flores secas. En boca es muy ligero, fresco, de sabor agridulce, con final corto y goloso.

EMINA SIN TINTO     Eminasin. Ctra. San Bernardo, s/n. 47359 Valbuena de Duero (Valladolid). Tel.: 902 430 170. Tipo: tinto joven, <0,5%. Cepas: Tempranillo. Precio: 6 €.     Nariz discreta, algo evolucionada, con notas de fruta silvestre, y un fondo de torrefactos y cueros. En boca resulta ligeramente goloso, con una punta de acidez, y final afrutado.

 

El País

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