Retrato de un asesino

Por: | 21 de diciembre de 2012

A propósito de la tragedia de Newtown, he recibido cartas de lectores reprochando que inicialmente el diario se hiciera eco de que el asesino pudiera padecer “un trastorno autista”, según su hermano o compañeros de instituto. Alena Collar, por ejemplo, criticaba que apuntar hipotéticamente esta condición estigmatiza a todo un colectivo. “Mucha gente que lea como se lee habitualmente -o sea, deprisa- pensará: "ah, claro, es que era autista...".
Por su parte, Hernán Díaz, vinculado a la Fundación de Educación para la Salud y coordinador del magíster Comunicación y Salud de la Universidad Complutense, considera irresponsable por parte del diario haber hecho estas alusiones de dudoso fundamento. “Incluso si se hubiera confirmado de forma fehaciente que el asesino padecía algún tipo de TEA, deberíamos preguntarnos: ¿Es esa la causa de su conducta asesina? ¿Hay alguna investigación seria que concluya que las personas con algún tipo de TEA son peligrosos para la sociedad o pueden convertirse en asesinos en serie solo por el hecho de padecer ese trastorno? ¿Hay estadísticas que, cuando menos, sugieran que son seres más peligrosos que el resto de los humanos? La respuesta es evidente: no hay nada que avale esa información”. “Le aseguro que este tipo de informaciones solo sirven para alimentar los estigmas que afectan a un colectivo de personas que, por el propio trastorno que padecen, ya tienen dificultades para relacionarse e integrarse. Le escribo también como profesional dedicado a la comunicación para la salud, tanto desde el ámbito profesional como el académico, en donde dedicamos muchas horas a formar e informar para que este tipo de errores de bulto no se produzcan”.

La hipótesis de que el autor del trágico tiroteo pudiera padecer este tipo de desorden figuraba en el artículo de The New York Times (un artículo que ha sido objeto de polémica en el propio diario estadounidense), traducido en la versión digital, que posteriormente se sustituyó por otro de la propia redacción en la que no había ninguna alusión a este supuesto trastorno. Con todo, durante unas horas se mantuvo un subtítulo en la portada digital que aludía a ello cuando el artículo inicial que albergaba la mencionada alusión ya había sido suprimido. También figura en una noticia en el digital sobre el hermano del autor. El día 12, el diario, tanto en la edición digital como en la impresa, publicó un artículo de la psiquiatra Lola Morón que claramente combatía cualquier falsa idea de causalidad entre esta hipotética condición mental del joven y lo sucedido. En el artículo se afirmaba que no se trata de una persona con claros síntomas de un Trastorno Generalizado del Desarrollo. “La retracción social, la timidez o el aislamiento no convierten a nadie en un asesino, sin embargo necesitamos que nos hablen de enfermedad mental, en un intento de poner una barrera entre estos sujetos y nosotros, sabernos incapaces de cometer una barbaridad porque nos sabemos sanos. Los crímenes en masa perpetrados por jóvenes en EE UU en las últimas décadas escapan a nuestra capacidad de comprensión. Sin embargo, existe una amplia bibliografía en estudios de investigación en psicología social que demuestran que cualquier ser humano, aparentemente adaptado, es capaz de llevar a cabo acciones de las que ni él ni las personas cercanas les considerarían jamás capaces”.

Las menciones iniciales al supuesto trastorno del joven fueron un error (The New York Times ha explicado que los investigadores manejaron esta hipótesis) y pueden efectivamente inducir, involuntariamente, una interpretación absolutamente equivocada sobre lo sucedido que el diario no ha establecido. De hecho, si el diario ha prestado una particular atención a esta tragedia no ha sido únicamente por su dimensión sino porque reabre nuevamente el debate sobre la permisiva legislación estadounidense sobre el acceso ciudadano a las armas de fuego. 

Hay 6 Comentarios

. . ¿ Cuando piensa Ud. en eliminar a los comentaristas que única y exclusivamente se dedican a insultar a la primera de cambio a todo aquel que no sea afin a sus ideas y/o comentarios ?. Buenos días.

¿ hann notaso que siempre dicen que es un trastornado? ¿ un demente? ¿ un asocial que usa videojuegos de GUERRA?

Pero jamas dicen que son producto de una sociedad ( SUCIEDAD????) enferma, aberrada donde no consigue empleo, ni como calentarte en invierno, donde trabajas para no tener nada, y elijes a los patanes que seran tus verdugos, y luego hasta dicen : QUE SE J.....!!!!!!

De una supuesta DEMOCRACIA donde no hay opcion, sin importar por quien votes, LAS CORPORACIONES son las que ganan y hasta las RESCATAN . Lean por qué los quebrados bancos alemanes arden de deseos por rescatarnos http://ernesto-consultoria.blogspot.com/2012/12/la-perversion-de-la-rescates.html

Me agrada la aclaración, y le agradezco la gentileza.
Creo que efectivamente el problema no son las supuestas patologías o no de quien comete los delitos, sino el negocio que son las armas en EEUU.
Y creo que es bueno que se aclaren los términos del articulo; eso mejora el periódico.
Gracias.

QUIEN INVOLUCRA AL AUTOR DE LA MASACRE CON UNA CONDUCTA AUTISTA, LO HACE CON CRITERIO DISCRIMINATORIO DE LOS INDIVIDUOS QUE PADECEN DEL TRASTORNO MENCIONADO. DESCONOCEN QUE TIENEN UNA CONTRAPARTIDA QUE LOS DESCRIBE INCLUSIVE CON UNA MEJOR INTELIGENCIA QUE OTROS INDIVIDUOS INCLUIDO QUIEN COMENTA NEGATIVAMENTE.

Me ha gustado la aclaración y las referencias a los lectores. Pero creo que la argumentación se dirige hacia una tesis que considera la causa ("reabre nuevamente el debate sobre la permisiva legislación estadounidense sobre el acceso ciudadano a las armas de fuego").
No quiero decir que no me parezca fundamental o la más importante.
Me gustaría aportar también cierta reflexión en cuanto a la situación del sistema preventivo.
Un sistema preventivo sin articular y desprovisto de función posibilita crímenes en lugar de evitarlos.
No debemos de actuar a posteriori cuando disponemos de un sistema de prevención excelente. Es una falta de responsabilidad imperdonable esperar contra evidencia a construir la rotonda cuando y porque se han producido "x" accidentes mortales.
De la misma forma, cuando se detecta una enfermedad (alcoholismo, trastornos mentales diagnosticados por los facultativos pertinentes, ingesta habitual de drogas o compuestos químicos) que conviven con rutinas y recursos peligrosos (armas, exposición a materiales audiovisuales que pueden dañar la sensibilidad, juegos bélicos o de rol), un sistema preventivo activo y en funcionamiento podría avisar, tocar la alarma. Sólo por si acaso.

Autista jaja, lo que le pasa es que era un chaval frustrado más, como tantos en España, pero que tenía un total acceso al mundo de las armas y se le encendió la bombilla de la tontería.

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Lola Galán

se incorporó a la plantilla de EL PAÍS en 1982, tras una etapa como colaboradora del diario. Ha sido redactora de las secciones de España y Sociedad, y reportera de la sección Domingo. Entre 1994 y 2003 ha ocupado las corresponsalías de Londres y Roma. En los últimos años ha trabajado para los suplementos del fin de semana, incluida la revista cultural Babelia. Madrileña, estudió Filosofía en la Universidad Complutense y Periodismo en la Escuela Oficial de Madrid.

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