Defensora del Lector

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La figura del Defensor del Lector fue creada por la Dirección de EL PAIS para garantizar los derechos de los lectores, atender a sus dudas, quejas y sugerencias sobre los contenidos del periódico, así como para vigilar que el tratamiento de las informaciones es acorde con las reglas éticas y profesionales del periodismo. Puede intervenir a instancia de cualquier lector o por iniciativa propia.
Principios éticos del diario EL PAÍS

Defensora del lector

Lola Galán

se incorporó a la plantilla de EL PAÍS en 1982, tras una etapa como colaboradora del diario. Ha sido redactora de las secciones de España y Sociedad, y reportera de la sección Domingo. Entre 1994 y 2003 ha ocupado las corresponsalías de Londres y Roma. En los últimos años ha trabajado para los suplementos del fin de semana, incluida la revista cultural Babelia. Madrileña, estudió Filosofía en la Universidad Complutense y Periodismo en la Escuela Oficial de Madrid.

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El dueño del bar protegió a los manifestantes

Por: | 26 de septiembre de 2012

Fotomani

Una lectora, Verónica López, me remite una imagen publicada en la edición digital del diario que reproduzco. El pie de foto afirma que “el dueño de un restaurante se enfrenta con quienes lanzan objetos a su establecimiento”. Varios testigos en Twitter y en los comentarios del propio diario rechazan que esta fuera la auténtica noticia del episodio. El dueño del bar se enfrentó a la policía para que no entrara en el local a perseguir manifestantes. En la edición de la foto se cometieron una cadena de lamentables errores.

 Primero. La foto no es de Efe, es de Getty. Segundo: El pie de foto y la firma publicados son de Efe, pero pertenecen a otra imagen del episodio. El pie de Efe, que se reprodujo erróneamente, decía “el dueño de un restaurante pide que no lancen objetos contra su establecimiento, durante la marcha de protesta que la Coordinadora 25S y la Plataforma en Pie han convocado esta tarde en la capital”. El pie de foto que suministró Getty y que debía acompañar la foto afirmaba que “el propietario de un restaurante grita, con sus clientes detrás de él, a los manifestantes para que dejen de tirar piedras contra su restaurante”. Reuters distribuyó otra foto con parecida descripción. Sin embargo, AP explica la foto que remitió de otro momento de la escena, y en la que no hay dudas sobre la actitud de la citada persona, afirmando que “el propietario de un bar discute con un oficial de la policía antidisturbios, mientras los manifestantes buscan refugio en el interior del bar durante una manifestación contra las medidas de austeridad en el Parlamento”.

 Aunque el protagonista de la imagen pudo en algún momento pedir a los manifestantes que no lanzaran piedras, como reflejan las descripciones de varias agencias, lo más singular, y ello lo muestran algunas otras fotos, es que se opuso a que la policía entrara en el establecimiento. Su conducta merece la solidaridad de varios tuiteros (“Gran acto, seguro que nadie lo olvida y espero que le revierte beneficios. Ha ganado amigos y clientes”,” Porras, solo con el café…”). Algunos lectores, que acusan de manipulación al diario en los comentarios que publica la propia edición digital, añaden que, luego, el propietario del bar dio de comer gratis a las personas refugiadas en su establecimiento. Dada la abundancia de testimonios sobre lo sucedido que destacan una conducta que ignoró el diario, se ha procedido a cambiar la foto por una de la agencia AP y cuyo pie dice: “El dueño de un restaurante intenta proteger a los manifestantes que se encuentran dentro de su establecimiento”.

Nota. Esta tarde, el diario ha publicado un reportaje con Alberto Casillas, el protagonista de esta historia

Latiguillos belicosos

Por: | 24 de septiembre de 2012

Un lector que firma Antonio, encabeza su carta así: “¡Uf!, don Tomás, qué aburrimiento”. Y explica el motivo de cansancio. “Verá, resulta que sus páginas de Economía se han convertido todos los días en un campo de batalla, en una conflagración mundial. ¿Que qué quiero decir con esto?: lea Vd., por favor, el artículo España planea usar el sobrante...: "... para conseguir que el BCE apriete al gatillo...", "... botón nuclear que con solo mentarlo...", "... usar esos fondos para abrir fuego en el mercado de deuda...", "... o al menos amenazar con disparar...", "... para que el BCE empiece a disparar". El lector asegura que “estas metáforas, que aparecen todos los días en no menor número de dos docenas en su diario, el primer día resultan hiperbólicas y poco ingeniosas, pero cuando se repiten x mil veces (desde el dichoso rescate), se acaban convirtiendo en cascotes que le caen a uno en la cabeza en pleno bombardeo”

  El problema que señala el lector no se plantea por un artículo (dada la belicosidad de la situación económica puede recurrirse alguna vez a este tipo de ejercicios retóricos) ni se produce con la reiteración que señala (dos docenas de veces cada día), pero sí es cierto que algunas fórmulas retóricas demuestran una capacidad de adherencia que en lugar de mejorar los textos lo banalizan (el dichoso “panorama dantesco” cuando se describe una tragedia natural o una masacre). El recurso a estas metáforas resulta, al final, cansino. He rastreado el empleo de algunas de estas expresiones en el diario este año y se advierte una querencia a determinado tipo de recursos. “Apretar el gatillo”, en sentido figurado, ha aparecido para explicar la necesidad de que el Banco Central Europeo compre deuda, a propósito de la llamada Tasa Tobin (otro lector comentó a este defensor que sería más preciso hablar de Impuesto Tobin), para contar que Draghi está dispuesto a hacerlo (comprar deuda de hasta tres años), para analizar la política de Bernake o subrayando “el gatillo que disparó ayer las apuestas a la baja en todas las Bolsas europeas”. Eso sin contar su empleo en otras áreas informativas, particularmente en crónicas deportivas.

 La metáfora del botón nuclear no es de empleo exclusivo de Economía. Se ha utilizado para describir la acumulación de datos en manos de Google y también la han usado políticos locales para describir una determinada crisis interna. También hay cierta predilección por disparar (excluyendo usos lógicos para hablar de subidas de precios o lanzamientos deportivos) y así lo hace la Xunta (que “dejó de disparar contra el Gobierno en la crisis del naval”) a se ha dicho a propósito de los sindicatos (que tras la huelga general ,”tienen solo una bala que disparar”).

  Este tipo de soluciones retóricas  pueden enriquecer un texto por su carácter evocativo. Muchas, debido al uso reiterado, ni tan siquiera se advierten como tales. Pero otras resultan simplemente un latiguillo que debe evitarse.

Cálculo de manifestantes... en Madrid

Por: | 19 de septiembre de 2012

Más debate sobre el cálculo de manifestantes. Esta vez a propósito de la manifestación en Madrid contra las políticas del Gobierno. Antonio F. Rodríguez ha remitido la siguiente carta:
“Leo habitualmente EL PAÍS desde su fundación y valoro en lo que vale el papel que desempeñó durante la Transición y la calidad periodística de la que hace gala habitualmente. Por eso, leí estupefacto que el pasado día 15 de septiembre publicaban una noticia sobre la marcha y manifestación celebrada en Madrid contra los recortes bajo el titular "Decenas de miles de personas claman contra el Gobierno y exigen un refrendo a su política". ¿Es que no saben contar? Yo estuve allí y era evidente para todos los asistentes que habia centenares de miles de manifestantes, no sé si 500.000, 700.000 o cerca de un millón, pero a todas luces una cifra muy superior a la que ese periódico mencionaba y que, sospechosamente, coincidia con los cálculos de la Delegación del Gobierno. ¿Casualidad o es que ese diario se está aproximando en estas circunstancias al discurso del Gobierno?”

Habitualmente, en las grandes manifestaciones, el diario organiza su propio sistema de recuento basado en la superficie ocupada y la densidad de personas por metro cuadrado. Sin embargo, en esta ocasión, como explicó el propio diario, el distinto origen de la marcha dificultó un cálculo fiable, que no se hizo. En la información se menciona que “este periódico no ha hecho una estimación de asistentes; a las doce del mediodía, momento en el que las 10 columnas de manifestantes -divididos por sectores y por territorios- que habían partido de distintos puntos de Madrid debían confluir en Colón, la plaza estaba llena, aunque en algunos puntos se podía caminar. También estaba ocupada, pero no abarrotada, buena parte de las calles adyacentes (Génova, paseo de Recoletos y Castellana, Goya), según comprobaron varios redactores. Toda esa zona suma cerca de 70.000 metros cuadrados”. Los cálculos en estas ocasiones acostumbran a ser discrepantes.

En el texto se habla de “decenas de miles” de manifestantes, una expresión que contradice los cálculos sindicales (500.000-600.000 personas), pero que también ha de entenderse mayor que la cifra del Gobierno (65.000), dado que  la superficie ocupada, según el diario, ronda los 70.000 metros cuadrados. Dado que no hubo cálculo propio, debería haberse evitado, aunque tampoco podría haberse hablado de cientos de miles. Con todo, tanto el título de portada, “La gran marcha sobre Madrid” como expresiones en el texto (del tipo “En todo caso, la concentración fue multitudinaria”), evidencian que el diario no minimizó su importancia

Cálculo de manifestantes

Por: | 13 de septiembre de 2012

El hecho de que en las ediciones del diario, salvo en la de Cataluña, no se ofreciera con detalle los cálculos elaborados por el diario para fijar una cifra de asistentes a la manifestación de la Diada el 11 de septiembre en Barcelona ha suscitado la pregunta de algún lector sobre cómo se llegó a la de 605.000 personas. La delegación del Gobierno la situó en 600.000. Mossos y Guardia Urbana calcularon 1.500.000 y los organizadores aseguraron que habían acudido dos millones de personas.

En la edición impresa, salvo en la edición catalana, se explicó únicamente que ocho redactores, cinco desplegados sobre el terreno, calcularon la superficie ocupada por la marcha y la concentración de asistentes. Es el mecanismo que establece el Libro de Estilo que, en el caso de grandes manifestaciones, dice que “el periódico ofrecerá un cálculo propio, pero siempre explicando el mecanismo utilizado (preferentemente, el espacio ocupado por los manifestantes, multiplicado por una media de personas por metro cuadrado). Esto no impide aportar también los cálculos de los organizadores y la policía, a ser posible con la fórmula que han empleado a su vez”.

Este tipo de cálculos siempre tienen un margen de error y un remitente echa en falta que empresas como Lynce no hubieran publicado el suyo. Sin embargo, esta empresa cometió uno muy serio en la Diada de 2010. Aunque realizaba los cálculos sobre fotografías aéreas de las concentraciones, mecanismo más exacto que la apreciación de unas personas, tomó las fotografías a las 20.30 cuando la marcha estaba prácticamente disuelta lo que le dio un resultado de 56.000 personas. En aquella ocasión, los organizadores estimaron la participación en 1,5 millones, la Guardia Urbana en 1,2 millones y este diario en 450.000. Para aclarar el proceso de cálculo del diario, publico la infografía que apareció en la edición catalana el 12 de septiembre. CalculoManiDiadaWeb

 Por otra parte, un lector, Ernesto Velázquez, ha llamado a este defensor para advertir de un error en la crónica de Ricardo Martínez de Rituerto, en el diario de la misma fecha sobre la reacción de Bruselas a una hipotética proclamación de la independencia por parte de Cataluña. En la crónica se señala que la República Checa y Eslovaquia “acordaron en referéndum” que dejarían de ser Checoslovaquia en enero de 1993. “No hubo ningún referéndum”, señala el lector. El proceso de separación se abrió tras la celebración de elecciones y fue resultado de un pacto político. Rituerto admite que se confundió al hablar de referéndum cuando quiso señalar que la separación fue consecuencia de los resultados de las urnas.

Añadido el 14 de septiembre:

Un lector me hace llegar la nota publicada por Lynce el día 13 de julio de 2010 sobre el sistema empleado por la empresa para contabilizar los manifestantes. Subraya de la misma dos aspectos. Que se tomaron imágenes a las 19,45 horas y a las 20,30 horas, momento en que la manifestación seguía viva ya que prosiguió hasta las 21,00 horas, aunque la cabecera oficial, que no llegó al punto final de la misma, se había disuelto media hora antes.

La nota decía: "Lynce ha precisado el número de asistentes a la manifestación del pasado sábado en Barcelona, en defensa del Estatut, tras efectuar un conteo persona a persona, que contabiliza 62.000 participantes, con un margen de error al alza del 20 por ciento, lo que elevaría esta cifra a 74.400. Este cálculo definitivo de Lynce se ha elaborado a partir de 12 fotografías aéreas tomadas a las 20,30 horas en un intervalo de dos minutos. En una primera aportación de datos sobre la asistencia a esta manifestación, ofrecida en la noche del sábado, Lynce realizó una estimación sistematizada que arrojó una cifra de 56.000 participantes, con un margen de error al alza del 15 por ciento, hasta 64.400; la empresa informó entonces de que en el plazo de dos o tres días dispondría de una medición exacta de la protesta.

Lynce ha verificado los datos estimativos del sábado y además ha comparado la serie fotográfica de asistencia a la manifestación de las 20,30 horas, con otra serie de fotos, en 10 puntos concretos de las calles y zonas por donde transcurrió la protesta, a las 19,45 horas, y no ha apreciado diferencias sensibles entre unas y otras, ha declarado a Efe el director de esta empresa de conteo de aglomeraciones humanas, Juan Manuel Gutiérrez.

La manifestación contra la sentencia del Estatut congregó a 1,2 millones de personas el pasado sábado en Barcelona, según la Guardia Urbana, y a 1,5 millones, según Omnium Cultural, entidad organizadora de este acto.

Según los datos definitivos de Lynce sobre la manifestación contra los recortes de la sentencia del Tribunal Constitucional respecto al Estatuto, este margen del 20 por ciento al alza obedece al abundante arbolado en el recorrido de la marcha -entre el cruce de avenida Diagonal con paseo de Gràcia y la plaza de Tetuán- y a que la perspectiva aérea no es cien por cien cenital, lo que impide el conteo de personas en algunas de las aceras del recorrido.

La medición completa de Lynce se produjo en torno a media hora después de disolverse la cabecera oficial -que no llegó al punto final de la Plaza de Tetuán-, de los parlamentos de los actores Txe Arana y Lluís Soler, y de la interpretación del himno de Cataluña, Els Segadors, a cargo del Orfeó Català, considerado como colofón del acto.

La afluencia de manifestantes que completó el recorrido y que llegó hasta el escenario montado en la Plaza de Tetuán continuó hasta más allá de las 21,00 horas, según han informado fuentes de Omnium Cultural, entidad que lideró la convocatoria de la protesta.

Lynce decidió establecer este cómputo en las 20,30 horas porque los datos obtenidos en ese barrido aéreo eran los más completos técnicamente, al recoger la totalidad de la secuencia de la manifestación; sin embargo, la empresa ha cotejado datos de esta hora con otros parciales de las 19,45 horas, sin apreciar cambios significativos en el número de asistentes.

El director de Lynce, Juan Manuel Gutiérrez, ha afirmado que, aunque la protesta culminó formalmente antes del momento de la medición más completa, cuando ésta se produjo todavía se desplazaban personas hacia el final del recorrido.

Lynce basa sus datos en el estudio informático de imágenes fijas y en movimiento, lo que le permite obtener un conteo de los participantes.

Los datos de Lynce a las 20,30 horas corresponden a una superficie de 68.000 metros cuadrados, que era el área ocupada por la manifestación en ese momento. El total del perímetro del recorrido de la protesta era de unos 100.000 metros cuadrados.

Aunque los datos definitivos que ofrece Lynce están basados en este sistema de conteo y no en cálculos de densidades, como los ofrecidos el mismo día de la manifestación como una estimación sistematizada, la densidad media de la marcha en defensa del Estatuto en el momento de la medición sería de 0,91 personas por metro cuadrado".

Sun Myung Moon y las iglesias evangélicas

Por: | 10 de septiembre de 2012

Pedro Tarquis, responsable de Comunicación de la Alianza Evangélica Española, me ha remitido una carta a propósito del obituario de Sun Myung Moon, fundador de la Iglesia de la Unificación, del pasado 3 de septiembre, titulado Sun Myung Moon, líder evangélico coreano.

“Quería expresarle que bajo ningún prisma (teológico o doctrinal, institucional, o histórico) Moon puede ser considerado evangélico (versus protestante). Quizás el concepto erróneo surja de la existencia de un gran número de evangélicos en Corea del Sur donde de niño Moon asistía a una iglesia metodista (una rama del cristianismo evangélico), a la que pertenecían sus padres. Pero repito que ni a Moon ni a su Iglesia ninguna entidad o movimiento evangélico los considera como tal bajo ningún aspecto.

 Entiendo que en esta España culturalmente católica, donde el cristianismo evangélico o protestante es tan desconocido, lo “no católico” tienda a mezclarse o confundirse. Los principios de la reforma de Lutero -sola fe, sola gracia, sola Escritura- son (junto al Credo cristiano, común con el catolicismo) las principales señas de identidad del protestantismo o cristianismo evangélico. La Iglesia de la Unificación no cumple los mínimos para encajar en estas bases de la fe evangélica, comenzando por la idea de que Moon se consideraba un mesías, algo que choca frontalmente con una iglesia protestante que ni siquiera admite la figura de un Papa.

 Dentro de la diversidad y pluralidad que –como cualquier iglesia, movimiento o institución social o religiosa- caracteriza al cristianismo evangélico o protestante, existe un claro consenso de quienes forman parte de su fe y de quienes no lo son, aunque siempre haya una frontera más o menos indefinida pero estrecha. En España entidades como la Alianza Evangélica Española (representante de nuestro país en las Alianzas Evangélicas Europea y Mundial) o la Ferede (Federación Evangélica, interlocutora con el Estado con quien firmó unos acuerdos en 1992) son dos referencias que pueden servir de ayuda.

 La Iglesia de la Unificación y Moon están con total seguridad en el espacio de quienes no forman parte del cristianismo evangélico. Un cordial saludo”.

¿Dónde están las pirámides?

Por: | 09 de septiembre de 2012

Los anuncios de hallazgos científicos, particularmente cuando se trata de temas que despiertan la imaginación, deben ser tratados con prudencia. ¿Qué habría sucedido si el diario no se hubiera acercado con saludable escepticismo al experimento de un equipo italiano que aseguró haber detectado neutrinos que se desplazaban más rápido que la luz cuando, posteriormente, se comprobó que dos fallos en la fibra óptica y un temporizador habían dado erróneamente 60 nanosegundos de adelanto de los neutrinos sobre el tiempo que tardarían las partículas de luz en recorrer la misma distancia? Pues bien, el 14 de agosto, una noticia, firmada por el diario pero calcada de una nota de agencia, en la edición digital anunciaba: “El ojo de Google halla rastros de pirámides”. Un equipo de científicos estadounidenses (se citaba solamente a Angela Micol) afirmaba que había descubierto dos emplazamientos de posibles pirámides en la ribera del Nilo. Es más, una de ellas podía triplicar las dimensiones de la gran pirámide de Giza. En la información, al margen del cauteloso “posiblemente”, no se citaba ninguna sospecha sobre el hallazgo ni se indagaba sobre sus autores. Únicamente, la propia Micol, tras asegurar que “es obvio que ambos lugares pudieron acoger en su día unas pirámides”, admitía que debía verificarse. La noticia, que habría sido un bombazo de confirmarse, apenas fue recogida por los medios internacionales generalistas y, si lo hicieron, la titularon dubitativamente y la acompañaron de contundentes descalificaciones de expertos. Las autoridades egipcias no se habían pronunciado sobre el descubrimiento, del que, seguramente, no tuvieron noticia. En el penúltimo párrafo se afirmaba: “Los científicos han señalado que este hallazgo es importante porque casi todas las pirámides conocidas fueron construidas alrededor de El Cairo, mientras que, ahora, estos dos nuevos emplazamientos son más al sur”. Sin embargo, no se mencionaba por su nombre a estos científicos que avalaban el descubrimiento, cuya rareza, en lugar de suscitar dudas sensatas, incrementaba su relevancia.

La publicación de esta noticia fue señalada por un lector, Jaime Almansa, arqueólogo, quien afirmaba en su carta: “Cuando alguien dice haber encontrado una pirámide tres veces más grande, lo primero que hay que hacer es sospechar. Y en un periódico serio como se supone es EL PAÍS, contrastar las fuentes y la noticia. Yo tardé menos de 15 minutos en localizar la fuente original e investigar a Angela Micol, solo con Google, sin superherramientas de arqueólogo”. Según su indagación, el supuesto hallazgo fue publicado en Archaeology News, que es un distribuidor de noticias que recoge una nota “de un medio local estadounidense tomada de un SEO de noticias llamado Press King y que airea tus notas de prensa previo pago, sin preguntar (…), el tipo que le ha echado una mano no ha hecho nada y es otro seudoarqueólogo vinculado a un centro llamado APEX Institute que se dedica a buscar la Atlántida”.

Entre los expertos que descartaron la verosimilitud del hallazgo, quien utilizó las palabras más gruesas fue James Harrell, profesor emérito de geología arqueológica en la Universidad de Toledo (EE UU). “Parece que Angela Micol es uno de los llamados pyridiots que ven pirámides por todas partes”. Para Harrell, el descubrimiento son formaciones rocosas naturales y únicamente pueden ser contempladas como restos arqueológicos “por un ignorante con una imaginación hiperactiva”.

Donde la noticia tuvo alguna repercusión fue en los medios dedicados a la tecnología porque la herramienta empleada era Google Earth. José Manuel Galán, (CSIC), director de las excavaciones españolas en la necrópolis de Dra Abu el Naga (Luxor), a quien pedí una opinión sobre el tema, me remitió un texto en el que afirma que “es indudable que Google Earth no solo es un estupendo divertimento informático, sino que, además, es una gran ayuda para distintos trabajos científicos, como puede ser la arqueología”. Con todo, por una cuestión de resolución de imagen y su posterior tratamiento informático, los arqueólogos suelen trabajar con otros proveedores de imágenes aéreas digitales. “La fotografía aérea y las herramientas informáticas de teledetección son, efectivamente, extremadamente útiles en arqueología y pueden ayudar al descubrimiento de estructuras enterradas y/o difícilmente visibles”. Sin embargo, el tema es por qué “los sueños de una noche de verano de un aficionado iluminado pueden llegar a ocupar un lugar en un medio de información de prestigio como si fueran una verdad objetiva y científica”. Galán admite que el carácter misterioso de las pirámides aviva la imaginación de muchas personas. Pero el carácter misterioso de cualquier asunto se basa, prosigue, en gran medida en el desconocimiento. “Por un lado, del curioso que se interesa de forma superficial y anecdótica por un tema, en este caso las pirámides de Egipto, y que, en lugar de documentarse leyendo libros solventes, por ejemplo, rellena sus lagunas con la imaginación propia o de otros como él, pero que no han sentido pudor en hacer públicas sus elucubraciones gratuitas. Por otro lado, interviene el desconocimiento del público general y la falta de un sentido crítico sobre lo que otros nos cuentan, lo que permite que opiniones e interpretaciones poco o nada documentadas adquieran una credibilidad, impacto y relevancia que no merecen”. El otro problema es “la cada vez más débil capacidad de los medios de información de contrastar las noticias”.

Días después, recibí una carta de Daniel Rodríguez (investigador en la Universidad de Nottingham), a propósito de que en el Acento del 30 de agosto sobre la circuncisión se calificara la revista Pediatrics de la “biblia de la especialidad”. El propio remitente comprendía el empleo de esta expresión. Sin embargo, su carta añadía una reflexión general sobre la ciencia y su acercamiento a la verdad que resulta pertinente. “Pediatrics es una buena revista en su campo, pero no es ninguna autoridad”. Como todas las buenas revistas publica mejores y peores artículos. Ni las grandes revistas ni los científicos famosos, proseguía, tienen acceso garantizado a la verdad. “La ciencia es un conjunto de teorías que compiten y se refuerzan en base a la evidencia que existe, y no a quien propone la teoría. Una idea de Stephen Hawking no es por sí misma más válida de lo que pueda ser una idea de su estudiante de doctorado, depende de la evidencia que ambos produzcan. De hecho, en la ciencia, la autoridad puede suponer un obstáculo al fortalecer ideas preconcebidas”. La Biblia, por el contrario, subrayaba, es dogma. Los creyentes no cuestionan su autoridad porque está dictada por Dios. “Por desgracia, una gran parte de la población no tiene ni idea de lo que es el método científico (...). Como ciudadano, me parece fundamental comprender un poquito cómo funciona la ciencia”. En otro mensaje destacaba que lo fantástico del método científico es que la autoridad la dan los experimentos que prueban o descartan hipótesis. “El valor del cientifico reside (simplemente) en definir experimentos adecuados y sintetizar los resultados objetivamente”. El caso de las supuestas pirámides muestra la necesidad de analizar los respaldos con que cuenta un hipotético descubrimiento para evitar ser voceros de lo que puede ser finalmente una banal fanfarria. Estas precauciones sirven para evaluar su publicación y, en caso de hacerlo, incluir, cuando las hay, las reservas prudentes de otros especialistas. Como señalaba Almansa, sin confirmación no hay descubrimiento y sin descubrimiento no hay noticia.

El País

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