Los filtros de la moderación

Por: | 18 de marzo de 2012

La idea de que en los foros de Internet debe regir un código de conducta que expulse lícitamente a los practicantes del insulto o la mentira no es nueva. Ya en 1994, Virginia Shea esbozó algunos principios de la netiqueta. No obstante, el problema persiste y las intromisiones de sujetos que irrumpen con intención de sembrar la discordia, ofender, hacer publicidad… son habituales. El tema ya ha sido tratado en estas páginas y suscribo totalmente la necesidad de combatir este tipo de conductas que alteran la conversación. He recibido cartas de lectores que se sienten agredidos, particularmente en los blogs.

Sin embargo, también he recibido quejas de lectores que, compartiendo la necesidad de que el diario retire los comentarios inapropiados, afirman que han sido objeto de una moderación injusta que ha suprimido mensajes suyos que no vulneraban, a su juicio, ninguna norma de gentileza. Un lector, que se identifica como Giron Morejon, considera que el moderador no entiende la libertad de expresión. “Comprendo que debe haber un moderador que no permita los insultos, pero pongan uno con un poco de profesionalidad”. Kadejo, a propósito de una noticia de tecnología, envió un comentario sobre la manera de instalar un sistema operativo de código abierto. Fue borrado, “existiendo”, escribe en su carta, “curiosamente otros posteriores de tono claramente malsonante que sí estaban autorizados”. Según el rastreo del caso realizado por este defensor, resulta que se bloqueó inicialmente a las 14.28 horas y un moderador lo autorizó a las 15.46 horas sin que, por un problema técnico, reapareciera en el foro. Este episodio demuestra tanto que las decisiones de moderación se revisan como que los criterios no son siempre los mismos. Estas situaciones despiertan en los internautas todo tipo de sospechas sobre las razones que ha tenido el encargado de la moderación y es habitual que conduzcan a hipótesis infundadas sobre censuras en función de intereses ocultos. Los moderadores cometen errores. Un ejemplo de ello es el comentario a una crítica de cine del filme El deseo vaciado por parte de M. E., que se limitaba a decir: “¿Ni una sola palabra de la tensión sexual entre los hermanos?”. Se borró.

Otro caso que ha llegado al buzón del Defensor del Lector es el de Keniano, que, en un debate entre los lectores sobre el gentilicio de los habitantes de Kenia, vio publicados dos mensajes de terceras personas en los que se atacaban sus opiniones y se bloqueó su réplica. En su correo, este lector planteaba que la decisión lógica habría sido publicar el suyo o, en caso de no hacerlo, suprimir las otras dos alusiones.

¿Cómo funciona la moderación? Bajo el criterio editorial del diario, está encomendada a una empresa externa, Interactora, cuya tecnología para foros es utilizada internacionalmente. También asume la moderación de otros medios españoles. Según explica Joan Llorach, fundador y máximo directivo de la compañía, el sistema en EL PAÍS es de moderación de las noticias a posteriori, se aplica una vez publicado el mensaje. Este, de entrada, es analizado por un programa informático que trabaja con 19 filtros de distinto tipo.

Filtros que detectan contenidos vacíos, mensajes duplicados, escritos en mayúsculas (lo que se asocia a griterío), seudónimos que tienen un largo historial de ofensas… También realizan un análisis semántico de los contenidos. Para evitar el bloqueo de un mensaje en función de una palabra (teta es un término que puede figurar en un texto sobre lactancia infantil), el sistema analiza expresiones enteras. Los filtros pueden bloquear un comentario, aprobarlo o proponerlo al moderador para que decida él. “Se emplea la tecnología para optimizar la moderación realizada por personas”, comenta Llorach.

Este proceso supone que, como mínimo, durante dos minutos el mensaje será visible en el foro. Los moderadores pasan una serie de pruebas para evaluar su capacidad de lectura rápida y cultura general, e intentar armonizar los criterios, algo muy difícil de alcanzar plenamente. También reciben formación continuada. Una decisión de borrado o aprobación puede ser corregida. “Varias de las quejas que recibimos son porque el internauta considera que el tono de su mensaje es cortés, sin insultos. Y ello es cierto, pero el problema muchas veces suele estar en el contenido. Por ejemplo, un educado mensaje xenófobo”. Llorach afirma rotundamente que nunca han recibido del diario ninguna sugerencia para tratar de forma distinta a ninguna institución o persona.

Las estadísticas dibujan claramente el alto volumen de trabajo y la permeabilidad de la moderación. En febrero, se recibieron 347.332 comentarios. En porcentajes redondos, los sistemas automáticos aprobaron el 64% y bloquearon el 8%. Los moderadores, por su parte, aceptaron el 18% y bloquearon el 9%.

La actual gestión de los comentarios en el sitio digital del diario presenta distintas fórmulas. Los blogs, salvo tres que tienen moderación previa por Interactora, o no admiten comentarios o deben ser moderados previamente o a posteriori por el titular del mismo. La sección de Opinión no los alberga. Para publicar un comentario en el foro de una noticia, se pide un trámite que no se solicitaba anteriormente: el registro en Eskup. Gumersindo Lafuente, adjunto a la dirección y responsable de desarrollos digitales, subraya que ello únicamente supone suministrar el nombre o seudónimo y una dirección de correo electrónico cuya autenticidad se comprueba. “A partir de ahí, ya pueden participar en los foros”. Se trata, argumenta, “de un primer paso para mejorar la calidad de la conversación”. Admite que la moderación siempre resulta imperfecta y que el diario está preocupado, aunque nunca suficientemente ocupado, por ello. Se descartó la moderación previa para dar más dinamismo a la charla. Cuando se anula un comentario, aparece vacío el espacio que ocupaba. No hay camuflaje.

Algunos medios introducen sistemas de evaluación de los lectores que aportan comentarios habitualmente pertinentes etiquetando su condición de fiables, lo que va acompañado de determinados privilegios en la participación. El equipo digital de este diario está considerando la futura introducción de un sistema de este tipo que suponga un reconocimiento a la reputación de internautas que intervienen de forma reiterada y ajustándose a las normas de conducta, “sin que ello implique la penalización de los recién llegados”, comenta Lafuente

Distintos diarios internacionales publican extensos códigos de conducta. The Washington Post anunciaba recientemente una política “más agresiva”, prohibiendo el acceso a internautas que tienen un alto porcentaje de comentarios borrados. También se proponía incrementar la lista de palabras que disparan el borrado automático. Aunque la publicación de los criterios que un medio aplica para regular la conducta en los comentarios no es una panacea, sí es una referencia básica que permite orientar al lector y al propio moderador. En este diario, figuran descritos en un aviso legal con una discretísima ubicación en la web y de lectura inhóspita. En el proceso de registro deben aceptarse las condiciones de uso, donde se remite al citado aviso. En la página sobre Eskup hay otro aviso legal con una redacción más clara. Creo que sería beneficioso que en el área de comentarios figurase un enlace a un documento centrado en las normas de conducta. La ignorancia no exime del cumplimiento de las mismas, pero la redacción clara y en lugar visible ayudaría al lector a conocerlas y a analizar los criterios con que se aplican. The New York Times, por ejemplo, explica de manera diáfana las cosas que no va “a tolerar”. Al mismo tiempo, asume como irremediable que “las decisiones de la moderación son subjetivas”. Sin fórmulas infalibles, promete: “Vamos a hacerla lo más cuidadosa y consistente posible”. Errores como los citados obligan a EL PAÍS a no cejar en la compleja tarea de evitarlos sin bajar las barreras contra el incivismo.

Hay 12 Comentarios

Todo muy bonito, lo que dice el Sr. Delclós, pero aquí tenemos un ejemplo verdaderamente escandaloso de "moderación" de un foro, y no es el único que he podido ver en la edición online de este periódico a propósito de toda clase de noticias en EL País Online a lo largo de los últimos años: "Así será Windows 8", del 19 de enero de 2012 (http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2012/01/19/actualidad/1326962833_504450.html). La manera en que se ha "moderado" ese debate da lugar a toda clase de sospechas. Y más cuando nos enteramos unos cuantos meses más tarde de lo siguiente: "PRISA y Microsoft firman un acuerdo de contenidos para Internet", 29 de marzo de 2012, http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2012/03/29/actualidad/1333038821_533066.html.

Moderación, censura, prohibición ?

Me parece bien que una empresa de comunicación dicte sus normas para la publicación de comentarios.

A mí me han borrado comentaios principalmente cuando voy en contra de la Iglesia. Y es que yo estoy totalmente en contra de la Iglesia.
He comentado simples verdades como que hay muchos curas pederastas, o que la la Iglesia estuvo aliada con el fascismo de Franco, o lo horrible que fue la Inquisición o simplemente lo mal que me parece robar un bebé a su madre.
Me puede, por favor, explicar alguien, donde está el insulto?
gracias

Y por qué un comentario xenófobo expresado de manera educada y razonada no debería ser aprobado? La libertad de expresión es la libertad de expresión, si una opinión está exrpresada educadamente no debería ser prohibida, cualquiera que fuese su naturaleza, sino en todo caso refutada con otro argumento...


Enhorabuena, Sr. Delclós, por su nombramiento.


Voy a serle franco. Aunque usted no lo sepa, esta felicitación ya se la dí en el Foro Eskup cuando se publicó la noticia. Pero no la busque. Fue censurada. No tengo copia de lo que puse, pero sí puedo recordar que no contenía insulto ni hacía uso de ninguna violencia o trato agresivo. Sigue siendo un misterio el porqué de su eliminación.


Y no es caso único. No llevo la cuenta de los comentarios que me han sido censurados: aunque veo que su "maquinita", sí. Si aplican los criterios del WSJ posiblemente me prohibirían el acceso. Ustedes son muy libres, bajo sus criterios de empresa privada, de permitir o no el acceso a aquellos que les critiquen o pongan en peligro con sus informaciones u opiniones, los intereses de sus accionistas. Pero entonces no "presuman" ni digan ser un "referente", como a veces se lee, de practicar un periodismo libre o de acoger cualquier opinión aunque no se comparta.

Y es que me preocupa la censura a determinados foreros, que destacan por su capacidad inagotable de razonamiento, análisis y crítica, y que, inusualmente, además, tienen una capacidad de transcribirlo y comunicarlo, verdaderamente notable. Siempre con respeto hacia los discrepantes.
No entiendo como pueden ser censurados, cuando son un imán para atraer lectores y enriquecer una noticia. No son extrañas las referencias de bastantes lectores que alegan interesarse más por los comentarios de determinados foreros que por la noticia en sí. Significativo ¿no?.


Lamentablemente, algunos desistieron ya de continuar escribiendo.


Le ruego a usted sea atajada esta sangría, como consecuencia de una "censura de ideas", que perjudica un debate abierto. Ésta y la falta de información por parte de los Moderadores son quizás los lastres más significativos por parte de Eskup, y que serían fácilmente subsanables. El spam y la manipulación de identidades de ciertos foreros, problemas más de tipo técnico y universales en los foros, también dejan su huella en la agilidad del debate.


No pretendo ser exhaustivo en este comentario, pero sí espero poder haber aportado algún indicio del funcionamiento actual, del que pienso que todos debemos ser responsables si queremos que la Red Eskup sea un referente de la participación de los lectores.


Gracias por leerme. Un saludo.

Menudo tema sensible éste (para un nómada digital). Me subo por las paredes nada más pensar en la arbitrariedad –empíricamente comprobada- que se escabulle detrás de eso que llaman "moderación". Es indignante, por no decir vomitivo, ponerte a redactar un comentario de 2000 caracteres, con todo el interés del mundo, y ver que el sujeto, ¡anónimo!, y/o máquina que está ahí detrás lo echa a la papelera del baño como si tal cosa.
Es como si un anfitrión te invitara a su fiesta y en el momento de cruzar el umbral te diera con la puerta en las narices, a pesar de cumplir las normas de etiqueta y tal. Sólo que, habiendo pasado el arco automático de metales del porche, resultó que el “puertas”, supuestamente un tipo con criterio, no le gustó el tono azul marino de tu traje.
El estropicio es múltiple: 1) La pérdida de tiempo (y la sensación de ser un estúpido) en un diario que te invita a un foro fraudulento. 2) El escozor ante la arbitrariedad de alguien que tal vez sea un inepto , y que con una mano de barniz cultural lo ponen a discriminar sobre temas que ni conoce. Con el agravante de que cada cual tiene su forma particular de expresión, y no por exóticas, ofensivas. 3) El propio anonimato del Moderador o Administrador. ¿Por qué no se da a conocer en la apertura del Foro que modera? ¿Por qué todos somos presuntos troles, salvo que demostremos lo contrario, y el anónimo vigilante de nuestras palabras y/o pensamientos – no es un presunto censor, ya sea a capricho de sus webs, ya sea por indicación de la empresa? 4) La presunta manipulación derivada de subrayar (dejar pasar) lo que interesa destacar, y bloquear lo no conveniente (…). Es peor que la censura anunciada. O que no abrir Foros.
Esto que cuento me ha sucedido ¡descaradamente! en la prensa local, aunque en El País aún no, salvo alguna excepción: Hace poco tuve que protestar e insistir (me costó un poco) para que publicaran un comentario (enviado varias veces) al videoblog de Iñaki Gabilondo (sobre el caso Urdangarín). Fue el único comentario crítico en ese sitio; otros habían sido elogiosos con el admirado periodista. Significativo, ¿no?; ¿o fue casualidad?
Pero, bueno, excepciones al margen, hasta que no se demuestre lo contario, la carga de la prueba reside en el Moderador. Es éste el que debiera demostrar que el comentario borrado contravenía normas, y qué precepto. ¿Por qué no?
Mientras, podrán vencer (censurar; y hablo de la prensa en general) pero no convencer.

En cualquier caso las máquinas no se distinguen por la intuición: es sencillísimo decir barbaridades sin utilizar una sola expresión grosera. La clase política ya nos tiene entrenados en el mundo eufemístico. Una máquina jamás se enteraría de que le estoy mentando a sus ancestros. No creo que sea fácil sustituir la inteligencia humana si se quiere elevar el nivel del debate. También es verdad que, en general, el nivel del debate es tal que más de un contendiente no ha sabe qué significa esa palabra

¿Moderación, censura, prohibición ?
¿A dónde pretendemos llegar?
http://www.junglerias.com/2011/09/homofobia-revolucion-sexual-y-violencia.html

He comentado muchas veces tanto en Eskup como en blogs y tengo la impresión de que la permisibilidad es muy alta. He visto publicados comentarios míos sosos, que no aportaban conocimiento ni información (no se discrimina cualitativamente ni supone exigencia) y otros que se salían del tema manifiestamente también se publicaron.
Creo que lo que molesta, en general, es la espera. Porque puede confundirse con el ejercicio del control.
A mi el control no me ennerva y he leído comentarios de todo tipo. Lo que no comprendo es el uso de niks o sobrenombres. Tengo la sensación de que se oculta la identidad como acción preventiva. Quizás responda a una autodefensa contra la imaginación. Por desconocimiento tecnológico. Pero también pienso que puede deberse a problemas de timidez. No utilizar sobrenombres es un buen ejercicio para superarla.

Cada empresa tiene sus normas aunque las mismas resulten arbitrarias. El lector, y los que civilizadamente participamos con nuestros comentarios, somos observados, filtrados y sometidos a criterios subjetivos que, en cada caso, depedenderá, por lo leído en este artículo, del buen o mal humor de los moderadores del turno de "oficio", de sus filias y fobias y del oportunismo tan en boga. Evidentemente, algunos comentaristas, entre los que me cuento, nos encontramos indefensos frente a otros que no dudan en insultar utilizando incalificables y malintencionados epítetos porque no son de su gusto el comentario hecho de forma educada. Quieren y aman el gamberrismo. Lo contrario e inadmisible es que en tales casos los filtros no funcionan y el subjetivismo queda muy mal parado. Quiero decir que las varas de medir de los mal llamados "moderadores" son múltiples y variopintas porque como ya señalé en una anterior queja los que así se manifiestan tienen alguna especial consideración ya que sus soeces son mantenidas indefinidamente.

Me parece bien que una empresa de comunicación dicte sus normas para la publicación de comentarios. No así que se deje este trabajo al designio de las máquinas. Veamos: supanga usted que estoy haciendo un comentario o crítica sobre El mapa y el territorio, de Houellebecq, premio Goncourt para más señas, y me detengo en la frase: "... pero ella debería haber tratado de chupársela (...) ¿quizá tendría que haberselo pedido? (...) La sexualidad es una cosa frágil". La máquina dirá que eso no puede publicarse. Tampoco podría hablar de la Lolita de Nabokov o copiar un determinado párrafo de Bukowski o de Palaniuk. La cuestión es: ¿quién vigila al vigilante? Decididamente estoy a favor de la no prohibición y en contra de la manía prohibitoria que nos ha tocado vivir.

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Lola Galán

se incorporó a la plantilla de EL PAÍS en 1982, tras una etapa como colaboradora del diario. Ha sido redactora de las secciones de España y Sociedad, y reportera de la sección Domingo. Entre 1994 y 2003 ha ocupado las corresponsalías de Londres y Roma. En los últimos años ha trabajado para los suplementos del fin de semana, incluida la revista cultural Babelia. Madrileña, estudió Filosofía en la Universidad Complutense y Periodismo en la Escuela Oficial de Madrid.

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