Los lectores nos corrigen (4)

Por: | 14 de febrero de 2013

Nueva antología de distintos avisos de errores por parte de lectores y alguna reflexión más debatible sobre el empleo de algunos términos.

Subtítulo confuso. Lo advierte Isidro González Olivera. En la página 4 de la edición impresa del 12 de febrero y debajo del título “Un Papa viejo y solo” se publicó el siguiente subtítulo: “Para muchos era un advenedizo sin el mundo suficiente para desempeñar el cargo”. “La lectura evidente, como se ve, es que el Papa era el advenedizo, etc. Cuando se lee el artículo uno se entera de que “ (...) algunos sectores de la curia (...) pidieron a Benedicto XVI que destituyera a su viejo amigo y teórico hombre de confianza, el cardenal Tarsicio Bertone, secretario de Estado del Vaticano. Algunos lo consideraban un advenedizo, sin el mundo suficiente para desempeñar un cargo de tanta prestancia, y otros un obstáculo para los deseos de Joseph Ratzinger de poner orden en la moral y las cuentas vaticanas.”  No soy creyente (lo que es irrelevante para el caso), pero me molestaría que por la realización de un mal trabajo, Moisés hubiera abierto las aguas del Bósforo o que Abraham tuviera en la mano una pistola del nueve largo para dar cuenta de su hijo Isaac (…) Hay que dar al Papa lo que es del Papa y a Bertone lo que es de Bertone”. El subtítulo se refería al cardenal Bertone,  pero la ausencia de sujeto en la frase conducía a una lamentable confusión.

Sintaxis. Nenuca Conejo analiza la construcción de dos titulares. Jueves 7 de febrero (página 19): "Baltar culpa ante el  juez a sus funcionarios de los enchufes". “Me pregunto: ¿qué son funcionarios de los enchufes? ¿Son electricistas?  ¿Son los funcionarios del juez los tales electricistas? Según las enseñanzas de la lengua, el orden en que se ponen en la sintaxis sus distintos elementos es relevante para la compresión de la frase. Es como decir : "Se venden guantes para niños verdes" ¿Son verdes los guantes o los niños? En el caso que nos ocupa, ¿no sería más correcto decir "Baltar culpa de los enchufes a sus funcionarios ante el juez"?” El día anterior, en la página 4, un destacado explicaba que “El matrimonio gay será aprobado con el apoyo de liberales y oposición laborista". “Ante mi extrañeza al entender que los laboristas se habían opuesto a la aprobación del matrimonio, leo el artículo entero y veo que no es el caso, pues la oposición laborista apoyó la ley. Examinando de nuevo el texto resaltado veo la causa del equívoco: El ahorro de las partículas "de la" en la segunda parte que separa la conjunción copulativa "y" de la primera parte, hace que parezca que la palabra "oposición" se refiera a la contraria de "apoyo". De ello se podría  inferir que el resultado de la votación (el que sea) se ha producido con el  apoyo por parte de los liberales y con la oposición por parte de los laboristas”. Tras sugerir varias alternativas que dejen más clara la posición de los laboristas, la lectora comenta “una vez más debo insistir en que la calidad de un periódico está íntimamente relacionada, entre otras cosas, con el uso culto de la lengua. Llevar a EL PAÍS a la categoría de low cost (disculpe el anglicismo) por no fijarse en estos aspectos, supondría un suicidio y posiblemente  la pérdida de muchos lectores, entre los que me encuentro, tras más de treinta años leyéndolo a diario”.

Cifras. Las cartas al director tampoco se escapan del escrutinio de los lectores. J. Manuel Duque escribió: “En la carta al director titulada "La tierra en peligro" (¿no debería ir la palabra 'tierra' en mayúscula como ocurre en el texto de la carta?)” publicada el jueves 31 de enero, el autor adscribe a la Tierra una edad de "más de cinco millones de años", lo cual cita dos veces en el texto. Al alcance de cualquiera está la cifra de Wikipedia: "4.567 millones de años", que aunque ya sabemos que no es la panacea, viene a coincidir con las fuentes de la materia en cuestión” Y concluye “¿no debería haberse revisado?”

Otro lector, Jon Pagola, señala que en la noticia sobre “Cuatro Comunidades acumulan el 40% de paro" se dice en el gráfico que “el País Vasco tiene un 15,93% de paro, mientras que en el final del tercer párrafo se señala que es de 14,93%. ¿Habrá bajado un punto a medida que leía la noticia?” Por otra parte, el “paro es menor en el sumario -"Cádiz, con un 40,6% de desempleados, encabeza la lista"- que en el texto -"El 40,63% de los habitantes..."-. Como todo el mundo sabe, el cero escrito a la derecha carece de valor matemático. Por lo tanto 40,6 es igual a 40,60, y ya no puede ser la misma cifra que 40,63”.

Morir en paz. A propósito de la información de la edición digital titulada “No dejan morir en paz a Natalie Wood” en la que se explica que un nuevo informe forense revela que la actriz ya estaba magullada antes de caer del barco, Mercedes Gutiérrez comenta que “mi duda es si este titular es correcto y no sería más adecuado "No dejan descansar en paz a Natalie Wood"… en la medida que la actriz ya ha fallecido.

Kamikaze. Un lector, Manuel Sánchez, plantea una reflexión a propósito del término “kamikaze” aplicado a conductores que circulan en dirección contraria. “Aunque le pongan comillas, el uso de esta palabra confunde al lector. No son conductores suicidas, son asesinos inconscientes, que tienen una licencia de armas (permiso de conducir) y la usan a su antojo”.

Su argumento  es pertinente ateniéndonos, por ejemplo, a las definiciones de la RAE. Particularmente la segunda acepción (“Persona que se juega la vida realizando una acción temeraria”) que excluye las mortales consecuencias de su acción. Aunque la propia RAE lo admite para calificar a un terrorista suicida que, obviamente, con su acción no pretende solamente matarse sino matar a terceras personas. Pero el empleo del término “kamikaze” está totalmente instalado (lo he encontrado en la propia revista de la DGT) y creo que se entiende que con ello se quiere indicar no únicamente el carácter suicida de la acción sino, también, homicida.

Faltas de ortografía. Este capítulo sigue siendo preocupantemente abundante. Periódicamente recibo avisos sobre errores. José María Durán se queja de inexactitudes “sobre aquel lejano país llamado Portugal”. Y lo concreta a propósito de una información. “Así, encontramos escrito Serta y Sertã (esta última es la opción correcta) y Santa María (con acento, correcto en español, pero no en portugués) da Feira. Errores, a mi modo de entender, pasables (..). Sin embargo, no entiendo la razón por la que se escribe Porto Alegre y no Portalegre. La primera es una ciudad brasileña”.

Carmen Arenas subrayó un destacado en un artículo de Rosa Montero. En el texto, la palabra “silba” estaba bien escrito, pero en el destacado se escribió por parte del responsable de edición: “a veces tararea, a veces silva, en ocasiones canta”. Otro tanto sucedió en el artículo Alto riesgo sobre dos ruedas, donde, a pesar de que en el texto se escribe correctamente, en el destacado puede leerse:  “Un coche que se saltó un ‘stop’ arroyó a Juan Antonio y lo dejó tetrapléjico”, en lugar de “arrolló”. Lo señalaron Carmen Arenas y Rufino Manzaneque, quien añadió otro error ese mismo día: "hospitalitario” por “hospitalario”.

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Lola Galán

se incorporó a la plantilla de EL PAÍS en 1982, tras una etapa como colaboradora del diario. Ha sido redactora de las secciones de España y Sociedad, y reportera de la sección Domingo. Entre 1994 y 2003 ha ocupado las corresponsalías de Londres y Roma. En los últimos años ha trabajado para los suplementos del fin de semana, incluida la revista cultural Babelia. Madrileña, estudió Filosofía en la Universidad Complutense y Periodismo en la Escuela Oficial de Madrid.

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