Militancia alicaída

Por: | 01 de marzo de 2013

El diario ha publicado un interesante reportaje sobre el desánimo de la militancia política en España. De hecho, como indica en su primer párrafo (“la tormenta que está cayendo sobre los dos grandes partidos políticos en España tiene a la militancia sumida en la desazón, por razones distintas, o quizá no tanto”), se centra en los casos del PP y del PSOE y hay un contrapunto en la situación de IU (“la militancia alicaída de los grandes partidos tiene su envés en algunos pequeños, que han estado privados de poder, como en IU”).  Un lector, Guillermo Ferrer, que se identifica como militante de un partido parlamentario pequeño, impugna no tanto el reportaje como su presentación en titular y subtítulos. Bajo el título de “La militancia languidece”, se presentan dos subtítulos: "Los militantes políticos acusan la corrupción  y el mal gobierno de sus líderes" y "La pérdida de efectivos se debe también a las anquilosadas estructuras organizativas". Y escribe: “Entiendo con esos titulares que hablan ustedes de los partidos políticos en general. Se refieren ustedes a todos los partidos políticos (…)  Mi sorpresa es que tan solo nombran ustedes a PP y PSOE y estudian ustedes solo la situación de estos dos partidos políticos”. Y asegura: “existen otros partidos en España, y la situación no es desde luego la que ustedes describen”. Para sostener su argumentación cita los resultados de las últimas elecciones generales donde “ hubo un 25 % de españoles que votaron a otros partidos. Si ve usted este enlace, en las últimas elecciones generales hubo más de 19 partidos con más de 40.000 votos (más otros que obtuvieron menos) . Si hacemos caso a las últimas encuestas, actualmente solo IU y UPyD vienen a ser el 25% de intención electoral. Súmele usted el PNV, los partidos gallegos y catalanes, canarios, ecologistas etc. y podemos hablar razonablemente de que un tercio de los votantes parece ser que se decantan por otros partidos”.

“¿De verdad cree usted que han analizado la situación de la militancia de los partidos políticos en general? ¿O han hecho ustedes un análisis solo de la situación de los dos grandes partidos?. Si quieren ustedes analizar la situación de los dos grandes partidos por su especial tamaño o por su situación, vale. Pero por favor ni confundan a los lectores con el titular para que pensemos que van a hablar de la generalidad, ni sobre todo, hagan ustedes pensar a la gente que esos dos partidos son los únicos que existen ni que nuestra situación es esa”.

   Los resultados electores no sirven para explicar los problemas de la militancia. PP y PSOE, en las últimas elecciones obtuvieron más de 17.800.000 votos, pero ello únicamente demuestra la opción que toman los ciudadanos cuando son convocados a las urnas… no la capacidad de los partidos de movilizarlos en el día a día y es cierto, como comentan analistas citados en el reportaje, que hay un auge de organizaciones civiles, “nuevas formas y entramados de movilización política, más horizontales, más compartidas, menos institucionales; por tanto, surge un eje de contradicción claro entre nueva y vieja política que se une (o sustituye) a los clásicos de derecha-izquierda, religioso-laico... Pero aún está por ver dónde nos llevará todo ello, lo que parece evidente es que no se trata de una crisis pasajera”, como  sostiene Joan Subirats.

Sin aventurar por mi parte hipótesis sobre  la situación de la militancia en otros partidos –no es nada descartable que el mismo fenómeno descrito se produzca en otros no mencionados-, el artículo aclara expresamente que la situación descrita en PP y PSOE no puede extenderse a todos. Y cita, como contraejemplo, a IU. Un rastreo global en los términos que se hace con PP y PSOE habría resultado enciclopédico. Sin embargo, el genérico titular, como apunta el lector, induce a confusión sobre el alcance de este desánimo militante certeramente expuesto en los casos en que se centra el reportaje.

Por otra parte, he recibio varias cartas de militantes de agrupaciones locales socialistas que discrepan de la situación expuesta. A título de ejemplo, cito tres. Un militante socialista de Entrevías-Pozo, Serafín Rubio, me ha remitido una larga carta en desacuerdo con el panorama descrito y en la que afirma que la militancia activa de Entrevías-Pozo no está alicaída, “siempre hemos sido parte del barrio y ahora, en los tiempos que corremos, también, estamos con nuestros vecinos y vecinas, nos encontramos en una campaña de recogida de alimentos que entregaremos al Banco de Alimentos, acabamos de realizar un acto sobre el desmantelamiento de la sanidad pública, participamos en todas las manifestaciones, concentraciones o actos que se vienen convocando en los últimos meses, contra la reforma laboral, por unos servicios públicos de calidad, etc.” Y cita el funcionamiento de la democracia interna y las actividades culturales y cívicas que desarrollan. En este mismo sentido he recibido otra, de Miguel Gutiérrez, desde La Torre de Esteban Hambrán (Toledo). "Desconozco lo que supone militar en una agrupación grande como algunas de las que aparecen en el artículo de la ciudad de Madrid, pero mi realidad y la de mis compañeros de agrupación dista mucho de la que se describe en el artículo. Nosotros sí tenemos claro para que servimos. En nuestro pueblo de mil ochocientos habitantes, funcionamos como una asociación más y al margen de elaborar las listas electorales y llevar a cabo las tareas que se nos encomiendan en el ayuntamiento, realizamos multitud de actividades para nuestro pueblo: concursos, gymkanas, recogidas de alimentos y ropa…". Con similares argumentos, un militante socialista de Cáceres reivindica la actividad social del partido en la localidad (por ejemplo, apertura de un sala de lectura para suplir el cierre en verano de las existentes). Y concluye: "A pesar de que no son buenos tiempos para la política y no son tampoco los mejores para mi partido, el PSOE es un partido vivo gracias a sus militantes,y la ilusión de mucha gente (sobre todo muchos jóvenes de JSE) que creen que esta sociedad puede cambiarse y ser mucho más justa, si todos aportamos nuestro granito de arena".

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Lola Galán

se incorporó a la plantilla de EL PAÍS en 1982, tras una etapa como colaboradora del diario. Ha sido redactora de las secciones de España y Sociedad, y reportera de la sección Domingo. Entre 1994 y 2003 ha ocupado las corresponsalías de Londres y Roma. En los últimos años ha trabajado para los suplementos del fin de semana, incluida la revista cultural Babelia. Madrileña, estudió Filosofía en la Universidad Complutense y Periodismo en la Escuela Oficial de Madrid.

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